¡Pido castigo!

LoQueSomos_capitalismo_asesinoÁngel Escarpa Sanz. LQSomos. Febrero 2016

Prosas de ira (En memoria de Amaia Egaña)

Deberíamos desamordazar y regresar a aquellos poetas antifascistas que en el pasado se encolerizaban contra esto y aquello. Aquellos que pedían castigo por la sangre de los niños, derramada por Caín, en pleno corazón de un Madrid ardiendo durante la guerra civil.

Para los que os precipitaron en el vacío, para los que os arrojaron al infierno del paro indefinido, para los que cargaron contra el anciano y el adolescente hasta dar con sus cuerpos en tierra, ¡pido castigo!

Para el monarca que desayuna entre noticias de desfalcos, criaturas que duermen en pleno invierno a la intemperie, escándalos financieros y sumisos sindicatos, ¡pido castigo!

Para el poeta, el pintor, que no mojan su pluma y su pincel en los sufrimientos de su pueblo y cultivan el arte de la autocomplacencia, ¡pido castigo!

Para aquellos que trafican desde el poder con armas que serán usadas contra los pueblos oprimidos del Sáhara y Palestina, ¡pido castigo!

Para los que se enriquecieron inmoralmente, mientras crecía la deuda nacional; aquellos que provocaron el cierre de mi librería, los que a diario emborrachan al pueblo con fútbol y festejos, en tanto crece en los barrios obreros el consumo de drogas y el desaliento, ¡pido castigo!

Para los indiferentes que ven oxidarse los sueños de los más jóvenes, camino éstos de Alemania, mientras esa infanta se escuda en la ignorancia para justificar el expolio del marido y los Pujol se inventan argucias para escapar de la justicia, ¡pido castigo!

Para los jueces que multan y encarcelan sin rubor a titiriteros y gentes encolerizadas por tanta corrupción y tanto desmán, en tanto desayunan en sus casas alegremente los responsables directos del desplome moral y económico del país, ¡pido castigo!

Para los responsables de las colas por un plato de comida en Cáritas, el padre que bucea en el contenedor de los restos de comida del súper; el que silencia e ignora los gritos de dolor de esa madre saharaui a la que le asesinaron al hijo, mientras se negocia con Marruecos las cuotas de pesca, ¡pido castigo!

Para aquellos que se hacen cómplices con sus silencios del asesinato del poeta y del bracero en el pasado, y de los “pozos del olvido”; para los que nos convierten a diario a todos, con nuestras opiniones, en reos de “enaltecimiento del terrorismo”, ¡pido castigo!

Para todos los que nos quieren de nuevo una España amordazada, aterrorizados, sumisos, con el velo en misa, con la mano tendida y arrodillados en el atrio, ¡pido castigo!

Para los que cada día convierten a España de nuevo en una inmensa cárcel -en la que no sé muy bien de qué parte de la reja me encuentro-; aquellos que, de un país históricamente rebelde, libertario e insumiso, nos quieren de nuevo un país claudicante y sin voluntad, ¡pido castigo!

También para los que se hacen cómplices en las urnas con todos los responsables del desmoronamiento moral y material de la Patria, ¡pido castigo!

País de Mariana Pineda, de Miguel Hernández; descendientes de Durruti, de Riego y de Pasionaria; de “las 13 rosas”, de Valle Inclán, de Rosalía, de Quico Sabate, de “Caraquemada”, de la yesca y el pedernal; del ¡no pasarán!… ¡no consintáis tiranos!

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* 2012: Amaia Egaña se quita la vida en Barakaldo cuando iban a proceder al desahucio de su vivienda

2 comentarios en “¡Pido castigo!

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