¿Qué tengo yo que mi extinción procuras? (*)

Por Nònimo Lustre*. LQSomos.

Varguitas amansado por Arguedas en foto trucada de Martín Chambi

 

¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines’. Se aproxima el 12 de octubre, antes Día de la Raza, luego Día de la Hispanidad y ahora ansiosa de disimular su racismo (blanco) y su imperialismo (español) bajo la pretendidamente aséptica etiqueta de Fiesta Nacional. Y continúa la Marcha triunfal del vate de Metapa ‘La espada se anuncia con vivo reflejo;
¡ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines! ‘

En este año 2021, ¿quiénes serán, los paladines de la resucitada Hispanidad? Hay muchos, tantos que los seleccionadores sólo estudiarán a los que más oro y hierro atesoran. Por ende, absténganse los que sólo posean callos en las manos y neuronas en medio de un torrente de sinapsias puesto que la Fiesta Nacional sólo está pensada para la cabra de la Legión y para los que puedan exhibir una prueba de su limpieza de sangre.

Los méritos de los Conquistadores no cuentan en esa selección por dos razones: a) los Invasores de antaño, los extremeños, deben ser escondidos porque hoy son los más explotados entre los españoles, y b) los Conquistadores de hogaño, tampoco deben salir en la foto para que olvidemos que son los expoliadores de hoy no sea que algún malintencionado saque a relucir que los magnates de la electricidad nos roban aquí e, invirtiendo el beneficio de nuestra pobreza, también allá, en la Yndias.

Pese a estas restricciones, la elección de los paladines no es tan difícil. Sólo hay que recordar que la gesta hispana todavía tiene el mismo enemigo que hace siglos: los indígenas. Así, pues, la identidad española tiene un adversario tan hostil como refractario… y eso es lo único que requiere para su fortalecimiento. De hecho, creemos superfluo que se identifique al indigenismo con el comunismo; los amerindios y sus aliados indigenistas son antagonistas de las esencias hispanas desde hace tantos siglos que mezclarlos ahora con los comunistas es echar vinagre en odres viejos, además de que los indígenas pueden ser comunitarios pero nunca se han visto cobijados bajo la hoz y el martillo –utilizados sí, muy a menudo.

Identidad

1990: MVLL en campaña electoral. A caballo y sin plumas de indio

Insistamos en que el 12 de Octubre está diseñado para engrandecer lo español pues pareciera que estos sufridos súbditos de la Pell de Brau acarrean problemas identitarios –horror, el catalán en defensa del castellano. Por ello, el paladín escogido debe haber defendido el “yo soy español, español, etc” a capa y espada y en incontables ocasiones. Cierto que es un sonsonete rústico pero las almas nobles están por encima de las miserias plebeyas y la empresa perdona un instante de éxtasis soez. Y, ¿quién duda de que Mario Vargas Llosa (MVLL) es un alma aristocrática?

Esos mezquinos indeseables que nunca faltan, objetarán que MVLL nació hace 85 años en Arequipa, Perú, y que sólo obtuvo la imperecedera nacionalidad española hace 28 años, cuando ya era más que talludito. Fruslerías, caspicies. También insistirán en que es ‘algo’ mestizo como ha demostrado casándose con una mestiza de hispano con indígena asiática kapampanga quien, en sus anteriores casorios, destrozó la buena fama del fútbol empresarial y de la música para ovejas (Julio Iglesias), de la mohosa heráldica crematística (marqués de Griñón) y de la gran banca (Miguel Boyer), la misma que ahora está destrozando el artificioso prestigio de los Nobel y de la industria cultureta –¡ya era hora!

La Brigada Mediática se precipitó. El bárbaro nisei venció al civilizado pituco

Naderías. En esta campaña para que la identidad española triunfe all over the world, es mucho más importante que MVLL siempre preconizó el exterminio del enemigo, léase de los amerindios. Así lo escribió en 1990, justo el año en que fue vapuleado en su campaña presidencial peruana por el chino Fujimori:

«Es trágico destruir lo que todavía vive, una posibilidad cultural, a pesar de ser arcaica; pero me temo que tendremos que elegir entre ambas cosas. No sé de ningún caso en el que haya sido posible elegir ambas cosas, excepto en aquellos países en que dos culturas diferentes han evolucionado más o menos simultáneamente. Pero cuando existen brechas económicas y sociales tan grandes, la modernización sólo es posible mediante el sacrificio de las culturas indígenas.» [Vargas Llosa, 1990]

Sacrificio, nuevo nombre del genocidio de lo que, subrayemos, “todavía vive”. MVLL debió creer que estaba en Suiza donde quedaban pocos romanches y no en Perú donde la mitad de la población era indígena o mestiza en mayor o menor porcentaje. Enfin, batallitas de hace 30 años peleadas en un país remoto y subdesarrollado, ¿en qué nos afectan a los españoles? Si los indígenas tienen mucha identidad, ¿acaso nosotros no la tenemos también? Los amerindios gozan o padecen ingentes cantidades de identidad, unas se las suministran sus vecinos vía expolio y otra la construyen ellos mismos según sople el viento invasor. ¡Estupendo!, exclamarán los hispanos: Nosotros también, unas veces peleándonos con los vecinos europeos y otras devorando ranciedades propias.

Territorio

Si bien la identidad española de MVLL muestra algunos melindres, el arequipeño tiene otra baza que, actualmente, es más meritoria: el genocidio que preconiza conlleva el saqueo de la riqueza indígena. Es el territorio, esencia de la riqueza, lo que sustenta el amor que sus cómplices le profesan. Éstos, son mafias segurísimos de su identidad mafiosa por lo que no saben qué son las angustias identitarias. Pero, para mantenerla, necesitan oro, cada hora más oro. Y aquí vuelve MVLL con su receta mágica:

1990: MVLL abrazado a su rival Fujimori. En 2021, Varguitas exclamó que ‘la hija de un ladrón y un asesino mo puede ser Prsidente’; poco después, espantado por el comunismo -¿de quién?- se pasó literalmente con armas y bagajes a Keiko Fujimori

«No hay otra manera realista de integrar nuestras sociedades que pidiendo a los indios pagar ese alto precio [‘renunciar a su cultura – a su lengua, a sus creencias, a sus tradiciones y usos – y adoptar la de sus viejos amos’]; tal vez, el ideal, es decir, la preservación de las culturas primitivas de América, es una utopía incompatible con otra meta más urgente: el establecimiento de sociedades modernas» [Vargas Llosa, 1992] Obsérvese que exige a los indios ‘pagar un alto precio’ -alto en la misma cuantía que los cómplices de MVLL exigen a sus súbditos.

En estos tiempos, la identidad hispana se fundamenta en una perogrullada: que todos los que padecemos esa nacionalidad somos españoles. La antigüedad de Hispania no es determinante porque, si lo fuera, tendríamos que hablar celtíbero o latín y los mercenarios, vestirse de hojalata. Pero, hoy, lo que nos une es el territorio como sinónimo de rebatiña por los dineros. Por ende, el siguiente párrafo vargasllosiano nos suena como si nos lo hubieran adoctrinado ayer mismo:

«Sólo existen los peruanos, abanico de razas, culturas, lenguas, niveles de vida, usos y costumbres, más distintos que parecidos entre sí, cuyo denominador común se reduce, en la mayoría de los casos, a vivir en un mismo territorio y sometidos a una misma autoridad… Hay peruanos que no han salido de la Edad de Piedra y otros que están ya en el siglo XXI.» [Vargas Llosa, 1996]

En efecto, el 12 de octubre nos machacarán de igual manera: “Sólo existen españoles”, aunque, quizá, omitan a regañadientes “sometidos a una misma autoridad”. Faltarán los migrantes, los exiliados y los presos pero será cierto en su última parte puesto que, en efecto, las pequeñas autoridades mutan cual camaleones pero la Autoridad con mayúscula, es siempre la misma.

NB. Tengo el honor y el placer de informarles que, tras un año exacto en dique seco, vuelve a la vida el blog perezia.wordpress.com donde encontrarán éste y otros artículos que, seguro, serán de su felice recordación.

(*) Paráfrasis del soneto “¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?” cuya segunda estrofa también es congruente con la protesta del indígena y también hemos parafraseado: “¡Oh cuánto fueron mis historias duras, / pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío, / si de mi opresión el hielo frío / secó las huellas de tus plantas rudas!” Lope de Vega, 1614

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