Segunda transición: atadlos y bien atados

Lilith Rojo*. LQSomos. Junio 2014

Pongan a quien pongan en el trono seguirá siendo heredero del franquismo porque el real asiento está anclado en la dictadura fascista española. Y se pongan como se pongan, la República fue un período democrático legal y legítimo derrocado a sangre y fuego por los que nos dejaron una corona en herencia.

La primera transición se construyó sobre el juancarlismo, la segunda transición no podrá hacerse bajo el signo del felipismo, ese nombre ya está patentado y esa estirpe fue la que cimentó la terrible transición convirtiéndola en una lacra que perpetuó el testamento de un dictador genocida.

El atado y bien atado pasó a ser la coartada silenciada de la inmovilidad de la Constitución presentada como tablas de la ley de la democracia tutelada española. Ya se nos dijo: no se os puede dejar solos. Ahora ya está al descubierto para todo aquel que lo quiera ver que en realidad la consigna no era otra que «atadlos y bien atados».

Esta segunda transición es incluso más perversa que la anterior porque solo nos la pueden vender desde el papel couché, que si la profesionalidad de la Leti, que si lo mona que es la Leonor, lo demás sería más insultante. Ahora no nos pueden coaccionar con el ruido de sables franquista en todo caso amenazarnos con el “democrático” a base de porras. La fasciodemocracia española, termino contradictorio a priori, cobra en este estado de la tergiversación perversa todo su sentido, pues bajo el epígrafe democracia se permiten pisotear todos los derechos individuales y colectivos de los hasta ahora súbditas y súbditos españoles.

Los que pasaron por el aro e hicieron pasar a todos aquellos que les siguieron por la larga noche franquista, engañándolos con la transición y el referéndum del 78, son hoy minoría.  Ahora ni tan siquiera habrá paripé en las urnas tras una chapucera abdicación por la puerta de atrás. Algunos han rectificado pero otros secuestradores de siglas, siempre al servicio de quien en verdad gobierna, que fueron reinventados a imagen y semejanza del bipartidismo y el inmovilismo, siguen en el sostenella y no enmendalla con el puño apretado y la rosa marchita. En aquellos años muchos se tragaron las lágrimas y la rabia en nombre de un bien común construido a base de amnesia y desmantelamiento de la lucha y la reivindicación como instrumento legítimo de defensa de las clases populares. Hoy el trágala tendrá que ser más difícil.

Visitando el Museu Memorial de l’Exili de La Jonquera en Girona, visita que recomiendo, me encontré en un vídeo con uno de los personajes que se jactaba de ser uno de los padres de este invento que nos lleva a la ruina cada día y de ser amigo del rey. El mitin era en París en el 71 y allí Carrillo gritó: Gora Euskadi askatuta! Visca Catalunya lliure! Viva Galicia ceibe!. Sirva esto como ejemplo de la traición de la transición y cuan grande sigue siendo la mesa redonda a la que se sientan los caballeros del rey.

Ahora se buscan los motivos de la abdicación de un parásito borbónico que ha vivido a cuerpo de un rey de una moralidad contrastadamente más que dudosa. Unos dicen que por la cuestión catalana, otros que por el resultado de las europeas y el colapso del bipartidismo, otros que si por la enfermedad del monarca, por la caída libre de las encuestas de popularidad de Juan Carlos el campechano, por Nóos, por nosotros los díscolos que plantamos cara. Todo ayuda. La verdad inapelable es que es porque desde el primero al último de los que tienen algo que perder, desde el primer al último poder fáctico quiere seguir con el orden inmutable de un estado de cosas que garantiza su corrosiva acción y el saqueo permanente. Y que mejor momento que días antes de los desfiles de fuerzas armadas con tanques dando vueltas a lomos de camiones, como en Barcelona, a las puertas de un mundial y del período vacacional, la gran dormidera.

El chiringuito transicional del que pensaban vivir toda la vida se queda sin clientes porque la gente quiere un estamento público de calidad que no dé un servicio tan pésimo a precios de suicidio. Las vistas reales de prosperidad democrática ya no son del gusto de los consumidores. Así nos educaron, como parte de un mercado de esclavos, sin voz y voto vacuo. Por lo tanto, en nuestra madurez de clientes insatisfechos no vamos a comprar más sus productos y si insisten en no cambiar las estanterías con ofertas saludables, nos organizaremos en cooperativas para producir en autogestión y dejar de tragarnos sus cancerígenos estabilizantes. Consumo responsable y libre de ciudadanas y ciudadanos emancipados. Monarquía NO. Bipartidismo NO. Ruptura democrática SÍ y con urgencia.

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