Siria y el buen vecino del tío Sam

Siria y el buen vecino del tío Sam

Hace tan solo unas horas, alrededor de 5.000 militares han entrado en la ciudad de Alepo, en el norte de Siria, utilizando la frontera con Turquía para poder acceder al cruce de Bab Al-Hava. A estas alturas, nadie que se haya molestado en contrastar información y en permitirse interpretarla con espíritu crítico puede dudar de que se trata de mercenarios entrenados y financiados por Estados Unidos, con la connivencia de la OTAN, enviados para herir aún más al pueblo sirio desde una base militar en Turquía, próxima al aeropuerto de Sazgin (en la provincia de Gaziantep) que ya sirvió como base logística para el traslado de tropas, municiones y equipos militares durante la invasión americana de Irak.

A principios del año pasado, Militares de EEUU llegaron a Turquía para instalar misiles Patriot cerca de la frontera con Siria. En Septiembre de 2013, ya se filtró información contrastada sobre la construcción de una nueva base militar cerca de la frontera con Siria, cerca de la ciudad de Latakia, en medio de las amenazas de guerra del Occidente contra el país árabe.  Un mes después conocimos que el Pentágonohabía puesto sobre la mesa una propuesta oficial para entrenar a los rebeldes moderados de Siria. La propuesta se hizo mientras, en paralelo y desde instancias oficiales, La administración Obama reconocía haber proporcionado asistencia logística, humanitaria y militar a los rebeldes que luchan contra las fuerzas de Al Asad en una guerra civil que parece interminable. Hace menos de un mes, Turquía derribó un avión de combate sirio cerca de la frontera con Siria. Desde 2012, está constatado que la CIA está entrenando rebeldes sirios, afirmación que se sustenta en declaraciones de diferentes militares rebeldes y comandantes insurgentes que fueron publicadas sin desmentidos en varios medios de información americanos.

Más de 146.000 personas muertas, de las que más de un tercio son víctimas civiles, según las estimaciones del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. 36.000 rebeldes muertos, incluidos combatientes del Frente al Nusra y el estado Islámico de Irak y Siria. 56.000 combatientes partidarios de  Bashar al Assad, incluidos 332 milicianos del partido milicia chií libanés Hezbolá y 459 combatientes chiíes de otros países. 2.563.434 sirios registrados como refugiados en los países vecinos, de los cuales cerca de un millón se encuentran en Líbano, donde se teme que para finales de año haya 1,6 millones de sirios. 6,5 millones de desplazados internos, de los 22 millones de habitantes que había en Siria antes de que estallara el conflicto, de los cuales al menos la mitad son menores. Más del 40%  de los habitantes de Siria se han visto obligados a salir del país o a abandonar sus hogares durante estos tres años de conflicto. 5,5 millones de niños sirios se han visto afectados por el conflicto cifra proporcionada por UNICEF, que ha destacado que el país es “uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser un niño”. Cerca de 1.000.000 de los niños afectados se encuentra atrapado en zonas de difícil acceso a causa de la continua violencia, y alrededor de 2.000.000 necesitan ayuda o tratamiento psicológico. 1.200.000 de niños residentes en campamentos de refugiados en los países vecinos sufren un acceso limitado al agua potable y la comida nutritiva. Además de los muertos, 600.000 heridos según la OMS y más del 50% de la población viviendo sumida en la absoluta pobreza, según ha informado la ONU a través de su programa para el desarrollo.

Son datos y números que son una parte, la oficial y muy probablemente inexacta, de un puzle de muerte cuyas piezas maneja el imperialismo yanqui. Lo explicaba, con la destreza y claridad que le caracteriza, Noam Chomsky en 1992 en una de las conversaciones que mantuvo con David Barsamian, transcritas en el libro Cómo funciona el mundo. El título del texto, Lo que realmente quiere el Tío Sam, es una entrada acertada a un conjunto de informaciones que podían, y pueden, ser intuidas por todos los que logramos esquivar en alguna medida los falsimedia y la propaganda del poder pero que, en el texto, quedan vinculadas a documentos oficiales que pueden ser consultados, para mayor escándalo de lo que, sin ningún pudor, registran y afirman: “En el extremo más duro, encontramos documentos como el memorándum Nº68 (1950) del Consejo <nacional de seguridad, que plasmaba las ideas de Dean Acheson, secretario de Estado y había sido redactado por Palul Nitze, que representó a Reagan en las negociaciones por el control de armas y que aún sigue con vida. El memorándum planteaba la necesidad de una “estrategia de retroceso” que regará “las semillas de la destrucción dentro del sistema soviético” para que luego pudiéramos negociar un acuerdo en nuestras propias condiciones con la unión Soviética o sus estados sucesores” El libro analiza también esa voluntad letal y desmedida del Tío Sam en América del Sur, mostrando la realidad más cruda en cuanto a la planificación yanqui para arrasar y conquistar, bajo un epígrafe revelador y acertadísimo: “La destrucción en el exterior. Nuestra política de buenos vecinos”.

Chomsky y Barsamian explican que los preceptos del Tío Sam pasan por un itinerario medido y calculado al milímetro: “el primer paso es utilizar a las fuerzas policiales, que resultan fundamentales porque pueden detectar el malestar con anticipación y eliminarlo antes de que sea necesaria una cirugía mayor, según se nombra en los documentos confidenciales. En caso de que la cirugía mayor llegue a ser necesaria, usamos el ejército. Cuando y ano podemos controlar a los ejércitos de los países norteamericanos, sobre todo en la región de América central y el caribe, llega la hora de derrocar el gobierno”

Como decía al principio de estas reflexiones, la lectura que ha despertado estas palabras fue escrita hace 22 AÑOS, unos indignantes 22 años en los que no solo no han cambiado las intenciones, voluntades y planes del gobierno americano sino que han crecido en su soberbia mientras se ha perfeccionado y sofisticado la política mortal de “salvadores del mundo” que aplican, sin mucha oposición, a lo largo y ancho del planeta.

Siria, Libia, Ucrania, Irak, Venezuela, República Dominicana, Cuba, Vietnam, Salvador, Nicaragua, Afganistán, Serbia… dianas de un “buen vecino” , el Tío Sam, un antiguo carnicero que no ha dejado de ejercer como tal desde que se enfundo el traje de rayas y su patética sonrisa.

* La Mosca Roja

Siria-LQSomos

 

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