Somalia: lujos imposibles

Guadi Calvo*. LQS. Febrero 2021

La crisis entre Mogadiscio y Nairobi se retrotrae al pasado diciembre, cuando el presidente keniano Uhuru Kenyatta, invitó a una visita oficial a Muse Bihi presidente de Somalilandia, lo que fue interpretado por Mogadiscio, como una nueva injerencia tal como lo hace con Jubalandia

Mientras que la “clase” política somalí, se pierde en discusiones bizantinas, tras la decisión del presidente Mohamed “Farmajo” Abdullahi, de postergar por segunda vez, sin fecha, las elecciones presidenciales programadas en primera instancia para el septiembre 2020, pero dadas las fuertes operaciones terroristas de al-Shabbab, la crisis sanitaria por el covid-19 y la plaga de langostas que afectó a varios países de la región, habían sido postergadas para este pasado ocho de febrero. Las discusiones estribaron en la aceptación o no, de los pedidos por diferentes organismos internacionales, respecto a cambiar el sistema electoral del voto indirecto, al sistema de “una persona un voto”, lo que finalmente no se logró, por la presión de los clanes, por lo que las dos regiones rebeldes, Puntlandia y Somalilandia, consiguieron nombrar a los ocho miembros del comité electoral.

Con esta nueva decisión de gobierno, la Unión de Candidatos a resuelto desconocer el mando presidencial, cuyo ciclo, efectivamente concluía el pasado ocho, y propugna la creación de un Consejo Nacional de legisladores, líderes de la oposición y miembros de la sociedad civil, para dirigir la transición, que deberá revertir el estancamiento en que ha quedado el país desde el año pasado, ya que no solo fracasa en la guerra contra los integristas wahabitas, sino también en el desarrollo económico, lo que incluye la finalización de la primera fase de condonación de la deuda externa, combatir la inseguridad alimentaria y las consecuencia que han dejado tanto la sequía, como la invasión de langostas, que también afecto a varios países de la región.

Las discusiones que eclosionaron el domingo siete de febrero, con el anuncio presidencial de la suspensión de las elecciones, se produjo tras mutuas acusaciones entre Mogadiscio y los líderes opositores, de las tres regiones autónomas Puntlandia y Somalilandia en el norte y Jubalandia en el sur junto a la frontera con Kenia. Los dos estados del norte a principios de los noventa, se declararon independientes, aunque siguen sin tener reconocimiento internacional, al igual Jubalandia, que lo hizo en 1998, aunque el año siguiente volvió a la órbita de Mogadiscio, que afirma que los tres estados rebeldes están fuertemente influenciados por Nairobi.

En tanto estas discusiones el país sigue devastado por la violencia del grupo integrista al-Shabbab, la khatiba local de al-Qaeda, que amenaza con consumirlo todo, lo que hace que ese incendio se siga extendiendo a otros a otros planos, por lo que la nueva administración norteamericana ya le ha pedido Farmajo y sus opositores que resuelvan de “manera urgente” el vacío institucional.

Como muestra del estado de disolución al que está sometido el país, es para señalar los choques del pasado 25 de enero las fuerzas de la región de Jubalandia, se enfrentaron a las tropas del ejército federal, en proximidades de la frontera con Kenia, choque en el que al menos han muerto once civiles. Mogadiscio ha denunciado a Kenia de estar detrás de esos ataques, y de haber entrenado y dirigido a las fuerzas de Jubalandia. El pasado 15 de diciembre, Somalia, rompió definitivamente las relaciones diplomáticas con la nación keniata, por su constante injerencia en los asuntos internos.

La crisis entre Mogadiscio y Nairobi se retrotrae al pasado diciembre, cuando el presidente keniano Uhuru Kenyatta, invitó a una visita oficial a Muse Bihi presidente de Somalilandia, lo que fue interpretado por Mogadiscio, como una nueva injerencia tal como lo hace con Jubalandia. Por lo que tras esa visita; Somalia había pedido a la organización regional: Autoridad de Desarrollo Intergubernamental (IGAD), una investigación sobre dichas interferencias de Nairobi en las regiones rebeldes, las que fueron realizadas en enero, con resultado negativo, tras lo que Somalia, el pasado 27 de enero, amenazó con abandonar, ese bloque regional.

Si bien Kenia ha mantenido una relación estrecha con Somalia, en varios planos, como el de permitir que unos 3 mil estudiantes somalíes crucen la frontera para estudiar en sus escuelas, a que se suman unos 8 mil trabajadores transfronterizos. Además, los 270 mil somalíes, en diferentes campos de refugiados y de otros 80 mil, que viven y trabajan en diferentes ciudades de Kenia. Aunque la mayor colaboración que Nairobi le brinda a Somalia es en la lucha contra al-Shabbab, por lo que, 3.500 de sus militares junto a tropas de Uganda, Burundi, Djibouti y Etiopia conforman la AMISOM, (Misión de Mantenimiento de la Paz de la Unión Africana en Somalia), lo que ha provocado en el propio territorio keniata, importantes y numerosos ataques de los muyahidines somalíes, que han provocado cientos de muertos, como el asalto a Ataques de alto perfil contra el Centro Comercial Westgate, en la capital, a una universidad, un hotel y un complejo de oficinas que han dejado cientos de muertos tanto locales como extranjeros. A pesar de esa asistencia Mogadiscio, tras el resultado adverso de la investigación de IGAD, informó: “que no tiene confianza en las fuerzas keniatas de la misión AMISOM”, arriesgándose a desguarnecer el sur del país, ya que Washington, ha decidido restringir su presencia en el país, abandonando, en buena parte, la lucha contra el terrorismo, particularmente en Jubalandia, por lo que la presencia de la AMISOM, es clave para mantener cierto nivel de seguridad.

El accionar de al-Shabbab, no se detiene y aprovecha cada resquicio para golpear a las fuerzas estatales, el pasado ocho de febrero un convoy militar que circulaba en cercanías de la ciudad de Dhusamareeb, capital del estado de Galmudug en el centro del país, fue atacado, matando a trece militares. El día trece un coche bomba dirigido contra el palacio presidencial en la capital, detono matado a dos personas e hiriendo a otras diez.

Al tiempo que el último día de enero, en un típico asalto terrorista, contra el Hotel Afrik, nueve personas murieron. de ellos cuatro terroristas. y otras diez fueron heridas, en combates que se prolongaron más de ocho horas.

Los conocidos de siempre

En el norteño condado keniano de Mandera, que sufre periódicamente grandes sequias y la mayor parte de su población vive del pastoreo, y de fe musulmana, es uno de los territorios más atrasadso del país. Las escuelas se encuentran cerradas por los ataques contra maestros, y los viajes por carretera son menos frecuentes y se percibe un constante nerviosismo en la población, todo tiene una sola explicación la presencia omnímoda de al-Shabbab, cuyos militantes atraviesan la porosa frontera que separa Somalia y Kenia con absoluta seguridad. Por lo que los ataques armados y los artefactos explosivos improvisados o IED (por su abreviatura del inglés) plantados en rutas y torres de telefonía celular, son ya parte del paisaje. Esta presencia ya ha provocado que los muyahidines controlen el sesenta por ciento del condado de Mandera.

En diciembre pasado una ambulancia que trasportaba a una parturienta volcó tras pisar una mina, hiriéndola gravemente además de matar al futuro padre y herir a una enfermera y al conductor del vehículo. Y tras la toma de una aldea decapitaron a su alcalde y un puesto policial fue atacado, al tiempo que robaron armas y dispositivos de comunicación. En esa misma área en 2019, dos médicos cubanos fueron secuestrados y desde entonces nada se sabe de ellos.

Más al sur, en la zona boscosa de Boni, en el condado de Lamu, se cree que al-Shabbab ha levantado un campamento desde donde opera con regularidad, habiendo atacado una base militar utilizada por las fuerzas estadounidenses, en la que murieron tres militares norteamericanos y destruyeron varios aviones y vehículos militares.

Aunque la presencia de al-Shabbab no es la única tragedia de los habitantes de esa región. La compleja política somalí, y los roces con sus vecinos del sur, por la interferencia en Jubalandia, ha llevado a feroces combates entre el SNA (Ejército Nacional de Somalia) y las KDF (Fuerzas de Defensa de Kenia), que podrían provocar un espiral de violencia todavía mucho mayor, por lo que Somalia no puede darse lujos imposibles.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
Somalia – LoQueSomos

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