Tabarka: película maldita

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez. LQSomos.

Tabarka es y sigue siendo una película maldita… Ambientada en los años 60, la película narra la historia de un activista político perseguido por el franquismo, que se refugia en la isla

Escrita y dirigida de Domingo Rodes con: Neus Asensi, Ginés García Millán, Raúl Fraire, Cristina Collado. Un apunte interesante sobre la militancia anarquista la podemos encontrar en esta ópera prima de Domingo Rodes. Tabarka es una isla mediterránea a la que llega Juan (Ginés García Millán) un misterioso individuo en busca de tranquilidad: Su historial es muy propia de algunos militantes comunistas de la época, recibió órdenes de disparar contra un agente traidor y las cumplió a rajatabla, y es acusado de traidor, (una trama que guarda notables semejanzas con El corazón del bosque (Manuel Gutiérrez Aragón, 1974) y que nos remite a lejanas tramas neoestalinianas del PCE de Santiago Carrillo. Esto sucede justamente en la España de 1962, y la resistencia antifranquista subsiste como puede la represión.

Nuestro hombre se refugia en la aparente placidez de una isla de 2 km. De largo y 400 de ancho violentada por las corrientes del Levante y las sacudidas de la Tramontana, un extraño lugar poblado por descendientes de antiguos presos genoveses que fueron desterrados del lugar. Un escenario tan enigmático como desamparado, tan estéril como el pueblo de Sierra maldita (Antonio del Amo, 1954). Juan entabla unas tormentosas relaciones con Carmen, la casera (Neus Asensi). Un cacique (Juan Antonio Galvéz) un genuino franquista dicta sus leyes en materia laboral y sexual, sin olvidar un cura que lanza proclamas contra los peligros carnales. Decenas de mujeres casaderas.

Docenas de mujeres ataviadas de negro, tristes, sin olvidar una pareja de la Guardia Civil de “los buenos tiempos”. Lo mejor de Tabarka es el retrato del lugar y sus costumbres, la sensación de perpetuo aislamiento, un retrato veraz que según en qué momentos parece un film de raíz documental, así cuando describe la llegada de los pescadores con su cargamento, se recurre a imágenes de archivo.

Aún y así, la película promete más de lo que da, y al final todo resulta más bien previsible. Tampoco las interpretaciones tienen fuerza, con la excepción del personaje más interesante que interpreta con su aspecto hosco el veterano exiliado argentino Raúl Fraire, que con su rostro curtido, duro y exigente, parece que es el que corresponde a un viejo anarquista insobornable que vive de espaldas a los demás, y que por sí mismo apunta a una historia propia de alta intensidad, a una manera muy propia de entender las cosas.

Con todos sus defectos, una opera prima considerable que parece “desaparecida”.

Tabarka.
Año:
1996. Duración: 98 min. Director: Domingo Rodes. Guion: Domingo Rodes, Mariano Sánchez.
Música: Luis Ivars. Fotografía: Paco Belda. Montaje: Antonio Lara. Ayud. montaje: María Lara.
Dtor. artístico: Vicente Marrade. Vestuario: Elena Muñoz. Maquillaje: María Segura.
Peluquería: José Ramón Ferrás. Sonido: Aitor Berenguer.
Reparto: Neus Asensi, Ginés García Millán, Raúl Fraire, Cristina Collado.

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