Los abrazos de Monedero

Es un doble error, Monedero, entrar en un terreno en el que nadie te ha pedido que entres y, después, explicar que tienes unas buenas razones para hacerlo. En el fondo estás diciendo que eres tú el que determina el grado de familiaridad que, por lo que sea, a ti te parece bien. La otra persona, la mujer, no cuenta

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