Todo lenguaje es político

Lenguaje inclusivo

Por Mónica Oporto. LQSomos.

Bienvenides a un ejercicio de desobediencia lingüística
María Florencia Alcaraz (1)

El lenguaje inclusivo nace como una emergente lógica de los tiempos en que las personas vulneradas por siglos en su libertad de expresar su condición, por fin logran y defienden la visibilización de la diversidad a través de la palabra.

Toda mi vida estudiantil he escuchado de mis profesoras y profesores que el lenguaje “es algo que está vivo”, que crece y se modifica por el uso. Que responde y se adapta como “ser vivo” que es, porque nace de lo humano, se reproduce pero no muere sino que trasciende a través de las realizaciones culturales de las que participa.

El lenguaje es así, dinámico. Y PODEROSO. Porque puede construir o invisibilizar. De acuerdo a lo que se nombra y a lo que no se nombra, y de cómo se nombra, depende un posicionamiento ideológico que puede ser negador, sesgado o inclusivo. Puede dar visibilidad o puede “borrar”. Y lo que no se nombra… no está (con lo que esto implica). Para el caso vale el remanido ejemplo de preguntarse por qué tanta resistencia a usar la palabra “presidenta” y tan poca a usar la palabra “sirvienta” que está reconocida (y explotada) hace siglos…

Hablar de “el Hombre” englobando a todxs las personas omitía a sectores de población, no sólo mujeres sino a otras identidades autopercibidas que no eran nombradas, luego… no “existían, ni en la palabra ni en los derechos. Cómo justifican? Diciendo que el “género masculino posee un doble valor, específico y genérico, mientras que el femenino sólo puede usarse con un valor específico” (2) .

Dice Florencia Alcaraz: “El lenguaje es una herencia de otrOs con ‘O’: las mujeres y las disidencias no fueron invitadas a su construcción. Es androcéntrico y sexista pero, ojo, también tiene un componente clasista (y racista). Por eso la insistencia: la apuesta de un lenguaje incluyente y de una lengua inclusiva no es un simple cambio de letras.” (3)

La lucha por la inclusión arranca en la década de 1970 buscando que se revirtieran siglos de ocultar patriarcalmente con un manto de palabras negadoras, a los amplios sectores sociales que, oh casualidad!, tampoco tenían reconocimiento en la sociedad, menos aún desde lo jurídico. Al principio se buscaba visibilizar a las mujeres, ahora se busca ir más allá y visibilizar también a toda la diversidad. La @, luego la ‘X’, el asterisco * y, por último, la letra ‘E’.

Una rebelión contra la burocracia de la Real (monárquica) Academia Española (RAE). Quienes más han bregado porque el uso sea inclusivo son grupos impulsores del lenguaje inclusivo: los jóvenes, las mujeres, la diversidad sexual; lesbianas, travestis y trans y no binarias. El reconocimiento de la persona a través del lenguaje es también una forma de ir terminando con la violencia de no ser nombrado.

En 2010 el lingüista Ignacio Bosque, miembro de la RAE, publicó el informe “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, que fue aceptado por todes les miembres que asistieron al pleno de la organización, el 1 de marzo de 2012. En el documento, Bosque analiza “numerosas guías de lenguaje no sexista” en centros de estudios, ayuntamientos y otras organizaciones y parece quejarse que “han sido escritas sin la participación de los lingüistas” (4) pero no importa si participan las mujeres, los jóvenes o la diversidad en la discusión del lenguaje no sexista…

La lengua hablada y escrita son productos de las sociedades, y como tales, son creaciones políticas (pues se desarrollaron en la “polis”). Su uso (o su regulación) está vinculado a un mundo y es, por lo tanto, político. Se nombra o se oculta.

En este siglo se busca que cese la concepción androcéntrica del lenguaje. Dice Emanuel Theumer (5) : “A mí me gusta pensar el uso de la ‘X’ o ‘E’, la ‘E’ como ejercicios de desestabilización de una lengua generizada, como fisuras a la seguridad ontológica que produce esa lengua. Por algo suscita enojos, risas, escollos, incomoda. Un modo de asumir que estamos arrojados a la cultura” (6) .

Mientras todo esto viene ocurriendo desde hace décadas, hoy, en la Ciudad de Buenos Aires el gobierno de dicha ciudad dispone prohibir el uso del lenguaje inclusivo… En 200 escuelas que dependen de ese mismo gobierno -ejercido por Rodríguez Larreta y cuya ministra de educación es Soledad Acuña- la calefacción no funciona (7) en momentos en que hace un frío increíble… y aun no comienza el invierno. Es en esas escuelas olvidadas no sólo del calor de las estufas sino del color de la inclusión, que se obliga a les docentes y les niñes a que no puedan ejercer el derecho de nombrar a todos todas y todes.

#LenguajeInclusivo #EducaciónIncluyente #Todes #Nosotrxs #Elles

– Páginas consultadas
· Ya son más de 200 las escuelas porteñas con problemas de calefacción
· Lenguaje inclusivo ¿de dónde proviene?
· Manual de instrucciones para hablar con E

Notas:
1.- Nota en Revista Anfibia En Manual de Instrucciones para hablar con ‘E’
2.- Op. Cit. Revista Anfibia
3.- Opo. Cit. Revista Anfibia
4.- Op. Cit. Revista Anfibia
5.- Emmanuel Theumer es docente Investigador de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral
6.- En Manual de Instrucciones para hablar con ‘E’
7.- Ya son más de 200 las escuelas porteñas con problemas de calefacción

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