Tren a Extremadura

Extremadura

Por Rubén Pano. LQSomos.

Desde que tengo uso de razón voy a Casas de Millán el pueblo de los abuelos, de mi madre y mi padre, de mi familia.

Allí jugaba de pequeño con una libertad que en Madrid no tenía, aprendí que el aceite no nace en una garrafa, que viene de la aceituna y que la aceituna hay que recogerla con un frío del carajo y en mi caso muchas veces tras una larga noche de fiesta (¿cómo vas a ir al pueblo y te vas a quedar en casa?) con su respectiva resaca.

Que el melón y la sandía no nacen en un supermercado y si lo hacen tras largas jornadas de trabajo en el campo, que los chorizos y las patateras no salen de la nada y que un solo cerdo daba a una familia para tener embutido todo el año y que el día de la matanza era como una gran reunión social donde tod@s colaboraban.

Aprendí que se podía vivir sin mucho dinero y con lo que la naturaleza te surtía.
Mi abuelo paterno junto con mi padre esquilaba ovejas, cogía algodón, hacia picón y el materno curraba en huertos y olivares y cuidaba el ‘ganao’ (ovejas y alguna cabra). Los caballos pasaban por mitad de la casa hasta llegar a su lugar de descanso no lejos de donde estaban los cerdos que darían carne para todo el año. Todas las sobras de la comida diaria eran para ellos, allí no se tiraba nada.

Las abuelas además de realizar algunas labores del campo, se dedicaban al trabajo en la casa y cuidado de l@s hij@s y niet@s.

También aprendí que lo de los váteres era cosa de ciudad y que los orinales de porcelana era lo que allí había para hacer tus cosas.

Que el calorcito en invierno lo daba un brasero que se encendía desde por la mañana con carquesa y picón… no veáis que frío cuando te movías de la camilla para hacer cualquier cosa… y en mi recuerdo siempre quedará el olor a suela quemada de zapatillas.

Y que el fresquito en verano lo daban aquellos ‘peazo’ de muros a los que se blanqueaba que yo recuerde al menos una vez al año.

Que en los colchones de la cama te hundías y que descansabas con acompañantes ovalados y redondos bajo tu cuerpo, sí, ahí bajo el catre se conservaban de lujo los melones y las sandías.

Que por las calles te preguntaban: POS y tú de quién eres muchachino, quienes mantenían conversaciones al fresco.

En todo ese tiempo aprendí también que los viajes en tren eran muy largos y que ibas en compartimentos con gente que ni conocías y con la que al final entablabas conversaciones y hasta compartías las viandas.

Ahora hay menos trenes, menos conversaciones, más vías de AVE, más aislamiento y menos vergüenza entre algunos miembros de la clase política.
Han quedado dos trenes, uno de ida y otro de vuelta, para la gente que no tenemos coche ni Carnet o para la gente con Carnet pero sin coche o para la gente mayor que ya no puede conducir, esto es tremendo y les va la salud en ello…

La gente que vive en Casas de Millán las consultas de especialistas las tienen en Plasencia o en Cáceres, para asistir tienen que depender de amig@s o familiares, de pagar un taxi que sale por un pico o de un transporte prácticamente inexistente, trenes escasos que no cuadran con horarios de consultas y buses que son más de lo mismo, depende del tiempo que estés en el/la especialista, de a qué hora la tengas, vamos que si te descuidas igual te tienes que llevar una muda y un saco de dormir y buscarte la vida como el último superviviente.
Además de preocuparte por la enfermedad que padeces tienes que preocuparte de no quedarte en tierra… estaría bien que quienes gestionan todo esto vivieran semejante situación, igual ponían más medios.

Esto es solo una opinión ¿No será que el fin de esto es dejar todo en manos de un tren de alta velocidad? (una chapuza sin terminar, tramos sin electrificar, retrasos, etc.) que solo pasa por las grandes ciudades y no tiene combinación con los pequeños pueblos, ¿No será que primero ponen de excusa la pandemia para quitar trenes y luego le dan otra vuelta de tuerca para dejar aún menos? ¿No será que en un futuro la vía que pasa por mi pueblo será una vía muerta? ¿No será que Casas de Millán se irá apagando por esto y mucho más?

Tiene muchísimos olivares y huertos, es parte del parque nacional de Monfragüe, tiene un patrimonio cultural y natural amplio, tiene gente que conozco y sé que quieren seguir viviendo allí y otr@s que quieren seguir pasando largos periodos o yendo de vacaciones.

Y lo más importante, tiene gente que lucha.

Se vio cuando querían dejar sin la caja de ahorros al pueblo, se ve como difunden con orgullo en televisión sus costumbres y tradiciones, en definitiva su forma de vivir y de pensar: el que cuida su ganado y hace los quesos, la que hace unos dulces que te quitan el sentido, quien apuesta por poner allí su negocio arriesgándolo todo, quien vive de hacer picón, quien curra para que las aceitunas de tu aperitivo estén en su punto o para que tengas miel rica rica en tu casa. Muchas de esas personas son gente joven. Mi aplauso.
Mi conclusión es que esto parece que no es cosa de las personas que habitan las Casas de Millán y otros pueblos, y si de quienes gestionan los recursos desde sus escaños.

Escribo esto porque utilizo ese tren, porque soy activista desde hace muchos años y por qué no, poner mi granito para que el pueblo de mi padre y de mi madre, de mi familia, no se quede en vía muerta.

Horarios de la línea del tren regional que pasa por Casas de Millàn, clic aquí

Si queréis firmar la petición aquí os dejo el enlace:
Por más trenes regionales a Extremadura

En el pueblo también se están recogiendo firmas para que a corto plazo y ante la pasividad de las autoridades con el asunto de los trenes se pongan autobuses para asistir a consultas y demás quehaceres.

¡No a los pueblos aislados! ¡No a la despoblación!
¡Progreso sí! pero que no suponga un retroceso

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