Un día de éstos…

Para Lía

Un día de éstos, me escapo a la montaña y te escribo el más hermoso y devastador poema de amor.

Cualquier día de éstos, ahora que ya no me pueden despedir, aún me acerco a la fábrica donde trabajé cinco años -si es que aún no la han cerrado-, me subo a un torno y les leo a los compañeros un panfleto contra la explotación capitalista.

Cualquier día de éstos, me hago un rápel en la catedral y me descuelgo con una hermosa bandera colorá desplegada sobre su fachada y un hermoso cartel de todo dios visible:

¡POR SI AL OBISPO NO LE GUSTA LA BANDERA TRICOLOR, AQUÍ TIENE UNA ROJA CON EL MARTILLO Y LA HOZ!

Un día de éstos, asalto las elevadas almenas de tus ojos y tomo posesión del baluarte de tu cuerpo.

Un día de éstos, voy y me salto los altos tapiales de tus hombros y nosescapamos los dos a un planeta donde no exista elTUYO ni elMÍO ni se conjugue el verbo EXPOLIAR.

Cualquier día de éstos, me abro una cuenta en el banco de tu cuerpo y me declaro su cliente exclusivo.

Cualquier día de éstos, extiendo un pañuelo sobre la acera de la calle Triana y me pongo a pedir:

¡PAN, TRABAJO Y LIBERTAD!

Cualquier día de estos, armo una barricada con todos mis libros en mi calle y proclamo la dictadura de la INTELIGENCIA.

Un día de éstos, le declaro la guerra a la guerra y después, en cualquier plaza liberada, te rindo todas las armas conquistadas al enemigo.

Un día de éstos, me planto en la plaza del pueblo y le exijo a la ciudadanía más respeto para con los obreros asesinados por la reacción y para con su propia historia.

Cualquier día de éstos, le pego fuego a tu burka, formamos una alianza entre tú y yo y fundamos una república independiente donde no sea posible otra guerra que la del amor.

Cualquier día de éstos, rasgo un trozo de sábana y me hago una pancarta donde diga:

GOBIERNO, EMPRESARIOS, CURAS Y BORBÓN: ¡¡DIMISIÓN!!…

…y después la cuelgo en el balcón, hasta derrotarlos.

Un día de éstos, tomamos al asalto tú y yo los cielos y la Tierra y refundamos el Paraíso.

Uno de estos días, le arrimo candela al Santander con los versos de los más incendiarios poetas anticapitalistas.

Cualquier día de éstos, me instalo de okupa en la sierra de tu boca, y luego que vengan los antidisturbios a desalojarme.

Un día de éstos, quemo todos los libros de autoayuda y reparto fusiles y balas entre la población para instaurar un nuevo orden mundial.

Cualquier día de éstos, me planto en el cementerio y excavo tu sepultura para desamordazarte, regresarte y besarte la noble calavera.

Un día de éstos, cojo el retrato de la familia real y los fusilo a todos con un discurso de Buenaventura Durruti o de Manuel Azaña.

Cualquier día de éstos, le declaro la guerra al despertador y me quedo contigo en la cama lo que queda de eternidad.

Sí, cualquier día de éstos le hago una memorable pintada a la fachada de la sede del Gobierno, donde se exija:

TERMINANTEMENTE PROHIBIDO ESCUPIR SOBRE LOS TRABAJADORES.

Cualquier día de éstos, salgo al campo, siego una hermosa carretada de flores, pavimento con ellas la calle donde habitas y tapizo la cama donde yaces.

Un día voy y levanto una pancarta ante la sede del Cuartel General del Ejército, otra ante El Vaticano, otra ante la sede de la CEOE, otra ante la Dirección General de Policía, otra ante el cuartel general de la CIA, ante el del Banco Mundial, ante el palacio del Rey, el del presidente del Gobierno, el del FBI, el del FMI, la sede de la OTAN…: ¡RÍNDANSE: LES TENEMOS RODEADOS!   

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