Una película diferente: El Padre

Una película diferente: El Padre

Por Reza Allamehzadeh*. LQSomos.

Aunque ha pasado un tiempo desde que vi “El Padre”, todavía no puedo deshacerme de esta brillante película. Me propuse escribir sobre esta película despues de que se anunciaran los ganadores del evento cinematográfico más famoso del mundo, los Oscar porque quería ver si otra vez, como a menudo, voy a estar decepcionado de las decisiones de los jurados de Oscar, o no.

Ahora bien, me alegro mucho. Lo sea por el impacto del Coronavirus o por la suerte del creador de “El Padre”, este año no hubo películas de presupuestos multimillonarios con bajo contenido, o películas hechas de los logros técnicos de la era digital que me parecen más juegos que obras de artes. Por eso afortunadamente había más espacio para las películas artísticas y creativas.

De todos modos, otorgar dos Premios de la Academia de Oscar a la película que invita a la reflexión “El Padre”, uno por la destacada actuación de Anthony Hopkins y el otro por el muy aclamado guión, me ha demostrado que la ceremonia de este año era de verdad excepcional.

Estoy seguro de que cualquiera que haya visto la película El Padre se ha quedado sorprendido por la excelente interpretación de Anthony Hopkins como un hombre de 80 años que sufre de la enfermedad de Alzheimer: Un hombre que, debido a su gran confianza en sí mismo, no cree que necesite ayuda y cuidados.

Pero dudo que quienes que hayan visto la película sólo una vez, hayan podido captar las sutilezas del guion; Las sutilezas que los guionistas intentaron esconder conscientemente para influir en el subconsciente del espectador.

Al explicar este punto, permítanme decir primero que este artículo no es para que lo lea alguien que no haya visto la película. Mi consejo para aquellos que no han visto “El Padre” es que no se la pierdan. Para aquellos que la han visto ya, mi intención no es explicar las complejidades de la película que invitan a la reflexión, porque si fuera necesario el cineasta lo haría fácilmente. Lo que sí intento hacer es compartir mi percepción personal como un cineasta para que aquellos que se sientan tentados a entender la estructura de esta obra excepcional, puedan intercambiar ideas conmigo.

Gabriel García Márquez en un artículo llamado Para Contar Historia ha escrito:
Los novelistas no leemos novelas sino para saber cómo están escritos. Uno las voltea, las desatornilla, pone las piezas en orden, aísla un párrafo, lo estudia… En otras palabras, uno abre bien los ojos, no se deja hipnotizar, trata de descubrir los trucos del mago (1).
Eso es lo que yo como un cineasta hice con mucho placer con esta película sobre todo con su guion.

El argumento de la película resumido de la forma más corta posible es eso: una mujer de mediana edad separada de su marido, después de unos años de cuidar a su padre de 80 años con Alzheimer, finalmente decide llevarlo a un asilo de ancianos para poder ir a París y vivir con el hombre que ama. Le prometa a su padre venir a Londres los fines de semanas y llevarlo a pasear por el parque.

Para cualquier espectador, cuando solo escucha que el tema de una película es sobre un anciano con Alzheimer, puede adivinar fácilmente que lo que sale de la boca del paciente en la película y lo que se muestra desde su punto de vista no es necesariamente la realidad porque actualmente puede ser real, irreal o una amalgama de realidad o ilusiones. Generalmente el espectador, tarde o temprano, se da cuenta de la distinción entre “real” e “irreal” a través del lenguaje visual de la película. El cineasta a su vez, normalmente sigue la conocida regla de juego entre él y su espectador, y va a darle la clave de distinción al espectador, si no inmediatamente, al menos al final de la película. Pero en esto caso el cineasta “Florian Zeller”, prueba una experiencia arriesgada, que logra con mucho éxito. Él extiende la confusión mental del protagonista a su propio lenguaje cinematográfico, confundiendo su historia y definiéndola en una mezcla de realidad e imaginación errónea.

La película El Padre, que puede tener más de cuarenta o cincuenta escenas cortas y largas, no esta dedicada a realidad en ninguna de ellas excepto en su primera y última escena. La disposición de los sofás del salón cambia constantemente; los azulejos colorados de la cocina pierden colores en otro plano; las sillas de colores en el pasillo del consultorio del médico se ven en el pasillo de la casa del anciano, o de la hija (que se mezclan constantemente entre sí); la vista de la calle desde la ventana de la casa del padre es exactamente la misma que se ve desde la casa de su hija; no solo las puertas de las casas del padre y la hija son similares, sino que la puerta del consultorio del médico es la misma (detrás de la puerta del consultorio del médico también, hay un breve diálogo sutil que no quiero dejar sin mencionar. Cuando la hija toca el timbre, el padre le pregunta: ¿¡Has perdido la llave!?)

Una noche decisiva en la historia es la noche en que el anciano está solo con su yerno en la casa de su hija y ella ha ido a comprar pollo a la tienda debajo de la casa para cenar. El marido, que está un poco borracho y muy molestado por las tonterías del viejo, finalmente levanta la voz y le pregunta cuánto tiempo quiere quedarse con ellos. El anciano, que se siente abofeteado por él, empieza a llorar y el hombre llama al celular a su esposa para decirle que regrese a casa porque su padre está fuera de control. El lenguaje desagradable del yerno continúa durante la cena hasta que el padre molesto se dirige a su dormitorio. La pareja tiene una breve pero decisiva discusión que va a determinar su vida matrimonial.

Cada parte de esta larga escena no es solo de ida y vuelta en la película, sino que también los actores se mezclan. En un plano, la enfermera del asilo de ancianos hace el papel de la hija. En otro, el jefe del hogar de ancianos actúa el papel de yerno. La bolsa plástica de color azul en la cocina que el cineasta enfatiza conscientemente se ve en blanco en otros planos de la misma escena. Es como si el director y sus colegas detrás de la cámara, todos sufrieran de enfermedad de Alzheimer y no se dieran cuenta de que le daban el diálogo de “Olivia Colman” que hace el papel de la hija, a “Olivia Williams” que hace el papel de enfermera y … y con esta delicada y creativa técnica, hacen sufrir al espectador el insoportable mareo de un enfermo de Alzheimer.

En la escena final de la película, cuando el padre, indefenso, llama a su madre como un niño, no es solo por simpatía con el protagonista que nuestros ojos se humedecen de lagrima, sino es que el cineasta ha logrado hacernos desesperados por comprender el mundo que rodea la vida del padre y nos obliga identificarnos con un anciano con Alzheimer.

Nota:
1.- Introducción del libro “La Bendita Manía de Contar. Taller de guion de Gabriel García Márquez. Escuela Internacional de Cine y Televisión. Cuba
*.- Reza Allamehzad es un cineasta Iráni, crítico de cine y escritor que vive en los Países Bajos. Es conocido principalmente por sus películas sobre refugiados, como The Guests of Hotel Astoria (1988), y el documental Holy Crime (1994), sobre el asesinato de figuras de la oposición en Europa por el régimen islámico en Irán.
Allamehzadeh nació en 1943 en Sari, provincia de Mazandaran, Irán. Estudió dirección cinematográfica en “Academia de Cine y Televisión de Teherán” en 1966-1969. Junto con el cine, escribe y publica libros infantiles, novelas y cuentos. Enseña cursos de cine y televisión en varias universidades, entre ellas la Universidad Hollins de Virginia, la Universidad Metropolitana de Leeds (Reino Unido) y el Centro Internacional de Entrenamiento R / TV en los Países Bajos, donde vive desde 1983.
Allamehzadeh es un activo uno de los defensores del cine kurdo.
Algunas de sus películas son:
The Trap (1973), premiado en el XII Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes en Gijón, España.
A Few Simple Sentences (1986), premiado con el mejor corto, Stockholm 1986, International Immigrant Film Festival; mejor película para niños, Tomar 1987, Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes; Mejor Película Infantil, Centro Internacional de Cine para Niños y Jóvenes (CIFEJ), Festival Internacional de Cine de Moscú, 1987.
Los invitados del Hotel Astoria (1988), largometraje, seleccionados para los festivales de cine de Venecia, Moscú, Montreal y Chicago.
Holy Crime, un controvertido documental sobre el terrorismo de Estado del gobierno islámico de Irán en los países europeos.
Iranian Taboo, un documental sobre la comunidad bahá’í dentro y fuera de Irán.

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