Víctor Basterra, el fotógrafo de la ESMA

Guillermo Cieza*. LQS. Noviembre 2020

Tenía 76 años y falleció este sábado por la madrugada. Basterra fue secuestrado en agosto de 1979 junto a su compañera y a su hija de dos meses. Dentro del Centro Clandestino, obtuvo fotografías y material que fueron clave para condenar a los genocidas

Víctor Basterra se hizo muy conocido públicamente cuando en los tribunales federales aportó un prolongado testimonio de su cautiverio durante cuatro años, entre 1979 y 1983, en el campo de concentración de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), que dirigía la Marina. Sus palabras tuvieron un aporte adicional, porque acompañó su declaración con numerosas fotografías de personas desaparecidas, tomadas en el interior de la ESMA.

Detrás de ese momento relevante de su vida hay una historia que merece ser conocida, porque quizás están allí las razones de enormes decisiones que asumió en momentos límites.

Víctor fue, antes que nada, un laburante. Fue obrero gráfico y empezó a participar en la Asociación Grafica Bonaerense. Tuvo activa participación en los conflictos sindicales de los años 74-75. Desde la militancia sindical se incorporó a las Fuerzas Armadas Peronistas y el Peronismo de Base.

Fue parte de los últimos grupos activos de esas organizaciones, fue secuestrado en agosto de 1979 y llevado a la ESMA.

Por sus conocimientos gráficos y de fotografía, o por razones que fueron exclusiva decisión de los marinos, sus captores decidieron utilizarlo en su departamento de documentación. Allí lo hacían trabajar tomando fotos a las personas secuestradas y falsificando documentos. Le habilitaron las primeras salidas, con la amenaza que de no regresar, serían asesinadas su compañera Laura y sus hijas. En ese momento, junto a su compañera Laura, tomaron una decisión que ponía en riesgo la única oportunidad de vida que le quedaba: que los marinos decidieran no eliminarlo físicamente mientras le fuera útil.

Cada vez que tomaba una foto a una persona secuestrada sacaba una copia extra que guardaba para sí. Sacaba esas fotos escondidas en los genitales y empezó a armar un archivo en su casa.

Conozco la historia del archivo de Víctor de primera mano, él mismo me lo contó cuando nos encontramos casualmente en diciembre del 83 en la estación Terminal de La Plata.

Contra lo que puede suponerse ahora, en plena dictadura no resultó fácil que ese archivo llegara a los Organismos de Derechos Humanos. La argumentación de que «por algo será”, con que parte de la sociedad había justificado las desapariciones, se trasladaba a un sector de las Madres de Plaza de Mayo que estimaba que si había sobrevivientes «por algo será». En esos años y los primeros de la democracia, los ex-detenidos desaparecidos sobrevivientes pagaban una condena adicional: la de estar vivos.

Dos madres valerosas, que merecen ser recordadas Ana Antekoletz y Dedid Molina de Thomas, rompieron el cerco y consiguieron acercarse a la familia Basterra. Le ofrecieron salir del país. Víctor y su familia eligieron quedarse. Tiempo después, el dirigente del sector de la izquierda del partido democristiano Augusto Conte Mac Donell, se hizo cargo de guardar el archivo.

Lo que sigue es más conocido. Fue uno de los fundadores de la Asociación de Ex-detenidos desaparecidos y se pasó la vida persiguiendo a los milicos.

La historia de Víctor Basterra es la historia de muchos heroísmos no contados. De decisiones excepcionales tomadas en momentos muy duros.

Nunca aspiró a ser mucho más que un laburante. Con toda la dignidad que esa palabra encierra. Quienes lo conocimos, lo recordaremos así.

* Argentina, 1944. Escritor y militante político. Fue miembro de las Fuerzas Peronistas (FAP) (1971-1979). Coordinador de la Cátedra Che Guevara, Universidad Nacional de La Plata (1977). Participó en la publicación y difusión clandestina de la revista Campana de Palo y del Boletín Sindical (1978-1979). Fue secuestrado y es testigo del genocidio de la dictadura en el caso ESMA. Fundador de la revista Retruco (1998-2000). Promotor del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón (2002). Fundador del portal Darío Vive (2010-2016). Entre su obra se cuentan las novelas: Destiempo (1997), Veteranos de guerra (1999) y Estado de gracia (2007). Los ensayos: Borradores sobre la lucha social y la autonomía (2004), Borradores sobre la lucha popular y la organización (2006), Borradores sobre la lucha popular y la organización III (2011). Asimismo, relacionadas con Venezuela, ha escrito Crónicas venezolanas (2015) y la compilación Chavismo por argentinos (2016). Actualmente participa en el Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional.

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