Y se hizo millones

Me encontré en el lugar de siempre, con las teclas y la pantalla.

El vacío.

¿Escribir del Comandante? Qué puedo decir de Él.

Se de gente que lo conoció, que estuvo muy cerca. Yo no. Pero él, si muy cerca de mí. Tendría que decir como Fidel Castro: “Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, pues ni él mismo supo lo cerca que estuvo de mí, de todos.

Su amor incondicional lo consagró hasta lo inexplicable, una vida que se formó mucho antes del “Por Ahora” y debo confesar que cuando lo vi ese día no lo entendí y la primera vez que ganó las elecciones no voté por él.

Después empecé a escucharlo. Y entonces comencé a comprender. El mismo me lo mostró. Día a día fue construyendo una conciencia; la mía, la colectiva y fuimos aprendiendo. ¡Unos cuantos! Otros ya lo sabían, habían recorrido un camino. Sin poder y sin esperanzas. Ellos también aprendieron.

Hoy, qué puedo escribir de Él, como José Martí: La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida. Sin embargo sería insuficiente para quien me enseñó a no  hacer religión los preceptos de Marx, Lenin, Trotski, Mao o El Ché; si no entenderlos y asumir el tiempo histórico.

Además, a entender de dónde vengo, de las mezclas, frustraciones, abusos; de la magia y las bendiciones; del miedo que te echas a la espalda y sales.

Me enseñó como decía Antonio Gramsci, “el modo de ser del nuevo intelectual ya no puede consistir en la elocuencia motora exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones, sino en su participación activa en la vida práctica, como constructor, organizador…” y sin darme cuenta, por convicción, construido por él; me encontré en sus filas, como un soldado, militando en esa fuerza que no llamo revolución, ni proceso, ni V república; la llamo Amor.

Por convicción soy chavista y por amor soy Chávez.

¡Y cuantos somos! No es una consigna y nunca lo fue “… pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones…”

Vamos pues, el camino es largo pero gracias a Chávez ya estamos en él, vamos afrontando cada riesgo como el de hoy;  sin perder el rumbo, con Hugo Chávez como guía, y con nuestros hijos e hijas marchando en Paz hacia la Patria nueva.

¡Hasta la Victoria siempre!

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gustavoajaimeg@gmail.com

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