Yván Silén. LQSomos. Octubre 2014 La ciudad, de adoquín en adoquín, se ha podrido contra el cielo. Los muertos vigilan las murallas, los muelles y los trenes. Los escritores negros y los escritores blancos se tecan: los zorzales devoran los coquíes. Los cuatros, las mantarrayas, los cangrejos se pudren en el hedor de las letrinas. Los niños estrangulan las gaviotas. Los cínicos extravían los ojos en las latas de vino. Alguien ha perdido la lengua rota (en los barquitos de papel). Los escritores jinchos y los escritores mulatos se tecan. La ciudad se ha podrido en los espejos. Las vulvas…se…
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