Cinco palomas

El 27 de agosto de 1936 en la conocida finca del Aguaucho, en Fuertes, Sevilla, se vivió un terrible episodio cuando varias jóvenes fueron arrojadas a un pozo tras ser violadas y paseadas para escarnio público. Las víctimas tenían entre 16 y 22 años.
La sed de venganza no parecía tener límites para este grupo de falangistas. Los soldados las obligaron a preparar y servirles la comida. Las violaron, asesinaron y arrojaron sus cuerpos a un pozo horas más tarde. No hubo fosa. Nadie pudo hallar sus restos. Ya de madrugada, el camión volvió y recorrió las calles principales del pueblo para enseñar, bajo el cántico de “Cara el Sol”, en la punta de sus fusiles, la ropa interior de aquellas jóvenes inocentes…

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