La espía roja (Red Joan)

Redacción- LQS. Abril 2019

La Película está inspirada en la vida de Melita Norwood, considerada la espía británica más importante del KGB. Agente doble apodada ‘Hola’, fue acusada de compartir secretos nucleares británicos con la Unión Soviética cuando trabajada en la Asociación Británica de Metales No Ferrosos

Joan Stanley, la protagonista de La Espía Roja (Red Joan), no es más que un alter ego… no es más que un personaje inspirado en la vida de una mujer real que pasó desapercibida durante casi toda su existencia: Melita Norwood.

Pasó desapercibida hasta que en 1999, durante una investigación llevada a cabo por el catedrático de la Universidad de Cambridge Christopher Andrew, apareció el nombre en clave de “Hola” entre varios archivos clasificados de la KGB. Tras ese nombre en clave estaba el suyo, el de una simpática anciana que a sus 87 años fue públicamente descubierta como uno de los principales nexos británicos con Moscú durante la Guerra Fría.

En 1937, cuando tenía 25, Melita comenzó a trabajar como secretaria de la Asociación Británica de Metales No-Ferrosos en Londres, una tapadera bajo la cual los británicos desarrollaron sus experimentos en materia nuclear. Tras la II Guerra Mundial el equipo comenzó a comprobar con preocupación cómo sus avances y los de los soviéticos llegaban a la par. Melita era la culpable, pero jamás levantó ningún tipo de sospecha.

Había tomado la decisión de compartir los documentos secretos que pasaban por sus manos con los rusos “para ayudar a impedir la derrota de un nuevo sistema que había, a un alto coste, dado a la gente de a pie alimentos y precios que podían permitirse, ofreciéndoles educación y un servicio de salud». Así lo explicó ella misma ante el mundo en una improvisada rueda de prensa en el jardín de su casa de Bexleyhead, al sur de Inglaterra. Había guardado celosamente su secreto durante más de 40 años.

Para interpretar al personaje de Joan Stanley en La Espía Roja (Red Joan), Judi Dench, en su vejez, y Sophie Cookson, en su juventud, se han metido en la piel de la mujer que evitó con sus actos (sean estos criticados o no) un nuevo desastre nuclear poco después del fin de la más cruenta guerra de la historia de la humanidad. Descubrir a esta figura histórica ha llevado a las dos actrices a lanzar varias preguntas al aire:

Si para hacer algo bueno debes hacer algo malo… quizá esté bien.

La espía roja (Red Joan) está dirigida por el británico Trevor Nunn, (ganador del premio Olivier y el premio Tony, director de la representación teatral de Los miserables o Noche de Reyes), a partir de un guion de Lindsay Shapero (Royal Wives at War, Enid) que adapta la novela homónima de Jennie Rooney. La oscarizada Judi Dench (Skyfall, Shakespeare in Love) da vida a la anciana ex espía y la prometedora Sophie Cookson (Gypsy, Kingsman: Servicio Secreto) a Joan en su juventud.

Sinopsis

Joan Stanley (Judi Dench) es una encantadora anciana que jamás ha levantado ningún tipo de sospecha… hasta que una mañana agentes del MI5 llaman a su puerta para llevársela detenida. Ha salido a la luz uno de los mayores casos de espionaje del KGB y Joan es una de las sospechosas.
Durante el interrogatorio Joan vuelve a los años 30, cuando estudiaba Física en Cambridge y se enamoró de un joven comunista, Leo Galich (Tom Hughes), el mismo que tiempo después, durante la II Guerra Mundial, le puso ante una difícil encrucijada: elegir entre traicionar a su país o salvar al mundo de una catástrofe nuclear.

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Dolor y gloria

Carlos Olalla*. LQS. Abril 2019

No recuerdo en la historia del cine algo semejante: interpretar a un personaje público vivo, al que conoces en profundidad, y que dirige tu interpretación

Brutal, valiente, poética, arriesgada, apasionada, generosa, tremenda, mágica, nostálgica, sublime… podría escribir tres páginas enteras de calificativos de la última película de Almodóvar y me quedaría corto. Es tanto lo que hay en ella, tanto lo que hay de él, tanto de esa España castiza que nos ha parido a todos y de esa España urbana que nos ha amamantado a los más. Es, quizá, su película más personal y es, sin duda, su película más universal. Dolor y gloria es un precioso canto a la amistad, a las vicisitudes de la vida que marcan nuestro destino, a la soledad que nos acompaña siempre, al terrorífico placer que habita todo proceso creativo, al amor de nuestra madre, a esos mundos que perdimos pero que siguen habitando nuestra memoria haciéndonos quienes somos, lejanos tiempos de curas y escuela, tiempos de primeros amores que prometían ser los últimos y quizá, quién sabe, lo fueron, tiempos de descubrir la belleza del mundo, de aquel cine de nuestra infancia de sábana blanca y orín, tiempos de asomarnos por primera vez a ese viaje desconocido que es la vida, tiempos del dolor de la ausencia, siempre la ausencia, siempre el dolor…y siempre la belleza.

El universo almodovariano se centra aquí en su propia historia, en ese mundo manchego de sábanas al viento y madre omnipresente, de tardes sin horas ni merienda, de penurias, de padre ausente, mundo del cine, ese cine que le amamantó y le dio la vida, mundo en el que el blanco de las sábanas seca los sueños que el de la pantalla moja. No es casualidad que el hogar de la infancia de quien vive y nos hace vivir en la oscuridad de una sala de cine fuera una cueva, una cueva encalada por donde, como en el cine, la luz entra desde arriba, desde lo más alto y que, como en el cine, ilumina esa pared blanca por donde pasa la vida. Hay tanta sensibilidad en esta historia, tanta poesía, tanto amor…

Como siempre, el trabajo de actores de Almodóvar es maravilloso, todos los intérpretes dan lo mejor de sí mismos, se desnudan ante nosotros para mostrarnos sus más recónditas verdades, y lo hacen como deben hacerse estas cosas: desde los matices, los detalles aparentemente insignificantes, esas pequeñas cosas de las que están formadas las más grandes. Penélope y Julieta dando vida a una madre que vive en lo que da a los demás, Asier como ese actor que se halla a sí mismo en cada uno de los personajes que interpreta, Leonardo haciéndonos llegar el mundo que pudo haber sido y no fue, Nora encarnando la abnegación y la complicidad de quien ayuda al director a no sucumbir ante el sinsentido de la cotidianidad de hoy, el chavalín Asier Flores, capaz de transmitir en cada plano la luz y la pasión que vive en el alma de un niño, o César Vicente, ese prodigio de inocencia y ternura en la pantalla del joven albañil que les arregla la casa a cambio de que el chavalín le enseñe a leer y a escribir. Mención aparte merece el trabajo de Antonio Almodóvar/Banderas. ¡Qué sutileza, que generosidad sin límite! Verle habitar la pantalla es ver a ese Almodóvar que hemos visto una y mil veces en entregas y entrevistas, y es verle desde la calidez de la mirada, la sutilidad de cada uno de sus movimientos, la poesía profunda que vive en sus silencios. Banderas se acerca a ese Almodóvar que tan bien conoce desde los detalles más pequeños y aparentemente nimios. Enfrentarse a un reto como este debe haber sido algo apasionante y terrorífico, apasionante por cuanto supone para un actor dejarse habitar como él hace por su personaje, y terrorífico por el legendario nivel de exigencia que Almodóvar pide a sus actores. No recuerdo en la historia del cine algo semejante: interpretar a un personaje público vivo, al que conoces en profundidad, y que dirige tu interpretación. Hay que ser valiente, muy valiente, para aceptar un reto de este calibre y tener una confianza absoluta y más allá de toda duda en la persona que te va a dirigir.

Solo de la química personal que los años y las vivencias compartidas han forjado entre ellos podía salir una interpretación tan asombrosa y fascinante como la de Banderas. Imaginar lo que debe ser interpretar a un amigo, que cuenta su historia más personal, que además te dirige y del que todo el mundo tiene una imagen preconcebida, me produce auténtico vértigo, un vértigo que a buen seguro debió sentir Banderas cuando leyó por primera vez el guion y que venció aceptando ponerse totalmente en las manos de Almodóvar desde el primer instante, ya que, como ha dicho en más de una ocasión, cuando llegó al rodaje lo hizo despojado de todos sus trucos y muletas, de todo su saber, de todas sus medallas, como un simple soldado raso dispuesto a acatar todas y cada una de las órdenes que el general Almodóvar le diera. Es fascinante ver que, en un mundo como el nuestro plagado de superficialidad, egoísmo, inmediatez y mediocridad, todavía quedan personas capaces de creer en otras, de jugársela por otras, de confiar sin límite en otras. Eso es lo que han hecho Almodóvar y Banderas en esta película, algo que, en los tiempos que corren, está reservado a los genios y a los soñadores sin remedio.

El personaje que han creado Almodóvar y Banderas es de los que marcan la historia del cine. Hay tanta sutilidad y matices en su interpretación, tanta autenticidad en la creación del personaje de ese director curtido en mil batallas y herido, profundamente herido, que afronta el ocaso de su carrera y quizá de su vida desde la soledad más infinita iluminado solo por el destello de los recuerdos que siguen vivos en él y el del indomable espíritu que le lleva a renacer de nuevo… Alguien dijo que la poesía es la ceniza de lo que hemos vivido. Dolor y gloria son esas brasas aún calientes de lo que nos queda por vivir.

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Namrud el problemático

DocsBarcelona*. LQS. Marzo 2019

La historia sobre el controvertido cantante palestino-israelí Jowan Safadi que a través de sus canciones incomoda a todo un país, Israel. Investigado por “incitación al terrorismo” y arrestado en alguna ocasión, deberá hacerse cargo de su hijo adolescente y afrontar nuevas responsabilidades paternales mientras continúa luchando por sus ideales. Como dice siempre Jowan “cuando la mentira es mainstream la verdad resulta provocativa”. Una película dirigida por el director Fernando Romero Forsthuber que habla sobre un espíritu libre que vive en medio de uno de los conflictos territoriales más antiguos y complejos del mundo

Estreno del documental «Namrud el problemático». El cantante palestino que incomoda a todo un país

Sinopsís

Jowan Safadi es un famoso y controvertido músico palestino-israelí. Sus letras y canciones denuncian la situación en su territorio. Investigado por “incitación al terrorismo” y arrestado en alguna ocasión, deberá hacerse cargo de su hijo adolescente y eso le obligará a afrontar responsabilidades paternales mientras continúa luchando por sus ideales.
Con su banda Fish Samak, escribe canciones con crítica social y que hablan de política y, poco a poco, se ha ganado una gran comunidad de fans en el mundo árabe. Jowan no tiene miedo a expresar su opinión ni a tratar temas tabúes, hecho que le ha causado algunos problemas. Mientras tanto, también deberá afrontar los retos que conlleva su nueva paternidad en solitario.
Decidido a hacerlo, no dejará de luchar a través de su arte por un lugar donde vivir en paz, donde él, su hijo y su gente puedan sentirse seguros y con posibilidades de prosperar. Namrud, nombre que alude al personaje bíblico que construyó la Torre de Babel, es la historia de un espíritu libre que vive en medio de uno de los conflictos políticos y territoriales más antiguos y complejos del mundo.

Sobre la dirección

Fernando Romero Forsthuber nació en Sevilla. A los 17 años se trasladó a Viena y pronto empezó a trabajar en la industria cinematográfica. Dos años más tarde hizo su primer viaje a Israel, trabajando con músicos palestinos como director y productor para sus videos musicales. En Austria estableció una buena reputación en el campo de los videoclips y la publicidad. En los últimos años, Fernando también ha trabajado realizando reportajes, especialmente en Siria, para televisiones como la austríaca ORF. Namrud es su primer largometraje documental.

“Cuando la mentira es mainstream, la verdad resulta provocativa”

Donde, cuando

A lo largo del mes de abril, habrá proyecciones en toda España, la mayor parte serán gratuitas o con precios simbólicos. Se puede consultar toda la información de la película y las fechas de proyección en: DocsBarcelona del Mes, clic aquí

* @DocsBarcelona #Palestina #Música #Namrud

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La vida de Brian en filmoteca

Gónzalez (El becario de Afinidades*). LQS. Marzo 2019

La Vida de Brian, tuvo muchos problemas para encontrar financiación, pero finalmente el exbeatle George Harrison, hipotecó su casa para obtener los 4 millones de libras y sacar el proyecto adelante

En este último periodo la película La vida de Brian, está tomando cierto protagonismo ya que por distintos motivos se la está poniendo de ejemplo, en unos casos, para explicar las movidas que están teniendo las organizaciones políticas, con sus broncas internas y externas, con sus discursos, con sus comentarios, vamos que tienen montado un tinglado que alguien diría “montan un circo y les crecen l@s……..”

También existen coincidencias con el comportamiento que tuvieron distintas religiones cuando se estrenó la película (1.979) en el Reino Unido o en los EE.UU., llegaron a considerarla como una burla a Jesucristo y a la cruz, manifestándose delante de los cines donde se proyectaba, fue incluso censurada y prohibida en algunos lugares; 40 años después, los voceros de las religiones siguen manteniendo el mismo discurso, sobre todo, en la religión católica que exige pureza y castidad al mundo mundial aunque tienen los conventos, las abadías o monasterios llenos de pederastas y últimamente empiezan a surgir denuncias de abusos sexuales a monjas.

Y la última, sería una posible coincidencia, pues si La vida de Brian se estrenase este mes es casi seguro que saldrían a la calle comeostias de todos los tamaños en peregrinaciones con sus escapularios y rosarios, pidiendo su prohibición y la asociación ultrarreligiosa de abogados cristianos; también irían prestos a la Audiencia Nacional aunque fuera domingo, a presentar denuncia por la gravedad que tendría su proyección en los cines y llegaría al juzgado del juez más cavernícola, que dictaría sentencia incluso en domingo y cerraría todos los cines y condenados al fuego eterno todas las personas que hubieran manifestado su solidaridad.

La Vida de Brian, tuvo muchos problemas para encontrar financiación, pero finalmente el exbeatle George Harrison, hipotecó su casa para obtener los 4 millones de libras y sacar el proyecto adelante.

El guión fue realizado por el grupo inglés Monty Python y dirigida por uno de sus miembros (Terry Jones), fue estrenada en 1979 y está considerada como una comedía. Si no la has visto este es un buen momento y si ya la has visto, recordarla será genial.

* Afinidades Anticapitalistas

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Cinecicleta, porque el cine también puede ser nuestra Ítaca

Carlos Olalla*. LQS. Febrero 2019

Inspirados en las misiones pedagógicas de la segunda república, Isa y Carmelo se embarcaron en un proyecto para el que tuvieron que dejar atrás rutinas o trabajos y aceptar el reto que supone enfrentarte a lo desconocido

Hay sueños maravillosos, sueños que dan sentido a lo que hacemos y que, a veces, no son imposibles de convertir en realidad. Solo hace falta entusiasmo, ilusión y coraje para llevarlos a cabo. Eso es lo que hicieron Isabel Segura y Carmelo López, ingeniera ella, maestro él cuando, en 2015, decidieron recorrer África en bicicleta para llevar el cine a las aldeas más recónditas y perdidas del continente. Su viaje, una preciosa aventura poética, les llevó a recorrer más de 18.000 kilómetros en 25 meses por toda la geografía africana. Realizaron un total de 217 proyecciones y, lo más importante, se demostraron y nos demostraron, que hoy, en pleno siglo de oscuridades y sombras, aún es posible compartir nuestros sueños con los demás, llevar el cine allí donde nunca lo han visto, y hacerlo de una forma totalmente autosuficiente ya que la generación de energía para proyectar las películas la hacen los propios espectadores pedaleando por turnos en una bicicleta. Inspirados en las misiones pedagógicas de la segunda república, Isa y Carmelo se embarcaron en un proyecto para el que tuvieron que dejar atrás rutinas o trabajos y aceptar el reto que supone enfrentarte a lo desconocido. Tenían, sobre todo él, experiencia en viajar en bicicleta y planificaron cuidadosamente su viaje, pero mal viaje sería si no hubieran dejado espacio para los imprevistos, para la posibilidad de que ocurra lo impensable. También se y nos demostraron que hoy en día dos blancos pueden recorrer África en bicicleta sin que les acechen todos esos peligros que años y años de ignorancia y eurocentrismo han inoculado en nuestro cerebro. Partieron a la aventura con la idea de dar, de compartir lo que son y ese mundo mágico del cine que llevaban a cuestas y recibieron más, mucho más de lo que habían siquiera podido imaginar. Su proyecto, esa preciosa CINECICLETA capaz de hacernos soñar a todos, ha sido un encuentro con otras gentes y otras culturas, con otros sueños, con otras realidades. Por eso ha sido un viaje lleno de vida, de verdadera vida, esa que no es más que encuentro y su viaje, como el viaje a Itaca de Kavafis, les ha regalado experiencias, emociones y una profunda sabiduría.

Adentrarse por caminos desconocidos con la soledad y el silencio por compañeros es también un profundo viaje interior, un viaje que nos cuestiona y descubre realmente quiénes somos. Ese es el viaje que Isa y Carmelo con su CINECICLETA han hecho durmiendo bajo las estrellas, cobijándose a la sombra de cualquier árbol solitario, compartiendo espacio y comida con las personas que encontraban en su camino, ese camino que, no podía ser de otra manera, les llevaba al Sur a ese Sur que nos llama con tanta fuerza a los desnortados habitantes del Norte.

Verles recorrer esos caminos interminables, esas cuestas que parecen no tener fin perdidas en medio de ninguna parte, es una invitación a la aventura, a que recapacitemos sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas

Lejos de ser la aventura de dos blanquitos caritativos que llevan la cultura y nuestro cine a los pobres negritos de África, la filosofía de CINECICLETA es precisamente la contraria. Se han acercado a esos pueblos, a esas gentes, para conocerlas, para compartir su realidad; lo han hecho sin contaminar ni destruir su medio ambiente, sus costumbres o sus culturas; la propia selección de las películas ha sido cuidadosamente elegida incluyendo desde películas de cine mudo (lenguaje universal ya que en muchas de las aldeas que visitaban no hablaban inglés ni francés), documentales sobre la naturaleza mostrando ballenas o pingüinos a las gentes del desierto, y, sobre todo, cine africano, cine hecho por y para esas personas que les muestra la realidad de otros pueblos próximos o lejanos que se enfrentan a los mismos retos que ellas.

Que una pareja pueda hoy en día vivir su propio sueño dejando atrás el sinsentido de la vida que llevamos confinados en nuestras ciudades y circunstancias es un grito de esperanza para nuestras adormecidas conciencias cegadas por la inmediatez de fin de mes o la inexorable dependencia de recibos, alquileres o hipotecas. Otro mundo existe y otra vida existe. Eso es lo que nos demuestran Carmelo e Isa con su aventura. Verles recorrer esos caminos interminables, esas cuestas que parecen no tener fin perdidas en medio de ninguna parte, es una invitación a la aventura, a que recapacitemos sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas. Como también lo es ver las caras de esos chavalines viendo cine por primera vez, chavalines que ríen y disfrutan con lo que, de niños, también reíamos y disfrutábamos nosotros. Chaplin y su Charlot no saben de fronteras o siglos; la aventura de viajar, de compartir nuestra experiencia con los demás, tampoco. Una de las cosas que más han valorado de su aventura es comprobar la alegría y la generosidad de las personas que han encontrado en su camino. No tener nada no impide poder darlo todo: una sonrisa, una mirada, un baile o una simple canción bajo el brillo de las estrellas son más, mucho más que lo que solemos recibir por nuestros lares. Cuando no tienes nada material que ofrecer es tu corazón lo que das, eres tú mismo lo que entregas a los demás. Puedes hacerlo compartiendo una historia, un vaso de agua, o una sonrisa. Ese lenguaje universal nada sabe de mapas, barreras o muros. Es un lenguaje inherente al ser humano, un lenguaje que nos une, que nos acerca, que nos demuestra que, aquí o allá, todos los seres humanos tenemos los mismos sueños.

África no es un país, ni un continente siquiera, es un mundo, un mundo de diferentes culturas y gentes que pueblan una geografía milenaria sobre la que nosotros, colonizadores europeos, dibujamos fronteras que los habitantes de África jamás entendieron. Como tampoco entienden unas leyes que ellos no han promulgado que permiten que sus riquezas puedan viajar libremente de un país a otro mientras a ellos se les prohíbe hacerlo. Esos pueblos llevan miles de años viajando de una tierra a otra en función de las necesidades que les crea la naturaleza con sus ciclos y sus ritmos. A esas necesidades se han unido la devastación de sus recursos naturales, el hambre y las guerras que nosotros seguimos provocando en su mundo. Por eso esas personas huyen hacia el norte. No es un efecto llamada lo que las mueve, sino un efecto huida. Los que intentan llegar hasta aquí son lo mejor de cada casa, de cada familia, de cada aldea. En ellos cifran todas sus esperanzas de supervivencia. Nuestro egoísmo y nuestra indiferencia lleva siglos haciéndoles la vida imposible. Cuando esas personas no tenían intención alguna de dejar su tierra atrás, los esclavizamos y enviamos en barcos a Europa y a América. Muchos se forraron con aquel negocio amparado por la ley, por nuestra ley. Ahora que necesitan venir aquí para evitar la muerte y que incluso nosotros necesitamos que vengan para asegurar nuestras pensiones, construimos muros que les impiden llegar o los abandonamos deliberada e intencionadamente en el mar para que mueran sin que siquiera lo veamos. Son muchos quienes hoy se están forrando con este negocio amparado por la ley, por nuestra ley.

Y, sin embargo, lo que Isa y Carmelo han constatado en su viaje por catorce países africanos es que esas personas no nos odian. Abren su corazón y sus brazos al extranjero, al extraño, al que no conocen. Y lo hacen desde lo más hondo porque saben que solo somos lo que damos. Sería precioso que una pareja de Gambia, Camerún o Senegal viniese a España en una bicicleta cargada de libros de poetas y escritores africanos, escritores maravillosos en su mayoría absolutamente desconocidos aquí, y que se sentaran con nosotros para que, alrededor de una lámpara alimentada por el pedalear de una bicicleta, nos contaran sus historias y compartieran la experiencia de su viaje con nosotros. Por desgracia eso hoy no sería posible. No les hubiéramos dejado pasar la frontera, les habríamos encerrado en un CIE si hubieran conseguido cruzarla, y no habría aparecido ni un solo voluntario para iluminarles con su pedaleo solidario. Es mucho, tanto lo que nos queda por aprender…

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Goya 2019: tres apuntes

Iñaki Alrui*. LQS. Febrero 2019

Ayer sábado 2 de febrero se realizo la 33 edición de los Premios Goya al cine realizado aquí, digamos que en el Estado español

Desde la alegría quiero compartir tres de las estatuillas que se entregaron. No es que un trabajo sea mejor por recibir un premio, es más, muchas veces pueden ser hasta recompensas manipuladas o falsas.
Ayer no fue así, lo suscribo por Babalú, los premios son una recompensa más a unos excelentes trabajos. Estos Goya harán mucho más visibles estos metrajes.

GAZA

Gaza: Una mirada a los ojos de la barbarie, uun trabajo Carles Bover y Julio Pérez del Campo que se alzó con el premio al mejor cortometraje documental.
Un claro y real retrato del terror que se vive día tras día en la franja de Gaza, una muestra a través de diversos personajes de la vulneración de derechos humanos que sufren diariamente y de la situación de bloqueo y posguerra en la que trata de sobrevivir la población palestina en la Franja.
Gracias a este premio el cortometraje, desgraciadamente en España sin circuito de proyección, será mucho más visto. Todo un placer oír desde el escenario “¡Viva la lucha del pueblo palestino!”. Ojalá ayude a que muchos ojos dejen de mirar para otro lado.
Curiosamente, este pasado viernes el mismísimo Arzobispo de Madrid prohibía el pase de este documental en la Parroquia de San Carlos Borromeo, siguiendo la tradicional costumbre patria de aplicar la CENSURA.

CARMEN Y LOLA

Carmen y Lola, Carmen y Lola fue recompensada con dos estatuillas, una fue para Carolina Yuste como mejor actriz de reparto y la otra para su directora, Arantxa Echevarría.
Una película valiente y rompedora, para incluir, integrar y romper moldes tradicionalistas y puritanos.
Tenemos la suerte de contar en esta web con los escritos de Carlos Olalla, gracias, nos llevó a muchas a verla y a utilizar el boca a boca en todo nuestro entorno.
Muchísima alegría de ver a Arantxa recoger su Goya a la mejor dirección novel, y más aun al oír sus palabras: “La madurez de una sociedad se mide por el lugar que ocupa la mujer en ella. Así que tenemos que pensar mucho si España es suficientemente madura”. Enhorabuena!!!

Y aquí nuestra crónica: Carmen y Lola

EL SILENCIO DE OTROS

El silencio de los otros, recibió el premio al mejor documental. Almudena Carracedo y Robert Bahar lo dedicaban a “las miles de víctimas supervivientes, las que se nos han ido y las que luchan día a día hoy por su derecho a la justicia y la verdad”.
Y es que detrás de este trabajo hay miles de protagonistas que, en torno a la lucha por la Verdad, La Justicia y la Reparación, han dado vida a este largo proyecto memorialista de futuro.
Para los que hacemos esta web, este reconocimiento es muy especial. Hemos estado ligados desde el principio al nacimiento de la Querella Argentina, y much@s de los que dan voz directa a este documental son parte activa de esta humilde web: Pablo, Manolo, Rosa, Luis… Pero el documental es una película sin protagonistas con nombre propio: El silencio de otros es un relato coral; hemos ido viendo como se hacía, se grababa, en actos, concentraciones, en la larga lucha que es buscar la Justicia histórica en este país.
Ayer cuando vimos a los acompañantes de Almudena Carracedo y Robert Bahar para recoger el Goya, nos sentimos representados y premiados en ese largo camino, que aun nos queda por recorrer, para dar luz a la oscuridad impuesta.

Gracias a tod@s por permitirnos soñar en futuro, cargados de presente.

#Goya2019 #ElSilencioDeOtros #Gaza #CarmenYLola
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Fantasmas, zombies y punks en el submarino amarillo

Mariano Muniesa*. LQS. Enero 2019

En un primer momento, la realización de largometrajes de animación no fue una práctica habitual, aunque sí la inclusión de dibujos animados dentro de las películas ambientadas o centradas en el mundo del rock conoció algunos episodios muy interesantes

El 13 de enero hizo exactamente 50 años de la puesta en venta en Estados Unidos –en Inglaterra el lanzamiento se produciría unos días más tarde- la banda sonora de una de las películas de animación más vanguardistas, originales y celebradas de la historia, la maravillosa historia de «Yellow Submarine» de los Beatles, la banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta que protegían Pepperland de los siniestros planes de los “malvadillos azules”, como se denominaba en la traducción para los subtítulos de la película a los antagonistas de los Beatles estrenada en 1968. Dirigida por uno de los mejores expertos de la época en cine de animación, el canadiense George Dunning, pocos documentos cinematográficos como «Yellow Submarine» son un retrato más certero de todo el espíritu que animaba aquella época: imaginación, colorido, fantasías psicodélicas, hasta un cierto punto de idealismo casi infantil…

Pero un valor añadido especialmente que a mi juicio incorporó tanto a la historia del cine como del rock el «Yellow Submarine» de los Beatles fue abrir un nuevo campo de creación y de investigación en ambos ámbitos: la animación. Todas las posibilidades que el concepto de dibujo animado encerraba ya a finales de los 60 y primeros años 70 del siglo XX ofreció un espacio más de desarrollo de proyectos que iban a estar íntimamente ligados por ejemplo al nacimiento del video-clip como herramienta fundamental de promoción en los años 80 y 90, y a películas con un más que notable grado de experimentación.

En un primer momento, la realización de largometrajes de animación no fue una práctica habitual, aunque sí la inclusión de dibujos animados dentro de las películas ambientadas o centradas en el mundo del rock conoció algunos episodios muy interesantes. En 1974, el exbajista de Deep Purple, Roger Glover, grabó lo que en principio iba a ser un disco en solitario, The Butterfly Ball & The Grasshopper’s Feast, disco conceptual que devino en una posterior ópera rock en vivo basado en un popular poema infantil de la Inglaterra victoriana. Con la participación entre otros grandes músicos del teclista de los propios Deep Purple, Jon Lord, el violinista Eddie Jobson –colaborador de Jethro Tull a comienzos de los 80, amen de su trabajo con Curved Air, Frank Zappa o Yes- o el mítico vocalista Ronnie James Dio, posteriormente frontman de Rainbow y Black Sabbath, esta Opera rock se llevó a los escenarios y para la interpretación de su tema central, el single “Love Is All”, que llegó a ser nº1 oficial de ventas en Bélgica y Holanda, se proyectaba una original película de dibujos animados que sigue teniendo récords crecientes de visitas y descargas en YouTube a día de hoy.

No menos significativa resulta en este sentido la relevancia que tuvieron en la famosa película-falso documental de 1978 de Julian Temple sobre los Sex Pistols «The Great Rock androll Swindle» –estrenada en 1980 en España con el título de «Dios Salve a la Reina»- los dibujos animados creados por el equipo compuesto por Phil Austin, Bill Mather, Derek Hayes, Gil Potter y Andy Walker. Alguno de los episodios clave de la historia de los anti-héroes del fenómeno punk en Inglaterra, como sus controvertidas estancias en los aeropuertos o el inefable final de la película con el “Friggin´In The Riggin’ son parte ya inseparable de la cultura urbana y popular, tanto musical como cinematográfica. De igual modo, no puede entenderse la historia del cine contemporáneo de animación, aunque no sea una película encuadrable en este género «The Wall» (1980) de Alan Parker, la versión cinematográfica de la gran obra de Pink Floyd, en donde los dibujos animados de Gerald Scarfe contienen una parte intrínseca y fundamental de la compleja y al tiempo fascinante historia de Pink, el personaje genialmente interpretado por Bob Geldof.

En 1981, un año después del estreno de «The Wall» llegaba a la gran pantalla una película icónica dentro del mundo del rock, la animación y el cómic: «Heavy Metal», la legendaria cinta basada en las historias publicadas en el célebre cómic francés Metal Hurlant, dirigida por Gerald Potterton, producida por Ivan Reitman y Leonard Mogel, quien era el editor de Metal Hurlant. Un futuro apocalípitico, un universo violento, un mundo irreal pero verosímil narrado a través de diferentes sketches en los que se hace uno de los mejores ejercicios nunca realizados de animación en el cine –»Heavy Metal» fue una película pionera entre otras técnicas, de la rotoscopia, es decir, del trazo de los rasgos físicos básicos de un personaje sobre una fotografía, lo cual dotaba de mucho mayor realismo a los movimientos- y que además dio pie a una de las mejores bandas sonoras de rock nunca editadas para una película: en la BSO de «Heavy Metal» encontramos nada más y nada menos que a Black Sabbath, Blue Oyster Cult, Nazareth, Cheap Trick, Grand Funk Railroad, Journey, Stevie Nicks o los franceses Trust –los equivalentes en el país galo a nuestros Barón Rojo- en un doble álbum de una calidad musical impecable.

Los año 80 nos trajeron otros ejemplos menos afortunados en su resultado final pero no menos interesantes en lo relativo a animación dentro del cine musical de rock. «American Pop» (1981), obra del conocido animador underground Ralph Bakshi que narra la historia de cuatro generaciones de una familia americana a través de la música y en la que obviamente el rock es un protagonista fundamental, desde Bob Dylan, Jimi Hendrix o Jefferson Airplane a Lou Reed o Bob Seger. A ese mismo nivel, debemos situar «Rock & Rule» (1983), surrealista historia de Clive A.Barker tangencialmente conectada con el mito del Fantasma de la Ópera y de Fausto que cuenta la historia de una estrella de rock sin escrúpulos que secuestra a una cantante para obligarla a participar en la invocación de un demonio, ritual que su banda debe tratar de evitar. En su BSO figuran nombres como los de Deborah Harry, Iggy Pop, Lou Reed, Earth, Wind & Fire o Cheap Trick.

Desde los años 90, coincidiendo también con la decadencia del cine de rock, progresivamente reemplazado por el video-clip y la transformación general de la industria del cine en un medio cada vez más plegado a los intereses comerciales de las grandes corporaciones de televisión, la animación ha penetrado en otros estilos cinematográficos, aunque ocasionalmente nos encontramos con experimentos como «Scooby-Doo and Kiss: Rock and Roll Mystery» (2015) editada ya directamente en DVD y que es un curioso aunque previsible y poco estimulante cruce de las aventuras del famoso perro con un grupo tan propicio a la animación como Kiss. A pesar de la discutible calidad de esta producción, sin embargo la banda anunció oficialmente a finales de 2017 que se encuentran trabajando en la elaboración de una segunda parte de esta película.

¿Quién dijo que los dibujos animados eran cosa de niños…?

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* Nota original del diario “La Región”

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Cine y caza de brujas

Acacio Puig*. LQS. Enero 2019

Aquella virulencia reaccionaria –a veces incluso sutilmente expresada- marcó tendencia y asentó buena parte de un “estilo” que se extiende hasta el presente, cierto que con las debidas actualizaciones… por imperativos de taquilla

Fotomontaje de Josep Ranau, de la serie American Way of Life

El cine USA y sus mentiras durante la Caza de Brujas

El cine estadounidense, ese complejo-ideológico-industrial, tiene el poder de estimular el “antiamericanismo primario”, el secundario y si me apuran…también el terciario: un servicio que l@s antiimperialistas no podemos dejar de agradecer, pero que corroe y deforma multitud de cerebros de todo el planeta. Sobre todo, la cinematografía realizada y producida durante los primeros años de la década de los 50, bajo el feroz martillo de McCarthy y sus secuaces.
Aquella virulencia reaccionaria –a veces incluso sutilmente expresada- marcó tendencia y asentó buena parte de un “estilo” que se extiende hasta el presente, cierto que con las debidas actualizaciones… por imperativos de taquilla.

Como muestra, un botón que puede encontrarse a precio de saldo en las liquidaciones de DVD con apellido “Obras Maestras del Cine”: La última vez que vi, Paris, dirigida en 1954 por Richard Brooks.
Con guión basado en un viejo relato que Scott Fitzgerald escribió en 1931 (Babylon Revisited) una de las narraciones cortas integrante de la larga serie fabricada por Fitzgerald como literatura “alimenticia”. Babylon fue sin embargo un texto de cierto interés… aunque no comparable a El Gran Gatsby, el ariete con que Fitzgerald desnudó las corruptelas generadas por la ambición y el amor al dinero en los años previos al crack de 1929.

Pero Babylon resultaba excesivo para el rigorismo imperante en los años cincuenta estadounidenses y la Metro apretó, imponiendo sobredosis de sacarina y ablandando el guión.
Decía el director Richard Brooks, evaluando las ataduras de Holywood que aceptó (aún a costa de hundirse frecuentemente en la mediocridad): “…pero es que yo no tengo el control de mis películas, el estudio puede, durante el montaje, transformar completamente el film. También lamento no poder escoger libremente a mis actores, como, por otra parte, les ocurre a la mayoría de realizadores norteamericanos…Si la historia es mala, los actores pueden ser sublimes, la música magnífica, el color excelente…pero la película será un desastre”.

De modo que a pesar de sumergirnos durante hora y media en la enorme belleza de Elizabeth Taylor y la alcohólica rudeza (algo llorona) de Van Johnson… No ¡tampoco vemos Paris!: son pocos los exteriores creíbles y demasiadas las escenas de estudio que recrean un Paris de cartón piedra.
Por supuesto que no nos es dado adentrarnos en las calamidades que atenazaban a tantos escritores estadounidenses instalados allí tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, aquella multitud que buscaba emular vivencias, dolencias… y éxitos de cualquier Henry Miller o Hemingway. Las áridas neuronas de tantos periodistas sedientos de ascenso en el escalafón literario, no acertaban a estimularse a golpe de whisky… y ese será el caso del protagonista de la película (paciencia…tras el desastre llegará ¡como no! la gloria).
Faltan los ecos de la vetusta Shakespeare Librería… y también las sombras de la atolondrada y hedonista vida que marcó la ensoñación juvenil de Fitzgerald, malamente trasladada a fiestas de la gente bien… en la ciudad de la luz.

Pero hay algo mucho peor en la película y es la banalización… el flash inicial que contextualiza y falsea la Liberación de Paris.
Un Paris liberado made in USA (y manu USA), donde cuelan Marsellesas con estricto acento De Gaulle, nula alusión a la Resistencia y al régimen de Vichy (en este último caso, una veladísima alusión a “juicios”)…y para rematar faena, la euforia de taberna por la bomba destructora de Hiroshima… “la bomba que rendirá Japón si se respeta su emperador” como comenta uno de los parroquianos a pié de barra.
Un excelente testimonio, pues, del cine “posibilista” durante la Caza de Brujas.

McCarthy murió en 1957 y antes, el Senado estadounidense le “defenestró políticamente”, sin embargo el macartismo ya había realizado su función de amedrentamiento y acoso del cine crítico, y de aterrorrizar a las gentes de izquierda.
Sembró las claves de una cultura apologética del imperio y sus barbaridades, claves que siguen determinando el presente de sus industrias culturales para consumo de masas. Toxicidad.

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Histórico militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista. Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Tiempo después

Carlos Olalla*. LQS. Enero 2019

De la ácida critica de Cuerda no se salva ni Dios. No hay institución que salga indemne. La única esperanza está en la lucidez de la locura que nos empuja a romper con todo esto

Porque todos somos vendedores de limonada

Estamos en el año 9177, mil arriba o mil abajo. Las cosas no han cambiado. Los ricos siguen ricos y los pobres cada vez más pobres, más parias, más nadies. Los ricos viven al amparo de su riqueza, los pobres abandonados a las manos de un dios manco. Ellos viven en el único edificio que queda en pie, nosotros bajo maderas y cartones. Pero todo parece cambiar cuando uno de nosotros se rebela y decide vender limonada para no estar más en paro. El sistema, el todopoderoso sistema, no lo puede permitir y pergeña cuantas estrategias están a su alcance para impedir que las cosas cambien. Todo está allí. Ellos están allí. Nosotros estamos allí. El rey, el alcalde, la pareja de la guardia civil, el portero, los peluqueros, la jefa de gabinete, los estudiantes rebeldes que jamás se rebelarán, los curas, siempre los curas…y los pobres los millones eternamente pobres que buscan, buscamos, en la limonada el fin de nuestra ancestral hambre. Ese es el universo que Jose Luis Cuerda ha parido esta vez para alertarnos de la desigualdad y el sinsentido de nuestra vida de hoy. Solo su genio, su humor y su afilada ironía podrían diseccionar nuestra sociedad como lo ha hecho en esta magistral “Tiempo después” que recoge el testigo de “Amanece que o es poco” ahora que ya anochece sin remedio. Porque, como él dice, España solo puede ir a peor, a mucho peor.

Pocas veces se ha llevado a la pantalla un análisis tan lucido e imprescindible de nuestra sociedad de hoy, de esa cruel y permanente injusticia en la que nos hallamos perdidos. El guion de Cuerda es de antología. Cada secuencia, cada frase, cada giro, cada personaje, (¡y son más de cuarenta!), cada situación… nos pone frente a un espejo que no permite taparse, un necesario espejo del que es inútil intentar escapar porque no permite huidas. Y ahí, sentados en medio de la sala rodeados de otros miserables vendedores de limonada como nosotros, reímos a carcajadas de lo que les pasa a esos pobres desgraciados que deambulan por la pantalla buscando desesperadamente algo a lo que aferrarse. Dicen que el humor de Cuerda es surrealista. Gran error. El cine de Cuerda es realismo en estado puro, disección sin anestesia de nuestras propias tripas. Sin duda varias escenas de esta película pasarán a la historia de nuestro cine. Pocas veces se ha filmado algo tan poético como ese rezo del Quijote la noche antes de la batalla.

De la ácida critica de Cuerda no se salva ni Dios. No hay institución que salga indemne. La única esperanza está en la lucidez de la locura que nos empuja a romper con todo esto. El drama, o mejor dicho, la tragedia, es que ricos y pobres somos demasiado cuerdos, demasiado prudentes, demasiado correctos, demasiado alienados, demasiado idiotizados, demasiado cobardes para romper esa cuerda que nos ata a la cordura y nos impide ser libres. Como dice la canción de Sabina que aparece en los títulos de crédito finales, “nunca gana el ganador, siempre pierde el perdedor”, “desde que se ha muerto el mar la vida no tiene sal”, “tiempo después de amanecer la cosa está más negra que antes de ayer”, “se marchitó pronto el limón del limonero de la revolución…” Esa es la realidad que nos rodea, el mundo en que vivimos, el sinsentido que habitamos en esta no vida nuestra en la que perdimos nuestros sueños y naufragaron todas nuestras esperanzas mientras les dejamos a ellos hacerse cada vez más y más ricos, más y más lejanos, más y más inaccesibles. Lo miremos por donde lo miremos, lo neguemos por donde lo neguemos, no somos más que estúpidos vendedores de limonada que competimos con los demás nosotros por ver quién vende más, quién se vende más.

Brutal, inteligente, despiadada y necesaria crítica que el amigo Jose Luis llevaba ocho años intentando llevar al cine. Han tenido que ser los cómicos, siempre los cómicos, quienes hayan encontrado la forma de financiar la película, una película que debería haber producido íntegramente y desde el primer día el ministerio de cultura de cualquier país que se llame a sí mismo democrático y que debería estar en todos los planes de estudio de nuestra querida España. Que las salas estén llenas para ver una película como ésta es un motivo de esperanza, de gran esperanza de que no todo está perdido, aunque quienes las llenemos no seamos más que anónimos y desgraciados vendedores de limonada.

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Roma, otra forma de decir Amor

Carlos Olalla*. LQS. Diciembre 2018

Roma es una magistral lección de fotografía, cada plano es un verso de un bello poema que solo las imágenes podían escribir porque está escrito desde donde las palabras no llegan

Roma, la última película de Alfonso Cuarón, es un poema visual que te llega al alma desde el primer fotograma. Filmada en blanco y negro, vemos a través de la mirada de Cleo, una empleada de hogar de una familia burguesa del México de los años 70, el devenir de toda una sociedad que pugna por abrirse a un nuevo mundo frente a las férreas tradiciones y convenciones sociales que la atenazan. Todo está en esa humilde mucama que protagoniza esta historia universal: la desgarradora desigualdad social, el sinsentido de la vida de unos y la búsqueda de sentido de los más, la cárcel de las apariencias frente a la verdadera cárcel de las vidas olvidadas, los sueños de unos frente a las pesadillas de otros… Es en la violencia del parto de ese mundo que nace donde vemos la realidad de ese otro mundo que agoniza, vida y muerte, sempiterno círculo que nos une a un destino forjado por gente sin nombre, por nadies, por invisibles. Y, por encima de todo, Roma rezuma amor, el profundo amor de amores que nacen y amores que mueren, de amorosas mentiras y crueles verdades, de miradas que hablan y palabras que callan, de silencios que aman y calles que sangran. Porque Roma es un canto al amor, al que sentían esas mucamas por los niños que cuidaban, al que nadie sentía por ellas, al que sacaba a los estudiantes a las calles, al que nos invitó a soñar con ese mundo nuevo que tanto quisimos…

Roma es una magistral lección de fotografía, cada plano es un verso de un bello poema que solo las imágenes podían escribir porque está escrito desde donde las palabras no llegan. Las cuidadas posiciones de cámara, los impresionantes planos secuencia que todo nos lo cuentan, los sutiles movimientos de cámara que acompasan el tempo de unas vidas sin destino. Y el blanco y negro, ese blanco y negro que todo lo evoca porque todo lo vive. No es casualidad que un poeta como Cuarón haya sido quien ha escrito la fotografía y filmado el guion porque Roma es ese universo personal de genios creadores como él donde fotografía y guion se aparean, donde silencio y palabra se abrazan, donde blanco y negro se acarician. Como tampoco es casualidad que la película nos cuente la historia a través de la mirada de mujeres, mujeres a las que al cerrarles las puertas la vida se ven obligadas a abrir otras, otras que las llevarán a ser protagonistas de sus vidas y no secundarias de las de los hombres que las rodean.
Y si guion y fotografía son una auténtica clase magistral, qué decir de la interpretación de ese monstruo de la pantalla que es Yalitza Aparicio, la Cleo a través de la que vivimos la historia. Todo en ella es verdad y sutileza, luminosidad humilde, autenticidad sin límite. No es actriz profesional, ha sido su primera interpretación frente a la cámara, pero ha tenido al mejor de los maestros: la vida. Llegó al casting por casualidad, nunca creyó que aquello iba en serio. Por no saber, no sabía ni quién era Cuarón. Pero cuando le tuvo en frente, confió plenamente en él, supo que debía dejarse llevar y seguir sus consejos. Ellos eran los que sabían de cine, a ella le bastaba con saber de la vida para irradiar toda la verdad y la luz que lleva dentro. En su mirada, en sus silencios, en su barrer y limpiar, en su callar, en la ternura con la que descubre todos los mundos que están en éste habita la vida, toda la vida de la que nos habla esta película.

Solo de prodigiosa cabe calificar la dirección artística de esta obra maestra. No hay detalle que no haya sido cuidadosamente atendido, mimado. La reconstrucción de las tiendas de esas calles por donde transcurre la historia, de esa casa donde vive la vida o de esa azotea donde vuelan los sueños, ha sido tan minuciosa que es capaz de transportarnos a ese mundo que, boquiabiertos, habla de nosotros, de lo que fuimos, de lo que duerme en nuestra memoria, de aquella infancia que todos perdimos. Porque Roma, aunque se centre en una familia determinada, en un tiempo determinado y en una ciudad determinada, es una película universal, un inmenso espejo en el que, plano a plano, se refleja todo aquello que nos ha hecho como somos.

Esa mucama y esa familia no son los únicos protagonistas de esta historia. El agua, esa agua que todo lo limpia fluyendo por los huecos y rendijas de nuestra memoria es otra de las protagonistas de este canto a la vida y al amor que es Roma. La aparente sencillez de la película es como esa agua que todo lo inunda, agua que nos da la vida y que nos la puede quitar, agua que nos habla de eterno fluir de nuestra existencia. Como también lo es ese largo corredor que separa la casa de la calle, la familia del mundo, ese corredor que los perros ensucian cada día y que la mucama lava cada mañana, ese estrecho corredor donde no cabe lo que esta familia habría querido ser y que, como los coches que guarda, va desapareciendo rasguño a rasguño y golpe a golpe.
Que una película que pasa en la ciudad de México se llame Roma puede sorprender, pero Roma es una colonia de esa ciudad, un microcosmos de nuestro propio universo que ha ido evolucionando con el tiempo y la ausencia, con el pasado que dejamos atrás y con el futuro que nunca llegó. Sin duda Cuarón eligió ese título porque es allí donde él vivió, donde pasa la historia que nos quiere contar, donde otra Cleo le cuidó a él, pero también porque Roma es otra forma de decir…Amor.

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