Libia: El sueño contenido del “mariscal” Hafther

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2019

La actual crisis Libia, ha vuelto a hacer crujir la unidad Europa, por los diferentes intereses petroleros en el país norafricano que tienen Italia (ENI) y Francia (TOTAL), además de temer, que una nueva ola de refugiados verdaderamente imparable se lancen al Mediterráneo

Mientras entre 15 y 25 mil hombres del Ejército Nacional Libio (ENL) que responden al auto ungido “mariscal de campo” Khalifa Hafther, se encuentran a unos 25 kilómetros de la ciudad de Trípoli, con 2 millones de habitantes, el último enclave en posesión del Gobierno de Unidad Nacional (GNA) impuesto por Naciones Unidas y encabezado por el Primer Ministro, Fayez al-Sarraj, a quien el jueves 11 el fiscal militar del ENL dictó una orden de arresto junto a otras 22 personas por “cometer crímenes y apoyar el terrorismo en Libia”, se prepara para el asalto final a la embestida que ya cumplió diez días (Ver: La incertidumbre como hoja de ruta), Naciones Unidas estima que cerca de 12 mil personas ya han abandonado la ciudad.

Hafther se ha reunido en el Cairo, con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, su principal aliado político, donde según la declaración oficial discutieron su lucha en común contra el terrorismo.
Aunque a nadie se le puede escapar que está reunión se produce apenas cuatro días después que el presidente egipcio se reuniera con Donald Trump en la Casablanca de donde salió “bendecida” su intención de mantenerse en el poder por lo menos una década más.

Es imposible que la reunión entre los dos generales africanos, no se haya mencionado la reunión del egipcio con Trump y que el neoyorkino no le haya enviado alguna señal por tan “conspicuo”, mensajero a Hafther. Recordemos que las relaciones entre los Estados Unidos y el ahora hombre fuerte de Libia, desde los años ochenta han sido sumamente ricas, ya que el otrora admirador y amigo personal del Coronel Mohamed Gadaffi, tras romper con el líder libio después el desastre de la guerra con Chad (1978-1987) de la que Hafther fue el principal responsable. El ahora “mariscal” vivió durante los siguientes 25 años a unos pocos kilómetros del cuartel general de la CIA, en Langley estado de Virginia y para muchos ha sido un intenso colaborador de la “Compañía” en sus operaciones contra su propio país. Además hace pocas semanas el gobierno de Trump recordó que las reservas petroleras libias, las más grandes de África, son fundamentales para mantener bajos los precios mundiales.

Mientras la cumbre del Cairo se desarrollaba se conoció oficialmente que ya han muerto 121 personas y otras 536 resultaron heridas, otras fuentes señalan que los muertos de la semana anterior llegaron a 300, tras el cruce de artillería entre los sitiadores y las fuerzas de defensa, un cumulo de milicias inorgánicas que operan en Trípoli, junto a las de Mistara y Zintán, reunidos bajo el nombre de Operación “Volcán de la Ira”.

La actual crisis Libia, ha vuelto a hacer crujir la unidad Europa, por los diferentes intereses petroleros en el país norafricano que tienen Italia y Francia, además de temer, que una nueva ola de refugiados verdaderamente imparable se lancen al Mediterráneo, provocada por la intensificación de los combates. Oficialmente en diferentes centros de detención diseminados fundamentalmente en el sur de la capital, sean abandonados por sus guardianes. El número oficial de refugiados no llega a los 10 mil, aunque se sabe que el total de los que han llegado Libia de diferentes países de África y Asia, en búsqueda de pasar a Europa sobrepasa el millón de almas. De ellos más de 11 mil lo han hecho desde enero, de los que han muerto cerca de 283, según la ONU. Durante 2018 los muertos al intentar el cruce fueron 2200 personas una cifra bástate menor se la compara con los 3 mil de 2017.

Pero la cuestión de los refugiados es solo un aspecto del fuerte interés europeo en Libia, entre las petroleras ENI (italiana) y la TOTAL (francesa) ha estallado una importante disputa. Por un lado a Paris le interesan mantener las prebendas otorgadas por Hafther, recordemos que apenas un año atrás el “mariscal” permaneció una larga temporada internado en Francia (Ver: Réquiem para un traidor). Lo que sin duda produjo un importante acercamiento con Macron, lo que ha dado lugar a un fuerte cruce diplomático con Italia, cuyo viceprimer ministro el neofascista Matteo Salvini, declaró: “En Libia, Francia no tiene interés en estabilizar la situación, probablemente porque tiene intereses petroleros que se oponen a los de Italia”.

¿El fin de una guerra o el comienzo de otra?

El Ejército Nacional Libio (ENL) que lidera Hafther y controla dos tercios del país, que incluye todo el litoral a excepción de Misrata, Trípoli y la línea costera desde la capital hasta la frontera con Túnez, es la única fuerza militar organizada que se estima en unos 85 mil hombres, que se ha ido engrosando de manera constante, gracias a los pactos con las diferentes tribus de Fezzan, la región del sur del país, que terminó de conquistar en febrero pasado, a las que también se le sumaron combatientes chadianos y sudaneses. También cuenta con el Saiqa (Rayo), un cuerpo de elite de unos 3500.

La decidida ofensiva de Khalifa Hafther contra Trípoli, ha sorprendido no solo a los gobiernos de occidente, sino también a todos quienes han estado siguiendo la cuestión libia con suma atención. Muchos de los gobiernos e instituciones con injerencia en Libia desde la caída de Gadaffi como Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea y el bloque del G7 han exigido una tregua inmediata y una salida política a la nueva crisis.

La posibilidad de que las fuerzas de Hafther tomen finalmente Trípoli, podría traer apareja el fin de la guerra civil post-Gadaffi, protagonizada un número indeterminado de facciones y milicias que van desde grupos de narcotraficantes y contrabandistas a milicias vinculadas a al-Qaeda y el Daesh, un gran protagonista en este juego macabro, que pusieron a Libia tras ochos años de una anarquía absoluta, en el universo de los Estados Fallidos.

Khalifa Hafther, quien visitó Arabia Saudita, para reunirse con el rey Salman bin Abdul Aziz, pocos días antes de su operación militar contra Trípoli, habría recibido el fuerte apoyo de Riad, y la promesan de asistencia financiera para la concreción de ese objetivo, además cuenta con el apoyo no solo de Francia y Egipto, de los Emiratos Árabes y un número creciente de países europeos. Según la prensa occidental también Rusia, apoya a Hafther, quien ha visitado al menos en dos ocasiones Moscú, aunque un sugestivo “error” del canciller ruso Sergei Lavrov, en su última visita a El Cairo, donde declaró: “Todavía estamos en contacto con el “General de División” Khalifa Hafther y el Primer Ministro al-Sarraj… y pedimos que se ponga fin a estos enfrentamientos y que las partes comiencen a negociar”. Quien conozca la trayectoria de Lavrov, sin duda el canciller más brillante de este tiempo, sabe que es imposible que cometa un gafe semejante, en un punto tan candente como el que se vive por estas horas, la “degradación” de Lavrov al “Mariscal de Campo” sin duda es una señal clara del desacuerdo ruso.

Para Naciones Unidas, que se ha opuesto desde siempre a las ambiciones de Khalifa Hafter, el “mariscal” podría intentar perpetuarse intentando repetir la experiencia del coronel Gadaffi, aunque hay que tener en cuenta que cuando el coronel llegó al poder con solo 27 años, mientras que Hafter ya tiene 75 años.

Otro de los desairados con la ofensiva ha sido nada menos que el Secretario General de la Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien esperaba avanzar en el proceso de paz y reconciliación del país, en las reuniones que se habían pactado para los días 14 y 15 de abril en la ciudad de Ghadames, a unos 600 kilómetros al sudoeste de Trípoli.

El Daesh, la organización terrorista más importante con presencia en Libia, y que llegó a tomar dos ciudades importantes coma Dara, en el este y Sirte, en 2015, a la que declaró capital del califato, con el valor simbólico de ser el lugar de nacimiento y muerte del coronel Gadaffi, de donde fueron expulsado al año siguiente, desde entonces ha sufrido fuertes y constantes ataques del ENL, aunque se sigue moviendo con suma rapidez en las áreas del sur de Trípoli, atacó la ciudad de Fuqaha, controlada por combatientes leales a Hafther, buscando hacer notar su presencia para fortalecer su imagen y llamar a voluntarios sabiendo que después de Trípoli, serán el próximo del “mariscal”.

Puede ser que Hafther, detenga el asalto, manteniendo a sus hombres a las afueras de Trípoli, tratando de tomar la ciudad por desgaste y evitar los combates urbanos, que podría convertirse en una masacre, incluso, sin precedentes en Libia.

¿Cuánto tiempo Hafther más podrá dominar su ansiedad por tomar Trípoli? nadie lo sabe, aunque quizás, estar tan próximo a cumplir el sueño contenido por tanto años, de ocupar el lugar del Coronel Gadaffi, aunque tan solo sea por un rato, le haga dar el paso en falso que provoque su última matanza.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
África – LoQueSomos

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Del cuartel a las urnas: militares y elecciones en América Latina

Camila Vollenweider*. LQS. Abril 2019

¿Qué ha sucedido en estos treinta años para que América Latina asista a un protagonismo militar dentro de la lógica democrático-electoral?

Los éxitos electorales de la ultraderecha son una significativa novedad en el contexto latinoamericano. Durante todo el siglo XX el temor a la izquierda en el poder, el rechazo a la subversión del orden patrimonial y patriarcal, y la necesidad esgrimida de seguridad y eficiencia económica fueron algunas de las principales razones para que las élites -y parte importante de la sociedad- avalaran golpes militares si el Gobierno no se conseguía por medio del voto. En general, la corporación castrense actuó como brazo armado de intereses civiles (empresariales y financieros locales y foráneos) con los que coincidía ideológicamente. Sin embargo, pasados alrededor de 30 años del fin de las dictaduras del “Plan Cóndor”, la ultraderecha participa y gana elecciones. Ahora, también, con candidatos provenientes de las Fuerzas Armadas.

¿Qué ha sucedido en estos treinta años para que América Latina asista a un protagonismo militar dentro de la lógica democrático-electoral? Una de las razones puede encontrarse en el creciente desencanto que las sociedades experimentan respecto de la clase política (y “los políticos”) como conductora de los asuntos de interés público y de los vigentes sistemas democráticos como mecanismos adecuados de representación. Y la corporación militar también ha ido adquiriendo una sustantiva desconfianza sobre la utilidad de ambas cuestiones. Sin embargo, las últimas elecciones generales en la región han mostrado a los militares no sólo que la ultraderecha ha ido cooptando una parte del “sentido común”, sino que acarrea votos. Y que no hace ya falta ni encerrarse en los cuarteles a la espera del llamado a imponer el orden por las armas ni que sus intereses estén representados por un civil.

Al final de cuentas, ha sido la política comandada por civiles -independientemente de sus signo ideológico- la que no ha podido mantener el orden: para la corporación castrense vivimos hace décadas un proceso de desorganización y anarquía que debe ser reconducido. Claramente, los gobiernos progresistas han desafiado las jerarquías sociales y morales caras para los conservadores, pero los de derecha, más afines, no han conseguido tampoco combatir los alarmantes niveles de inseguridad, la corrupción y sus deficientes desempeños en materia económica. Nadie mejor que los militares, autopercibidos -y cada vez más por la gente- como rectos, honrados y eficientes, para prometer orden social sin el estigma de los tanques en la calle.

¿Quiénes son?

Tal vez el caso más resonante es el de Jair Bolsonaro, recientemente electo presidente en el país más grande de Suramérica. El excapitán se formó en la Academia Militar Águilas Negras, en el Grupo de Artillería de Campaña (Mato Grosso do Sul) y perteneció a la Brigada de infantería paracaidista de Rio de Janeiro. Su compañero de fórmula y actual vicepresidente es Hamilton Mourão, capitán retirado del Ejército en 2018 [1]. De los 20 ministros de su Gabinete, 7 son de origen militar y 5 de ellos tienen su oficina en el Palacio del Planalto, junto a la del presidente. Además, han nombrado a más de cien militares en puestos de segundo y tercer nivel jerárquico, muchos en lugares clave y que les ofrecen el control de diversas áreas y actividades del Gobierno. En su amplia mayoría se trata de militares retirados, en otros casos han sido licenciados para ocupar cargos en el Ejecutivo. Los ministros y las cabezas más visibles son militares recientemente retirados, con excepción del portavoz oficial, que es general en actividad [2].

En Paraguay llegó a la Presidencia en 2018 Mario Abdo Benítez, subteniente de Reserva de Aviación y paracaidista militar. A pesar de sus tibios intentos iniciales por despegarse de una tradición familiar ligada a la dictadura de Alfredo Stroessner -su padre, Mario Abdo fue su secretario privado-, “Marito” ha acabado sincerando su postura al evitar que el Gobierno conmemorase el 30 aniversario del fin de la dictadura más larga de Suramérica. A diferencia de Bolsonaro, quien mudó reiteradamente de partidos -muy pequeños todos ellos,- Abdo utilizó la maquinaria del histórico Partido Colorado para hacer su carrera política. De este modo, a pesar de su juventud y de un posible uso de su experiencia militar, el presidente paraguayo no alcanzó a presentarse ante la sociedad como el outsider de la renovación moral: su partido está indisolublemente unido a la imagen de corrupción y a un pasado dictatorial que aun no consigue presentar una versión novedosa con la cual capitalizar el descontento de la sociedad paraguaya.

De cara a los procesos electorales de 2019 han empezado, nuevamente, a surgir candidaturas del mismo origen: en Guatemala, el oficial del Ejército y actual diputado del Congreso de la República, Estuardo Galdámez, está posicionado como el sucesor del actual presidente, Jimmy Morales. Ambos políticos pertenecen al partido Frente de Convergencia Nacional, creado en 2008 por un grupo de miembros retirados del Ejército que componían la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala. En Uruguay, el partido Cabildo Abierto, nombre con el que concurrirá a las elecciones el Movimiento Social Artiguista -agrupación en la que predomina el componente militar- llevará como candidato al excomandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos.
¿Qué proponen?

El resurgimiento de políticos latinoamericanos de origen militar acompaña la renovación de ciclo en la región, basándose en un discurso extremista antiderechos, favorable la militarización de los países como fórmula conducente a la eliminación de la inseguridad y la corrupción.

Asumen propuestas asociadas al rearme de la sociedad: por ejemplo, Jair Bolsonaro abogó por la revocación del Estatuto del Desarme a fin de que los propietarios rurales tengan derecho a adquirir fusiles para evitar invasiones de campesinos despojados, muchos de ellos nucleados en el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. Mario Abdo defiende la creación de una Policía Comunitaria en el marco de una política más amplia de Seguridad Democrática, que replica la implementada en Colombia por Álvaro Uribe en la década del 2000.
La militarización de la educación como alternativa para los jóvenes es una propuesta que defendió Guido Manini en su momento, proponiendo que los jóvenes que no estudien ni trabajen deberían incorporarse a las Fuerzas Armadas. Mario Abdo trató de llevar a la práctica una idea similar en los primeros meses de su Gobierno, dificultando la objeción de conciencia por medio de la cual muchos jóvenes evitan el servicio militar obligatorio en Paraguay. Además, Abdo hizo pública la llegada de su hijo, menor de edad, a las filas del Ejército en medio de las protestas de los jóvenes en Paraguay durante 2018.
Defienden una agenda antiderechos que cuestiona los avances logrados en periodos anteriores como, por ejemplo, las acciones afirmativas de las cuotas raciales en Brasil, frente a las cuales Bolsonaro ha sido ampliamente crítico. O se oponen a otorgar derechos a las personas LGBT, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales. En el caso del candidato oficialista a la Presidencia de Guatemala, Estuardo Gáldamez, éste promueve el rechazo al derecho de las mujeres a abortar y se posiciona en contra del matrimonio entre parejas homosexuales.

Estos liderazgos, no solo se articulan en torno a las agendas antiderechos sino que, además, reflejan un origen común o un vínculo con los procesos dictatoriales que tuvieron lugar entre los años 70 y 90 del siglo XX en América Latina. Esta es la razón por la cual honran de diversas formas estos procesos cuyo resultado fue la violación sistemática de derechos humanos.

En Uruguay, Guido Manini, fue destituido de su cargo de comandante en jefe del Ejército después de sus declaraciones en contra del sistema de Justicia uruguayo, que adelanta procesos judiciales en contra de los militares que cometieron violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Su pertenencia a la Logia de los Tenientes de Artigas, que estuvo vinculada al proceso dictatorial que sufrió el país, refleja el origen de estas manifestaciones.
Por su parte Mario Abdo, quien en diferentes ocasiones ha defendido el Gobierno de facto de Alfredo Stroessner, si bien no participó de forma directa del proceso, pertenece a una de las familias vinculadas a la dictadura en Paraguay. La familia Abdo fue una de las que lucró económicamente del robo de tierras que tuvo lugar durante el proceso dictatorial.
Y Jair Bolsonaro, cuya principal fuente de apoyo fueron los militares retirados, unidos en el denominado Grupo de Brasilia, ha sido un defensor vehemente del proceso militar en Brasil, incluso celebrando el golpe militar que dio lugar al Gobierno de facto y reivindicando a los militares que participaron en las torturas que se dieron en los centros clandestinos de detención.

A modo de cierre

No deja de ser un avance civilizatorio que los militares busquen acceder al poder a través del voto popular y no llevar adelante una agenda ultraconservadora y neoliberal mediante golpes de Estado. Sin embargo, aunque la apertura del juego democrático a miembros de la corporación castrense sea demasiado reciente como para evaluar tendencias y resultados, lo cierto es que no deja de ser preocupante el retroceso en materia de derechos que ya se va avizorando, como en el caso de Brasil.

Todas las figuras mencionadas aquí promueven un ideario que ha ido calando en gran parte de la población proclive al voto de derechas: valores familiares tradicionales, combate a la corrupción y tolerancia cero con la delincuencia. Su origen castrense tiende a “despegarlos” de la desgastada imagen de la política y los políticos, aspectos a los que suelen atribuirse muchos de los malestares de la sociedad actual. Más que una añoranza de un pasado dictatorial, las caras electorales militares pretenden convencer al mayoritario votante civil de la posibilidad de un futuro de orden y regeneración moral, del cual serían los garantes.

Aunque el descontento creciente de brasileños y paraguayos con las actuales gestiones podría estar señalando que el componente militar de los gobiernos no alcanza a colmar expectativas de gestión, lo cierto es que se trata de un fenómeno demasiado reciente como para aventurar un próximo retorno a los cuarteles. ¿Estamos en el inicio de una militarización de las opciones electorales ultraconservadoras o sólo se trata de una breve “aventura corporativa” que coincide con ciertas demandas de cambio (conservador) en nuestras sociedades? Al final de cuentas, el retiro del cuerpo castrense y el desgaste consecuente de la gestión política pueden acabar situándolos dentro de aquel espectro social del que buscan diferenciarse.

Notas:
1.- Mordaz y conservador: Hamilton Mourao, el general que será vicepresidente de Brasil
2.- Cuál es el rol de los militares en el gobierno de Jair Bolsonaro
*.- Camila Vollenweider / Investigadora CELAG. @mcvollenweider

América Latina – LoQueSomos

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Mallorca prosigue con su abril republicano

Agencia Mp3. LQS. Abril 2019

Alcúdia se suma a la consulta sobre el actual modelo de estado

Este pasado sábado 20 de abril la localidad mallorquina de Alcúdia recogía el testigo de las consultas populares ¿Monarquía o República? Sumándose a los trece municipios donde ya se ha realizado este referéndum: Valldemossa, Artà, Alaró, Esporles, Pollença, Porreres, Santa Margalida, Sencelles, Sineu, Sóller, Palma y Llubí.

En total, en Alcúdia han votado 187 personas (105 mujeres y 82 hombres). De ellas, 174 se han decantado por la república mientras 11 lo han hecho por la monarquía y dos han votado en blanco.

La consulta estaba impulsada por dos organizaciones locales el Moviment Alcudienc y la Obra Cultural Balear, que colocaron dos mesas con la urna correspondiente en la Plaça Carles V y en el Paseo Marítimo del Puerto. L@s vecin@s pudieron participar desde las 10:00 hasta las 14:00 horas.

Como en anteriores ocasiones, más allá de los resultados el objetivo es centrar el debate político… “Romper el silencio que el régimen surgido en 1978 ha mantenido durante los últimos 40 años al respecto. La ciudadanía tenemos el derecho democrático a decidir qué modelo de estado preferimos, y queremos ejercerlo”.

Suma y sigue…

#QueremosDecidir #LibertadDeExpresión #LlibertatExpressió #RepúblicaS
@MovAlcudienc
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Libia: La incertidumbre como hoja de ruta

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2019

La nueva ofensiva del ANL, apunta principalmente al- presionar a Sarraj y Naciones Unidas, para concluir un acuerdo que le permita a Haftar convertirse en el comandante del único ejército nacional y hombre fuerte del país

Una vez más Libia debate su futuro entre facciones que carecen de toda representatividad, por un lado las tropas del mariscal Khalifa Haftar, jefe del Ejército Nacional Libio (ENL), la organización armada más poderosa que quedo en pie desde la debacle que vive ese país tras la entente occidental contra el Coronel Mohamed Gadaffi, que contrala más del setenta por ciento del país, cuyo basamento político está instalado en la ciudad de Tobruk al este del país, donde funciona un parlamento acorde a los intereses de Haftar, y que entre respaldos internacionales cuentan Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y nada menos que Rusia. Hafther rivaliza con el Gobierno de Unidad Nacional (GNA), un esperpento armado por las Naciones Unidas, cuya figura más importante es el “Primer Ministro” Fayez al-Sarraj, con un paupérrimo control territorial menor al 25 %, pero que cuenta con el importante apoyo de Estados Unidos, Francia, Reino Unido e Italia, y cuya capacidad de fuego la brinda las poderosas milicias de la ciudad de Misrata a unos 200 kilómetros al oeste de Trípoli y otros grupos menores vinculados a movimientos religiosos integristas. Testigos informan que son cientos los camiones cargados de combatientes de diferentes milicias salieron de Misrata y la ciudad de Zintán, el sábado, rumbo Tajura, en los suburbios del este tripolitano, para neutralizar la presencia del ENL de Hafther.

Tanto Hafther como al-Sarraj, tendrían que haber saldado sus diferencias en el acto eleccionario pautado para antes del 10 de diciembre de 2018, según se acordó en la cumbre del 29 de mayo en Paris, bajo los auspicios del presidente Emmanuel Macron; donde las dos partes habían convenido la necesidad de terminar el período transición post guerra civil, y a través de elecciones generales, lograr el surgimientos de un gobierno que preserve la estabilidad del país y pueda unificar las instituciones gubernamentales creadas desde entonces. Todo esto finalmente fue abortado dados los innumerables choques armados que se libran de manera constante en el país.

Nuevas reuniones en Sicilia (Italia) y Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) habían logrado los mismos resultados de París, pero las elecciones y las trapisondas electorales tanto de Trípoli, como de Tobruk han postergado sin fecha las elecciones, por lo que el Mariscal Hafther, ha visto ahora si la oportunidad para autoerigirse como “sucesor” del Coronel Gadaffi y el último jueves cuatro, dio la orden a sus tropas de avanzar hacia Trípoli y tomar la ciudad. El mariscal prometió resguardar la vida de civiles, nacionales y extranjeros y a las “instituciones estatales”. Además de amenazar con acabar con los terroristas y mercenarios, que operan a favor de al-Sarraj y sin especificar otros objetivos e ignorando la reunión a la que había convocado Naciones Unidas entre el 14, y 16 de abril en la ciudad de Ghadames, en el oeste del país.

El líder del Gobierno de la Unión Nacional (GNA), Fayez al-Sarraj, advirtió de la posibilidad de que esta nueva estrategia de Hafther se convierta en una “guerra sin victorias”, y el conflicto vuelva a estancarse por mucho más tiempo.

La nueva ofensiva del ANL, apunta principalmente al- presionar a Sarraj y Naciones Unidas, para concluir un acuerdo que le permita a Haftar convertirse en el comandante del único ejército nacional y hombre fuerte del país.

A poco de conocida la noticia Rusia, Francia, Italia, el Reino Unido, los Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos han solicitado el fin de las operaciones para evitar un nuevo baño de sangre en gran escala. Las potencias occidentales responsables exclusivos de la actual situación de Libia, en un comunicado conjunto han reclamado que: “En este delicado momento de transición en Libia, la postura militar y la amenaza de acciones unilaterales, hacen probable que vuelvan a sumir a Libia en el caos”.
El pasado 28 de febrero la ONU había anunciado un nuevo acuerdo entre los dos bandos, para resolver las fechas electorales mientras el mariscal Haftar terminaba de conquistar el sur del país. En una campaña iniciad en enero, contra los diferentes grupos que operan en Fezzan, un cumulo confuso de organizaciones armadas que puede tanto pertenecer a al-Qaeda, como al Daesh, ser bandas de contrabandistas y traficantes de droga, armas y personas al tiempo que también operan para la insurgencia armada de Sudán, Chad o Níger. (Ver: Libia: Es el petróleo, estúpido).

La campaña del ANL en el sur del país le permitió a Hafther, fundamentalmente terminar de controlar la provincia de Fezzan, y conquistar nada menos que los campos petroleros de al-Fil y el de al-Sharara, el más importante del país, además de acordar con tribus locales, para apoderarse de la ciudad de Sabha, capital de la región. Este golpe a los campos petroleros del sur le permite a Hafther, convertirse en el “dueño” del petróleo libio que representa el 95 por ciento de los ingresos del país ya que en junio del año pasado había concretado el “control total” de lo que se conoce como la “Media Luna Petrolera” en el noroeste del país junto y los puertos de Ras Lanuf y Sidra, por donde la producción petrolera sale hacia los mercados extranjeros.

¿Una guerra o una negociación apurada?

De nada ha servido la visita del Secretario General de la ONU, el portugués Antonio Guterres, quien se reunió en Trípoli con Fayez al-Sarraj y el mariscal Haftar en Benghazi, Guterres declaró al abandonar el país con una: “profunda preocupación”, pero que “Todavía guardaba la esperanza de evitar una sangrienta confrontación en Trípoli y sus alrededores”.

Washington, Londres y París han llamado a imponer sanciones a Hafther si continuaba con su ofensiva, pero el apoyo diplomático y militar del Cairo, Abu Dabi y de manera tangencias de Moscú, han mantenido las ínfulas del Mariscal.

Las tropas de Hafther, que ya se habían apoderado de las ciudades más importantes del país, después de fuertes combates y largos sitios como Benghazi, la segunda ciudad más grande de Libia y capital de la Cirenaica, también tomaron Derna, la primera capital del Daesh en el país, ahora van por Trípoli.
El avance del ENL, ha sido detenido por ataques aéreos en la región de al-Aziziya unos 40 kilómetros al suroeste de Trípoli, al tiempo que las fuerzas pro Trípoli han podido desalojar a los hombre de Hafther del Aeropuerto Internacional, a unos 30 kilómetros al sur de la capital, inactivo desde 2014, que habían sido tomado la noche del viernes 12 de abril.

El jueves 11, los efectivos de Hafther tomaron tres ciudades en las afueras de Trípoli, Gharyan, a unos 90 kilómetros al sur; Surman, 80 kilómetros al oeste; y Aziziya, a 40 kilómetros al suroeste. Los combates en esas ciudades habrían sido de baja intensidad, por lo que se cree que el General Hafther acordó con las autoridades locales para permitir la toma de esos puntos, aunque no pudieron hacerse de un puesto de control a unos 30 kilómetros al oeste de Trípoli, para poder cortar la ruta costera que va hacia Túnez.
La escalada de la violencia en las puertas de Trípoli, por la que ya se han cerrados todas las escuelas, una vez más ha despertado en sus más del millón y medio de habitantes un gran temor y han salido a las calles para abastecerse de insumos básicos. Las colas frente a las estaciones de servicio y supermercados están causadas grandes aglomeraciones, mientras los combates ya se suceden cercanos.

Al caer la noche, del sábado 13, las poderosas milicias pro Trípoli llegadas de Misrata combatían a unos cuarenta kilómetros a las fuerzas de Hafther, se ha sabido que las milicias de Misrata han tomado al menos a unos 150 hombres de ENL junto a una cincuentena de vehículos y poderoso armamento.
Algunos experto insisten que la decisión de Haftar sería un intento de llegar a la conferencia de este mes de abril, en una posición de sumo poder obligando a la-Sarraj a negociar debilitado con su ciudad sitiada y que deba aceptar la constitución de un gobierno de facto con la suma del poder militar y la posibilidad de un gobierno ya unificado, pueda mantener a Haftar en el poder hasta las elecciones generales en las que sin duda se impondría, dada la necesidad del pueblo libio de terminar con la anarquía y consagrar un gobierno de Unidad Nacional.

Los ministros de asuntos exteriores del G7 reunidos en Francia, sin calificar a Haftar como el agresor, han solicitado a todas las partes involucradas a moderar sus acciones y que detengan las acciones militares y el avance hacia Trípoli.

Por su parte el Comando de África de Estados Unidos, (AFRICOM), informó que dada la “mayor inquietud” había reubicado a un contingente no especificado de sus fuerzas sin dar mayores precisiones.
Se cree que Haftar cuenta con una importante fuerza aérea, muy superior a la que podría contra Trípoli, armada por los Emiratos Árabes Unidos. Además de, según Washington unos 300 mercenarios de origen ruso.

La situación es a todas luces muy compleja, por las posibilidades de nuevas matanzas y que el casi millón y medio de refugiados que esperan en los puertos libios para llegar a Europa se desmadren, por lo que sin duda la única hoja de ruta es la incertidumbre.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
África – LoQueSomos

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Sri Lanka: Muerte en Pascuas

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2019

En Sri Lanka con cerca de 22 millones de habitantes, un 70% son budistas, 12,6% hindúes, 9,7% musulmanes y solo el 7,6% cristianos

Domingo de Pascua: a las 8:45 am (hora local), la explosión combinada de ocho bombas, en tres ciudades de Sri Lanka, incluida Colombo, su capital, han vuelto a erizar la piel del mundo. No es para menos, a las pocas horas de los ataques las autoridades esrilanquesas ya han informado de 220 muertos, de ellos cerca de 40 extranjeros y más de 500 heridos, que han hecho colapsar el sistema de salud y seguridad de la isla.

Las autoridades han impuesto de inmediato el toque de queda y el cierre de todas las redes sociales y servicios de mensajería, en todo el país el país y ordenaron el acuartelamiento de todas las fuerzas de seguridad y en estado de máxima alerta, lo que se mantendrá al menos por los próximos 10 días.

Las bombas estallaron en iglesias católicas, repletas de feligreses que asistían a las misas del domingo de Pascua en las ciudades de Kochchikade, la de Zion en la ciudad portuaria oriental Batticaloa y San Sebastián de la ciudad costera de Negombo a unos 32 kilómetros al norte de la capital y la de San Antonio en Katuwapitiya, la más importante de la isla, donde dada la violencia de la explosión se derrumbó gran parte del techo. A media mañana el hospital nacional de Colombo informó que habían sido registrados 160 ingresos tras la explosión en San Antonio, mientras que el hospital de Batticaloa recibió más de 300 personas con lesiones tras la explosión en la iglesia de Zion. En la de San Sebastián, la cifra provisoria ya superó los 50 muertos, que se espera que aumente con las horas dada la cantidad y gravedad de los heridos.

En pleno centro de Colombo los objetivos seleccionados por los atacantes fueron los tres hoteles más exclusivos de la ciudad el Cinnamon Grand, que se encuentra muy cerca de la residencia oficial del Primer Ministro de Sri Lanka Ranil Wickremesinghe, donde ya se conoció que el atentado fue perpetrado por un atacante suicidad, que se registró en el hotel el sábado por la tarde, con el nombre Mohamed Azzam Mohamed, quien hizo detonar la carga explosiva que llevaba sujeta en la espalda, en el restaurante del hotel en el momento que se estaba sirviendo el desayuno. Se espera que muchas de las víctimas sean de origen hindú, ya que este hotel junto al Kingsbury, es el preferido de los turistas de esa nacionalidad cuando visitan la isla. El otro hotel atacado fue el Shangri-La. Otras dos explosiones fueron registradas una en un domicilio privado del barrio residencial de Dematagoda, donde murieron por los menos tres policías que habían llegado al lugar tras la denuncia de que podría haber explosivos en una casa y otros tres muertos se produjeron tras otra explosión en cercanías del zoológico de la capital.

Este ha sido el día más sangriento desde 2009, tras el fin de la guerra civil de treinta años contra el separatismo tamil. En 1996, un atentado explosivo que se adjudicó movimiento Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE), contra el Banco Central del país dejó cerca de 100 muertos.

Ruwan Wijewardene, el ministro de defensa, que definió a los ataques como hechos terroristas realizados por el extremismo religioso, sin especificar su procedencia, informó que los responsables ya habían sido identificados y que siete miembros del grupo atacante ya habían sido detenidos. Se cree que la elección de los objetivos está vinculada con la hostilidad antioccidental y antigubernamental.

También se conoció que la policía hacía a diez días que había recibido información sobre la posibilidad de un ataque de estas características para Pascuas y que también la policía conocía la actividad de un presunto terrorista suicida, posiblemente vinculado al Tamil Nadu Thowheed Jamath (TNTJ) una organización islámica, no política extremista fundada en 2004, con sede en Tamil Nadu, India, con vínculos étnicos y religiosos muy estrechos con el norte de Sri Lanka.

¿Una guerra contra Cristo y Allah?

En Sri Lanka, al igual que otras naciones del sudeste asiático, una fuerte resistencia al catolicismo romano y a otras expresiones cristianas se ha incrementado en estos últimos años. La organización benéfica Open Doors, una red mundial de apoyo al cristianismo ha informado un número creciente de ataques en toda la región, donde se incluye Pakistán, Birmania, India, y Sri Lanka que ocupa el lugar 46 entre los 50 países donde los cristianos enfrentan “la persecución más extrema”.

En Sri Lanka con cerca de 22 millones de habitantes, un 70% son budistas, 12,6% hindúes, 9,7% musulmanes y solo el 7,6% cristianos, la Alianza Evangélica Cristiana Nacional de Sri Lanka, que representa más de 200 iglesias, en su informe de 2018 verificó 86 incidentes de discriminación, amenazas y violencia contra los cristianos y que en lo que va del año, se han confirmado otros 26 incidentes de esas característica, incluso un intento de monjes budistas que intentaron interrumpir un servicio religioso católico.

Por su parte Open Doors vincula el ascenso el creciente espíritu anti-cristiano en India, por la llegada al poder en 2014 del Partido Nacionalista Hindú (BJP) del Primer Ministro Narendra Modi, quien desde su llegada al poder ha impulsado el peligroso coctel de identidad nacional y religión, iniciado una persecución desembolsada fundamentalmente contra musulmanes una minoría religiosa de nada menos que 180 millones de personas aunque también se estigmatiza a otras religiones como la Católica y otras cristianas.

Si bien hasta ahora no se ha adjudicado ningún grupo la cadena de ataques, sería fuertemente sospechado el grupo Bodu Bala Sena (Fuerza de poder budista), o BBS, un movimiento fundado en 2012 que dice que solo busca defender la identidad budista de Sri Lanka y se aleja de cualquier violencia a imagen del 969 de Birmania, que ha centrado sus ataques en la comunidad musulmana Rohingya, que prácticamente ha logrado expulsar en su totalidad de Birmania (Ver: Birmania: Rohingyas retorno al infierno.) Los líderes de ambos grupos Galagoda Aththe Gnanasara del BBS y Ashin Wirathu del 969, amenazaron abiertamente al Papa Francisco en su visita a Sri Lanka en 2015, acusándolo de la responsabilidad de las iglesias occidentales en las continuas matanzas que han sufrido las naciones budistas. Particularmente Sri Lanka que en lo sucesivo de su historia ha debido sufrir la dominación de: “Los brutales ataques de los ejércitos cristianos occidentales a instancias del Vaticano, la Iglesia Reformada Holandesa, la Iglesia de Inglaterra”, Sri Lanka fue gobernada a su vez por Portugal, Holanda y e Inglaterra.

El BBS, ha provocado innumerables acciones fundamentalmente contra la comunidad musulmana de la isla de los que más de 10 mil se ha debido desplazar de sus aldeas y que desde 2012, han asesinado a más de 400 musulmanes, en 2018, sucesiva pareció estar a punto de encender el país una vez más (Ver: Los Guerreros del manto azafrán), aunque también ha atacado iglesia católicas y templos protestantes, aunque sin tanta violencia, como aparentemente podría haber sido este domingo.

Hasta ahora, ningún grupo se ha adjudicado el ataque de Pascua, aunque quizás el 5 de mayo cuando da inicio Ramadán, el mes más sagrado del Islam, Sri Lanka una vez más sea noticia.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
Asia global – LoQueSomos

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Transición y Gatopardismo en España

Germán Gorraiz López. LQS. Abril 2019

Un hito fundamental en la espiral involucionista del régimen del 78 sería la implantación por el Gobierno socialista de Felipe González de la Ley Antiterrorista de 1985, definida por José Manuel Bandrés en su artículo “La Ley antiterrorista: un estado de excepción encubierto”

El relato oficial dice que entre la muerte de Franco en 1975 y el fallido golpe de Estado de Tejero (23 de febrero de 1981), España sería una Arcadia idílica (de apellido Transición), en la que los líderes de la oposición al régimen de Franco y los reformistas del interior pactaron una agenda para preparar al Estado español para su anhelada entrada en Europa así como garantizar la democracia y el progreso generalizado, todo ello bajo la supervisión del rey Juan Carlos I como valedor de la balbuciente democracia. Sin embargo, al cabo de 4 décadas,la crisis económica, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica y el creciente descrédito de la institución Monárquica han hecho revisar tales esquemas, incluida la tesis de la supuesta reconciliación nacional propagada por la “mass media” de la época de la Transición, todavía pendiente de su finiquito legal. Así, el grupo de trabajo de la ONU sobre desapariciones forzadas ha concluido en su informe preliminar que “el Estado español debería asumir la tarea de esclarecer las más de 114.000 desapariciones forzadas que se produjeron en España durante la guerra civil y la dictadura franquista” y ha lamentado que no haya «ninguna investigación judicial efectiva en curso ni ninguna persona condenada», lo que atribuyen a «una combinación de diversos factores, como la interpretación de la Ley de Amnistía de 1977”, (conocida como Ley de la Reconciliación en la terminología transicionista).

La deriva totalitaria del Estado Español

La deriva totalitaria del Estado Español arranca con la implementación de la doctrina de la alternancia en el Poder del bipartidismo PP-PSOE como defensa y garante del citado establishment dominante, fruto del acuerdo tácito entre los partidos políticos tras el simulacro de golpe de mano de Tejero (23-F del 1981) y alcanzó su mayoría de edad con la llegada al poder del PSOE y el nombramiento como Presidente del Gobierno de Felipe González (1982), con quien asistimos al finiquito de la idílica Transición y al inicio de la deriva totalitaria del sistema mediante la implementación del llamado “terrorismo de Estado” o “guerra sucia” contra ETA y su entorno, del que serían paradigma los Grupos Armados de Liberación (GAL). Ya en 1989, el Comité de Encuesta sobre las violaciones de los Derechos Humanos en Europa (CEDRI), elaboró un duro manifiesto en el que denunciaba la deriva totalitaria y el “terrorismo de Estado” implementado por el Gobierno de Felipe González con las siguientes palabras: “el GAL con su cadena de crímenes, su impunidad y sus evidentes raíces en las más altas instancias del Estado, descubren los cimientos enfermos

Un hito fundamental en la espiral involucionista del régimen del 78 sería la implantación por el Gobierno socialista de Felipe González de la Ley Antiterrorista de 1985, definida por José Manuel Bandrés en su artículo “La Ley antiterrorista: un estado de excepción encubierto”, publicado en el diario “El País”, como “la aplicación de facto del estado de excepción encubierto”. Dicha Ley Anti-terrorista (todavía vigente a pesar de la ausencia de actividad por parte de ETA), sería un anacronismo propio de la dictadura franquista, un limbo jurídico que habría convertido los sótanos de cuartelillos y comisarías en escenarios distópicos de naturaleza real (no ficitica) y en Guantánamos virtuales refractarios al control de jueces, fiscales y abogados y que facilitarían la labor de los Cuerpos de Seguridad del Estado para obtener evidencias delictivas mediante prácticas inadecuadas (léase tortura), prácticas confirmadas por las declaraciones de Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil con Felipe González.

La deriva regresiva tendría su continuación con la Ley Orgánica 7/2000 del Gobierno Aznar que incluyó como novedad la aparición del llamado “delito de exaltación del terrorismo” y prosiguió su escalada con la firma por Aznar y Zapatero del llamado “Pacto por la Justicia y las Libertades” de 2003 que instauraba de facto “la cadena perpetua estratosférica” al elevar la pena máxima de cárcel hasta cuarenta años, superando la “crueldad del régimen de Franco “ que contemplaba los 30 años de cárcel como pena máxima. En el paroxismo de la involución, hemos asistido a la reciente modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad los derechos de expresión (Ley Mordaza) y a la firma entre Rajoy y Sánchez del llamado “pacto antiyihadista” que bajo la falacia de combatir el terrorismo yihadista “convierte en delitos terroristas infracciones menores o conductas lícitas y supone un ataque a la línea de flotación del sistema constitucional” en palabras de Manuel Cancio Meliá.

Reforma vs. Ruptura

El puzzle inconexo del caos ordenado puede esbozarse mediante la llamada “Teoría de las Catástrofes” del científico francés René Thom y se basaría en dos conceptos antinómicos para intentar “comprender el orden jerárquico de la complejidad biológica”.Así, el concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP, PSOE y Ciudadanos).

En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen), tesis defendida tan sólo por VOX y los grupos independentistas periféricos y que es asociada por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos. Por caos (Khaos o “vacío que ocupa un hueco en la nada”) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos.

La vigencia del Gatopardismo en España

El biólogo Lyan Watson en su obra “Lifetide” publicada en 1979 afirma que “ si un número suficientemente grande de personas (Masa Crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad”, para lo que es necesario que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance una conciencia más elevada , momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad , tesis conocida como “Teoría del Centésimo Mono”.

Sin embargo, el actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar pseudo-necesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”.

La estrategia electoral de los partidos del establishment dominante, se basará en el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales al estar la sociedad española integrada por individuos unidimensionales que no dudarán en primar el “panem et circenses” frente al vértigo que suscita la utopía”. Así, tras las próximas elecciones Generales, es previsible la formación de un Gobierno de Coalición PSOE-Ciudadanos que contará con las bendiciones del establishment europeo y que escenificará la metamorfosis del Régimen del 78 mediante una reforma edulcorada de la actual Constitución vigente para implementar un Estado monárquico, jacobino y eurocéntrico, siguiendo la máxima del gatopardismo (“Cambiar todo para que nada cambie”).

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Alan García, la cara oculta del sanguinario presidente peruano

Tomás F. Ruiz. LQS. Abril 2019

El suicidio de Alan García ha sido, posiblemente, el único acto digno que puede atribuírsele a un despojo humano como era este asesino

En su primer mandato como presidente, Alan García fue el promotor desde la sombra de las amenazas a Alfonso Barrantes (Izquierda Unida peruana) para que se retirara como candidato a presidencia y dejara el campo libre a su contrincante. Alan García inició su mandato endureciendo la represión contra todos aquellos políticos que se cruzaran en su camino. Con una política pseudo populista, intentó dar una imagen internacional de izquierdas a su gobierno. Sin embargo, pronto se vio que Perú bajo el mandato de Alan García, no sólo continuaría su política de sometimiento ante EE.UU., sino que la acrecentaría, vendiendo su patria a precios de saldo y promoviendo políticas en defensa de los intereses estadounidenses.
La represión que aplicó, sin embargo, posibilitó que entre la población peruana se forjara un sentimiento de lucha que significó un aumento de popularidad para el partido Comunista Peruano (conocido también por Sendero Luminoso). Los miles de presos políticos con que Alan García saturó sus cárceles, acabaron sublevándose en el año 1986, articulando un motín que se extendió a los tres principales centros penitenciarios del país e hizo temblar al régimen corrupto de Alan García.

Soldados de la Marina de Guerra peruana asesinaron con un tiro en la nuca a los supervivientes de los bombardeos

Todas las matanzas promovidas por Alan García entre poblaciones campesinas indefensas, acusándolas de apoyo a los guerrilleros, fueron el desencadenante de una galvanización generalizada de la conciencia de lucha en todo el país. Detenciones, torturas, asesinatos… La policía política de Alan García, amparada y dirigida por especialistas en el terror de la CIA, no reparó en ningún tipo de escrúpulos a la hora de borrar del mapa a sus adversarios. Las cárceles se llenaron de presos políticos hasta el punto de que no cabían más y el partido Comunista Peruano (Sendero Luminoso), organizó una organización de resistencia dentro de los penales que le proporcionó el prestigio necesario para fomentar la lucha popular contra la dictadura que Alan García había impuesto.

Las matanzas de los penales

A Alan García la situación se le fue de las manos en junio de 1986, cuando los principales penales del país se sublevaron en un motín coordinado que sacó a la luz las criminales condiciones en que se encontraban los presos de las cárceles peruanas. Entre otras maniobras de exterminio, a los presos políticos se les envenenaba con la comida. Gracias a la intervención de la Cruz Roja, que verificó este envenenamiento selectivo, los presos políticos consiguieron el derecho de que sus familiares les llevaran a la cárcel comida cada día.
En el 18 de junio de 1986, los presos de los penales de San Juan de Lurigancho, El Frontón y la cárcel de mujeres de Santa Bárbara, se sublevaron en una maniobra coordinada por el partido comunista que les permitió el control de las penitenciarías. Su objetivo era atraer la atención del mundo entero ante el genocidio que se estaba cometiendo en Perú.
Por su parte, Alan García, temeroso de que este motín hiciera evidente la dictadura que había impuesto en Perú ante todo el mundo, decidió acabar draconianamente con esta protesta. A las tres de la madrugada del 19 de junio, ordenó bombardear el penal desde un navío de guerra. La orden que personalmente dio Alan García fue que los soldados entraran al penal por los orificios abiertos por la artillería pesada y que no dejaran supervivientes. En el penal de Lurigancho las órdenes que los oficiales dieron a los soldados fueron las de una operación de exterminio: «¡Que nadie salga vivo!”

Tiro en la nuca

Una vez tomado el penal de El Frontón y tras haberse rendido, 124 reclusos fueron asesinados por soldados de la Marina de Guerra peruana con un tiro en la nuca. Este asesinato en masa nunca ha podido probarse porque los soldados se ocuparon de hacer desparecer los cuerpos. La escalofriante matanza se llevó a cabo mientras los familiares de los internos estaban fuera del penal, situado en un islote frente a la ciudad de El Callao, escuchando las descargas de los cañones contra hombres desarmados y los tiros de los marines que estaban asesinando a sangre fría a sus esposos, padres e hijos.
El director del penal, el juez y el fiscal dejaron sentada su protesta por la ofensiva que protagonizó el ejército peruano, a quienes, sin ningún efecto, negaron autorización para actuar dentro del penal. Curiosamente fue la propia iglesia católica peruana (la misma que ha organizado ahora las exequias de Alan García), la que con más exactitud denunció esta matanza. El informe oficial que hizo público corrobora la versión de los presos fusilados después de rendirse.

Los cuerpos de los presos asesinados en los penales nunca fueron entregados a sus parientes

“En el Frontón, la operación se encomendó a la Marina, que bombardeó el Pabellón Azul durante todo el día. Eran alrededor de doscientos detenidos de los que solo sobrevivieron treinta, que se rindieron. En todo el proceso se impidió el acceso a la prensa, incluso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales».
En el procedimiento judicial que se abrió por estos hechos la justicia peruana, cómplice de la masacre, aceptó la imposición del ejército de que ninguno de los directores de los penales pudiera declarar en el juicio y dieron por válida la falsa justificación de que los internos poseían armas de fuego. Los cuerpos de los presos asesinados nunca fueron entregados a sus parientes. A los escasos supervivientes de la masacre, aún en presidio, se les amenazó con asesinar a toda su familia si aceptaban declarar en el juicio.
Pocos medios de comunicación internacionales, recogieron la auténtica realidad de esta masacre. La mayoría, auspiciados por el terrorismo USA, se limitaron a repetir la justificación de dicha masacre argumentada por el gobierno peruano de Alan García, que no fue otra que decir que los presos disponían de armas de fuego de fabricación artesana. Esta circunstancia nunca pudo probarse porque -como las armas químicas de Irak-, nunca fueron encontradas ningún tipo de armas entre los presos. En total, entre 350 y 450 internos fueron asesinados por orden directa del presidente. Dicen que cuando el fiscal general y el director del penal se opusieron a arrasar el penal de El Frontón a cañonazos, el sanguinario presidente Alán García dijo “O se van ellos o me voy yo”.
Nunca en la historia de Perú se había dado una matanza tan atroz como la que provocó Alan García aquel funesto mes de junio de 1986. Dejó a cientos de familias de luto, niños huérfanos y padres arrasados por el dolor que habían visto como un psicópata asesino, protegido y amparado por el ejército peruano, asesinó a sus seres queridos. Alan García fue el principal promotor y responsable de esta masacre. Sin embargo, ningún tribunal internacional de Derechos Humanos ha abierto aun ningún proceso por las responsabilidades de estos brutales crímenes.
El suicidio de Alan García ha sido, posiblemente, el único acto digno que puede atribuírsele a un despojo humano como era este despreciable y sanguinario asesino.

Perú, proveedor de cocaina a  EE.UU.

La situación de Perú ha cambiado poco en los treinta años pasados desde aquella funesta masacre. La dictadura militar se disfraza de democracia, pero la represión que sufre su población sigue siendo la misma, Junto a Colombia, Perú sigue siendo uno de los principales proveedores de cocaína a EE.UU. De hecho, sin el aporte de estupefacientes que llega a los Estados Unidos desde Perú y Colombia (a las que se está sumando ahora México), ni la Administración, ni la Bolsa, ni nada de su implacable American way of life podría funcionar normalmente.
La cocaína es la principal moneda con que Perú paga a EE.UU. sus servicios de mantener el país en estado de sitio. La CIA, como el gran hermano que es, supervisa desde el Pentágono el funcionamiento de esta fábrica de cocaína y vigila para que no se interrumpa nunca el abastecimiento de fuel para su podrido sistema económico. El hecho de que, colocando a psicópatas asesinos en el poder, quieran controlar ese imprescindible abastecimiento de cocaína, posibilita que, de vez en cuando, a estos degenerados presidentes se les crucen los cables y asesinen a miles de personas. Alan García ha muerto por voluntad propia, acosado por el remordimiento de conciencia que esos millares de muertos que dejó atrás le provocaban. Si realmente hubiera un infierno donde van a parar los asesinos de su calibre, no cabe duda de que Belcebú estará esperando a Alan García con las puertas del Averno de par en par abiertas.

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EEUU presionó y logró que la CPI no investigue sus crímenes en Afganistán

Mirko. C. Trudeau*.LQS. Abril 2019

El rechazo de Estados Unidos se hizo patente desde que la Fiscalía solicitara en noviembre de 2017 abrir la investigación sobre Afganistán, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, amenazó en septiembre con imponer sanciones económicas contra el personal de la corte

Presionados por Washington, los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) rechazaron una petición de abrir una investigación por los crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos por fuerzas militares y mercenarias estadounidenses en Afganistán, una decisión que Estados Unidos tildó de «gran victoria».

El anuncio es un duro revés para la fiscalía, y fue rápidamente criticado por grupos de defensa de derechos humanos para los que es un «golpe devastador» para las víctimas del conflicto afgano iniciado en 2003.

«Los jueces decidieron que una investigación sobre la situación en Afganistán en este momento no serviría a los intereses de la justicia», indicó en un comunicado la corte con sede en La Haya, pese a haber admitido que existía “una base razonable que permite considerar que se puedan haber cometido crímenes en Afganistán que son de la competencia de la CPI”.

Sin embargo, han rechazado que la investigación y el proceso judicial pudieran llevarse a cabo con éxito en la situación actual y por la «previsible ausencia de recursos adicionales para el presupuesto de la corte», “En consecuencia, es poco probable que la continuación de una investigación conduzca al logro de los objetivos enumerados por las víctimas a favor de la investigación”, concluyeron los jueces.

El rechazo de Estados Unidos se hizo patente desde que la Fiscalía solicitara en noviembre de 2017 abrir la investigación sobre Afganistán, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, amenazó en septiembre con imponer sanciones económicas contra el personal de la corte. Además, hace un mes anunció que prohibiría la entrada a EEUU de los juristas de la CPI y cumplió su palabra la semana pasada, cuando le retiró el visado a la fiscal general, Fatou Bensouda.

Así, por medio de presiones y sanciones, EEUU logró impedir cualquier investigación por la institución de las múltiples violaciones de los derechos humanos de las tropas estadounidenses desplegadas en Afganistán o en otros países, así como las de su aliado régimen israelí.

Pompeo reveló que la Administración del presidente Donald Trump tiene también planes para imponer embargos económicos a la CPI si “no cambia su actitud”. Estados Unidos no ha ratificado el Estatuto de Roma que en 2002 constituyó la CPI, cuyo objetivo es llevar ante la justicia a los responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidios. Obviamente porque podría investigar sus genocidios en Afganistán, Irak y otros países.

Varias organizaciones humanitarias reprocharon a la Corte Penal Internacional (CPI) su rechazo a investigar a tropas estadounidenses, talibanes y autoridades de Afganistán por crímenes de guerra y de lesa humanidad en ese país. «Los jueces han dejado que las consideraciones políticas superen a los derechos de las víctimas», indicó la directora asociada de Human Rights Watch (HRW) Param-Preet Singh, que calificó la decisión de «golpe devastador para las víctimas».

«La decisión será vista como una capitulación ante la intimidación y las amenazas de Washington», afirmo en un comunicado el director de Asia del Sur de Amnistía Internacional, Biraj Patnaik, quien tildó el rechazo a la investigación como «sorprendente» y auguró que «debilitará la ya cuestionada credibilidad de la corte».

El presidente Donald Trump habló el viernes de una «gran victoria» para el «Estado de derecho». Su secretario de Estado, Mike Pompeo, indicó: «Estoy contento de que la corte haya reconsiderado sus actos», dijo.

Bensouda anunció en noviembre de 2017 que iba a pedir a los jueces la autorización de abrir una investigación sobre los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del conflicto afgano, en especial por el ejército estadounidense. La oficina de la fiscal abrió un examen preliminar en 2006. La fiscal no excluyó presentar un «recurso» ante la CPI.

* Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
– Imagen de Cubadebate

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Lluvia de fuego sobre Somalia

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2019

“Estos ataques pueden haber violado el derecho internacional humanitario y podrían, en algunos casos, constituir crímenes de guerra”

La política de Donald Trump para la cuestión somalí ha encontrado en el bombardeo sistemático de posiciones presuntamente terrorista, la solución para terminar con la insurgencia tanto de al-Shabaab (al-Qaeda) como del Daesh.
La aviación norteamericana mantiene una frecuencia de ataques sin precedentes, para el conflicto, incrementando las intervenciones aéreas de manera constate año tras año, desde la llegada de Trump a la Casablanca, produciéndole cerca de 500 bajas al grupo terrorista.

Durante el último año de la administración de Barak Obama se realizaron 15 operaciones aéreas, para el primer año del gobierno del rubicundo magnate los bombardeos fueron 31, contra al-Shabaab y cuatro contra posiciones del Daesh, que tiene una presencia mucho menor en el país del Cuerno de África; en 2018 la cifra trepó a 47 bombardeos en total y en los primeros tres meses de 2019, el número ya supera los treinta bombardeos.

A los pocos meses de la asunción del presidente Trump, Somalia fue declarada como “área de activas hostiles”, lo que autoriza a AFRICOM, (Mando África de los Estados Unidos) a realizar ataques contra cualquier persona que se considere miembro del grupo militante al-Shabab, que pueda ser considerada objetivo legal, según cuatro criterios: edad, género, ubicación (si se encuentra en regiones puntuales de Somalia, en que se considera que la población da apoyó a al-Shabab) y su tuviera relación orgánica o inorgánica con esa organización.

Si bien las bajas producidas a los integristas, suelen ser informadas por el AFRICOM, nunca se han dado a conocer, ninguna muerte de civiles ni siquiera de heridos, como resultado de su campaña aérea. Sin embargo, en un informe publicado el pasado martes 19 por Amnistía Internacional detalla la muerte de 14 civiles producida en los últimos dos años, solo en cinco de las 102 operaciones aéreas de los tiempos de Trump, agregando que el verdadero número de bajas civiles es probablemente mucho mayor. Según el mismo informe: “Estos ataques pueden haber violado el derecho internacional humanitario y podrían, en algunos casos, constituir crímenes de guerra”. El informe también señala la falta de coordinación entre el ejército estadounidense y del gobierno somalí para investigar las denuncias sobre la muerte de civiles, no solo en los ataques aéreos y las acciones terrestres de las fuerzas norteamericanos.

Según la denuncia de Amnistía Internacional, se encontraron pruebas claras acerca de que cuatro de las cinco muertes son producto de los ataques aéreos estadounidenses y estima que el quinto caso probablemente también fue su responsabilidad.

La confusa actitud de Washington de profundizar sus operaciones en Somalia, después de haber anunciado su retiro de Siria y Afganistán, ya que en el país africano, la violencia integrista por momentos desbordada, nunca ha alcanzado los niveles de los dos países asiáticos, de donde Trump pretende escapar. Quizás la explicación se encuentre en las declaraciones del general Donald Bolduc, comandante de las Fuerzas de Operaciones Especiales de los Estados Unidos en África desde abril de 2015 hasta junio de 2017, que aclara que la designación de Somalia como “área de actividades hostiles”, cualquier somalí puede ser asesinados por la simple sospecha de estar vinculado aunque sea remotamente con al-Shabaab. Por lo que si lo afirmado por el General Bolduc es correcto, Washington, está ejecutando a hombres solo por cumplir alguno de los cuatro requisitos mencionado (edad, género, ubicación geográfica y posible simpática política)-

Un clara muestra de la arbitrariedad de la norma, surge del informe de Amnistía, que narra la muerte de tres campesinos, un padre y dos hijos, uno de ellos de 13 años, asesinados el 12 de noviembre de 2017, en la región baja de Shabelle, que al sureste de su aldea para realizar tareas rurales los tres campesinos avisaron a su casa que dormirían en el campo y retornarían al día siguiente. Un grupo de aldeanos a la mañana siguiente, encontrarían los tres cuerpos acribillados. Aunque los testimonios de 18 personas coincidieron en que ninguno de los tres era miembro de al-Shabab, la AFRICOM reconocería que había realizado bombardeaos en ese lugar, durante la noche, aunque afirmó que los tres muertos eran miembros de al-Shabab.

Golpe a golpe

Más allá de estar siendo golpeado duramente desde la asunción de Trump al-Shabaab, no da señales de derrota y por lo contrario sigue devolviendo golpe por golpe y sigue teniendo en la mira a la ciudad de Mogadiscio casi como un objetivo simbólico.

La última semana de marzo una serie de ataques explosivos sacudieron diferentes lugares de la capital. El último se produjo el 27 de marzo, en una típica operación de al-Shabaab, un coche-bomba estalló en la calle Maka al-Mukarama una de las más transitadas de Mogadishu donde murieron 15 personas y otras 17 resultaron heridas, tras el estallido frente a uno de los restaurant más concurridos de la capital. Este ataque se produce apenas dos días después de que otro coche bomba matase a un civil e hiriese a otros dos y otro artefacto explosivo matase a un docente universitario en el distrito Hodan en Mogadiscio, donde en octubre de 2017, se produjo el ataque más más letal de al-Shabaab, .en el que murieron 587 personas, hiriendo a 228 y otras 56 fueron declaradas desaparecidas (Ver: Somalia al borde de todo.)

El sábado 23 un ataque suicida contra el complejo de ministerial que incluye el de Trabajo, Obras Públicas y Reconstrucción de Somalia, en el que murieron otras 15 personas, incluido el viceministro de Trabajo, Saqar Ibrahim Abdalla. Tras la explosión varios hombres de al-Shabaab, intentaron la toma del edificio y combatieron contra la guardia militar.

Durante marzo también se produjeron atentados selectivos, dirigidos contra funcionados gubernamentales y empresarios, un importante ingeniero fue asesinado por el estallido de un coche bomba y un alto funcionario del Departamento de Investigación Criminal de la policía también fue ejecutado con otro coche bomba.

El raid de ataques explosivos que terminó el ultimo día 27, había empezado el primero de marzo con un gran atentado contra el hotel Wehliye en la calle Maka al-Mukarama, la misma donde se produjo el ataque del pasado día 27, donde murieron al menos 30 personas.

El grupo terrorista, que en 2011 fue expulsado de la capital, ha logrado conseguir un gran nivel de operatividad, como si los bombardeos norteamericanos y las acciones combinadas de las tropas de la Unión Africana (UA), el ejército somalí y los pelotones de la CIA, que operan de manera secreta en el país africanos, los fortalecieran más que debilitarlos. Al-Shabaab, lenta pero sistemáticamente se ha concentrado en recuperar pequeños pueblos y aldeas en el centro y el sur del país, perdidos tras la llegada de los efectivos de la Unión Africana y el ejército somalí, que debieron abandonarlos por no poder resistir al asedio contantes de los muyahidines.
La banda wahabita, además ataca con frecuencia bases militares, que tras tomarlas en muchos casos secuestra soldados para incorporarlos a sus filas e incautan armamento, vehículos e instrumentales de comunicación.
En apariencia, el escaso daño que los bombardeos norteamericanos le están produciendo a al-Shabaab, solo promete más fuego desde los cielos somalíes.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
África – LoQueSomos

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Santander reclama el «poder decidir» el modelo de Estado

Agencia Mp3. LQS. Abril 2019

“Los ciudadanos más jóvenes están deseando participar y decidir el modelo de Estado»

Una manifestación partía este pasado domingo 14 de abril desde la Plaza de Numancia de Santander, coincidiendo con el 88 aniversario de la proclamación de la II República, para recorrer algunas de las calles principales del centro de la ciudad, hasta el Ayuntamiento. La manifestación la encabezaba una pancarta en la que se podía leer III ¡República Ya!. Educación, sanidad, trabajo, vivienda, igualdad y solidaridad’.

En el transcurso de la marcha se han podido escuchar lemas como “Felipe, acelera, que llega la tercera” o “España mañana será republicana”.

A la cabeza se encontraban los representantes de los diversos colectivos convocantes, entre l@s participantes se encontraba el candidato de Unidas por Santander, Miguel Saro, quien declaraba que se trata de un día «para celebrar que muchas personas en España y Cantabria están pidiendo poder decidir su forma de Estado» añadiendo que el modelo de República es «más igualitario».

También ha explicado que hay colectivos que se están organizando para realizar consultas, en distintos ámbitos, como las universidad, sobre la forma de Estado que prefieren.
“Los ciudadanos más jóvenes están deseando participar y decidir el modelo de Estado»

Antes de la manifestación, se celebró el tradicional homenaje a las víctimas de la represión franquista junto a las fosas comunes del cementerio de Ciriego.

Tras la manifestación, ha habido una fiesta con música en la calle Liébana, con las actuaciones del dúo formado por Fernando Yabar y Alejandro Busto, del grupo Senártica y del grupo Poetas de Botella.

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