Un asesinato olvidado: Cipriano Martos

Javier Coria*. LQS. Junio 2018

Fue torturado durante 50 horas para que delatara a los dirigentes de la huelga de la construcción y a sus camaradas. En uno de los interrogatorios, el ácido sulfúrico encontrado en su casa fue a parar a la garganta del detenido. Nada se investigó, nadie fue a la cárcel…

El sindicalista Cipriano Martos fue torturado hasta la muerte el 17 de septiembre de 1973, en un cuartel de la Guardia Civil de Reus (Tarragona). Aunque la versión oficial dice que se suicidó al ingerir el contenido de una botella de ácido sulfúrico, unos de los componentes del cóctel molotov, es bastante raro que la prueba en una causa judicial estuviera en la sala de interrogatorio al alcance del reo. El periodista de la agencia EFE, Roger Mateos, presentó en la librería Documenta de Barcelona su ensayo: Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista, publicado por la Editorial Anagrama.

Cipriano Martos, obrero de la construcción, pertenecía a CC.OO. y a la OSO, ésta última la organización sindical del Partido Comunista de España (marxista-leninista) y del FRAP, organizaciones en las que militaba el joven. Trabajó como jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), minero en Teruel, obrero textil en Sabadell y Terrassa; y en la construcción en Reus. Fue detenido en última ciudad en una redada tras un reparto de propaganda en Igualada y realizar pintadas contra la monarquía, Franco y por una República Popular y Federativa. Ningún delito de sangre, como vemos.

Presente en el registro de su domicilio, donde se encontró propaganda del FRAP y líquidos inflamables, fue llevado a las dependencias de la Casa Cuartel de la Guardia Civil, donde sucedieron los fatídicos hechos. Fue torturado durante 50 horas para que delatara a los dirigentes de la huelga de la construcción y a sus camaradas. En uno de los interrogatorios, el ácido sulfúrico encontrado en su casa fue a parar a la garganta del detenido. Nada se investigó, nadie fue a la cárcel. Aunque no está recogido por ninguna ley, las fuerzas de seguridad del Estado tienen presunción de verdad, por lo que la versión de la Guardia Civil de que se trató de un suicidio, se aceptó sin más. Ante la gravedad del estado del preso, el 27 de agosto fue llevado a la sala de beneficencia del Hospital San Juan de Reus (hoy Hospital Sant Joan). Posteriormente sucedió otro hecho extraño, el 29 de agosto fue llevado ante el juez para presentar declaración, cosa que no pudo hacer por tener la garganta abrasada por el ácido. Ante la gravedad de las heridas, Cipriano Martos fallecía el 17 de septiembre de 1973, a la edad de 30 años. El acta de defunción ponía un lacónico: “causa de la muerte, hemorragia interna”.

Su caso, forma parte de la Querella Argentina que pretende juzgar los crímenes del franquismo. Roger Mateos hace un amplio recorrido por la vida de este joven que, lleno de idealismo, militó en una de las organizaciones más duras del antifranquismo. La temida Brigada Político Social (BPS) de la policía llegó a formar un grupo especial para perseguirlos. El libro, muy bien escrito, se basa en su mayoría en testimonios orales, con la dificultad que ello acarrea por la dificultosa y larga búsqueda de protagonistas que vivieron de cerca los hechos. También es importante de que al autor le fuera facilitada una copia del sumario sin censurar. No es una biografía épica, ni una hagiografía, se humaniza al personaje y no falta la crítica con cierta ironía.

Roger, que ya publicó numerosos reportajes sobre las actividades clandestinas del PCE (m-l) y el FRAP, declara que no siente ningún: “apego por sus postulados, y menos por sus métodos de lucha”, pero siempre le atrajo la “originalidad” y “exotismo” de la organización, y se siente perplejo sobre el grado de entrega y sacrificio de su militancia.

Certificado de defunción de Cipriano Martos

Con una sala llena, donde abundaban viejos militantes y amigos, pudimos ver a Antonio Martos, hermano mayor de Cipriano y personado en la Querella Argentina, a Felipe Moreno, portavoz de la Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella. Felipe Moreno pasó por las siniestras manos de Juan Carlos González Pacheco, “Billy el Niño”. Reclamado por la jueza argentina María Servini De Cubría, la justicia española no lo extradita ni lo juzga en España, como sería preceptivo. Pero al amparo de la Ley de Amnistía, verdadera ley de punto final, se protege a torturadores y ministros que firmaron penas muerte, y que nunca pisaron una cárcel ni fueron juzgados. Hoy nos enteramos que el torturador “Billy el Niño” cobra un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por estar condecorado como policía.

Para la presentación, Roger Mateos contó con la colaboración del historiador Xavier Casals, que conversó con el autor. Aquí les resumimos dicha conversación.

Xavier Casals: ¿Qué crees que puede aportar la biografía de Ciprino Martos a los que lo conocieron y a los que no sabemos nada?

Roger Mateos: Para los que lo conocieron, hay una cosa que puede aportar. Como sabéis los que habéis militado en la clandestinidad, es muy estricta. Esto consistía en no saber nada de quien tenías al lado, o conocer muy poco por motivos de seguridad. Vosotros sólo sabéis unas piezas del puzle de aquel momento, conocimientos que tenéis en exclusiva, pero desconocéis otras piezas del puzle. Tenía que ser así, porque entonces sería peligroso. Por lo tanto el libro sirve para que los compañeros de militancia de Cipriano tengan toda la información; y respuestas a muchas preguntas que se hacían.

Para los que no conocían nada del caso, puede servir como un nuevo episodio a añadir a la memoria histórica, del que hasta ahora no tenían conocimiento. No es un caso único de brutalidad y silencio, pero combina las dos características.

¿De la búsqueda cuáles fueron los momentos más complicados?

Sin duda encontrar los testimonios. La parte más complicada es la del medio. El libro se justifica solo con la pregunta capital: si fue asesinado o se suicidó, y que pasó en ese cuartel de Reus. Aunque los testimonios son limitados, no fue difícil, tenemos la sentencia –allí aparecen los nombre de los agentes presentes-. Conocemos los nombres de las personas que estaban militando con Cipriano en Reus. De los orígenes en Andalucía tuve que desplazarme allí, hablar con los familiares y ver el entorno donde nació y vivió durante un tiempo Cipriano. Del momento que él emigra a Sabadell y se politiza, partía de cero. Los testimonios de las militantes del FRAP, Paqui y Sacramento, fueron cruciales. Me costó encontrarlas. Curiosamente fueron militantes del PSUC los que me pusieron en la pista.

Solemos imaginarnos a los que se organizan como personas muy politizadas. En el libro descubrimos que Cipriano es un caso de autodidactismo. ¿El caso de Cipriano Martos era excepcional? ¿Era un perfil de la militancia de la época?

Justamente antes de venir aquí lo estaba hablando con una militante si era un caso excepcional, y ella me decía que no. Que ella conoció a militantes que podían venir de un perfil social parecido, y que se habían politizado. Cosa natural en una dictadura y con una clase social oprimida. Cipriano llegó de un pueblo donde había sufrido lo indecible por la pobreza en que se vivía en aquellos años en muchas zonas rurales.

Educación la mínima, ya que él y sus hermanos fueron poco a la escuela, ya que desde pequeños trabajaron cuidando gallinas y de peones en el campo. Llegó a un Sabadell -en 1969 con su hermano Antonio- en ebullición, cada vez más organizado en las organizaciones obreras, con luchas en las calles, luchas vecinales, políticas, laborales… Cipriano no entró a militar desde una fábrica, sino, y eso me hace mucha ilusión, desde un centro cultural, de los muchos que había en los barrios periféricos de Sabadell, en este caso en Can Oriac (Ca n’Oriac, en catalán), donde había una célula del PCE (m-l) muy numerosa. Siendo un grupúsculo a principios de los años setenta, en 1973 el partido creció y comenzaba a ser un grupo que tenía una relevancia notable y a ser un actor a tener en cuenta.

Hacia el final, con la detención y muerte de Cipriano: ¿Cómo fuiste encajando las piezas, poniendo orden?… Es que todo chirria, por ejemplo la documentación de pompas fúnebre consta el nombre del padre pero no está firmada. En la declaración, el juez hace como una abstracción de la realidad, lo mismo pasa con la declaración de los guardiaciviles. Todo es muy disperso.

Pues el trabajo es analizar y encontrar hasta la mínima pista que tenía en la documentación. En el libro me recreo en la declaración del teniente de la Guardia Civil que estaba al mando de aquel cuartel. Y la del juez que atendió a Cipriano cuando la guardia civil te trajo a Cipriano Martos descoyuntado, justo había bebido el líquido. Analizo las frases del juez que supuestamente había de investigar esa muerte y de los autores directos dl caso. El libro tiene un vacío. Los libros que a mí me gustan, no tienen un final cerrado o no tienen una respuesta cien por cien clara a la pregunta central. Me acerco todo el que puedo, pero hasta ahora tenemos muchas dudas porque nos faltan unas piezas básicas. De lo que pasó en aquel cuartel, sólo tenemos un tipo de testimonio. Los demás sólo podemos hacer suposiciones más o menos fundadas. Quienes podían explicarlo, tienen cero interés de hacerlo. Yo no puedo hacer de juez y llevar a los testigos que aún viven antes un tribunal, pero la pregunta que a mí me interesa es otra, la vida y proceso de politización de Cipriano.

Si después de 50 horas de torturas y malos tratos, no sólo de él, sino de otros detenidos días antes; si en ese contexto Cipriano se hubiera suicidado… ¿Eso eximiría de culpa a sus captores? Yo creo que no.

¿Por qué el régimen no dejó ver el cuerpo a la familia y no quiso que transcendiese el episodio?

Me da vergüenza responder a esta pregunta junto a ti, que eres historiador. Yo puedo dar alguna posible razón. Veníamos del caso de Enrique Ruano (se refiere Roger Moreno al estudiante antifranquista precipitado por una ventana el 20 de enero de 1969 por la policía secreta franquista, la BPS), que había desencadenado protestan nacionales s e internacionales. Hubo más casos de muertos que cuando se supieron generaron una reacción en la calle y una reacción en el exterior de precisión internacional al régimen franquista. Una muerte como la del Cipriano, después de una larga sesión de torturas, ninguno se hubiera creído la versión oficial del suicidio.

¿Por qué no dejaron ver a la familia el cuerpo?: A saber que marcas físicas habían dejado las 50 horas de interrogatorio en aquel cuerpo. De hecho, creo que era una práctica habitual no dejar ver el cuerpo de los detenidos muertos a las familias y a los abogados. En el caso de Cipriano es especialmente sangrante, porque si no lo sabéis, el estuvo 21 días convaleciente tras ingerir el ácido, no murió inmediatamente. Durante ese tiempo, ninguno avisó a la familia. Su hermano Antonio estaba en Sabadell, y no supo ni si quiera que su hermano esta en Reus, ya que se había introducido en la militancia clandestina a su familia no sabía dónde estaba. Pero la policía no avisó a la familia que estaba detenido, ni si quiera que estaba hospitalizado. Su abogado, Rafael Nadal, tampoco lo pudo ver.

Con el importante y necesario libro de Roger Moreno conocemos unos de los casos más oscuros de la represión franquista. Sea cómo fuere, para muchos, de una forma u otra Cipriano Martos fue asesinado por la guardia civil.

Fue uno de tantos casos de tortura y asesinato, y en la España de hoy, a pesar del tiempo transcurrido, la impunidad y la negativa del Estado de investigar y juzgar a los responsables políticos y materiales de aquella represión, los hace cómplices. No podemos hablar de una España democrática hasta que se juzgue a los culpables y se repare a las víctimas.

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Emotivo acto de recuerdo a Cipriano Martos

Redacción*. LQSomos. Septiembre 2017

Este pasado domingo 17, se celebró un emotivo acto en recuerdo de Cipriano Martos Jiménez en el cementerio de Reus con más de un centenar de personas que rindieron un sentido homenaje a este joven sindicalista muerto a manos de la Guardia Civil de la localidad en 1973.

En este acto, abierto a todos y convocado por la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella Argentina, participaron los hermanos de Cipriano, miembros históricos de su Partido, los jóvenes del Partido Comunista Marxista Leninista herederos de su lucha, la mujer y la hija de Pascual Carrilero Carrilero, también detenido en las mismas fechas y salvajemente torturado siempre con su compañero en su memoria. Sin la imprescindible colaboración de Esther este acto no hubiera sido posible.

Queremos dar las gracias a todas y todos y en especial a la artista visual Lola Lasurt por su obra y su solidaridad con el caso de Cipriano y al historiador Salvador Palomar, que ha sido primordial en la querella de Cipriano Martos en la justicia argentina y que nos ha recordado que nos une la defensa de las libertades en estos tiempos de represión.

También agradecer la presencia de las compañeras y compañeros de nuestra Red y también querellantes, así como la intervención del poeta Manuel López Álvarez.

Tras este acto de verdad, justicia y reparación donde se ha pedido a la Generalitat en cumplimiento de su ley de fosas que cumpla con su compromiso con la exhumación de Cipriano Martos ha hecho una ofrenda floral ante del monolito que sus compañeros de Partido colocaron en 1979 en la fosa común donde quedan, según documentos de tiempos de dictadura, los restos de Cipriano.

En este mismo lugar se ha dedicado una canción a en Cipriano y luego se entonó La Internacional con los puños en alto.

Crònica en català
Emotiu acte en record de Cipriano Martos Jiménez al cementiri de Reus amb més d’un centenar de persones que van retre un sentit homenatge a aquest jove sindicalista mort en mans de la Guardia Civil de la localitat el 1973.

En aquest acte obert a tothom i convocat per la Xarxa Catalana i Balear de Suport a la Querella Argentina van participar els germans d’en Cipriano, membres històrics del seu partit, els joves del Partit Comunista Marxista Leninista hereus de la seva lluita, a dona i la filla d’en Pascual Carrilero Carrilero, també detingut en les mateixes dates i salvatgement torturat sempre amb el seu company a la seva memòria. Sense la imprescindible col·laboració de l’Ester aquest acte no hauria estat possible.

Volem donar les gràcies a totes i tots i en especial a l’artista visual Lola Lasurt per la seva obra i la seva solidaritat amb el cas d’en Cipriano i a l’historiador Salvador Palomar, que ha estat cabdal en la querella d’en Cipriano Martos a la justícia argentina i que ens ha recordat que ens uneix la defensa de les llibertats en aquests temps de repressió.

També agrair la presència de les companyes i companys de la nostra Xarxa i també querellants, així com la intervenció del poeta Manuel López Álvarez.

Després d’aquest acte de veritat, justícia i reparació on s’ha demanat a la Generalitat en compliment de la seva llei de fosses que compleixi amb el seu compromís amb l’exhumació d’en Cipriano Martos s’ha fet una ofrena floral davant del monòlit que els seus companys de partit van col·locar el 1979 a la fossa comuna on resten, segons documents de temps de dictadura, les restes d’en Cipriano.

En aquest mateix lloc s’ha dedicat una cançó a en Cipriano i a continuació s’ha entonat La Internacional amb els punys enlaire.

* Xarxa catalana i balear de suport a la Querella Argentina
Cipriano Martos ¡no olvidamos!

Cipriano Martos. ¿Dónde están sus asesinos?

Pablo Mayoral Rueda*. LQSomos. Septiembre 2017

Cipriano Martos nació en 1942 en Loja un pueblo de Granada. En busca de trabajo emigró a Morón de la Frontera, Teruel, Sabadell, Terrasa y Reus. Fue jornalero, minero, obrero del textil y, por último, obrero de la construcción.

A punto de cumplir 31 años fue detenido por la Guardia Civil, en esos días también fueron detenidos Pascual Carrilero, Rafael Falcón, Joaquín López, M. Teresa Feliú, Joan Miró, Ignasi Carnicer, Joaquim Masdeu y Joan Domingo de la Selva del Camp, acusados de pertenecer al FRAP. Las acusaciones en un principio fueron de realizar unas grandes pintadas “Ni Franco, ni Rey, ni Yankis: Republica Popular y Federativa. FRAP” y de un reparto de propaganda en la ciudad de Igualada.

Tras dos días de intensos interrogatorios y salvajes torturas en el Cuartel de la Guardia Civil de Reus, Cipriano Martos fue llevado a su casa para realizar un registro. Según algunos testimonios la Guardia Civil dicen que encontraron ácido sulfúrico (se puede emplear para hacer Cócteles Molotov), y lo cierto es que el 27 de Agosto de 1973 los Guardias Civiles que le estaban interrogando y torturando le obligaron a ingerir ácido sulfúrico.

Ese mismo día, y ante la gravedad de su estado, Cipriano fue trasladado al Hospital de San Juan de Reus, donde fue atendido por varios doctores, y el 29 de agosto fue presentado ante un juez que no pudo tomarle declaración dada la gravedad de sus lesiones. 19 días después, el 17 de Septiembre de 1973, Cipriano moría entre horribles sufrimientos por “hemorragia interna”, según el parte de defunción.
Asesinado salvajemente por pintar una pared y repartir octavillas que denunciaban una Dictadura, asesinado por rebelarse contra ese Régimen de Terror instaurado por Franco a sangre y fuego.

Durante los 20 días que permaneció agonizante en el Hospital, en la sala de beneficencia, Cipriano estuvo permanentemente custodiado por la Guardia Civil, y los familiares no fueron avisados en ningún momento. Ni siquiera cuando murió sus familiares pudieron verle. Su madre (que se había desplazado desde Loja) suplicó una y otra vez ver a su hijo, pero solo recibió puntapiés e insultos. Cipriano fue enterrado en una fosa común de beneficencia en el Cementerio General de Reus el 20 de Septiembre de 1973.

Nada salió en la prensa, no hubo ninguna denuncia del cuerpo médico por las causas de aquel salvaje envenenamiento, no hubo ninguna investigación por su muerte. El hecho fue celosamente silenciado por los responsables de la Guardia Civil y de la propia Dictadura. La estricta clandestinidad en que se movían los militantes del PCE (m-l) y del FRAP, y el hecho de que la totalidad de los compañeros de Cipriano estaban detenidos y fueron encarcelados, hicieron posible que su asesinato pasara casi desapercibido. El 6 de Octubre, una pequeña nota en LE MONDE hacía referencia a la detención, torturas y muerte de Cipriano Martos.

Aquellos salvajes hechos continúan hoy sin esclarecerse, y sin que sus responsables sean investigados y juzgados por torturas y asesinato. Los detalles son perfectamente conocidos y solo hay que detener e interrogar a los 7 Guardias Civiles (si es que siguen vivos) que aquellos funestos días estaban en el cuartel de Reus, para delimitar responsabilidades penales. Y a partir de ahí exigir responsabilidades, por escalafón, a todos los jerifaltes de la Dictadura Franquista en Reus, Tarragona y Cataluña, que permitieron ese cruel asesinato y lo escondieron en las cloacas del estado…

Antonio Martos, hermano de Cipriano, registró en 2014 su querella por aquel asesinato en el Juzgado Argentino de la jueza Maria Servini. El 30 de Agosto de 2016 por orden de la Jueza argentina, el juzgado número 4 de Sabadell tomó declaración a Antonio Martos en el marco de la “Querella Argentina” que se sigue contra los responsables de La Dictadura por crímenes de Lesa Humanidad cometidos durante el franquismo.

A día de hoy todo sigue igual. Este domingo 17 de Septiembre se celebrará un nuevo Homenaje a Cipriano Martos en el Cementerio de Reus. Nuevamente será recordado su compromiso antifranquista. Y, por supuesto, se pondrá de manifiesto la impunidad del franquismo y sus secuaces.

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* Nota publicada en el diario digital Público. Luchador antifranquista, condenado en los procesos del 27 de septiembre de 1975. Militante de La Comuna, Presxs del Franquismo. Miembro de la Asamblea de redacción de LoQueSomos

Cipriano Martos ¡no olvidamos!

Homenaje a Cipriano Martos

Redacción. LQSomos. Septiembre 2017

Convocatoria abierta al homenaje a Cipriano Martos Jiménez, luchador antifranquista asesinado en Reus por la Guardia Civil, el domingo 17 de septiembre a las 12 horas.

El acto tendrá lugar en el Cementerio de Reus y participarán familiares, amigos y compañeras y compañeros de su militancia.

En su recuerdo se hará una ofrenda floral, se leerán poemas y habrá palabras para recordar su vida marcada por su compromiso antifranquista. La vida de un buen hombre que queda sepultado por la impunidad del franquismo.

In memoriam de Cipriano y por su derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Os esperamos.

También se recordará a su compañero de Partido y de torturas, Pascual Carrilero Carrilero, que nunca olvidó a Cipriano y su sufrimiento.

Catalá:

Convocatòria oberta a l’homenatge a Cipriano Martos Jiménez el diumenge 17 de setembre a les 12 hores, lluitador antifranquista mort a Reus per la Guardia Civil. L’acte serà al Cementiri de Reus i participaran familiars, amics i companyes i companys de la seva militància.
En el seu record es farà una ofrena floral, es llegiran poemes i haurà paraules per recordar la seva vida marcada pel seu compromís antifranquista, la vida d’un bon home que resta sepultat per la impunitat del franquisme. In memoriam de Cipriano i pel seu dret a la veritat, la justícia i la reparació. Us esperem.

També recordarem al seu company de partit i de tortures, Pascual Carrilero Carrilero, que mai va oblidar a Cipriano i el seu patiment.

Más información:
En LoQueSomos: Cipriano Martos ¡no olvidamos!
Blog sobre Cipriano Martos Jiménez

En memoria de Cipriano Martos

loquesomos-cipriano-martosPlataforma Abierta “Al alba”. LQSomos. Septiembre 2016

El próximo sábado, día 17 de septiembre, se cumplen 43 años del brutal asesinato del militante antifranquista Cipriano Martos, miembro del Partido Comunista de España (marxista-leninista) [PCE (m-l)] y del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

El 25 de agosto de 1973, tras un reparto de propaganda en la ciudad de Igualada, Cipriano Martos fue detenido por la Guardia Civil de Reus, junto a otros compañeros, en la puerta de la empresa para la que trabajaba como encofrador.

Desde allí fue llevado a la casa cuartel de la Guardia Civil, donde fue sometido a torturas y obligado a ingerir el contenido de un frasco con ácidos corrosivos que le abrasó por dentro. Fue ingresado en el hospital pero, antes de recuperarse, le trasladaron de nuevo al cuartel de la Guardia Civil donde entre más y más torturas, fue obligado por segunda vez a ingerir los líquidos corrosivos, lo que le destrozó definitivamente.

Cipriano estuvo luchando por su vida hasta que falleció la noche del 17 de septiembre a la edad de 30 años. El parte oficial habla de “hemorragia interna”. Fue enterrado en una fosa de beneficencia del cementerio de Reus, sin avisar a la familia, en total secretismo.

Su muerte no se publicó en ningún periódico español. En Europa, y gracias a las informaciones que regularmente proporcionaba la Agencia de Prensa España Popular (APEP), encuadrada en el FRAP, “Le Monde” dio la noticia, aunque con algún retraso. También denunciaron el asesinato “Liberation” e “Il Manifesto”.

Mucho dura el silencio hacia los que se enfrentaron al franquismo cara a cara, mucho duran las mentiras y el edulcoramiento de los últimos años del asesino Franco.

Hoy, ahora, en 2016, 43 años después de su brutal asesinato, sigue siendo casi un desconocido en el Estado español.

El asesinato de Cipriano ha sido admitido en la “Querella Argentina” con la esperanza de buscar la Verdad, Justicia y Reparación, tan necesarias para la salud democrática de este país. La memoria no sirve para remover el pasado, sino para ponernos en marcha en el presente.

Será imposible que este país, que este Estado, pueda mirar al futuro sin reparar en la justicia histórica que tiene pendiente.

Es tiempo de JUSTICIA. No se puede demorar más la verdad en esta farsa democrática que llevamos viviendo desde la Transición.

Nuestro recuerdo y nuestra reivindicación para Cipriano Martos como luchador antifranquista, y nuestro agradecimiento a su lucha. Gracias a personas como él tenemos hoy algunos derechos y libertades. Se lo debemos… Él, ell@s abrieron el camino.

Verdad, Justicia, Reparación.

Cipriano Martos ¡no olvidamos!

Plataforma Abierta “Al alba”

#DíaDeLaResistenciaAntifranquista  #VientosDeDignidad  #CirpianoMartosNoOlvidamos

Cipriano Martos ¡no olvidamos!

Un poema para Cipriano Martos…

Cipriano-martos-mural-lqsLuis Puicercús “Putxi”. LQSomos*. Septiembre 2016

…ejemplo de valor y firmeza

Cárcel de Carabanchel. Últimos días de septiembre de 1973. En la tercera galería de la prisión hay más de un centenar de presos políticos. La dirección de la prisión pretende excarcelar a Juan Díaz Fariña y a Joseba Arregui Mendía, esto es, trasladarlos a la Dirección General de Seguridad para ser de nuevos interrogados y, posiblemente, torturados. El colectivo de presos políticos inicia una serie de protestas en el interior de la prisión para impedir –o cuando menos retrasar– la excarcelación de los dos compañeros. A causa de las acciones emprendidas la mayor parte del colectivo de presos políticos fue encerrado en celdas de castigo.

Días antes, el 17 de septiembre, nos informan desde el exterior de la muerte de Cipriano Martos, miembro del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), después de haber sido detenido, interrogado y sometido a torturas por la Guardia Civil. Desde el momento de su detención fue obligado a beber el contenido de un “cóctel Molotov” (uno de cuyos componentes era el ácido sulfúrico). La muerte de nuestro camarada Cipriano Martos supuso un nuevo crimen del franquismo.

Desde el interior de una de las celdas de castigo –donde se encontraba encerrado–, un compañero del FRAP, Juan José Garayar creó un poema en memoria y homenaje a Cipriano Martos. Lo curioso de su confección es que fue realizado sin lápiz ni papel (imposible de conseguir en la celda de castigo). Cuando fue liberado y volvió a su celda de la tercera galería pudo copiar por fin lo que había permanecido en su mente durante 30 días, duración del castigo carcelario.

Homenaje a Cipriano Martos

Obreros y campesinos hemos perdido un hermano,
un marxista-leninista llamado Cipriano Martos,
al que la Guardia Civil en Tarragona ha matado.

Cuando cae un camarada se me parte el corazón,
pero no es hora de llanto sino de Revolución,
de empuñar todos unidos martillo, fusil y hoz.

Camarada tú no has muerto, que el pueblo te lleva en alto,
y al pueblo no hay quien lo mate, ni con treinta mil balazos,
ni con treinta mil venenos… todo el FRAP te lleva en alto.

Y esa tu sangre valiente que te ha robado el fascismo
nosotros, tus camaradas, ya te la hemos recogido
para pintar aún más roja la bandera del Partido.

Y en este nuestro combate ya nada podrá pararnos,
ni los quintacolumnistas como Carrillo y Camacho,
ni yanquis ni monarquía, ni cárcel ni asesinatos.

Esta composición emotiva e inesperada sorprendió a todos los militantes y simpatizantes del FRAP ingresados en la tercera galería de la cárcel de Carabanchel. Sin duda uno de los poemas carcelarios que más nos emocionaron y nos siguen emocionando sin duda alguna. Durante años también se repitió fuera de los muros de las cárceles.

Desde aquel 17 de septiembre, Cipriano Martos se convirtió en un ejemplo de lucha, de firmeza y de valor comunista para todos sus camaradas, para todos los que lo conocieron y para todos los que, después, han oído hablar de él.

* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos. Autor del libro “BRIGADISTAS EN CUBA” (clic aquí), testimonio de la enriquecedora experiencia que supuso su estancia en Cuba durante tres años en el marco de las Brigadas de Trabajo Voluntario.
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En memoria de Cipriano Martos…

bandera-comunista-Angel-Escarpa- LoQueSomosÁngel Escarpa Sanz. LQSomos. Septiembre 2016

…y de todos aquellos que fueron precipitados en el más brutal de los olvidos por el poder estatal.

Con ser horrible esa muerte, no hay peor «líquido» que el del olvido; ese olvido que se instala en los pueblos, el olvido de las instituciones, el olvido de nuestras propias conciencias, mientras compramos cosas, nos amamos, hacemos deporte, aplaudimos aquí y allá; mientras sobrevivimos en mundo abiertamente hostil.

El olvido es ese «líquido» que invade nuestros organismos, como una especie de «alienígena», y nos hace olvidar al muchacho asesinado por la Guardia Civil, mientras hacía una pintada; y nos olvidamos de aquellas mujeres fusiladas por hostigar a las fuerzas represivas, al poco de acabar aquella brutal cacería de hace 80 años; y nos olvidamos del torturado en Intxaurrondo; los que fueran torturados y luego quemados sus restos -para que no quedase rastro de su paso por aquel cuartel de la Benemérita-, en Almería; aquel que bramada de dolor en los calabozos de la DGS, mientras Conesa, Yagüe o Billy El Niño se empleaban con extrema crueldad en extraerle información sobre aquella célula del PCE; la mujer que supo del “submarino”, en el cuartel de Guzmán el Bueno; los que fueron exterminados y luego sepultados bajo una capa de cal, haciendo así tristemente famoso al coronel Galindo; los muertos por la policía en la huelga de la construcción de Granada; el joven universitario muerto por la policía y los precipitados a los “pozos del olvido”, en estas tierras canarias; los 5 de Vitoria; los fusilados en el campo de tiro de Manzanares el Real y los de Castuera, los del Campo de la Rata y los del Campo de los Almedros; los de Badajoz, los de Segovia, Salamanca, Valladolid; los de los penales de Burgos, Ocaña, Santoña; Yolanda, Carlos, Arturo, Julián, Julia, Andrés, Carlos Palomino, Salvador, Juan, Enrique. Federico, El olvido es esa “planta intrusa” que coloniza los bosques de nuestra memoria y hace morir cuanto nos es propio; ese “aceite” que invade a su paso todo el territorio de nuestras conciencias y nos arroja a un limbo de desmemoria e insensibilidad.

Aún recuerdo las palabras de aquellos lejanos días -las mismas de éstos-, ante las tumbas de nuestros camaradas caídos, aquí y en la Argentina de Videla; aquí y en el Chile de Pinochet; aquí y en el Uruguay de los tupamaros, en la Nicaragua de Somoza, en el Portugal de Salazar, en el Paraguay de Stroessner, en el Brasil de Getulio Vargas y de los militares nazifascistas; en la Grecia de los coroneles; en la Palestina ocupada, en la Armenia brutalmente sacrificada por el ejército turco; aquí y en el Sáhara; aquí, en la España de Franco y en la España del señor Rajoy: ni olvido ni perdón.

Que la madre tierra nos niegue el consuelo del descanso eterno si no nos hacemos dignos de vuestro ejemplo.

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El líquido asesino: ni olvido ni perdón

Ciriano-Martos-Querella-LQSomosRedacción/Agencias. LQSomos. Agosto 2016

Fue obligado por la Guardia Civil a beber el contenido de dos cocteles molotov, “murió” por hemorragias internas

Antonio, hermano de Cipriano Martos, en su comparecencia en los Juzgados de Sabadell ha declarado por orden (exhorto) en la Querella que ha presentado por el asesinato de su hermano en el Cuartel de la Guardia Civil de Reus (1973), presentada en la Causa 4591/10 por los Crímenes del Franquismo, en Argentina. Denunciando este martes 30 de agosto lo que el Estado ha tratado de silenciar: las circunstancias en las que en 1973 murió su hermano Cipriano (ASESINADO BRUTALMENTE), un activista antifranquista fallecido en Reus (Tarragona) al haber ingerido ácido sulfúrico mientras lo interrogaba la Guardia Civil.

Antonio Martos (Loja, Granada, 1941) así lo declaraba durante casi una hora ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Sabadell (Barcelona), a requerimiento de la jueza argentina María Romilda Servini de Cubría, que instruye la causa por crímenes de genocidio y lesa humanidad cometidos durante el franquismo.

En su declaración testifical, Antonio Martos relata el momento en que su madre le hizo saber que Cipriano había muerto el 17 de septiembre de 1973.

Hacía meses que la familia había perdido su rastro, puesto que Cipriano, que militaba en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), actuaba desde la clandestinidad en Reus.

Días después de un reparto de propaganda frente a una fábrica textil en Igualada (Barcelona), Cipriano Martos fue detenido por la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973 y permaneció encerrado en el cuartel de Reus hasta que, tras dos días de interrogatorios, tuvo que ser ingresado en estado grave en el Hospital de Sant Joan con el aparato digestivo abrasado por un líquido corrosivo.

Estuvo agonizando 21 días, hasta que falleció por una perforación de estómago

En su piso, los agentes habían encontrado justamente ácido sulfúrico, uno de los componentes para fabricar cócteles molotov.

Prácticamente incomunicado, sin que nadie avisara de su situación a la familia y con una pareja de guardias civiles vigilándolo permanentemente en el hospital reusense, estuvo agonizando durante 21 días, hasta que falleció por una perforación de estómago.

Fue enterrado en una fosa común sin presencia familiar

Una vez realizada la autopsia, el cadáver fue enterrado, sin la presencia de ningún familiar ni abogado, en una fosa común en el cementerio de Reus el 20 de septiembre de 1973, según consta en el registro del propio cementerio.

A la salida del juzgado de Sabadell, Antonio Martos ha denunciado que «ningún gobierno» en España, ni durante la dictadura franquista ni en los años posteriores, ha «facilitado» que se investigue este caso.

«Lo único que quiero es que reconozcan los males que han hecho», ha afirmado Antonio, cuya declaración ante el juzgado de Sabadell será enviada ahora a Argentina para que la jueza Servini la adjunte a la querella presentada por él en relación con este caso.

Desde la plataforma de apoyo a los impulsores de las querellas por crímenes del franquismo ante la justicia argentina, esperan que la jueza Servini exija ahora a la Guardia Civil que facilite los nombres de los agentes que se encontraban en el cuartel de Reus.

Frente a las puertas del juzgado se han reunido decenas de activistas por la memoria histórica y ex compañeros de partido de Cipriano Martos.

Cipriano Martos, nacido en el seno de una familia de campesinos pobres, emigró de Andalucía a Sabadell en 1969 y se estableció en el barrio de Can’Oriac, donde entró en contacto con el Partido Comunista de España (marxista-leninista), que en 1971 promovió la formación del FRAP.
¡¡¡Ni olvido ni perdón!!!

@LQSomos #CirpianoMartosNoOlvidamos

Más información: Cipriano Martos ¡no olvidamos!

Imagen de Cristobal Castro

Caso Cipriano Martos: la redada de Reus

Cipriano+lqsRaúl Cosano*. LQSomos. Diciembre 2014

‘Te consideraban sospechoso sólo por tener estudios’

En paralelo a la captura de Cipriano, varios vecinos de La Selva del Camp fueron detenidos y acusados de los mismos delitos. Ahora narran los interrogatorios y las torturas padecidas

. «Iban detrás de una célula del FRAP. Nosotros no éramos pero aprovecharon para cogernos. Nos ponían en el mismo saco», explica Joaquim Masdeu, un vecino de La Selva que fue uno de los detenidos en aquel momento.

Fueron inculpados de supuestos delitos de propaganda ilegal y asociación ilícita. «Por alguna razón figurábamos en una lista de sospechosos que elaboraba la Guardia Civil. Parece ser que yo era sospechoso porque tenía estudios y porque escribía en el Correo Catalán y alguna vez denunciaba cosas», cuenta Masdeu, que se libró a última hora de los interrogatorios y de los más que probables maltratos. «Primero entraron Ignasi Carnicer (posteriormente fue alcalde de La Selva) y Maria Teresa Feliu. En ese momento ya llegó el médico del pueblo y más gente y se paró aquello. También llegó la noticia de que un chico había bebido lejía y estaba grave», cuenta en referencia al propio Cipriano Martos, interrogado y torturado casi a la vez que ellos. «Nunca le llegamos a ver», reconoce Masdeu, que junto a Carnicer fue detenido por la Guardia Civil en una reunión de la junta del Ateneu.

La lucha por la libertad

Quien sí recibió maltratos fue Maria Teresa Feliu, hoy juez de paz en La Selva del Camp. «Yo ya había sido detenida antes por la Policía. Nos tuvieron 72 horas en un cuartelillo, primero en Reus, después en Salou y finalmente ya en la cárcel». ¿Por qué acabó detenida? «Ellos no te lo decían. Yo era activista sindical pero no pertenecía al FRAP. A nivel de pueblo luchaba por la libertad de expresión, por hacer que la gente pensara por sí misma. Creo que si estabas un poco integrado en el movimiento local ya levantabas sospechas».

Feliu acabó recibiendo maltratos: «Me hicieron la rueda del cigarro. Te ponían en medio de varios de ellos y te iban empujando y te podían quemar con el cigarrillo. También me hicieron la tortura de los pies. Te hacían arrodillar y con los pies descalzos te pegaban en los dedos con toallas mojadas para no dejar marca. Al final me quedaron tan inflados que no me podía ni calzar. Te preguntaban cosas pero no podías decir nada».

«Nos acusaban de pertenecer al FRAP y yo ni sabía qué era aquello», comenta Masdeu. «La Policía te maltrataba pero sólo psicológicamente. A mí no me pusieron un dedo encima. En cambio, la Guardia Civil sí, sí era algo físico», admite Feliu. Otros vecinos de La Selva como Joan Miró y Joan Domingo también fueron detenidos. Algunos quedaron en libertad y otros fueron llevados al Tribunal de Orden Público. Hubo sobreseimiento y quedaron libres, algunos con fianza.

‘Aquello me dio más fuerzas’

«A mí todo aquello me acabó dando más ánimo, en el sentido de estar más que convencida de que la dictadura tenía que desaparecer. Haciendo estas cosas aún te daban más ganas de ir en contra del régimen», recuerda ahora Feliu. Ellos protagonizaron historias olvidadas y también paralelas a las torturas que recibió Cipriano. «Nosotros de aquello nos enteramos después, por la gente de fuera. Supimos que le habían hecho tragar líquido y, conociendo lo que hacía en aquellos momentos la Guardia Civil, era algo creíble del todo», explica Feliu.

Sea como sea, parece que el final fatal de Cipriano pudo cambiar, en parte, el destino de aquellas otras personas capturas y torturadas al mismo tiempo. «Cuando estábamos allí no sabíamos cómo acabaría todo. Que muriera Cipriano quizás sí que cambió las cosas e influyó en nuestra situación», zanja Masdeu. Sus fichas también forman parte de la documentación que configura el caso de Cipriano Martos.

* Publicado en el «Diari de Tarreagona»

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El caso de Cipriano Martos en la «Querella» argentina

Cipriano+Martos+colorRedacción/Agencias. LQSomos. Noviembre 2014

Tal como adelanto Felipe Moreno de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella Argentina, en las Jornadas sobre el «Maquis» en Santa Cruz de Moya (Cuenca), el caso del obrero anti fascista obligado a beber ácido en una casa cuartel en 1973 será visto por la justicia argentina.

La denuncia se ha presentado este jueves en presencia del hermano de la víctima, Antonio, que denuncia el olvido sistemático al que condenan los políticos españoles a las víctimas del franquismo.

Los familiares de Cipriano Martos, el activista antifranquista asesinado en 1973 en Reus tras ser detenido y brutalmente torturado por la Guardia Civil, quieren que la justicia argentina pida al Estado español la identificación de los agentes que se encargaron de su detención y custodia para aclarar las circunstancias de su muerte.

La Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo ha presentado este jueves en Cornellà de Llobregat el caso de Cipriano Martos, que forma parte de la querella que instruye la magistrada María Servini en el juzgado federal número 1 de Buenos Aires.

Martos, nacido en 1942 en Loja (Granada), estuvo afiliado en los sindicatos CC.OO. y Oposición Sindical Obrera (OSO), así como en el Partido Comunista Español Marxista-Leninista y en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

Cipriano+y+su+hermanoEn 1973, tras un reparto de propaganda antifranquista en Igualada (Barcelona), fue detenido por la Guardia Civil en una redada en Reus (Tarragona), la localidad donde trabajaba, y trasladado a la casa cuartel del municipio.

Dos días después Martos ingresó en el Hospital de Reus tras ingerir el contenido de un frasco con productos corrosivos, y al cabo de 20 días falleció sin que su familia lo pudiera visitar, con un certificado de defunción que atribuía la muerte a una hemorragia interna.

Felipe Moreno, ha explicado que «en el primer rogatorio como querellantes se solicita a la jueza argentina que pida al Estado español la información de quienes eran las personas que estaban en el cuartel para saber qué personas intervinieron, porque la Guardia Civil no quiere revelarla».

Moreno ha reclamado que la muerte de Cipriano Martos «no quede impune y que las personas que cometieron un delito sean juzgadas».

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