Contra la Sociedad de Control (y su arquitectura)

Acacio Puig*. LQS. Enero 2020

La reciente portada de una revista francesa (Psychologie) titulaba -y anunciaba su dossier especial- como Bienvenidos a la Sociedad de Control. Diversos artículos y un debate muy interesante están dedicados a los abusos trenzados desde el Medio Digital

Buena ocasión para que quienes hemos llegado tardíamente a ese mundo abordemos reflexión compartida -sobre todo con otras generaciones más jóvenes- sobre los diferentes modelos de represión y manipulación de masas impuestos (y hegemónicos) en estos tiempos sombríos. También buen estímulo para releer y anotar el ensayo El Enjambre publicado en 2014 por Byung Chul Han, en el que avanzaba tesis interesantes sobre el asunto y que planean sobre ese número de la revista citada.

De modo que, sin estructura de artículo, socializo mis notas al ensayo de Byung, con la esperanza de que animen el debate entre las gentes afines a Lo Que Somos… un debate que entiendo a todas luces actual y necesario.

Notas a El Enjambre (Byung Chul Han. Ed. Pensamiento Herder. 2014)

El medio digital penetra nuestra existencia y la modifica, en tanto que nuestra autodefensa ante esa colonización es meramente artesanal. Algo está cambiando y la marea digital nos lleva con ella pero no sabemos (¿no podemos, no queremos?) nadar en esa marea. Se da por hecho que sumergirse en la marea digital es el presente moderno e inevitable y que excluirse supone quedar fuera de juego, desconectarse de lo que se mueve, estar desinformado (…)

Pero… ¿Hay un motor de esa marea? ¿Hilos que mueven la marea? ¿O los movemos los usuarios? ¿Se registra nuestra huella digital para usos de control mediante la acumulación de millones de perfiles de quienes la utilizamos? Inventada la máquina, los usuarios la movemos… ¿A nuestro servicio? ¿Al servicio de sus inventores?

Diferencia entre ruido y comunicación. La comunicación se basa en un emisor y un receptor (o miles de ellxs) pero tienen nombre y su doble dirección, pretende “el Diálogo”. El ruido es anónimo. No espera respuesta y está teñido de la llamada “tormenta de mierda”. La comunicación implica reflexión, elaboración y responsabilidad, la comunicación es racional y afectiva y busca interlocución. El ruido es producto de emisiones rápidas. No espera respuestas, no aspira al diálogo…se mueve fundamentalmente en la atmósfera afectiva (de adhesiones o rechazos).

Creo que puede estarse de acuerdo en lo efímero de los grandes rechazos. Emergen, estallan y se disuelven…no generan acción organizada. Si el rechazo no cala en otros, estableciendo continuidad y formulando objetivos…se diluye. Si lo digital es herramienta para la acción (si tiene ese uso) no es lo mismo que si deviene en “una herramienta que nos usa”.

El capítulo El enjambre entiendo yo que resulta confuso y contradictorio. La cita de apertura a Gustave le Bon aparentaba más calado. Le Bon publicó su Psicología de Masas después de La Comuna de Paris (1871) y contemplaba el ascenso y protagonismo del movimiento obrero organizado; destacaba así y diferenciaba la masa, como capaz de acción porque además construye identidad. Pero cuando le Bonn acusa a la masa de “destruir la cultura”…parece apuntar el mismo tufo elitista que encontramos mucho más tarde en el Ortega de la Rebelión de las Masas. Cuando las masas atentan contra “la cultura del dominio” no crean sistemas alternativos…pero bien venido sea su empuje demoledor.

Pero si como se glosa, la masa es capaza de crear identidad, proyecto y acción… “el enjambre” parece lo antagónico a eso. Y sin embargo, las redes como herramientas de contrainformación, de conexión y convocatoria han demostrado su utilidad también en la inspiración de acciones, al menos puntualmente (…) Los espejismos efectivamente son efímeros y más cuando se limitan a variantes del “Me gusta/No me gusta”.

Creo que vivimos un período transitorio, un período en que coexisten masas y enjambres. Pero contra lo sugerido por Byung, el capital y el poder no están “desnuclearizados”. Más bien lo impregnan todo y se difunden a los poderes subrogados. Porque el Capital tiene estrategia y tácticas en el corto, medio y largo plazo. “La malla de control horizontal” coexiste con estructuras de dominio jerarquizadas (diga lo que dijera el inteligente Gilles Deleuze). O dicho de otro modo, ¿drones y bombas, napalm… son solo expresiones periféricas de “mallas horizontales”, o son su necesario complemento, su andamiaje de fondo?

Las distancias. La transformación “del ser” comunicante en palabras (sin gestos ni otras formas de lenguaje corporal) es tan común a lo digital como al pensamiento escrito en soporte tradicional (el libro). No veo diferencias. Más allá de aquello de que la vida nos mira –tan literariamente sugerente- el libro, el cuadro, la música NO NOS MIRAN…simplemente nos comunican contenidos. Lo digital también nos comunica contenidos. Se mezclan asuntos diferentes pero en lo referido a “distancias” son similares, sea cual sea el soporte en que se plasman los contenidos y desde los que se emiten, buscando al otrx.

La “huida de la imagen” por el embellecimiento digital. No solo embellece la imagen el medio digital de modo que la realidad aparece como “defectuosa”. Recuerdo en los años 60 mi primera visita a los impresionistas en Paris, su pintura también “resistió malamente” al comparar sus cuadros con las imágenes conocidas por reproducciones en los libros de arte… No era photo shop, era el papel y su brillo, el formato pequeño… Hace falta ciertamente el aterrizaje en la realidad (la calle, la vida) porque esa realidad tiene aura, tiene atmósfera, mientras que la imagen como realidad “retocada” carece de la una y la otra. Y sin esas connotaciones, desparece la “verdad” de la imagen como reflejo de lo real. Si eso es lo que lleva -compulsivamente- a mirar a través de la cámara fotográfica para huir de la “sucia realidad”, hay que desmitificar la imagen de la realidad y entenderla como falsa reproducción de la misma.

Y sin embargo… la acción visual de “encuadrar” cuenta con un sujeto que decide. Ni el ojo fotográfico-cinematográfico, están condenados per se a la huida.

Pero lo que resulta más interesante es la falsa identificación entre acción y tecleo. La acción se caracteriza por voluntad de modificar, de generar alguna realidad nueva. La “acción digital”, cuando se cierra sobre sí misma, no actúa y no modifica. La acción digital (el envío difusor, el voto de adhesión o rechazo…) no es más que un placebo tranquilizador, da al tecleo el aire de la acción…pero no es acción sino una forma sofisticada de adhesión, de seguidismo o lo contrario de disconformidad y rechazo.

Con el imperio del medio digital el trabajo lo llena todo. Desaparece la separación entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio. Incluso en el “trabajo intelectual” el tiempo de ocio resulta invadido… y el espacio de reflexión y pensamiento se reduce. Cuando el pensamiento se sustituye por la adición de informaciones, el pensamiento ¿no resulta transformado en lo que se está llamando hoy día el “relato”? Pero las trampas de ese “el trabajo lo llena todo” son múltiples… como bien denuncia la última película de Ken Loach (Sorry we missed you) cuando clarifica y expresa el brutal intríngulis de la cárcel del autoempleo.

Labradores y cazadores. Byung se remite a Heidegger aludiendo a “la mano que escribe porque comunica con el ser”. Cita que siendo sugerente es… excesiva. La mano escribe pero al dictado del cerebro. Siendo “herramienta” más directa que la máquina de escribir o que el teclado del ordenador, todas son herramientas del intelecto y no parecen determinar lo que el intelecto define… ¿la herramienta “más lenta” (la mano) facilita más comunicación con el “ser”? La mano no piensa, los cubiertos no comen… La información no destila automáticamente pensamiento…pero es imprescindible para elaborarlo. Desde siempre el caudal de información general fue necesario para elaborar pensamiento, artes y cultura. Y también desde siempre, ese caudal fue perversamente usado para la retórica sofista y el dominio de lxs de abajo por los de arriba

Es un problema la intoxicación informativa sin pensamiento, parece llenar un vacío pero no lo llena. Sin discriminación de la información, sin elaboración y sin imaginación que la complete (como nos enseñaron –a pesar de los “excesos”- historiadores románticos como Jules Michelet)…no existe pensamiento y sin pensamiento no existe acción consciente.

La “información” ¿es Poder o no es Poder? Depende. El Poder acumula información y la usa, ocultando parcelas significativas a lxs dominados. Y por eso el Poder está vinculado al SECRETO. Y en cuanto a la “transparencia” diferenciemos la transparencia –tan necesaria cuando el Poder usa el secreto en su beneficio- del exhibicionismo modelo “Gran Hermano-TV”… en ese sentido las diatribas contra el valor de la transparencia como ideología del medio digital bien merecen una reflexión más matizada. Sin el valor de la transparencia no hay VERDAD.

Pero es que ni el rendimiento ni la auto explotación son completamente nuevos. Son consustanciales al ya tan viejo Sistema Capitalista, se trata de modificaciones aparentemente cualitativas pero variantes de la lógica depredadora con base en la alienación y la explotación.

Sustituciones. La acción propia del orden terreno, sustituida por la operación en el orden digital. El pensamiento sustituido por el cálculo, la verdad por la transparencia, el conocimiento sustituido por la información (…)

¿Fantasmas digitales? Si según Kafka los fantasmas se tragan las cartas… ¿se tragan también los libros? La rapidez propia del medio digital ¿impide pensar? No lo creo…al menos no en todos los casos. EL VIRUS y la opacidad está en los mercados, en las transmisión de políticas neoliberales que “contagian” a los gobiernos…Se trata de una opacidad que mueve los hilos rápidamente y tiene amos…si llamamos a eso por su nombre diremos que es hoy como antaño, el Sistema Capitalista.

La información en sí, no genera pensamiento aunque puede ser o no el combustible del pensamiento. El pensamiento surge cuando se discriminan informaciones, se definen los lineamiento de una tesis que se confronta con hechos y se transforma.

¿Es cada uno un partido? Claro que no, un partido debe coordinar reflexiones colectivas autónomas, delimitar propuestas y diseñar acciones…En el enjambre, se navega en el útero digital, con aparente libertad pero ¿hacia dónde y para hacer qué?

La sub cultura del me gusta es la que implementan gentes como Trump, las nuevas extremas derechas… (Y de un modo u otro, casi toda la actual “clase política de diseño- emocional”). Cuando los resultados de esas políticas-tuiter perjudican al “usuario” es tarde para usar el no me gusta… los retrocesos se han afianzado ya mediante leyes, decretos ley y estimulando la atomización social. El Poder gana, sus ideólogos-propagandistas venden y la ciudadanía-consumidora pierde.

Cada cual Gran Hermano y también Prisionero. Mediante el registro de la huella digital, todxs vigilados, fichados, todxs policías… Una sociedad de control totalitario.
Biopolítica, Psicopolítica. No creo que se trate de fases-modelos de dominio separadas temporalmente y por compartimentos estancos (es decir, que una sustituya en el tiempo a la otra). Coexisten así, el soberano represor (que “amenaza con la muerte”) el biopoder que introyecta valores tóxicos al modo denunciado por los Adorno, Marcuse…y el psicopoder, que con la “policía digital” controla la psique de la población. Con tantísimos datos de comportamiento, se vigila el inconsciente colectivo…claro que sí.

Pero todas las formas de dominio están a la orden del día… NINGUNA se ha extinguido ni ha sido sustituida por la siguiente. Y si no… miremos a esta España nuestra (ley Mordaza + Contrarreformas Laborales + leyes + Constitución 78… y tanta manipulación ideológica desde la cuna a la tumba).

… En cualquier caso, mucha calma y como siempre “¡ojo al cristo, que es de bronce!”.

* Acacio Puig, artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril».

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8 comentarios sobre “Contra la Sociedad de Control (y su arquitectura)

  • el 19 enero, 2020 a las 13:13
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    Todo lo que gira en torno al ser humano sin racional autocrítica (es la mentira que se acepta).
    El problema es que, habiendo objetivamente millones de inmoralidades y de gente consintiéndolas y sirviendo en asco a ellas como si nada, que habiendo tantas y tantas mentiras (frases hechas, frases intencionadas, injusticias tapadas, sobreprotecciones que apalean a los que no las tienen, abusos, retóricas que van matando-confundiendo todo, violencia instrumental siempre para los sabios-buenas personas, etc), que habiendo tantos y tantos prejuicios en todos sin que nadie responsablemente haga nada, que habiendo tantas complicidades desalmadas con uno u otro poder (al que se le perdona todo en vil reverencia), a pesar de eso, sí, sí,
    TODOS LOS HUMANOS SE CREEN BUENOS POR DEFECTO
    (a cara muy dura y en deshonestidad).
    Que es la inmoralidad central. https://es.quora.com/profile/Jos%C3%A9-Repiso-Moyano-2
    Y en ésas aguas turbias de inmoralidad, los aprovechados o los lameculos o los escritores de Satanás imponen unas VALORACIONES por las cuales ellos solo son los premiados. JOSÉ REPISO MOYANO

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  • el 19 enero, 2020 a las 11:58
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    Recomiendo a la gente interesada en “Contra la sociedad de control…” la lectura del ensayo Tercera piel, del fallecido ecosocialista Ramón Fernández Duran. Editado en 2010 por Virus editorial, NO TIENE DESPERDICIO.
    Y especialmente un capítulo que se ocupa de un tema al que no acerté a aludir, el titulado “Paradojas e impactos ambientales de la Sociedad de la información”..
    Y es que frecuentemente, la reflexión la encontramos atrás…y no tanto en “el presente”.

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  • el 18 enero, 2020 a las 22:43
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    Espigando en las sugerentes reflexiones de Acacio

    La trillada frase de McLuhan “el medio es el mensaje” ha quedado desafortunadamente superada en el mundo de las redes sociales/ big data: así como la trabajadora_o se ha convertido en pura mercancía dentro del sistema de explotación neoliberal, en las redes, todas-os somos el producto con el que los ocultos y poderosos dueños mercadean y manipulan las voluntades de pueblos e individuos. Aquí, la forma es el contenido que aliena sin límites. Y sí, aun con otro manido pero eficaz concepto, el salto ahora es cualitativo, de modo que los contenidos dejan de ser tales en el mundo del control absoluto.

    La pornográfica de la transparencia y de la inmediatez en las redes imposibilita la emergencia de lo otro, de la otredad. Por ello impera el reino del narcisismo que termina devorando al propio ser. Lo diferente, el otro sólo emerge mediante múltiples mediaciones que requieren tiempo, reflexión y rodeo, condiciones necesarias para que se establezca una humana comunicación, mejor, el diálogo fecundo y contradictorio del que se puede elaborar colectivamente otra realidad y otro mundo mejor.

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  • el 15 enero, 2020 a las 19:31
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    Muchas gracias amigxs por estos primeros comentarios.
    Gracias a Jorge, Isabel, Iñaki y Mónica.
    Como considero mis apuntes a este asunto solo como un «aperitivo» os agradecería si es posible, apoyos reflexivos más amplios dirigidos a mi mail
    acaciopuig@gmail.com
    Porque como digo es tema para debate y a mí me interesa leeros y reescribir sobre
    estas nuevas cadenas virtuales…(a pesar de sus posibilidades, también cadenas, SÍ).
    Salud y Amistad.

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  • el 15 enero, 2020 a las 13:27
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    Escribó el escritor Julian Barnes que «El arte es el susurro de la historia que se oye por encima del ruido del tiempo”.

    Siempre hubo y habrá «ruido». El ruido, como el humo, desaparece. Los cuchicheos, chascarrillos y miedos del medievo ya no existen. Nos llega el arte, obras maestras que lograron navegar en esos mares de «ruido». Nuestro siglo no es distinto, cuchicheos, chascarrillos y miedos desaparecen casi tan rapido como ocurría antes.

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  • el 15 enero, 2020 a las 13:11
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    Son muchas cosas en poco espacio, sugiero que veáis este interesante vídeo: ¿Por qué me vigilan, si no soy nadie?

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  • el 15 enero, 2020 a las 12:43
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    Muchas cosas para digerir en un comentario. Es verdad, todos estamos vigilados, controlados, de sutiles formas nos han llevado hacia ello de forma voluntaria o inconsciente.
    ¿Qué hacer? sigue siendo siempre una pregunta muy viva… ¿Buscar el anonimato? difícil con la dependencia que tememos de las redes sociales y de todos los formularios de nuestra vida cotidiana.

    Llegados aquí aprovechar con honradez los recursos de las RRSS, tú lo citas en tu nota “las redes como herramientas de contrainformación, de conexión y convocatoria han demostrado su utilidad también en la inspiración de acciones…”

    Desde luego hay que ser reflexivos y responsables con lo que hoy se considera información a través de las RRSS, hay que buscar fuentes, “rascar” en los textos.

    En las dos ultimas décadas el desarrollo digital ha sido brutal, todavía nos cuesta, a muchos, saber donde estamos. Y todavía nos cuesta más saber hacia donde vamos…

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  • el 15 enero, 2020 a las 10:54
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    de la sociedad controlada desde el panóptico a una sociedad que gran arte de ella se desvela por mostrarse voluntariamente y «trascender» a través de las redes sociales. Tal como dices en la nota «La sub cultura del me gusta», la busqueda del ser «influencer» en reemplazo del pensador crítico y, en esa búsqueda la voluntaria entrega de la libertad. Esclavos felices del sistema

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