La Venezuela que no nos muestran

Arturo Seeber Bonorino*. LQSomos. Mayo 2017

En el programa de la televisión argentina “Animales sueltos” que dirige Alejandro Fantino, a raíz de la manifestación a favor del Presidente Mauricio Macri del pasado 1 de Abril, Jorge Asís observó que en ella eran todos “blanquitos”, que no se veía ningún “morocho”.

Alejándome de la prensa oficial, cuya insistente perorata versa sobre lo mal que va todo en Venezuela, lo castigada que está la oposición en su defensa de los “valores democráticos”, la irremediable miseria a la que ha sumido al pueblo esta gobernanza, pueblo que, sin excepciones, forma ya parte de la oposición, busqué información en la cadena latinoamericana Tele Sur (recordarán esta cadena los argentinos, pues el presidente Macri la expulsó de la Televisión Digital Abierta del país). Se podía ver allí filmaciones de lo que fue la multitudinaria manifestación del 1 de mayo en Caracas a favor del presidente Nicolás Maduro, los gritos de apoyo a la Revolución Bolivariana. Y los manifestantes, todos de “piel oscura”, que no fuera la periodista que cubría la nota.

Los trabajadores hicieron un llamado a la oposición a retomar el camino del diálogo y la democracia / Foto: AVN

¿No es curioso que estas informaciones no aparezcan en los medios oficiales que rigen occidente? No, de curioso no tiene nada si tenemos en cuenta que hoy en día la prensa independiente está casi desaparecida, que todos los “medios” están concentrados en las pocas manos de los grandes consorcios empresariales que, como es lógico, defienden su interesas particulares. Un Estado Socialista en Venezuela que se aparte de los intereses estadounidenses y del orbe de países que regentea no conviene. No conviene porque Venezuela tiene petróleo, y el petróleo, no lo olvidemos, es uno de las bienes más preciados porque cada día escasea más. Estados Unidos, su principal consumidor mundial, que hasta los años setenta se autoabastecía, a partir de entonces más de la mitad de lo que consume lo tiene que buscar afuera.

Pero de la otra realidad de Venezuela también hay información, aunque se necesite buscarla con mucha paciencia. Si escribimos Venezuela en el buscador de Google, veremos que las primeras entradas que salen forman parte del montaje periodístico contrario a Maduro. Pero la perseverancia trae ventura, como suele leerse en el I Ching y hay más, mucho más. Un empresario vasco que vive en Caracas desde 1999, antes de la llegada de Chávez, Agustín Otxotorena (Clic aquí para oir la entrevista), publicó una fotografías de los opulentos supermercados de las clases pudientes (Plaza, Excelsior), que nada tenían que envidiar a las más lujosas superficies comerciales europeas. Y completa lo expuesto diciéndonos que en la zona sur de Caracas, como una isla dentro de la ciudad, habita un diez por ciento de la población en la más absoluta opulencia.

Dos versiones opuestas de la realidad venezolana, ¿en cuál de ellas está la verdad?

Para estar medianamente bien informados de lo que pasa en el mundo es necesario aplicar el sentido común. Hugo Chávez se encontró con un país de ricos y de miserables (como todos los países de Latinoamérica), un veinte por ciento que vivía en la opulencia, los magnates del “oro negro”, y un ochenta por ciento de la población que se repartía entre la pobreza y la miseria. Y ese veinte por ciento, habituado al poder y a una vida opulenta, podemos suponer que el centro de sus preocupaciones sea la democracia o, más bien, la defensa de sus propios intereses?

Concluía diciendo Otxotorena que Venezuela está mejor que antes para las clases bajas, no peor, pero que se volverá a lo anterior si los ricos de siempre triunfan. ¿Hay alguien que quiera dudarlo?

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* Arturo Seeber es miembro de la Asamblea de redacción de LoQueSomos
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