Lo que viene. Parte II

Javier Sáenz Munilla*. LQS. Junio 2020

«Hay décadas en las que nada ocurre;
y hay semanas en las que ocurren décadas»
V.I. Lenin

Bueno, habría que ver, como recuerda Enrique Vila Matas citando a Peter Handke, si lo que ocurre, después de «una experiencia que nos ha hecho más pobres», hará que «después del confinamiento el mundo será igual, sólo que un poco peor». Desde luego, mejor no creo.

Recapitulando. Cómo preguntaba al final de la primera parte, ¿provocarán las grandes corporaciones una nueva crisis financiera, que haría aun más catastrófico lo que se nos viene encima? Y añadía: Harán lo que crean más conveniente para sus intereses; tomándolo de lo que dijo Jesús Burguera en la citada vídeo-conferencia organizada por El Garaje Ediciones, de la que extraje lo principal de la primera parte de esto. Y por lo visto, hasta ahora, parece que a los grandes poderes económicos, y por lo tanto políticos, del mundo, por el momento, no les interesa. De ahí que incluso aplaudan, ¡ahora sí!, ayuditas como la Renta de Reinserción. Ya la apoya hasta el señor De Guindos, ya saben, antiguo (¿antiguo?) representante de Lehman Brothers para España y Portugal y actual Vice Presidente del Banco Central Europeo. Continúo.

Negros augurios

La pandemia nos cayó encima cuando la crisis del 2008 estaba a punto de rebrotar, sin haber desaparecido. Así es que, en el primer trimestre de 2020, el PIB perdió un 3,3% en la Eurozona y un 2,7% en el conjunto de la UE. Y en el caso de España, datos del INE, un 2,5%. El mayor desplome desde que existen registros modernos. Este descenso, supone el doble del sufrido en la etapa que siguió a la crisis financiera del 2008.

En este primer trimestre descendió el consumo de los hogares un 6,7%, y la inversión un 6,3%. Y sólo el aumento del gasto público en un 3,6% ha evitado que nos estrelláramos. Un punto para el Gobierno Psoe-UP.

Como ya sabemos el camino, ahora la pregunta es, si habrá de dónde y si esa fuerte inversión pública, necesaria sin duda, se podrá mantener en el tiempo.

Para empezar, dinero para la banca

Según el Plan de Reconstrucción Horizonte País, elaborado por Izquierda Unida , «los bancos europeos tendrán a su disposición 3 billones de euros a tipos negativos», dentro de las denominadas LTRO (Long-term Refinancing Operation). Y se calcula que serán como máximo al -1%.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) preveía que la recesión mundial traería una caída del PIB del 8% y con ella 24,7 millones de parados más. La crisis del 2008 causó otros 22 millones. Y la OIT previó también, y como consecuencia de lo anterior, el aumento del subempleo y un empeoramiento de las condiciones laborales. Ya saben, para el capitalismo la mano de obra es mercancia y su uso se compra a precios de mercado. A mayor oferta, más baratito todo.

Pero esas previsiones, anteriores a la irrupción del Covid 19, se han quedado en nada. Ahora la OIT calcula que se producirá la destrucción de 195 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Con mayor incidencia en Asia-Pacífico y, para Europa, la pérdida de 12 millones de empleos a tiempo completo.

En España, en Marzo, se esfumaron con el confinamiento más de un millón de empleos. Los ERTES suman ya 3 millones. Un millón y medio de autónomos han solicitado la ayuda y 250.000 están en cuarentena por contagio. En total cerca de cinco millones y medio de personas fuera del mercado laboral. Y sólo el 58% de los parados recibe algún tipo de ayuda.

La cuestión es, como recordaba Jesús Burguera, que a esto hay que sumar 8 millones de pensionistas. » Esto es inviable», en palabras de Jesús. Es lo que hay.

Para salir de esta

Así titulaba un reciente post de su seguidísimo Blog en Le Monde, el economista de moda Thomas Piketty. Y esta es su fórmula…

Inversión pública masiva, sí, pero en los llamados «sectores nuevos»: Salud, innovación y medio ambiente, al tiempo que se decide una reducción gradual de las contaminantes «actividades carbonadas». Crear miles de empleos en hospitales, escuelas, universidades, renovación térmica de los edificios, servicios de proximidad tanto en las ciudades como en el medio rural, cada vez más necesarios para atender a ancianos y demás personas dependientes.

Para su financiación, Piketty apuesta por la creación, en la zona Euro, de un sistema común de deuda con una única tasa de interés, previa retirada de los mercados especulativos de las 19 tasas en vigor.

Ya en un post previo (14 de abril), Piketty se preguntaba si la pandemia iba a precipitar el fin de la globalización, a la que se refirió también Jesús Burguera y un servidor en la primera parte de este escrito. Como Burguera, el economista francés apostaba por la necesidad de que así fuera, para construir sobre sus ruinas un modelo de desarrollo más equitativo y duradero ante previsibles futuras crisis y, en lo inmediato, para evitar una hecatombe universal.

Sea esta o no la fórmula, en sólo una década el capitalismo se ha tambaleado en dos ocasiones. Y en ambas, se ha comprobado que sólo la intervención del Estado lo ha salvado. El aumento del peso de los gobiernos en las economías, algo desconocido desde el inicio de la fase ultraliberal del capitalismo tras la caída de la URSS, es quizás uno de los cambios que van a permanecer. Hace sólo dos meses a quien osara conjugar el verbo «nacionalizar», lo fulminaban. (¡Qué razón tenía V.I.!)

Continuará

Lo que viene. Primera parte

* Javier Sáenz Munilla, periodista y analista internacional @pepitorias

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