10 – 13 de diciembre: correspondencia de cuarentena

Luz Modroño*- Enriqueta de la Cruz*. LQS. Diciembre 2020

Entrega 24 de este hilo de la correspondencia entre Luz y Enriqueta, un hilo epistolar rojo, republicano, que es de hablar claro. Volcando ahí de forma personal sus observaciones, inquietudes, deseos de colaborar con lo que saben hacer, aquí nos comparten este mundo epistolar creado entre ellas dos

VOZ DE ENRIQUETA
10 de diciembre

Querida Luz: Primero mi recuerdo para un amigo y gran periodista, Alfredo Grimaldos, que vino a confirmar en un riguroso ensayo La Cia en España, lo que adelanté en forma de novela años antes con gran vértigo en El testamento de la Liga Santa, donde hablé de esa liga de intolerantes fachas que hoy vuelven a crecerse y nunca dejaron el poder en esta bonita España. Otro de sus magníficos ensayos, La sombra de Franco en la Transición, lo borda. Qué pena que se vayan los mejores tan pronto.

Hilando con ello, hoy voy a disentir algo respecto a lo que me cuentas en tu última carta. Decirte que, tal como viene denunciando el colectivo de militares demócratas, y por tanto republicanos, Anemoi, esos militarcitos son más peligrosos y poderosos hoy de lo que parecen o el gobierno que no actúa más rotundamente, quiere hacernos creer. Que les quiten, por de pronto, los honores de las órdenes que poseen y los emolumentos que disfrutan por tales hazañas que nunca se vieron, y paga el bolsillo de todos. Para más inri, llega el inefable y siempre en el candelabro de la polémica, Garzón, el juez, y se descuelga con un magnífico artículo intachable si no fuera porque las alusiones que hace al emérito a estas alturas y dado como está el patio son para echarse a temblar. Otro 23 F no, por favor. ¿Es que no sabe él de este tema habiendo habitado la Audiencia Nacional, heredera directa y continuadora del Tribunal de Orden Público (TOP) como para decir estas cositas? Y además, siendo el actual compañero sentimental de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, ex ministra de Justicia, inteligente y brillante, conocedora de la Memoria Histórica y lo que representa, no hay lugar a la ignorancia. Explíquesenos bien, al pueblo que tiene la soberanía, o la debe tener, quienes son esos valientes de cabo a rabo y al loro con otro 23 F en lento, que todo podría suceder que estuviera pasando aunque ni con esas se salva el breve, el VI.

Y lo que piensan víctimas, que yo lo he preguntado, es lo que ya dijeron los grandes pensadores de todos los tiempos, que no se puede chalanear ni tomar café ni nada de nada con esos golpistas corruptos.

No quisiera yo más circo ni pandereta ni que el rey actual saliera bajo palio de tantísimo irresponsable a hombros denunciando nada; lo que tiene que hacer el marcharse con todo el fascismo que le arropa y al que arropa (por lo que dicen los datos y los bien enterados) detrás.

Respecto al final de tu carta y los importantísimos recuerdos para tanto mal que hay por el mundo, yo es que creo que ha llegado la hora en la superación de la humanidad de abrir de una vez la caja de los grandes cínicos y abordar que hay posibilidades reales técnicas, tecnológicas, científicas, económicas y de ingeniería genética si se quiere, para albergar la igualdad. Y que ya no me valen paños calientes, denuncias, parches y tiritas, subvenciones acá y allá, negocios de la droga, de la mafia, de entrar en componendas, que ya no me vale nada de ay y oh, y no lo digo por ti, por supuesto, sino porque esto se apaña si se quiere, todo, pero mola más tener armas de guerra, excusas para achuchar a unos pueblos contra otros y para las guerras. No me da la vida pa contar tanto y tanto, pero lo que ocurre con todo el Sahel es de vergüenza, cómo se vigila esa franja que dicen unos graciosos divide a los guapos blancos del áfrica negra y cómo reavivan los conflictos. Vergüenza que hoy, alguienes estén interesados en meterse otra vez con los españoles saharauis que van a la muerte por culpa de los mismos intereses de cerdos de siempre. Y, por cierto, salvo a Coixet, Mortensen, Barden y pocos más no veo a tantos que fueron allí a hacerse la foto en su día, salir ahora en masa, quizá es que no he estado atenta, me disculpen los que sí denuncian el nuevo acoso de Marruecos y de sabe quién más…

Otro tema, el mismo: se está polarizando a propósito a la sociedad española. Pido, exijo, una política crisis covid igual para todos los españoles. Esto de hacer lo que a cada cual le cuadre (es ya intolerable que, vamos, que no y no) no se regala a cada comunidad autónoma. Es una pandemia con más de 300 muertos diarios, que se dice pronto, y es mentira que morir dependa del sentido común de cada uno de nosotros porque quien tiene la información y la responsabilidad debe actuar. Y quien más alto está, puede más y debe más.

Me carga hablar de Ayuso y más que abra un hospital como va a hacerlo sin que la lleven al juzgado de guardia, o que se enciendan las luces de las ciudades más densas en población y se dejen las aglomeraciones crecer y se abra la Navidad irresponsablemente a la tercera ola. ¡Qué gracia darla por segura sin impedirlo por todos los medios posibles!

Denuncio públicamente que haya discriminación entre españoles, cosa anticonstitucional: que se tolere que haya comunidades, la andaluza por ahora, que impongan una moralidad catolicona rancia prohibiendo directamente los allegados por la gracia de la sagrada familia que, como dice mi amigo y maestro de tantos, Ángel, “menuda familia”. A ver, como que es una virgen que tiene un hijo que tiene un allegado al que mandó hasta callar el niño Jesús porque no era su padre. Y el niño tiene un padre que no se ha visto jamás y ella por la iglesia desde luego no estaba casada porque no se había inventado la Iglesia y no sé si había registro civil… Ahí lo dejo. En fin, que, en todo caso, a cada cual le puede valer y necesitar más un allegado que un cuñado, que ya estudió y nos legó Engels muy seriamente lo que es la familia. Y ya dijo Stendhal que no hay más uniones legítimas que las que las que están gobernadas por la verdadera pasión. ¡Si se leyera más! Pero es que hay algunos perros que no quieren leer nada. Les va bien así. (En mi pueblo, conste, “perro” es: “perezoso” y nada más, que yo a los perros los respeto) Y, además, ¿no fue Cristo quien dijo que todos somos hermanos? Claro que eso fue antes de conocer a Abascal y a toda su casta. Pues eso, que todos los españoles con allegados si lo desean que la derechona se está metiendo ya hasta en la cocina, incluso en la cama, de nuevo… Vigilen a esos, señores gobernantes, vigilen lo que se hace sobre lo que se gobierna ¡Y no dejen huecos ni lugares a la interpretación, leche!… ES GRAVE, MUY GRAVE lo que pasa. No lo pasen. La omisión también es delito y pido auxilio, no me lo denieguen…

Denuncio el rédito político que se busca desde todos los frentes. Nadie se lo puede sacar a costa de ni siquiera un muerto, de tantos muertos… Y ojo porque la libertad se cede para que los políticos hagan y gestionen bien pero no se cede para siempre ni para tanto tiempo, que, tienes razón con la mordaza, porque ya va siendo esto un ensayo de “sí bwana”. Y de eso, nada. Tendremos que estar atentos y reaccionar pronto. Eso no va a ser impedido por el hecho lamentable de que haya fascistas que se hayan apuntado en muy otro sentido a la crítica, lo que confunde y vuelve a rentar a tantos que no quieren que nos movamos… Tengamos en cuenta que el fascismo siempre critica para tronchar libertad, para la muerte, son el no-vio de la muerte. Y esos madrileños que salen al toque de pito del fascismo pase lo que pase lo hacen porque saben a quién deben y quién les da, ese poder que se esconde tras la IDA será quien coloque al peque y todos a misa y a llevarse un jamoncito por las fiestas que por algo será que el rojo no tiene pa jamón, por “puto rojo”, ¿no? Pues a fusilarle. Yo no juego con esas bromazas, lo siento porque no me mola nada ni eso de “yo soy uno de los que quieren fusilar” y tal que circula por redes… Yo lo que exijo en democracia es que esa gentuza golpista, sea juzgada y esté entre rejas, pero ya, y dejemos el cilicio, por favor… Hay tantas luces que encender…

Ultima cosa y ya: Ojo con los contra vacunas, que hay mucho insoportable que ya está adelantando la nueva oposición al progreso; por ellos no hubiera habido trasplantes, ni transfusiones, ni la sangre circularía siquiera por el cuerpo. Ya los conocemos.

¿Llegará algún Cristo redentor, bendito hombre o mujer, con un par, que de veras nos explique cómo funciona el sistema-mundo con tanto mierda empoderados? ¿O seguirán dando por la tele los anuncios hipócritas de que el juego quema los estudios y la vida, los niños necesitan vacunas allá abajo en África, las Navidades y un boli lo arreglan tó y los chulos son legales y exhibiendo las redadas a los prostíbulos cuando sabemos que al día siguiente se suelta al dueño tras la llamada al abogado de la cloaca del propio Sistema que vive de la guerra, las armas, la droga y las mafias y es todo ello y a la vez, digo el Sistema, que se cargó a Lenon para que ni se le ocurriera imaginar más e ir y contarlo…, a Kennedy en peleas de mafiosos, a Luther King, por luchar por lo obvio, a buenos y malos, tras utilizarlos a todos… La historia es una mentira, también la actual, para saberla tan mal… Que diría Blasco Ibáñez…

Felices fiestas en lo posible, Luz y para los lectores y los compas de Loquesomos. Pidan por los allegados y un 2021 más racional y saludable, libre y solidario, y como diría otro amigo mío: reúnanse con responsabilidad pero sin cocos vigilantes y no abran a los reyes magos que todos los reyes se saltan las normas y mangonean por la espalda.

VOZ DE LUZ
13 de diciembre

Querida Enriqueta, cuanto he sentido también la marcha de Grimaldos, maestro entre maestros. Yo no tuve la dicha de conocerle pero si el placer de leerle. Y comprendo y comparto tu dolor por la perdida de un amigo además de un intelectual comprometido y valiente.

Por otro lado, me gusta esa observación tuya respecto al silencio del que ocupa, no por mérito propio sino por ser producto de un coito paterno-materno, la jefatura de un Estado que se dice democrático y propio del siglo XXI. No quiero ser con esto políticamente correcta sino todo lo contrario: llamar la atención sobre algo tan anacrónico, contradictorio y fuera de tiempo como es la Monarquía en una democracia y un Estado de Derecho. El Breve – esperemos que así sea porque, de lo contrario, no sé qué nos puede esperar, tiene genes suficientes en su sangre o acumulados en su propia historia familiar como para sospechar que seguirá la misma estela que sus antepasados. Ahora no habla, no dice nada, acoge en su casa -la que tampoco le pertenece por ser solo del pueblo español- clandestinamente al ladrón de su padre y aquí no pasa nada.

El gobierno intenta desligar el concepto de institución de las personas que la componen y sostiene que la primera ni está en peligro ni nadie se la cuestiona. Falacia pura pues, si hacemos un pequeño ejercicio de memoria, recordaremos que hace unos años, cuando se produjo el traspaso de poder de padre a hijo, las calles se llenaron de manifestantes reclamando referéndum para decidir que sistema de Estado queríamos. Y se nos negó. Se obviaron los miles de personas que llenamos las calles y se negó dar al pueblo una de las responsabilidades que, a un pueblo soberano, corresponde. Es fácil imaginar que, si tal derecho se niega, es porque existe un verdadero temor a que salga algo poco conveniente para aquel que lo promociona. Pasó entonces y pasó en Cataluña. Cuántos lodos nos habríamos ahorrado, Enriqueta, si en un caso y otro se hubiera procedido cómo se debía proceder. Esto es, dando la palabra al pueblo soberano y soberano que ha de ser de su destino. Que, cómo bien dices, si delegamos libertad y dejamos que otros hablen por nosotros no quiere decir que aceptemos quedarnos sin voz. Y la voz, nuestra voz, no está dormida ni ha muerto.

Esa es la verdadera tragedia de este país Enriqueta. No hemos sabido quitarnos de encima ni a la monarquía ni a la Iglesia. El de ahora no habla porque, cómo su padre, debe estar esperando a ver por dónde van los acontecimientos para subirse al que mejor convenga a sus particulares intereses, de él y de su familia. Muchas veces nos hemos preguntado por qué tardó tanto en salir en aquella pantalla en blanco y negro aquel 23F que anida aún en el recuerdo de todos y todas las españolas que vivimos aquellas fechas, la razón es obvia tanta como la razón del silencio actual. Aquella aparición le rodeó de esa áurea que le acompañó casi hasta el día de su encuentro con los elefantes, para desgracia de estos. Valle Inclán se equivocaba cuando afirmó que habíamos echado al último de los Borbones no por rey sino por ladrón. Ladrones, larga herencia. Ni uno se salva. Pero vaya fuerza la de estos, cómo se resisten a desaparecer, una y otra vez vuelven, como la mala hierba, no somos capaces de terminar con ella. Me pregunto cuál será el complejo o el “pecado” que habrá cometido este país para que nos cueste tanto quitarnos a esta gente de encima cuando hasta la católica y monárquica Francia lo consiguió.

Y, para mayor broma, no somos la ciudadanía la que pone en jaque semejante institución sino ellos mismos con sus trapicheos, sus escandalosos robos y culpables silencios. No tendremos ni la dignidad o el orgullo de ser nosotras quienes conseguimos traer la Tercera República.

23F, no obstante, no creo que pudiera llegar a producirse por mucho que la amenaza haga frontera con el riesgo y el peligro. No basta con querer, con añorar tiempos en los que el poder lo tenía la bota y el fusil. Hoy, la democracia, por imperfecta que sea, está consolidadas en nuestro país que, además, está obligado a convivir en consonancia con el resto de Europa. La Guerra fría llevó hipócritamente, pero la confluencia de fuerzas ya sabemos que no entiende de lealtades, a que el tirano viviera e hiciera lo que quisiera con tal de seguir órdenes y servir de parapeto. Puso el país bajo los pies de los americanos con sus bases militares a cambio de mantener su dictadura tan fea y poco glamurosa. Con cada crimen de Estado había que mirar hacia otro lado. Pero hoy las cosas, afortunadamente, son distintas. La historia es otra y la sociedad, a pesar de todo y de que pudiera parecemos lo contrario, también.

Pero, a pesar de todo, no podemos olvidar que el VI es el jefe supremo del ejército y, por tanto, todos los cuerpos y grados le deben obediencia. Que peligroso es esto, muy querida amiga. Qué peligrosa es está familia! El padre tardó demasiado en ponerse al lado de la democracia contra estos militares que quisieron robarla. Este aún no ha abierto la boca. Al padre aquello le valió una investidura de majete que le duró mucho tiempo, que logró que hasta republicanos y republicanas convencidas le admitieran como Jefe de Estado. Al hijo parece que tal reconocimiento le es indiferente. O será que lo expresado por esos amantes del golpismo no le suena a música destemplada? Que no le desagradan esos acordes disonantes? Aunque, realmente, estoy de acuerdo contigo: mejor que no hable, que no diga nada. Que no importe si habla o no. Indiferencia para ver si, con ella, conseguimos dar un empujoncito más a la historia

No obstante, vivimos en un país de opereta y muy poco serio, Enriqueta. Los fachas no se han ido, estaban ahí, agazapados tras una misma firma y dándose el pico con su formación hermana. Quizás creyendo que, si salían a la luz, fueran a ser ilegalizados. Pero que va, en cuanto se dieron cuenta de que aquí no pasa nada volvieron a sacar sus estandartes, sus botas, sus insultos, sus amenazas. No han dejado de crear un clima de crispación permanente, atornillando hasta la exasperación y desde el propio seno de la democracia al gobierno elegido en las urnas. Su objetivo es desestabilizar, crear la duda, cuanto mayor mejor sin importar el grado de la mentira que necesiten utilizar.

Sostienen, -Ay, Tabucchi, como dio en el clavo pero al revés- que estamos en manos de ETA pretendiendo ignorar que ETA desapareció hace años, con el único objetivo de atizar el imaginario colectivo y despertar ese miedo que aún persiste en nuestro inconsciente colectivo; hablan de deterioro de la democracia cuando ellos son los rescoldos redivivos del fascismo; se apropian de himnos, banderas, instituciones cargándolos de un único significado, el suyo. Insultan, amenazan, desprecian, se mofan sin respiro del adversario al que convierten en enemigo al que hay que fusilar; siembran el odio y el miedo a la vez y en paralelo y se frotan las manos porque ven que, hagan lo que hagan o digan lo que digan, no pasa nada. Y eso les da alas, Enriqueta, estimula aún más esos ataques sistemáticos contra la mayoría. Y así no vamos a ningún lado. Saben que el miedo es un arma poderosa y ellos son diestros en utilizarla.

Por eso es imprescindible que se tomen medidas rápidas y antes de que sea tan tarde que nuestra indefensión sea nuestra condena.

Acabamos de celebrar el 10 de diciembre en recuerdo de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo mayor éxito estuvo en dos principales cuestiones: por un lado, su carácter de universal, ese reconocimiento de que los derechos han de ser universales y, para ello, tanto las fuerzas políticas e instituciones como la sociedad civil han de pelear por alcanzar su universalización. Por otro, el reconocimiento de la necesidad de hablar de personas y no de hombres. Fue el éxito, contra la Roosevelt, de las delegaciones latinas. Ese reconocimiento lograría poner el acento en la discriminación de la mujer, en su doble problemática como ser humano y como mujer. Por primera vez en la historia de la humanidad la discriminación por el sexo alcanzaba la misma categoría que la taza, el color de piel, la lengua o la religión. Lo que, a su vez, posibilitó que se elaboraran medidas contra la sociedad patriarcal y machista. Y que, con el tiempo, daría lugar al nacimiento de ONU Mujeres.

Desde entonces, mucho ha sido el recorrido aunque mucho es el que queda por recorrer hasta lograr la plena igualdad y el reconocimiento de iguales derechos pues es la única garantía de que, algún día, el mundo sea otro bien diferente al que hoy es. El tiempo, como ya hemos dicho en más de una ocasión, corre hoy ya en nuestra contra y o espabilamos o tendremos los días contados. Y para ello, la clave está en manos de nosotras, mujeres.

Para terminar, quisiera llamar la atención sobre un tema que, con toda su gravedad, tiende a pasar desapercibido y del que pocas veces hemos hablado. Me estoy refiriendo a otro robo pertrechado por otra de las instituciones fuera de lugar y tiempo con la que aún tenemos que convivir: las inmatriculaciones efectuadas por la Iglesia.

Hace unos días el Colectivo Estatal Recuperando denunciaba el papel o, mejor, el no papel, que el gobierno está jugando en este proceso abierto desde años por la sociedad civil contra la Iglesia católica. A fecha de hoy, aún no hay ninguna investigación sería y concluyente sobre la relación de bienes inmatriculados (robados) impunemente a los pueblos. El propio tribunal Europeo de Derechos Humanos cuestionó en el 2015 su constitucionalidad. Los datos producen escalofríos: sin haber terminado la investigación, ya hay entre 1998 y en 2015, treinta y cinco mil bienes apropiados indebidamente y se sospecha que la cifra puede llegar a las cien mil.

Si tenemos en cuenta que la iglesia comenzó este espolio con la ley hipotecaria de 1946 nos podemos hacer una idea de a dónde pueden llegar. A todo esto, recordemos la exención de impuestos de que gozan. Que no es otra sino otra forma de robo y otra forma de consentir la injusticia y la desigualdad. Si todos somos iguales ante la ley también lo somos ante Hacienda.

Se ha instado repetidamente al gobierno que haga pública y envié a los distintos grupos parlamentarios la información de que se dispone y que se termine de una vez por todas el inventario completo de lo expoliado. Pero, con excusas poco creíbles, dicha información sigue sin darse.

Es este un tema de Estado que afecta al patrimonio arquitectónico y cultural de todo el pueblo español: desde la mezquita pasando por el arte mudéjar o el románico. Porque la Iglesia, esa gran institución tan dada a la caridad, no se ha parado ante nada. El alcance de su rapiña es inconmensurable.

Sin embargo, siendo un tema que afecta directamente al Parlamento, se está ocultando información al mismo y llevando casi en secreto las conversaciones con la Conferencia Episcopal y el Vaticano. Por qué? Qué hay detrás de esa falta de transparencia y ese exceso de permisividad? Esta actuación, incomprensible t en un gobierno de derechas que apuesta por la laicidad y la igualdad de todos ante la ley, está poniendo en peligro la credibilidad del propio gobierno.

Qué está impidiendo que la información se termine, se haga pública y, desde el Parlamento, se adopten las medidas necesarias para resolver de una vez por todas este espinoso asunto y se devuelva al pueblo lo que es del pueblo?

Ver las entregas anteriores, Correspondencia de Cuarentena, clic aquí

* Las autoras de la correspondencia:

Luz Madroño es profesora de Historia en Secundaria, es doctora en Psicología, psicóloga, por tanto, que también que en estos momentos echa una mano al que puede y necesita; es activista social, trabaja por los derechos humanos a pie de obra y recientemente ha llegado de Lesbos, en ese lugar donde los refugiados se debaten entre el vivir o vivir, porque hay que sobrevivir, porque llegaron de un infierno para meterse en otro, pero no se rinden. También Luz está vinculada a la UNESCO desde su presidencia del Centro en Madrid, donde organiza estupendas jornadas. Feminista, mujer de mundo, honesta… Y mucho más.

Enriqueta de la Cruz, es escritora y periodista. Cinco novelas publicadas enraizadas en Memoria Histórica, presente y nuestro futuro. La última: Despertando a Lenin, de reciente aparición y dos libros de conversaciones con el republicano y ex presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, César Navarro, psiquiatra, humanista, políglota y sobre todo, buena y culta persona. La última, Tiempos de plomo y ceniza, acaba de salir de imprenta. Colaboradora en LoQueSomos y otras Web alternativas, enormes grupos de gente imprescindible, a la que admiro por ser luchadora, comprometida.

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