Canarias ¿islas afortunadas?

Y volvemos a la realidad. Mejor dicho, retomamos la realidad que nunca se fue, que sólo estuvo de vacaciones (como si eso fuera posible) y que consiguió, por unos meses, hacerse la dormida y adormecernos. Supongo que debe ser bueno dejar que la realidad, de vez en cuando, coja días de asueto y tengamos que dibujar otra diferente, más adecuada a los meses de verano.
 
Pero aquí estamos de nuevo, otra vez, con la realidad de siempre a cuestas. Sigue siendo la misma, sólo que un poco más crecidita, más quemada (y no por el sol), más profunda, más… jodida, en una palabra.
 
En Canarias damos la impresión, ante peninsulares y otros visitantes europeos, de que nuestra realidad es una suma de paraísos, buen vivir, tranquilidad, bonanza económica y nivel de vida propio de otros paraísos, esta vez fiscales. Por eso millones de personas de todo el mundo eligen nuestras islas para olvidarse de su realidad, disfrutando de nuestro clima excepcional, nuestras playas, paisajes, cultura (bueno… esto, no tanto), gastronomía, etc.

Pero no reparan en que todo eso que obtienen es fruto de otra realidad. Es a costa del pueblo canario, de los trabajadores canarios que ven cómo su realidad se torna en la más triste de las realidades. Pero, claro, nuestro Gobierno autonómico, nuestros cabildos y ayuntamientos no van a vender tristeza autóctona, no van a vender carencias y subdesarrollo, caciquismo y explotación de mano de obra. Se ahuyentaría al turismo, esa entrada de dinero que tan importantes nos hace aunque los canarios de a pie no se beneficien en absoluto.

Realidad insular; infame realidad que aunque se conozca poco fuera de las islas no se puede ni debe obviar, aún ni en los meses de verano.
El lastre más doloroso que doblega a los canarios y canarias viene de muy antiguo; nada más y nada menos que de la invasión y conquista de estas islas por parte de los españoles. Situación que, a nuestros días, sigue vigente aunque bajo otras formas más “civilizadas”. Y no existe posibilidad de cambio. Los partidos políticos gobernantes o con representación institucional son meros “cortesanos” de la metrópoli y el “poder central”; el sindicalismo de clase brilla por su ausencia y el caciquismo es la norma común en la relación entre los ciudadanos, los políticos y los empresarios. Nada nuevo desde los tiempos en que el indiscutible padre del nacionalismo canario, Secundino Delgado, luchara contra “la opresión caciquil del sistema imperante en estas islas”.

Si, Canarias también tiene su realidad; una realidad que poco o nada tiene que ver en lo político, económico y social con ese tópico “Islas Afortunadas”. ¿Afortunadas? ¿Para quién? No creo que se sientan muy afortunados (y ya hablamos de la realidad que nunca se fue de vacaciones) los conductores de guaguas que se las han visto y deseado para poder cobrar su nómina de agosto, y que tienen muy difícil garantizar sus salarios hasta finales de este año toda vez que los responsables de la “cosa”, es decir, los popes del Ayuntamiento de Las Palmas, tienen una deuda de 40 millones de euros. Tal vez el alcalde “sociolisto”  esté esperando, con este deterioro y enfado de los guagüeros, la privatización del servicio. “Pelotazo al canto”.
 
¿Por qué no hablar de lo “afortunados” que se sienten los agricultores? “La situación de la agricultura es agónica” nos dicen quienes aún resisten después del desmantelamiento del sector.

La escasez de agua en Canarias obliga a los agricultores a comprarla para los regadíos. Lo hacen a un precio de oro: 30 euros la hora a 8 litros por segundo. Evidentemente, no cubren gastos y, evidentemente, tienen que subir el precio de los productos que, cosa lógica, socava el bolsillo de los “afortunados” isleños.

Y ya no hablamos de las plagas, que son atacadas desde la administración con la confiscación y quema de las cosechas en vez de habilitar los recursos necesarios para su erradicación.
 
Otra “afortunada” realidad que siempre ha sido real en Canarias es la pobreza endémica. El índice de pobreza en las islas se sitúa en torno a las 400.000 personas (600.000 según otras fuentes). Los contratos de trabajo en precario rondan los 340.000; existen unos 180.000 trabajadores sin empleo y tenemos, “afortunados” que somos, a un 66% de familias que se las desean para llegar a finales de mes. Eso sí, como “formamos parte de la U.E.” aunque estemos en África, hay millones suficientes para modernizarse y poner el tren a costa de destrozar nuestro ecosistema.
En la sanidad también gozamos de una realidad “afortunada”. Y hete aquí que vemos en estos días a 13 familias reclamando al Servicio Canario de Salud (SCS) 2.000.000 de euros por mala práctica en el Servicio de Cirugía Cardiaca en el Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife. O vemos cómo los ciudadanos tienen que organizarse y montar campañas contra las listas de espera que actualmente cuentan con más de 40.000 pacientes “desesperados”.
 
También, espléndido regreso a nuestra realidad y la de nuestros niños que han comenzado el curso escolar con el 72% de los comedores escolares sin funcionar por falta de personal. La pregunta que surge es: ¿se va a la privatización de los comedores? Todo apunta a que si puesto que ya hay en Canarias más de 130 comedores escolares en manos privadas.
 
Pero que no se apuren los padres porque al menos hay algunos niños “afortunados” que sí tienen comedor aunque sólo coman un plato por falta de personal de comedor. Con un solo plato y una pieza de fruta al día, los “afortunados” niños tienen la mente más despejada y aprenden más. Lo chusco de este problemilla es que entre las diversas instituciones se tiran los “platos” a la cabeza. Así, la Consejería de  Educación del Gobierno de Canarias nos dice que la culpa es de la Consejería de Presidencia y viceversa. Ahh, mientras tanto los padres pagan el menú completo, es decir DOS platos y postre.
 
Y ya no hablemos de otra realidad “afortunada” que también nos encontramos en la enseñanza, con las eternas movilizaciones de los profesores no universitarios que luchan por una homologación reconocida en la Ley de Homologación 4/91. Dieciocho meses en pie de guerra llevan y lo que les queda. De nuevo, todo apunta al desgaste y al deterioro para justificar el desmantelamiento de la enseñanza pública y su consiguiente privatización.
¡Claro que en Canarias somos “afortunados”! Tenemos hasta trogloditas de la prensa que en estos días de atrás nos han soltado una coz en la inteligencia que se nos supone. Y nos la han dado desde la hermana isla de Tenerife, víctima diaria de un panfleto fascista, anticanario, inmoral, oportunista, mentiroso y manipulador. Me refiero al periódico “El Día” y a su editor, José Rodríguez, que el pasado lunes, día 15, se soltó con un editorial al más puro estilo franquista, “Una, grande y libre”, para defender la oscura España de Franco y pedir para Canarias algo similar. “Franco fue un gran constructor de España. Además, también ejercía, a su manera, la democracia…”, escupe en dicho editorial este personaje. El pobre hombre olvida (que no ignora) que Franco destruyó España y lo que construyo fue un gigantesco cementerio y un colosal campo de concentración. Fusilamientos, cárceles y exilio fueron sus materiales. También olvida “Don Pepe” que durante 40 años las paredes de todos los pueblos, incluidos los canarios, resudaron miedo y que la palabra “libertad” fue borrada del diccionario por subversiva.
 
Que este individuo y su panfleto diario quieran lo mismo para Canarias es, como para echarse a temblar si no fuera porque lo único que nos provoca tal energúmeno “nacionalista mussoliniano” es una tremenda carcajada.

Qué mal les sientan las vacaciones a algunos fascistas trasnochados y grises que ya no saben qué hacer, decir o escribir para llamar la atención.
Se han quedado muchas realidades “afortunadas” en el tintero: Desmantelamiento del sector pesquero, pelotazos urbanísticos, algunos casos judiciales, corrupción, pasteleos electorales entre partidos, situación de las prisiones, construcción de la macro cárcel, inmigrantes, etc. Poquito a poco…
 
No podemos olvidar que Antonio Cubillo, antes máximo dirigente del  Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), publicó en el panfleto “El Día” el articulado de la “Constitución” que él redactó para una hipotética República Federal Canaria. En base a esto…
 
Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: ¿Estará Antonio Cubillo de acuerdo con José Rodríguez y su “Una, grande y libre”?

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