Colombia 2022: la campaña electoral en la recta final

Por Pedro Santana Rodríguez*. LQSomos.

Muchos sectores tradicionales provenientes de los partidos tradicionales han comenzado a llegar a la campaña del Pacto Histórico y este hecho debe ser saludado pues evidencia que la conformación de una coalición amplia es lo único que hará posible cumplir con la tarea superior en esta coyuntura que es desalojar del gobierno a las mafias y clanes tradicionales

Estamos a 2 días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con el fracaso de las negociaciones de las campañas de Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo, prácticamente quedan fijos los siete candidatos y la candidata Ingrid Betancourth como el ramillete de candidatos por el cual votaremos los colombianos este domingo 29 de mayo.

Las más recientes encuestas dejan un interrogante no sobre el puntero de las mismas, Gustavo Petro quien en todas ellas y en la última de Yanhaas, puntea en la intención de voto, la pregunta es si le alcanzará a Petro su crecimiento para ganar en primera vuelta presidencial. La coalición del Pacto Histórico que respalda a Petro se ha propuesto ésta como su meta y en tal sentido se viene moviendo en todo el país. No obstante, hasta ahora ni las encuestas publicadas ni los sondeos internos de las campañas muestran ese resultado. Lo que si muestran es un crecimiento sostenido de Petro que junto a Rodolfo Hernández son los únicos candidatos que crecen en todos los sondeos con una intención de voto en primera vuelta por encima del 40% para Petro, la encuesta de los mosqueteros publicada este jueves la da a Petro una intención de voto de 44.7% seguido de Federico Gutiérrez y luego aparece Rodolfo Hernández, el voto en blanco y luego Sergio Fajardo. Petro sigue creciendo y muestras que no ha alcanzado aún su techo y no muestra que se haya estancado.

Un régimen que se resiste a una posible derrota

En los regímenes democrático liberales es normal la alternancia de las opciones políticas. Las fuerzas en el gobierno reconocen los resultados electorales y garantizan el tránsito político, o por lo menos era lo que venía sucediendo durante decenas de años en los procesos electorales, lo cual se puso en duda con el crecimiento de las opciones de extrema derecha como la representada por Donald Trump en los Estados Unidos. Sin presentar pruebas y a casi dos años de su derrota ha mantenido la narrativa que Joe Biden ganó las elecciones mediante un fraude electoral sin que haya presentado prueba alguna. Esa narrativa es la que de manera irresponsable y peligrosa han mantenido los sectores del régimen y de la extrema derecha en Colombia también aquí sin presentar pruebas sobre un posible fraude en las elecciones parlamentarias realizadas el 13 de marzo pese a que los escrutinios municipales en manos de jueces y notarios ya certificaron los resultados electorales y apenas quedan unas cuantas denuncias por resolver en el Consejo Nacional Electoral, CNE, que se resolverán sin duda en el mes de junio para certificar los resultados electorales y con ello expedir las credenciales de representantes a la Cámara y Senadores electos en esas elecciones, no obstante esa es la postura principalmente de Álvaro Uribe y de Andrés Pastrana que en diligencia ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en el proceso de una Acción Popular que busca sacar del cargo de registrador Alexander Vega por las múltiples irregularidades que se presentaron en el llamado preconteo en que desparecieron cerca de un millón de votos en las elecciones para Senado de la República y cerca de 500 mil en las elecciones para la Cámara de Representantes, siendo el Pacto Histórico el partido más afectado. Lo insólito es que quienes hicieron el lobby ante los presidentes de las altas cortes, que son los que nombran al registrador, para elegir a Vega, son ahora quienes quieren sacarlo del cargo sin que hayan presentado una sola prueba del supuesto fraude electoral a favor del Pacto Histórico. Sería un caso único en el mundo en donde se practica un fraude para favorecer a un partido de la oposición. Vega ha tenido que reconocer los errores porque fueron hechos evidentes e incontrovertibles, pero aún falta una Auditoria Forense que determine lo que realmente sucedió. La extrema derecha colombiana que se presenta como centro derecha pero que no lo es, sigue los pasos y la narrativa de la extrema derecha internacional trumpista. Un rasgo de esa extrema derecha es cuestionar los resultados electorales cuando no le son favorables y con ello horada las bases mismas de la democracia liberal que definen reglas y procedimientos para la disputa por el poder y que acepta y respeta los resultados que se den. Reglas ciertas para resultados inciertos. Esos principios han sido socavados por la extrema derecha que con ello produce un profundo daño a la democracia pues pretende tender un manto de duda sobre los resultados electorales para desde allí declarar como Trump en Estados Unidos la oposición al gobierno legítimamente elegido.

El régimen oligárquico existente en Colombia se resiste por todos los medios a aceptar una posible derrota y mueve todos los factores de poder para tratar de impedirla. En esta perspectiva es que debe interpretarse la sanción de la procuradora Margarita Cabello Blanco que retiró por tres meses al alcalde de Medellín, Daniel Quintero y al alcalde de Ibagué Andrés Hurtado de forma irregular y fraudulenta esa sí, desconociendo la Convención Americana de los Derechos Humanos en su artículo 23 que señala que los funcionarios elegidos popularmente solo pueden ser cesados por un juez penal. Margarita Cabello ha puesto la procuraduría general de la Nación al servicio de la campaña de Federico Gutiérrez. Por su parte el empresariado de extrema derecha viene ejerciendo costreñimiento a los electores cuando amenaza con despido a los trabajadores de sus empresas que voten por Petro. La Misión de Observación Electoral, MOE, ha advertido que esto es un delito castigado con cárcel y que está tipificado en el Código Penal y ha pedido a la fiscalía General que investigue esos delitos. Pero, nada sucede como no ha sucedido nada con la llamada clausula Petro que se ha incluido en algunos proyectos que dice que de ganar Petro no se realizará ese proyecto.

Entre tanto se mueven grandes sumas de dinero desde los 45 clanes regionales que apoyan la candidatura continuista de Uribe-Duque representada por Federico Gutiérrez, que es sin ninguna duda la candidatura del régimen. Con la publicación de las últimas encuestas que muestran o un decrecimiento o un estancamiento crece la desesperación en los sectores usufructuarios del régimen político y se volverán más peligrosos y antidemocráticos en la medida que se acerca el día de las elecciones. Grandes manifestaciones financiadas por los clanes regionales se le están organizando a Gutiérrez como las ya celebradas en Cúcuta, Santa Marta y Valledupar. Por eso nuestro llamado a que se denuncie la compra masiva de votos que es un delito también tipificado en el Código Penal Colombiano. Las denuncias se pueden hacer en el aplicativo de la MOE, Pilas con el voto, es muy fácil de diligenciar. Y claro hay que movilizarse para tener la mayor cantidad de testigos electorales en las mesas de votación. Son tareas urgentes para defender la democracia y el resultado electoral.

La llegada de fuerzas tradicionales a la campaña de Petro

Muchos sectores tradicionales provenientes de los partidos tradicionales han comenzado a llegar a la campaña del Pacto Histórico y este hecho debe ser saludado pues evidencia que la conformación de una coalición amplia es lo único que hará posible cumplir con la tarea superior en esta coyuntura que es desalojar del gobierno a las mafias y clanes tradicionales que se encuentran en él y que han coronado su propósito con el gobierno de Duque-Uribe que ha tomado el control además de los organismos de control. Pero el Pacto Histórico debe tener claro que esa adhesión no debe hacerse a costa del programa de reformas que requiere el país y que no dan espera como la reforma rural integral, la reforma educativa, la reforma a la salud, un programa inmediato de lucha contra la pobreza y el hambre que creo debería ser el proyecto de renta básica focalizado en los 7’460.000 familias que la necesitan, y una reforma tributaria estructural. Bienvenidos todos y todas, pero para hacer las reformas que el país esta reclamando y que las mayorías exigen hoy. Los proyectos políticos que han abandonado las reformas necesarias para enfrentar las desigualdades que inevitablemente genera el capitalismo y que se profundizaron con el neoliberalismo han sido abandonados por los trabajadores y los sectores populares como la mayor parte de los partidos socialdemócratas entre los cuales el partido Socialista francés es un destacado ejemplo.

* Pedro Santana Rodríguez es Director de la Revista Sur

Colombia – LoQueSomos

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