Contra el Estado

Sr. Tresso es todo un intelectual y escribe en los periódicos serios artículos sobre el porqué de las vacaciones pagadas. El que quiera vacar, que se lo pague, que el pobre empresario no tiene que pagar ni vacaciones ni descanso semanal.

El Sr. Tresso tiene una columna a su disposición en el periódico El Inmundo y le pagan bastante bien por sus colaboraciones. Bien es verdad que El Inmundo pierde dinero a manos llenas, pero parece más que claro que por algún secreto agujero, quienes manejan este cotarro, respetables ejecutivos encorbatados, vuelven a llenar la hucha de El Inmundo.

Como decimos el Sr. Tresso es un concienzudo y valorado analista de de la realidad actual, sus propuestas son propias del amo de Espartaco, por antiguas, apolilladas y canallas; pero el Sr. Tresso es muy bien visto, es lo que suele pasar cuando los análisis coinciden con la opinión de preclaros esclavistas, que parece se equivocaron de siglo, o quizá no y pretendan un “revaival” del siglo XIX con lisiados, sifilíticos, tuberculosos y pobres de solemnidad incluidos.

Marchaba nuestro héroe tan orondo por la calle de Serrano cuando su móvil, perdón no, su “smartphone” así en ingles – que ya se sabe que a ésta gente las palabrejas en ingles, les pone, y si no acordaos de la Gurtel – suena.

–               Si, diga

–               Hola Tresso, soy Fernández, de la Menéndez Pilatos

–               Hombre ya recuerdo, nos conocimos en un coctel de la FAPES

–               Pues si mira, es que precisamente los de la FAPES me han dicho que quizá podría contar contigo para un curso que estamos montando en la Menéndez Pilatos

–               ¿Y de que va?

–               Pues mira, más o menos de la igualdad entre empresarios y trabajadores, y de la necesidad por tanto de hacer desaparecer la farragosa y antigua legislación social y desde luego del adelgazamiento extremo del Estado y de las ventajas de los servicios estatales gestionados privadamente

–               Si, si ya veo, yo tengo escritas varias columnas abordando éstos temas

–               Ya, ya lo sé, por eso te llamo

–               Pues me interesa. Oye ¿y cuanto pagáis?

–               Mas o menos 3000 € y gastos pagados

–               Pues me interesa

–               El encorbatado termina: le digo a mi secretaria que te llame para concertar

Unos días más tarde, Tresso desembarca del avión y con eficacia germana un chofer lo recoge y le lleva al hotel Torquemada, en donde los encorbatados le han reservado una suite

A la mañana siguiente, nuestro amigo Tresso dio la charla en una sala muy exclusiva de la Menéndez Pilatos, había hasta cañón proyector y catering del bueno. Por otra parte el auditorio no podía ser más granado: liberales de pro, líderes de la CEOE de los que saben meter en cintura al Estado, líderes del PP que iban a ser vistos por quienes debían verles, cachorros de Juventudes  Nuevas dispuestos a trepar tanto como les permitieran sus fuerzas, tertulianos desvergonzados, valientes escritores que cada día denuncian como la socialdemocracia aplasta a la iniciativa privada, fulanos, digo insignes historiadores,  que reescriben la Historia de España en beneficio de la derechona, algunos miembros del PSOE especialmente bien colocados  y otra fauna que Uds. conocen y si no la conocen les es fácil imaginar.

Ante ellos desgrano nuestro amigo Tresso su erudito y bien articulado discurso:

Ha de existir una igualdad total entre trabajadores y empresas, por ello la negociación colectiva esta de mas y como eso es el fin de los sindicatos, pues estos sobran, pero nadie vea en mi un extremista, decía el sesudo Tresso, si han de existir convenios que sean de empresa, si esto lo decía hasta el último ministro de Trabajo de Zapatero; desde luego hay que disminuir costes empresariales para poder competir con China. Así pues fuera cotizaciones de Seguridad Social y pensiones, quien quiera esos servicios que se los pague y desde luego eliminación de la jornada laboral, cada trabajador que lo negocie con su empresa.

Por último hablo de la necesidad de adelgazar drásticamente el Sector Publico, se acabo de que los jodidos funcionarios estén “tomando cafelitos” sin hacer nada, se debe acabar los cuerpos de funcionarios y sus prebendas.

.Al final la sala se venía abajo de aplausos y parabienes al insigne Tresso; todo tipo de encorbatados se acercaron a felicitarle: directivos del Inmundo, de la Sinrazon, de Telemandril, tertulianos de Currito Venezuela, del Perro Ahorcado, del viejo diario monárquico DEF, en fin que todos los creadores de opinión estaban allí.

Al amigo Tresso el éxito le producía una especie de deliciosa borrachera y mareo, al verse jaleado por lo más granado de las clases dirigentes; el ascenso al nirvana fue cuando un propio de la Menéndez Pilatos, le entrego un sobre con tres mil euritos. Fue hacia el bar del restaurante dispuesto a darse como homenaje, una buena comida.

En la barra había dos chicas jóvenes, casi con seguridad “miembras” de la profesión más vieja del mundo. Una es morena con estética a lo Pantoja, la otra es rubia y casi con seguridad es rumana. Voy a ver si me hago a ese pardillo le dice la rumana señalando al insigne Tresso,… que no prima déjamelo a mí que tengo que pagar la fianza de mi Jonathan,…. que no, que tengo que mandar dinero a Rumania que tú no sabes cómo esta aquello. Bueno también cabe otra posibilidad…

¿Hola guapo, te apetece que nos montemos un trío?

Y Tresso piensa: ¿pues porque no rematar bien el día?

Ya en la habitación piden champan, bueno más exactamente cava, que Tresso es un patriota, y mientras éste persigue a la rumana la otra le echa diez “dormidinas” en la copa.

¡¡ Hala a brindar todos, dice la morena!!, ¡¡Salud!!.

A los tres o cuatro minutos Tresso cae como un fardo sobre la cama. Las chicas le registran.

¡¡Coño prima tiene un sobre con mucha pasta!!, pues hala,  arreando que ha sido muy fácil.

Sobre las cinco  de la tarde Tresso se medio despierta y se percata de lo que le ha ocurrido. De inmediato decide no ir a la policía, porque lo que le ha ocurrido es de “pringaos” y el es un hombre de mundo, aunque en este caso se hayan valido sorprendiendole en su buena fe.

Esta mareado y le da vueltas la cabeza, así que decide dar una vuelta. Se dirige a la playa a ver si el viento le despeja, mete los pies en el agua para refrescarse. De repente se nota que pierde el sentido y cae en la orilla con tan mala suerte que cae boca abajo y el agua tapa su boca y nariz. ¡¡Coño me asfixio, piensa nuestro ilustre escritor y no me puedo mover!!. Tresso se esta poniendo morado, se muere.

De pronto oye, como muy lejos: ¡¡este hombre se está ahogando!! Y de inmediato alguien lo coge del agua como una pluma  y lo deposita en la arena. ¡Un medico!, grita el muchacho cachas, que éste hombre se muere. Vienen corriendo dos personas un hombre y una mujer a prestar auxilio a nuestro insigne analista.

Se presentan a la carrera, dice él: soy médico del Hospital de la Seguridad Social de aquí al lado, que coincidencia, dice ella,  yo enfermera del ambulatorio de la calle del Desprecio. Tomando la dirección del cotarro dice el médico: insúflele Uds. aire, yo le daré masaje cardiaco que si no se nos va, y Uds. dice dirigiéndose al cachas levántele las piernas. Por cierto, pregunta, ¿Uds. qué es?. Yo soy bombero.

 * Recibido vía mail, sin nombre, ni apellidos, ni…

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