Críticas al programa ‘España en Libertad’ desde el movimiento memorialista

Por Luis Suárez-Carreño*
“…Este programa se parece mucho a un acto fallido o a un ‘amagar y no dar’: una buena idea con una pobre, decepcionante, concreción que acaba siendo una cierta forma de postureo en materia de memoria histórica…”
El programa puesto en marcha por el gobierno para este 2025 bajo el nombre ‘España en Libertad. 50 años’, destinado a conmemorar el fin de la dictadura franquista y el inicio de la consecución de las libertades, ha sido elaborado sin contar con la sociedad civil, en particular los colectivos de memoria y de víctimas, bajo una óptica muy académica y muy poco militante o ciudadana, y, además, o precisamente por ello, sus contenidos, es decir, su agenda de actos (que aparece en la web que al efecto se ha creado), rezuma incoherencias y carencias, si de recordar lo que supuso aquel 1975 se trata realmente.
El párrafo anterior resume lo que una veintena de asociaciones, entidades y colectivos memorialistas y de víctimas han manifestado en una declaración hecha pública en estos días, en la que, no obstante, se empieza por valorar positivamente la iniciativa como ejemplo de las necesarias políticas públicas de memoria democrática.
Efectivamente, en mi opinión este programa se parece mucho a un acto fallido o a un ‘amagar y no dar’: una buena idea con una pobre, decepcionante, concreción que acaba siendo una cierta forma de postureo en materia de memoria histórica. Sin embargo, teniendo en cuenta la reacción furiosa de la derecha en contra de la iniciativa, sin matiz alguno, por el mismo coste político hubiera valido la pena hacer algo menos ambiguo, no más agresivo ni radical, simplemente más riguroso, y, también más respetuoso hacia el tejido memorialista de este país.
Y es que en este campo el postureo sale igual de caro, política y mediáticamente, que la coherencia ideológica y el rigor histórico. No hay más que recordar las reacciones de la caverna neofranquista, ese espacio desgraciadamente tan amplio y poblado, desde la estrafalaria pandilla autodenominada ‘Libres e iguales’, con su manifiesto revisionista, a los partidos de derecha ante el anuncio del programa conmemorativo… no necesitan ni siquiera conocer la agenda y contenido de actos, rechazan el recuerdo mismo de la dictadura, por muy edulcorada que sea esa conmemoración. Un rechazo en el que, por cierto, no ha faltado el monarca, aunque sea por omisión, excusando su asistencia a todos los actos a que ha sido invitado.
La violenta alergia a la memoria antifranquista de la derecha patria se manifiesta a diario ante cualquier gesto conmemorativo por nimio que sea: Puede tratarse de este programa conmemorativo o, por ejemplo, de la intención de declarar Lugar de Memoria Democrática la antigua DGS (Real Casa de Correos) en Madrid, durante más de 40 años centro de torturas de la policía política franquista. Un hecho que como es sabido, en principio no tiene apenas consecuencia material práctica -salvo la de la instalación de una simple placa informativa en la fachada del edificio- frente al que el gobierno de la Comunidad de Madrid se ha levantado prácticamente en armas. La virulenta reacción del gobierno de Ayuso ha sido similar a la que hubiera generado la propuesta del gobierno de expropiar el edificio para destinarlo a museo memorial de los crímenes fascistas… es decir, de hacer lo mismo que se ha hecho en la mayoría de países civilizados con similares instalaciones o centros de represión.
Volviendo al programa ‘España en Libertad’ y al comunicado de las entidades memorialistas, la ausencia de la sociedad civil activa en el campo de la memoria histórica en la preparación y ejecución de esta campaña conmemorativa es uno de sus déficits más chocantes. Como señala el comunicado memorialista, su diseño, agenda y pilotaje se han confiado exclusivamente a personas del mundo académico: el ‘equipo rector’ del programa está constituido exclusivamente por profesorado universitario, como si se tratara de poner en marcha un plan de estudios o un seminario especializado.
¿Es posible que las autoridades en la materia (en particular, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, sobre la que recae la responsabilidad directa de este programa conmemorativo) ignoren que la memoria histórica -y en concreto la democrática- no es un campo o disciplina académica, sino una construcción social? Difícilmente pueden ignorarlo cuando la propia ley de MD, aporta algo así como una definición en su primer artículo: ‘…entendida ésta (la memoria democrática) como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales’. Es decir, la memoria democrática es una interpretación colectiva, social y política, de la historia -no una doctrina científica ni académica- cuya construcción recae en cada momento en el conjunto de la sociedad y sus instituciones.
¿Puede también ignorarse que el protagonismo central en la transformación histórica, y en los procesos de democratización como el que este programa recuerda, corresponde igualmente a la sociedad civil, como ha correspondido a esta también, en nuestra historia reciente, la defensa activa del derecho a una memoria democrática (y, por lo tanto, antifascista, o viceversa), mucho antes de que las instituciones la hayan asumido y emprendido a través de políticas públicas?
Muy relevante son también los hechos históricos cuya omisión denuncia el comunicado en la programación de ‘España en Libertad’ referidos precisamente a la España de 1975 y a los acontecimientos y retos que convirtieron dicho año en una aguda inflexión histórica. Sobre todo la escalada represiva desesperada (asesinatos legales, nueva legislación represiva, estados de excepción, censura…) de un régimen moribundo contra la creciente movilización social (desde las fábricas, las universidades e institutos, los barrios, los nacientes colectivos feministas…) y nacionalista (sobre todo en Euskadi), y también contra la oposición desde los espacios de la cultura y la creación, mayoritariamente antifranquistas… e incluso desde las cárceles; y, de manera cada vez más amplia, el rechazo internacional al franquismo, tanto institucional como social. La mayor parte de lo cual, el programa oficial incomprensiblemente oculta.
Finalmente, el comunicado se refiere al apartado de ‘Lugares de memoria’ que se van a celebrar en la programación de ‘España en Libertad’, en el que, al tiempo que se incluyen conceptos (en muchos casos no se puede decir con propiedad que sean lugares) cuya relevancia histórica y democrática no es patente, se omiten otros manifiestamente relevantes y socialmente respaldados como los terrenos de la cárcel de Carabanchel en Madrid.
Dado que parece ya imposible cambiar (es decir, mejorar) la programación de ‘España en Libertad’, sería deseable que desde la sociedad civil se levantara una programación alternativa y complementaria que ofrezca una aproximación más verídica al significado del año 1975 en la transformación democrática de la sociedad española.
Ante el programa ‘España en Libertad. 50 años’
Declaración unitaria de colectivos de memoria y víctímas del franquismo
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