¿De qué Constitución habló Felipe VI en Nochebuena?

¿De qué Constitución habló Felipe VI en Nochebuena?

Por Domingo Sanz

Escribir implica una propuesta de pacto entre dos partes que se encuentran, una al teclado y la otra concediendo tiempo para leer el resultado. Por eso, antes de entrar en el meollo, podemos pactar tres cosas

La primera es que, si hay un “discurso de Estado” por excelencia, ese es el que cada Nochebuena pronuncia su jefe por la tele.

También que si hay discursos cuyos detalles se preparan con sumo cuidado, esos son los que pronuncia ese mismo jefe, el del Estado.

Y la tercera, que cada discurso tiene lugar en circunstancias distintas, incluido el color de un gobierno que le puede gustar, o no, a quien sale por la tele.

Para terminar con este prólogo le propongo a usted que se imagine que uno de sus socios en algún negocio le ha dejado con el culo al aire delante de terceros y en algo que es importante para ambas partes. Tal situación se produjo el 9 de mayo de 2022 y unos párrafos más adelante, en su contexto, citaré el detalle.

De los discursos navideños no conocemos sus intríngulis previos, pero sí sus resultados. A mí también me ha llamado la atención la misma palabra que a la mayoría: “Constitución”.

En el siguiente cuadro aparece el número total de palabras de cada discurso navideño y el de las veces que pronunció “Constitución” o derivadas. Por último, el resultado de dividir ambos números aporta la información del “peso” real de la Constitución en cada discurso.

Comparar molesta, pero la crítica sirve para intentar que mejoren quienes viven de los impuestos, y el jefe de Estado es el primero. Por eso, añadiré los datos de otros dos discursos, el del 3/10/2017 contra el referéndum celebrado en Catalunya y el de la última Pascua militar, en enero de 2023.

Con gran diferencia, los discursos navideños de 2023, 2022 y el de octubre de 2017 son en los que la palabra “Constitución” y sus derivadas tienen mayor peso. Coincide también el hecho de que sus respectivas duraciones (medidas en número de palabras) están siempre por debajo de la media de todos los discursos de Navidad, que es de 1.599 palabras. Hay consenso sobre cuál fue el discurso más tenso de todos, el del 3/10/2017. Solo 661 palabras.

En cambio, el discurso de la última Pascua Militar es, con diferencia, el más extenso y, por el tono empleado, uno de los que parece encontrarse más cómodo. Quizás porque está actuando en su condición de MASUFA (art. 62.h C.E.). Véase la forma en que pronuncia por única vez una palabra relacionada con “Constitución”. Fue así:

“Os pido que compartáis este sentimiento de admiración y orgullo, por vuestro trabajo en defensa de los valores constitucionales”.

Un tono que se parece muy poco al de una de las frases más criticadas del discurso que nos ocupa. Fue cuando dijo que:

“Por tanto, fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad. Fuera de la Constitución no hay una España en paz y libertad”.

Esta frase, al no ir acompañada de otra que, por ejemplo, animara a la sociedad a reformar la Constitución para adaptarla a los cambios, etcétera, no solo es un canto a un inmovilismo más propio de los franquistas Principios Generales del Movimiento. También supone una grave confusión de la escala de valores entre democracia y legalidad vigente. Y, por último, destila cierta amenaza contra quienes pudieran proponer leyes con medidas que no figuren en la Constitución. ¿Estaba pensando en la amnistía?

En cualquier caso, resulta de lo más cutre que alguien como Felipe VI insista tanto a favor del texto legal que garantiza su forma de vida, incluidos los privilegios que le permiten robar, violar y matar impunemente, por poner solo tres ejemplos.

Ahora es cuando regreso al quinto párrafo de este artículo para recordar que, en aquella fecha, el 9 de mayo de 2022, fue cuando Carmen Calvo, ex vicepresidenta del Gobierno, dejó a Felipe VI en “paños menores” al declarar que durante los meses anteriores había realizado gestiones discretas para suprimir la citada impunidad de cometer delitos y la “Casa Real” le respondió que no estaba de acuerdo.

Entonces es cuando caemos en dos detalles y nos hacemos una pregunta.

Primer detalle: el discurso de las navidades de 2022 fue el primero tras esa revelación de Carmen Calvo, y también uno de los tres en que, de manera destacada, más veces Felipe VI citó la Constitución.

Segundo detalle: el discurso de las navidades de 2023 se ha producido pocos meses después de que el PNV planteara la reforma para suprimir ese privilegio inaceptable, y no serán los únicos que insistan en ello. Además, Sánchez necesita cada voto de sus aliados de investidura hasta para respirar.

Por tanto, la pregunta inevitable.

¿Ha mencionado Felipe VI con insistencia la Constitución en sus dos últimos discursos navideños porque tiene un interés personal en que no se toquen unos privilegios que son insostenibles y con los que está atrapado porque sabemos que manifestó en privado su desacuerdo con que se suprimieran?

Y la respuesta, con una pregunta retórica, a la pregunta del título.

¿Está defendiendo Felipe VI la Constitución del “todos iguales ante la ley” del artículo 14, o la Constitución de “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” del artículo 56, a todas luces incompatible con el 14?

Para ir terminando, una reflexión con dos preguntas para juristas.

Cuando en una misma ley dos artículos entran en una contradicción tan flagrante como el 14 y el 56 mencionados y el poder legislativo es incapaz de reformarla para decidir cuál de ambos debe prevalecer en caso de conflicto, ¿existe algún tribunal que pueda resolver el entuerto? ¿es posible instar desde la sociedad alguna acción judicial que pueda sentenciar al respecto?

Y, para finalizar, una pregunta que no oculta una propuesta oportunista.

Siendo los políticos españoles capaces de haber pedido la mediación de Europa para un asunto tan doméstico y ruin como el de expulsar de sus cargos a unas personas que los llevan okupando más de cinco años desde que caducaron, ¿no sería también lógico que se pidiera la misma mediación para suprimir el privilegio de cometer delitos del rey, aunque sea por el peligro que ello supone, más allá incluso de las fronteras de su Reino?

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