El debate y los derroteros en vísperas de la República

Enriqueta de la Cruz*. LQS. Abril 2021

Se aprieta con el miedo, se doblega, en medio de la enfermedad y el cansancio, en el shock, esta práctica consolidada… Se es gestor político del Rey y de los intereses extranjeros, de quienes mueven teléfonos y despachos del poder

Cuesta, duele, escribir en España. Escribir es reflexionar sobre el estado de cosas, sin enmascaramiento y con responsabilidad, y el panorama no es alentador. Se sabe que la República será pronto un hecho, es un análisis no voluntarista, sino realista. La situación así es insostenible. Pero en sus estertores este régimen corrupto y clientelar (el nacido tras la Dictadura, como su continuación “democrática” en el 78), se muestra feroz, revitalizando al fascismo, sin que le tiemble el pulso; engañando, robando hasta los derechos más elementales: a comer, a miles y miles de nuestros compatriotas, conciudadanos.

Se muestra adepto a las banderas rojigualdas en vergonzosa y falsa actitud de “homenaje” a los republicanos.

Se muestra repartiendo puestos y parabienes en esa telaraña terrible de intereses que no va a mejorar absolutamente nada esencial, pues no se trata de eso sino de, en el mejor de los casos: “pasillear” “pelar la pava”, poner la oreja a favor de uno u otro partido (con sus intereses de parte, lógicamente) y en el peor de los casos: ser inmiscuido, concernido, corresponsabilizado y cómplice. Para la cúspide de este Régimen, coronado por una monarquía cenagosa, con metástasis terminal, que es ya jirones de cinismo e impostura, todo es lo mismo, todo le sirve, todo es El Régimen.

En estos meses, un año ya, de pandemia mortal, de necesidades sociales, vitales aflorando, de apertura de algunas puertas y ventana que nos han dejado entrever lo que hay: pobreza de país: material, ética, institucional, política, intelectual, cultural, se ha vapuleado a la gente, atormentado con infinidad de datos sin contenido cierto, sin compromiso dirigente honesto, sin lealtad con el interés general. Se ha ninguneado a la gente corriente que sostiene el país… y sufre las consecuencias de sus malos gestores.

Seguimos en la España esperpento donde ese progreso esperado tantos años… tampoco está en agenda… No toca.

Nos ofrecen un mundo por padecer donde, aún la casa por barrer, por adecentar, el dilema propuesto es: o fascismo agresivo, feroz, de dientes afuera sin pudor; o neoliberalismo capitalista agendado ya, gestionado por personas que a nadie representan verdaderamente, que hablan de reinventarse sin mirarse ellos un segundo al espejo, creyentes en un fin de la historia absurdo y descaradamente a-histórico, antilógico y nacido de unas mentes sectarias, mitológicas, para nada asentadas en tierra.

La izquierda, asfixiada por la concesiones, transmutada, absorbida últimamente por los populismos desideologizados, que arrastran con verborrea habilidosilla lo ya visto, las gracietas que nos entretuvieron 40 años en nuevas versiones descamisadas que hasta se atreven los fascistas castizos a llamar “comunismo”, cobra sus euritos caigan los que caigan, quienes caigan, como esos sepultureros de Luces de Bohemia. Ya no es: ni creíble, ni sólida ni algo mínimo.

Las urgentes necesidades: plan de rescate de los jóvenes, trabajo, vivienda, claridad, sanidad y escuela pública y unificada, revisión de Estado y autonomías, se enuncian o se reprimen, apaleando las ideas, los cantares… Pero no se adelanta. Nada…

Mientras, se tensa a la sociedad, temiendo a la sociedad, que se le acabe la paciencia. Se polariza, se quieren buenos y malos absolutos. No se habla de cuando confraternizan unos y otros, de lo que interesa esta polarización. De qué va el juego de la oca, “el gran juego”, rentable.

Se aprieta con el miedo, se doblega, en medio de la enfermedad y el cansancio, en el shock, esta práctica consolidada… Se es gestor político del Rey y de los intereses extranjeros, de quienes mueven teléfonos y despachos del poder, foros, fondos de inversión, no de la gente a la que se pide el voto.

Mientras, esta juerga infinita de autonomías que deciden sobre Navidades pandémicas y Semanas Santas grotescas sin careta, borracheras, sin caretas en los bares a promocionar donde se chilla y se suda y se contamina uno divinamente, que deciden, catetos, sobre vetos parentales del fasciocatolicismo pero no sobre la absurdez de ahogarse tras caretas mientras se camina por playas desiertas o por el desierto de Almería (que eso es potestad de ministros centrales cada día más ajenos a un ciudadano de a pie, más increíbles).

Mientras, la televisión pública de este Estado aconfesional, recién renovada de consejeros, vomita misas, vía crucis y promociona cuestionados padres que elevan a santos de la mano de fariseos preocupados tan solo por su barriga y el bien atado del killer del establishment del 39.

La degradación es tal que hoy sería preso el Valle-Inclán tan vigente de esos gobernantes que salen de su poltrona abrochándose la bragueta de tanto braguetazo a costa del erario público; ese Valle de artistas y talentos muertos de hambre, de pícaros sin conciencia, de “democracia que excluye las categorías técnicas” (y hasta la ortografía correcta, la igualdad, la educación básica). De esa cúspide de España que no honra a los que saben porque proyectan sombra, que premia con fondos de reptiles, que encarcela a sus músicos, que ahoga el genio, donde ni guardias, ni generales matarifes, fusiladores, ni aun algunos gobernantes saben no ya “los cuatro dialectos griegos”, sino absolutamente nada que no sea de su bolsillo. “La vida del proletariado no representa nada para el Gobierno”, como diría un personaje lúcido del gran dramaturgo. Como no representa nada para la oposición ni para ningún aspirante a mayores honorarios mensuales y bicocas: solo los bares, solo el que tiene algo, poco, el comercio que paga, el turismo que paga por putas y por cubatas, que viene a quemar dinero…

“En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”.

España, esta eternizada “deformación grotesca de la civilización europea”, está de saldo, está en derribo. “Todas sus fuerzas vivas muertas”, que no son las fuerzas que suponemos. Y sin que podamos decir todavía: “Ya se van alejando los escollos”. Santiago no abrirá España a la libertad y al progreso sino cuando nos reorganicemos sin escuchar más sirenas panzudas y rastreras, golfas de este Régimen golfo.

Solo cuando la pez se expulse y sepamos ser representados por quienes merezcan este honor, avanzaremos. No más señores, no más coronas ni sus serviles.

¡Viva el pueblo y la República! Ellos, nosotros, serán, seremos los primeros; esta, la próxima inmediata.

Paremos la podredumbre sin entrar en frentismos que son la trampa que conviene al poder, sin ceder nuestra soberanía, sin miedo, sin excusas; por necesidad, por dignidad. Habrá primavera.

* Enriqueta de la Cruz, periodista, escritora
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Un comentario en “El debate y los derroteros en vísperas de la República

  • el 11 abril, 2021 a las 22:10
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    Magnifico articulo, como todos los tuyos
    Pero no estoy tan segura de la llagada inminente que nos anuncias, y me gustaria saber en que te fundamentas.

    Respuesta

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