El neofranquismo descubre el Santo Grial

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Glez-Trevijano, con su cabeza alumbrada por el Santo Grial, es agasajado por los paladines neofranquistas de la Mesa Redonda (reconstrucción de A.P.)

Chevaliers de la Table Ronde
Goûtons voir si le vin est bon…
(Canción popular francesa)

El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Pedro José González-Trevijano Sánchez (Madrid, 1958) acaba de culminar contra el Congreso un golpe que unos tildan de blando y otros, lisa y llanamente, de Estado. No vamos a discutir el adjetivo pero nadie duda de que es un garrotazo. Tampoco elucidaremos si la asonada ha sido causada por otro de los versos de la susodicha canción popular aunque bien podría ser dada la apología del mollate que tanto pregona el neofranquismo (¡viva el vino!) y no digamos su desaforado machismo:

…J’en boirai cinq ou six bouteilles
Une femme sur les genoux.

En cualquier caso, se hayan bebido ‘cinco o seis botellas con una señora en las rodillas’ o con un pío devocionario, el Golpe estaba anunciado desde que inauguraron en Madrid el enésimo monumento a la Legión. Que los redactores jefes y los reporteros gráficos no ampliaran sus fotos mostrando hacia dónde apuntaba realmente el fusilero lejía, evitaba denunciar el inminente atentado –lo cual es tema de mucha enjundia que merecería alguna explicación.

Monumento a la Legión. Lejía apuntando con su fusil al cercano monumento a la Constitución (Madrid, septiembre 2022)

Visto el éxito de la censura fotográfica, el excelentísima presidente del TC, vio el campo abierto. Y no sólo ha sido juez y parte sino que se ha sublevado para fusilar a la (ex) sacrosanta Carta Magna.

Putrefacción del TC

El TC fue creado de nueva planta en el año 1980. Y comenzó con hartas esperanzas pues su primer Presidente fue nada menos que el gran Manuel García-Pelayo Alonso (1909-1991), becario en Viena, oficial republicano contra los franquistas, recluso en un campo de concentración francés, exiliado en Argentina y, finalmente, en Venezuela adonde regresaría para morir.

Monumento a Tomás y Valiente en la entrada al TC.

Su sucesor en el TC, Francisco Tomás y Valiente (1932-1996), contaba con iguales méritos constitucionalistas pero es más conocido por haber sido asesinado por ETA cuando, cuatro años atrás, había dejado el TC y daba clases en una universidad madrileña. Desde la aciaga fecha de su asesinato, la pudrición del TC ha emputecido la Justicia hasta el extremo servilismo neofranquista que se materializó ayer y que continuará en las próximas Edades.

– Ilustración de cabecera: Siglos XIX al XXI: prebostes dizque golpistas-constitucionalistas fusilando a la Constitución.
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