`Invincible Shield´, lo nuevo de Judas Priest

`Invincible Shield´, lo nuevo de Judas Priest

Por Mariano Muniesa

El nuevo álbum de Judas Priest, “Invincible Shield”, destaca como un poderoso y fiel tributo al clásico heavy metal, fusionando su legado con una evolución contemporánea, desafiando la percepción del género y revitalizando su relevancia en 2024

Escudo invencible contra la mediocridad musical

Desde el lanzamiento del álbum anterior de Judas Priest, “Firepower” de 2018 hasta el día de hoy, en el que tengo ya en mis manos su nuevo álbum de estudio, “Invincible Shield”, han pasado muchas cosas en el ya mítico grupo creador del sonido, la estética, la personalidad y de las señas de identidad más características del heavy metal tal y como lo conocemos en la actualidad. Más allá de los problemas de salud que aquejaron a su cantante y líder Rob Halford y al guitarrista que entró como sustituto de KK Downing Richie Faulkner, el hecho más relevante a mi juicio por su significado histórico, que Judas Priest fueran reconocidos por su trayectoria y aportación a la historia del rock e incluidos por ello en el Rock´n´Roll Hall Of Fame, uno de los pocos grupos netamente característicos del heavy metal como género musical con una entidad propia reconocidos por esta institución. Incluso entonces, fueron incluidos como parte de la categoría “Excelencia Musical” en lugar de como miembros oficiales de las categorías ordinarias.

Es un recordatorio necesario y un claro ejemplo de cómo el heavy metal a menudo sigue siendo considerado como un género de segunda clase por los “intelectuales” del rock y sobre todo por esa pseudoprensa musical supuestamente progresista y teóricamente de criterio abierto, desprejuiciado y avanzado. El álbum número 19 de Judas Priest, “Invincible Shield”, probablemente no cambiará muchas mentes fuera de los ya convertidos o de los pijiprogres modelnos y culturetillas, pero musicalmente, y esa es la razón fundamental por la cual he querido dedicar este artículo de hoy al magnífico nuevo disco de Judas Priest, es un trabajo de una calidad extraordinaria en cuanto a fuerza, sonido, energía y producción, mantiene intacta la personalidad de la banda, siendo fiel a los cánones más clásicos del heavy metal en ningún momento deja de sonar como un álbum actual y contemporáneo, llamado a ser un nuevo referente. Más de cuatro décadas después del inicio de su carrera, “Firepower” fue su mejor disco desde principios de los 90; “Invincible Shield” continúa donde lo dejó el trabajo antedicho.

Trabajando nuevamente con el productor Andy Sneap, el guitarrista de gira de la banda desde 2018 cuando Glenn Tipton tuvo de dejar las giras debido a las complicaciones para tocar por su enfermedad de Parkinson, la furia de Judas Priest ruge a través de 11 canciones que reflejan la ferocidad de sus títulos forjados a fuego en metal, pudiendo dividirse en mi opinión el álbum en dos bloques bien diferenciados: Uno, el que contiene aquellos temas que siguen la línea de álbumes como “Painkiller”, “Firepower” o sus clásicos de la primera mitad de la década de los 80. Puro heavy metal de la más clásica escuela Judas Priest que parecen compuestos, grabados e instrumentados para hacer destrozar el cuello de todos los seguidores de la banda en su próxima gira como “Panic Attack”, donde Rob Halford somete a sus cuerdas vocales a resistir llamaradas de ígneo fuego abrasador, “The Serpent and the King”, una pieza con un riff de guitarra inmensamente poderoso y un pegadizo estribillo que recuerda mucho a los Priest de los 80, el tema título “Invincible Shield”, como decía antes idóneo para los conciertos en directo, muy del estilo “Firepower” – ¿podría ser una outtake o una song in progress de las sesiones de grabación de su anterior entrega?- y latigazos como “Sons Of Thunder” y “As God Is My Witness”, este quizá el más power metal de todo el disco.

Pero paralelamente a estos himnos de puro heavy metal que podrían haberse grabado perfectamente para discos como “Screaming For Vengance” o “Defenders Of The Faith”, hay otro bloque de canciones en los que pareciera que Priest pretende reivindicar, remozar y poner al día a aquel grupo que en los 70, en especial en álbumes como “Sad Wings Of Destiny”, aunque ya dejaban indicios acerca de cómo su evolución musical iba a general el heavy metal contemporáneo, su estilo era todavía el de un hard rock muy influenciado por el blues progresivo inglés de la época 1968-1970.

Son temas por supuesto fuertes e intensos, pero a otro ritmo, con una estructura de composición que no les aleja del metal progresivo contemporáneo – en cierta medida, similar a como ha evolucionado en los últimos años el sonido de Iron Maiden- y que si bien han desarrollado en otros álbumes, en este trabajo es donde la inspiración y la fortuna les ha acompañado con mejores resultados. “Devil In Disguise” y “Gates of Hell” son los que en esa atmósfera más recuerdan a los Judas Priest de los 70, mientras que “Crown Of Horns”, “Escape From Reality” y “Giants In The Sky” son los que nos muestran a los Judas Priest actuales más influenciados por un tipo de metal más denso, más atmosférico y envolvente.

¿Sus letras? Como es habitual ya en su carrera, se mueven entre lo críptico y lo metafórico, sin perjuicio de que el grupo deje mensajes muy claros cuando cree necesario hacerlo. Judas Priest no pierde el tiempo escogiendo objetivos y fijándolos. “Es una señal de los tiempos en que reina el caos / Cuando las masas toleran a los tontos pomposos / Y la balanza de la justicia se inclina en desorden”, canta Rob Halford en la apertura de “Panic Attack” un tema tal vez políticamente ambiguo, pero justo y veraz en su indignación y en su denuncia. Como gran parte del álbum, no es exactamente un territorio nuevo para la banda, pero de todos modos se entrega con una intensidad que llama la atención y dice mucho de su coherencia y su honestidad.

“Invincible Shield” hace pocas concesiones. Judas Priest en 2024 no suena tan diferente de Judas Priest en 1984, es cierto. La batería ensordece como una ametralladora de wattios incontenible, los riffs de guitarra son demoledores, afilados y cortantes como una cuchilla disparados a velocidad de vértigo y Rob Halford aún es capaz de llegar a notas de una exigencia vocal realmente impresionante. Algo que indudablemente todos sus seguidores van a valorar y agradecer, sobre todo porque ello en modo alguno implica que se hayan quedado anclados en aquella época de los 80 ni en un sonido que renuncie a progresar y evolucionar.

Todo lo contrario, “Invincible Shield” entiendo que es un álbum que además de reivindicar a unos Judas Priest fuertes, inspirados, con una más que demostrada capacidad creativa y con una impresionante fuerza detrás, aporta al heavy metal, ese género, ese lenguaje, esa cultura tan denostada por los aspirantes a pseudoplumillas de “El País” o “El Confidencial” con instinto reprimido de becarios de la peor Radio 3 de los 80, un disco que revitaliza el género, refuerza sus señas de identidad y dota al heavy metal en 2024 de un nuevo ejemplo de cómo este mundo musical sigue vivo, sigue mostrando una enorme capacidad de evolución y crecimiento desde unas bases musicales sólidas y referenciándose en unas características que permanecen como todo un patrimonio, todo un legado de la historia del rock.

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