La COP 28, crisis climática e imperialismo emiratí

La COP 28, crisis climática e imperialismo emiratí

Por Nònimo Lustre

“Celebrar la COP 28 en Dubai-EAU,
es como celebrar una primera comunión en un local de striptís“
(Gran Wyoming)

Una de las muchas maneras de entender la COP 28, es considerarla el blanqueamiento del expansionismo-imperialismo de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) Después de años escuchando trivialidades como que los petrodólares de los Jeques -no sólo los de Riyad, capital de Arabia Saudita-, están comprando sectores estratégicos como son el fútbol -en lo populachero-, el comercio de armas -en lo imperialista-, en la trata de drogas y de mujeres -en lo simbólico-, en la propiedad inmobiliaria -rural y urbana-, llegando incluso a los sectores ‘neutrales’ del segmento tecnológico, conviene recordar que los EAU son una potencia con claras ambiciones imperialistas que están pagando la Naturaleza y los Pueblos de otros países.

Para demostrar este aserto, esta nota se ceñirá a la invasión emiratí de Socotra, una isla nombrada Patrimonio Mundial que está en riesgo de perder la biodiversidad que ha conseguido gracias a siglos de esmero indígena y de aislamiento. Sepan, pues, los Altísimos Personajes que han estrechado las manos de sus anfitriones emiratíes en la COP 28, que deberían lavárselas después.

Una anécdota asaz insulsa: en Dubai/COP 28, el presidente español aprovechó sus estipulados tres minutos de podio para augurar al universo un futuro Barbie-rosa y, de paso, para dizque desembolsar un montón de euros en favor de los menesterosos: “Todavía tenemos una oportunidad de salvar el planeta… España pondrá 20 millones de euros en el nuevo fondo para compensar a los países vulnerables de los daños ante el cambio climático”. ¿Por qué sólo 20 millones? En estas conferencias ‘ecológicas’ -léase, subalternas-, los Presidentes son más fulleros que en otras reuniones: prometen el oro y el moro sin que sus incumplimientos sean castigados ni siquiera con las hemerotecas. ¿Qué trabajo le costaba a Sánchez haber prometido 200 o 2000 millones para los países envenenados por Occidente? Bien lo entendió la presidenta italiana, la neofascista G. Meloni, quien se apresuró prometer ¡cien millones! Velay, Italia gana por 100 a 20 el trofeo Faroleros Mediterráneos Unidos, FMU.

En esta nota, no vamos a perder el tiempo analizando las bonitas palabras de los Altísimos Dignatarios. Las COP’s, son buenas ocasiones para que sus asesores alternen en unas competiciones filológicas que consisten básicamente en actualizar su vocabulario: de gentes a países, de Naturaleza a Ambiente -Medio, nunca entero-, de París al Cielo, etc. Aquí nos interesa destacar las ambiciones que los Emiratos Árabes Unidos (EAU; en inglés, UAE United Arab Emirates) están materializando en la exmisteriosa isla de Socotra. Abordamos este tema dividiéndolo en dos facetas: la naturalista y la político-militar.

Socotra y su naturaleza, Herencia Mundial

En 2003, la UNESCO declaró al archipiélago de Socotra (o Socotora; hoy Yemen, ayer Somalia), concretamente a la isla de Socotra, Reserva del programa Man and the Biosphere, MAB. En 2007, amplió sus condecoraciones al Detwah Lagoon y lo nombró espacio RAMSAR. Y, finalmente, en 2008, fue distinguido por la susodicha agencia de la ONU como World Heritage Nature Site (WHNS) Algunas de las razones de la UNESCO: reconocer que es una de las cinco islas más biodiversas del mundo puesto que 37% de sus 825 plantas son nativas de esta isla; 11 especies de pájaros únicas (endémicas); 90% de sus reptiles y 95% de sus caracoles son igualmente endémicos; y su vida marina incluye 233 corales de arrecife, 253 arquitectos de arrecife y 730 especies de peces costeros.

En 2015, dos ciclones especialmente fuertes asolaron Socotra. La recuperación de la isla corrió a cargo de EAU. Los isleños no tenían medios para construir las escuelas, hospitales, carreteras y servicios de agua así que tuvieron que aceptar la ayuda emiratí. Pero con condiciones soberanas: las carreteras no debían ampliarse y el puerto debía quedar como antes de los ciclones, sin mayores mejoras -además, las obras tendrían que ser supervisadas por la Yemen Environment Protection Authority (EPA) quien vigilaba el cumplimiento estricto de los protocolos exigidos por el WHNS. Pero, ¿para sorpresa de los isleños?, los EAU no respetaron ningún acuerdo, papel firmado ni protocolo. Las fuerzas reconstructoras fueron exclusivamente militares que llegaron en aviones cargo con tanques, blindados y soldados. En Hadibo, la capital, además de edificar con un cemento que destrozaba las viviendas tradicionales -mucho mejor adaptadas al clima- y de olvidarse de mantener servicios públicos como el agua o las basuras, ampliaron el aeropuerto, construyeron cuarteles, varias torres de comunicaciones y hasta dos antenas ‘de inteligencia’ (SIGINT) Y, por descontado, los Emiratos anegaron la isla con pesticidas, semillas alóctonas, palmas ajenas y especies invasoras oportunistas. Por supuesto, los planes para incrementar el turismo incluyen la nivelación de la tierra para construir rascacielos y la propaganda para vender esos cubículos como ‘turismo de aventura’. El gobierno de Yemen, sea cual fuere tan elusiva entidad, abandonó los proyectos de ocio vacacional que planeaban vuelos a Abu Dabi y, entonces, los Emiratos entraron a saco para implementarlos a través de la Khalifa Bin Zayed Al Nahyan Foundation -precisamente, una de las organizadoras de la COP 28. Para empezar, en una demostración de fuerza invasora, emitieron visados EAU, no visados yemeníes. Los isleños se han manifestado repetidamente contra estos planes. Muchos han sido encarcelados en prisiones regidas por los Emiratos denominadas “unofficial detention facilities”.Dracaena cinnabari, en Socotra, derribado por uno de los dos ciclones (Chapala y Megh) que asolaron la isla en 2015

En cuanto a las vidas marina y costera, los corales ovoides y el granito rojo de los valles (wadis) se están agotando para construir edificaciones palafíticas destinadas a los inversores de los países árabes del Golfo. Evidentemente, estas prácticas comerciales desatan la erosión y desprecian el plan de conservación costera. En Hadibo se está ampliando el puerto para poder recibir buques militares que inunden de armas el archipiélago e incluso factorías pesqueras flotantes, lo cual significa una calamidad de efectos inmediatos: los pescadores no pueden pescar en las inmediaciones del puerto y, las capturas que les son decomisadas son vendidas en el exterior como “producto EAU”.

Pero la hipocresía de los EAU fue a más. Por ejemplo, en Abd al-Kuri -una de las cuatro islas del archipiélago de Socotra-, la mayoría de sus habitantes fue deportada -¿huelga añadir a la fuerza?- para que EAU construyera un cuartel, en flagrante violación de la ley internacional humanitaria. Y, en Socotra, los Emiratos presionaron a sus indígenas para que vendieran sus casas prometiéndoles que seguirían siendo residentes, ahora como ‘propietarios’ -ya lo eran-, pero con la propina de que obtendrían permisos de trabajo en Dubai o Abu Dabi.

Pese a todos estos abusos, la población de Socotra aumenta, en parte porque están llegando masas de obreros provenientes de India y Pakistán-que, velis nolis, cazan miles de tortugas en peligro de extinción. Los residentes protestaron, claro está, y la respuesta de Arabia Saudita fue que, en 2019, el ejército saudí invadió Socotra para controlar los planes de sus teóricos aliados, los EAU. Resultado: más cuarteles, más torres de comunicaciones y la ocupación de las oficinas de la EPA yemení para puesto de mando militar.Las confusas y volátiles coaliciones de Riyad y Abu Dabi-Dubai, ¿son el futuro bélico del pasado inmediato?

Pese a los continuos roces entre los miembros de la colación ‘saudita’, los Emiratos continúan su invasión/saqueo/apropiación de Socotra. El presidente de la COP 28, el sultán Ahmed Al Jaber (ministro de Industria y de Tecnología Punta pero, sobre todo, emperador de ADNOC (Abu Dhabi National Oil Company), dejó clara su filosofía política: “es necesario enfatizar que debemos ampliar una definición de adaptación que subraye la resiliencia del clima global, transformar los sistemas de la alimentación y potenciar la ingeniería forestal y, finalmente, el manejo de uso de la tierra y del agua” (discurso en el Petersburg Climate Dialogue, Berlin, mayo 2023) (cf. Mouna Hashem y Martha Mundy, 01.XII.2023. “The United Arab Emirates is destroying the biodiversity of a Yemeni archipelago”. Independent Media Institute, Proyecto Earth | Food | Life)

Socotra, claroscuros juegos militares

Los EAU son una pieza clave en la coalición dirigida por Arabia Saudita en la guerra contra el mundo en general y contra Yemen en particular. Y Socotra es una isla de enorme importancia estratégica. Un vistazo al mapa es suficiente para saber que controla el estrecho de Bab el Mandeb, 115 kms. que van desde el canal de Suez y el mar Rojo hasta el golfo de Aden en el océano Índico. Su ribera africana pertenece a Eritrea y Yibuti; mientras que su ribera asiática, pertenece a Yemen. Alrededor de Socotra, más de 20.000 barcos navegan anualmente representando el 8% del tráfico petrolero mundial.

En Socotra, la intervención militar de la Coalición controlada por Riyad fue precedida por la circunspecta invasión de las organizaciones humanitarias. Es notoria la presencia en la isla de la Emirates Red Crescent (Cruz Roja à la árabe), especialmente activa en marzo 2000 cuando socorrió a los damnificados por unas graves inundaciones. Pero, a partir de 2015, so pretexto de la desastrosa aparición de los ciclones Chapala y Megh, los militares emiratíes y/o de la Coalición se hicieron omnipresentes. En 2016, llegó la ‘ayuda militar humanitaria’… y la construcción de la infraestructura militar saudí-emiratí. En mayo del año siguiente, tropas de Arabia Saudita invadieron directamente el puerto de Hadibo. Entonces, Yemen acusó a los EAU -testaferros de los sauditas-, de pretender incorporar Socotra a su imperio mientras asolaba la biodiversidad isleña, conseguida tras milenios de aislamiento. Por lo pronto, en algunas partes de Yemen comenzaron a ser omnipresentes tanto las banderas EAU como las fotos del Jeque Mohammed Bin Zayed. En 2018, Turquía se preocupó explícitamente por Socotra y, en 2020, uno de los gobiernos yemeníes acusó a los Emiratos no sólo de su invasión y de sus cuarteles sino, además, de apoyar al Southern Transitional Council (SFC)

El problema se enredó cuando los Emiratos firmaron tratos con Israel -obviamente, secretos acuerdos militares- que beneficiaban a Abdrabbuh Mansour Hadi, el otro presidente de Yemen, el depuesto por la rebelión popular de 2014. Con ayuda ‘técnica’ de los EEUU, los sauditas lanzaron la Operation Decisive Storm. El gobierno de Hadi, subalterno de Riyad, condenó la ‘agresión emiratí’ -que, según algunos medios, estaba apoyada por los socotríes. Hasta que, el 21.VI.2020, Emiratos se puso inopinadamente al lado del STC y, por ende, de los separatistas, y arrebataron Socotra a los partidarios de Riyad y del (¿ex?) presidente Hadi. En ese año marcado por la sublevación popular yemení, los gringo-sauditas creyeron que la guerra contra los ‘separatistas’ duraría “pocos días” pero la guerra de Yemen continúa en la actualidad puesto que los rebeldes hutíes de Ansarallah se mantienen en el poder de algunas regiones de Yemen (los hutíes, al-hūṯiyyūn, son de confesión zaidi-chiíta pero también admiten a sunitas. Otros medios les llaman movimiento Ansarallah, Ansarolá o Ansar Alá) Pese a que la guerra de Yemen sigue haciendo estragos entre los civiles, gracias al poderío de los medios occidentales, nadie ‘desarrollado’ o ‘instruido’ se preocupa por ella.

Apéndice: homenaje a los dragos

Desde España, sólo el gran fotógrafo Jordi Esteva ha visitado con provecho la exenigmática Socotra. En 2011, publicó Socotra. La isla de los Genios -que se encarnan en el ave Roc y en el ave Fénix-, libro al que siguió la película homónima (Siwa Productions, 2016; hablada en lengua socotri) Asimismo, sabemos que, en esta isla, abundan -relativamente- los árboles del incienso y de la mirra. Pero fijémonos en los dragos de Canarias porque son una atracción turística aunque su árbol drago sea sólo una variedad de las muchas especies que componen el género Dracaena, presente en varios continentes. Véase un mapa parcial de su distribución:Las dos rutas que conectan la distribución de las especies vivas y fósiles del grupo del dragon tree. En Aguedo Marrero, Rafael S. Almeida y Manuel González-Martin. 1998. “A new species of the wild dragontree, Dracaena (Dracaenaceae) from Gran Canaria and its taxonomic and biogeographic implications”; en Botanical Journal of the LinneanSociety 128:291–314.

Dracaena como seto vivo.
Mesetas de Papúa Nueva Guinea. Foto A.P.

NB. En Abu Dabi, la capital de los EAU, reside Juan Carlos I, rey emérito de España. Por falta de pruebas, en esta nota no hemos recogido los chismes que le sitúan como inversionista en Socotra en una colosal marina con cientos de amarres -¿en la capital Hadibo?

Imagen de cabecera: La sangre del drago. Con él, se barnizaban los violines Stradivarius.
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