La próxima visita de Wang Yi a Madrid una nueva oportunidad

Por Pedro Barragán*

Este mes de febrero el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, visita España. Esta visita se produce a escasas semanas de la cumbre que el pasado mes de diciembre se celebró entre la Unión Europea (UE) y China

Un buen momento para que España se replantee su distanciamiento con China

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, escenificaron la confrontación con China, siguiendo las pautas de Estados Unidos y en detrimento de la propia UE. Ambos parten de la idea de que la globalización, con las reglas y normas del GATT y, más tarde, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha beneficiado a los países en desarrollo. Esta idea, que no es sino una construcción ideológica para no expresar la realidad del estrés norteamericano por el sorpasso de la economía china, lleva a la UE a la contradicción de renegar de lo que ha sido su esencia política, la apertura del mercado, la integración económica mundial y el respeto a las normas económicas del GATT y la OMC, para pasar a defender las teorías proteccionistas del “des-riesgo” o de la “interdependencia sana”. Teorías que no son sino variantes de la apuesta norteamericana de la administración Biden de «patio pequeño, valla alta». Frente a ello, la posición china en la cumbre no fue otra que la defensa de trabajar con la UE en beneficio mutuo, en palabras del presidente chino, Xi Jinping, “No debemos considerarnos rivales por el mero hecho de que nuestros sistemas sean diferentes, ni reducir la cooperación porque exista competencia, ni entrar en confrontación porque haya desacuerdos”.

En este marco de progresiva alineación de la UE con Estados Unidos en su guerra comercial contra China para tratar de bloquear el progreso económico de este país, es en el que España tiene que definir su propia relación con China y si está dispuesta a renunciar a los beneficios de la relación económica actual en aras de un vasallaje innecesario con políticas ajenas a nuestra idiosincrasia y a la tradición española de defensa de la multiculturalidad y del libre comercio.

Oportunidades económicas y comerciales entre China y España

Las relaciones económicas y comerciales entre China y España han experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas y presentan oportunidades en diversos campos. China es ya el primer proveedor de bienes de España, el cuarto socio comercial tras Francia, Alemania e Italia y el tercer mercado de exportación de España fuera de Europa. Sin embargo, España no está sabiendo aprovechar las oportunidades que el rápido crecimiento de China puede ofrecerle. El alineamiento político con la estrategia hegemónica de Estados Unidos nos está llevando a perder grandes oportunidades. España centra una buena parte de su estrategia como país en dos áreas económicas, el turismo y la industria del automóvil, que están siendo las más perjudicadas por esta política.

En el caso del turismo, China acaba de eliminar los visados para los españoles entrando en China, mientras que los chinos han llegado el último año a necesitar meses para la obtención del visado en los consulados españoles, desalentando la contratación de viajes a España ante la incertidumbre de obtener el visado. En 2022 el ranking de los principales países emisores de turistas en el mundo según el gasto realizado por sus ciudadanos durante sus viajes al extranjero coloca a China en segundo lugar con 114,8 miles de millones de dólares, casi igualada con el primero (Estados Unidos con un gasto de 115,3 miles de millones de dólares).

Fábrica automóviles. China.

En el caso del automóvil y de la potente industria auxiliar española, hemos perdido la oportunidad de albergar las primeras fábricas de automóviles eléctricos chinos en la UE en favor de Hungría por las mayores garantías de estabilidad de la inversión que este país a ofrecido al ya mayor fabricante mundial de automóviles eléctricos BYD.

En el terreno agrícola, por ejemplo, la escasa promoción del aceite de oliva en China, al margen da la actual situación coyuntural de hundimiento de la producción en España, nos está impidiendo abrir el mayor potencial de consumo mundial (de los 29,1 kg. de aceite consumidos per capita anualmente en China, tan solo 0,042 Kg. son de aceite de oliva).

China es el líder mundial en la producción, instalación y exportación de energías renovables, y España puede aprender de su experiencia en este campo y buscar oportunidades de colaboración en proyectos de energía solar y eólica.

España está también rechazando las ofertas de grandes infraestructuras de comunicación con África que se le están proponiendo desde China, perdiendo la oportunidad de ser el centro de conexión comercial entre la UE y el principal continente emergente que es África.

La política de España respecto a China

No hay una posición oficial de la política española respecto a China, que se ha caracterizado durante años en el consenso entre el Partido Socialista (PSOE) y el Partido Popular (PP).

Sin embargo, en los últimos años se ha producido un cambio de actitud del gobierno, alineándose con la UE y Estados Unidos y que se ha puesto de manifiesto con claridad en dos temas importantes. En primer lugar, ha cambiado la actitud gubernamental hacia las inversiones chinas en España, pasando de buscar el apoyo financiero chino para el desarrollo económico de España, que ha dado lugar a inversiones como la adquisición por parte de COSCO de las terminales portuarias de NOATUM en 2017 y el impulso que ha supuesto para los puertos españoles, fundamentalmente el de Valencia y el de Bilbao, a dificultar o paralizar las nuevas inversiones. En segundo lugar, España se ha unido a la guerra comercial de Estados Unidos con la prohibición de los equipos de 5G de Huawei en las redes de telecomunicaciones españolas, a pesar de que toda la infraestructura de nuestra compañía de bandera, Telefónica de España, está construida en buena parte con tecnología Huawei.

La actitud de España contrasta con los logros de Portugal en su relación con China

En diciembre de 2018 Portugal, con el socialista António Costa de primer ministro, se incorporó a la Franja y la Ruta, la nueva Ruta de la Seda, mientras que el también socialista Pedro Sánchez rehusaba aquellos mismos días, en su reunión con el presidente chino Xi Jinpinj, unirse a la iniciativa comercial y de inversiones china.

Portugal ha conseguido convertir el puerto de Sines (160 km. al sur de Lisboa) en un centro importante para las rutas transatlánticas, las mediterráneas y las rutas del Cabo. Y se ha beneficiado de una fuerte presencia inversora china en la economía nacional.

Qué podemos esperar de la visita de Wang Yi a Madrid

En la última visita del ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, a España en 2018, expresó que “España cuenta con ventajas históricas y geográficas para participar en la iniciativa de la Franja y la Ruta, y China desea potenciar la cooperación mutua”, respondiéndole el Rey que “la iniciativa de la Franja y la Ruta es de gran importancia para el desarrollo y la prosperidad regional y mundial, y España participará en la iniciativa de manera más activa”.

Los tiempos han cambiado y la administración Biden ha logrado decantar la actitud neutral y multilateral de la UE hacia un posicionamiento en la guerra de EE.UU. por bloquear el crecimiento económico de China y de tratar de imponer el proteccionismo económico aún a expensas del propio declive económico occidental.

Estados Unidos ha forzado a Italia a salirse de la iniciativa de la Franja y la Ruta, que se ha formalizado en diciembre pasado. Dentro de la parte más occidental de la UE tan solo Portugal esta manteniendo los beneficios que le otorgan el haber firmado los memorandos de entendimiento relacionados con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, mientras que en la parte más oriental son mayoría los países de la UE miembros de la Iniciativa.

El Gobierno español aún puede defender ante la UE una posición más abierta y constructiva en relación con China. España tiene mucho a ganar sobre todo en el campo del turismo y de la cooperación tecnológica. Hemos sido el puente de entrada en Europa de numerosas empresas chinas, aportando réditos en cuanto a inversión y empleo y por nuestra posición geográfica podemos ser parte importante de la interconectividad y de las infraestructuras en un mundo donde China es la mayor potencia comercial.

* Pedro Barragán es economista. Miembro de Cátedra China, temática que deja reflejada en su blog personal. Es editor de la web Archivo de la Transición.
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