Niños fritos

Por Oscar Alajarín*. LQSomos.

Hasta ahora, en las revoluciones industriales, en las restauraciones reaccionarias, o en revoluciones neoliberales, olía demasiado a fritanga. Todavía huele. Les encanta el niño frito. Me explico. En los proyectos progresistas se suele avistar un mundo más libre. Ya sabéis, el horizonte es la emancipación. El proyecto del liberalismo económico para el futuro es desolador. Hay que comérselo inmediatamente. Hay que comerse los bosques, hay que comerse los mares, los recursos. Hay que comerse hoy la chicha del porvenir. Ya lo decía Bush Jr. a la pregunta de «¿Y qué va a ser del mundo en el futuro?» A lo que respondía «¿El futuro? A mí, plim, para entonces ya estaré muerto» Mientras en el proyecto progresista los niños son el futuro de la humanidad, en el proyecto salvaje neoliberal, los niños del porvenir son el menú del día de hoy.

Una revolución donde se coma niño frito no es mi revolución.

* Ilustración de Oscar Alajarín

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