No hay vertederos para tanta carroña

No hay vertederos para tanta carroña
Hace referencia tanto al objeto bandera como producto, a un determinado tipo de familia como producto, un estado como producto, etc., etc. La obra consiste en una instalación donde se expone cuatro trajes para un "grupo familiar institucional" y tradicional: padre, madre, hijo e hija. Las ropas serán a tamaño natural. Familia como producto, que defiende lo que le marque el sistema dominante: Patria- patriarcado-nacionalismo español y parafernalias varias. Grupo social que asume todos los constructos sociales sin cuestionar veracidad, implicaciones, etc.

El Topo Irreverente. LQS. Junio 2020

La pandemia del coronavirus que asola el mundo, saca a la luz -entre otras muchas cosas- la carroña humana que nos rodea. Además, esas gentes se sienten muy cómodas interpretando su papel, ayudadas y jaleadas por descerebradxs con buena chequera, por periodistas y medios de comunicación que ponen sus escasas neuronas al servicio del € o del dólar. Para ello usan a fondo el bulo, la mentira y la difamación, vamos que se pasan la ética profesional y el código deontológico por el forro de sus caprichos.

Esta carroña humana, no distingue sexos y es que este tipo de fauna, al menos, en el estado español, está muy repartida por géneros, aunque no sea en la misma proporción. Son significativas en política las Ayuso, Cayetanas (también llamada cisne negro portacoz del PP), Monasterios, Macarenas, Fátimas y… en el campo de los varones, los Casados, Abascales, Smth´s, Girautas, Almeidas, Marcos de Quintos, Egeas, de los Monteros y así hasta al padre espiritual de tod@s ell@s, José Mari A(z)snal. Y est@s personajes son l@s de primera división: si bajamos a otras categorías inferiores, no tendríamos papel higiénico en este país para limpiar tanta mierda.

“Vacaciones en España”, de Colectivo Democracia

Lo de Spain is different en este periodo se visualiza de forma muy clara al menos en el plano de la política. En vez de tratar de colaborar en la búsqueda de soluciones como hacen en los países que nos rodean, la pretensión de la derechona en sus distintas versiones, es joder por joder, con falsedades, alimentado por el ruido de sables, organizando velatorios al más puro estilo circense, con mucho boato y con trasnochado patrioterismo, en una palabra, todo es fachada, (de fachas, claro).

Lo más esperpéntico son las ganas que les han entrado de trabajar justo en el momento más duro de la pandemia, pero como nunca han currao, en seguida se les ha pasado la fiebre y vuelven a su estado natural, que no es ni más ni menos, que el de seguir zanganeando, eso sí, con el permiso del Borbón.

Y si hablamos del trifachito, que por cierto, están empezando a dejar de hacer pinza, al menos, en el terreno dialectico y para distinguirse, van cada uno a su bola… aunque a dos (PP y VOX) el cordón umbilical no les deja alejarse mucho, ya que comparten el mismo proyecto: salvar al capital y olvidarse de la salud de las personas.

Otro grupo de carroñer@s lo encontramos en la parte empresarial: algún@s vivales aprovechan esta pandemia para hacer caja y/o limpiar sus plantillas, utilizando en muchos casos los ERTES como fórmula para despedir o reducir el número de trabajador@s. Como las facilidades que le ofrece la reforma laboral se les quedan pequeñas, aprovechan la crisis del coronavirus para colar falsos expedientes de regulación y seguir en activo, para que sea “papá-estado” (que cuando ellos gobiernan les da tanto asco) el que pague los salarios y seguirse forrando. Y cuando esta formula no vale, exigen ayudas por la grave situación en la que están, algo que contrasta con los años en los que sus negocios daban pingües beneficios y entonces no soltaban un € ni a dios y menos Hacienda.

Dentro de la carroña empresarial, están también l@s que van de filántropos, con sus donaciones tanto económicas como en material (y que suelen ser muy aplaudidas) aunque su finalidad no sea otra que enmascarar el fraude fiscal que año tras año realizan sus departamentos de ingeniería económica y financiera. Lo que más me jode de esta historia, es que semejante generosidad resulta ser tan falsa como los títulos académicos de Casado y Cifuentes: el dinero que donan sale de los miserables salarios que imponen a sus trabajadores y de las cientos y cientos de horas extras nunca cobradas por l@s trabajador@s de sus plantillas, en una palabra, por nuestr@s compañer@s…

Las donaciones, eso sí, las realizan a través de sus fundaciones, para luego poderse desgravar y aparecer como grandes benefactores. El cuadro de honor de estos parásitos está bien representado por l@s Botines, Ortegas, del Pino, Roigs, Florentinos, Riberas, Dausellas y compañía.

Claro que hay más carroña y en este caso “con la iglesia hemos topado amigo Sancho”. La Iglesia católica, teniendo un sinfín de chiringuitos cerrados -y no hablo de las iglesias- ha sido incapaz de cederlos para atender al gran número de enfermos de corona virus: vamos, que la jerarquía católica hace años que perdió su caridad cristiana, salvo que crean que tener un organismo como Caritas es suficiente… y además lo que no sirve a nadie es que digan que han estado rezando por nuestra salvación y contra Covid 19 todo este tiempo; eso no es hacer nada, así que eclesiásticos, ¡a la cola del paro o a cortar caña!. Quienes están salvado vidas a pesar de las dificultadas y deficiencias, es el personal de la sanidad pública, que molan un montón y se merecen una ¡olaaaaa!

Viñeta de Acacio Puig

La jerarquía católica tiene además muy poca disposición a que exista una renta básica (también lo consideran como una paguita… que “acostumbra a vivir sin trabajar” y eso, según estos come-ostias, no es bueno). Seguramente piensan así, porque el monopolio de vivir sin dar palo al agua lo tienen ell@s, (sobre todo porque reciben del estado 11.000 millones de € y el destinado para del ingreso mínimo vital se sitúa apenas en unos 3.000 millones). Así que me pregunto ¿si hay que redistribuir adecuadamente el dinero de los presupuestos del estado cuál eliminaríamos para hacerlos más sociales?, sin dudarlo, el que ocasiona mayor gasto, ya que son muy escasos los beneficios sociales que nos aportan.

Ahora giraremos la mirada un poco más hacia la derecha y tropezamos con lo que llaman las cloacas del estado, donde hay personajes de comunión diaria con brazo en alto y mirando cara al sol y sin lugar a duda, afectos al glorioso caudillo. Es@s se mueven como pez en el agua en las más altas instituciones del ejército, policía, guardia civil y judicatura. Así vemos como toda la derechona en plena pandemia pone el grito en el cielo por el cese en un cargo (que no despido) de un picoleto (y además voluntario golpista) y en cambio ni se inmutan cuando los mismos palmeros despiden miles de sanitaros que se han dejado la vida por toda la ciudadanía.

Y la otra pata del banco, la justicia, o al menos muchos magistrad@s que se afanan en buscar culpabilizar a toda la gente que tiene pensamiento propio y crítico, como es el caso del movimiento del 8M. Las manifestaciones realizadas ese día, son uno de los males que tiene esa España-reserva espiritual de occidente… y por supuesto, se culpabiliza las mujeres de brujería y causantes de la propagación del virus con el único fin de intentar cargarse al movimiento feminista. Se les olvida que esos mismos días hubo concentraciones muy masivas en campos de fútbol (60.000 en Madrid, 77.000 en Barcelona) y en canchas de baloncesto con asistencia de entre 5.000 y 10.000 personas, sin olvidar los 9.000 en el mitin de Vox en Madrid. Si nos atenemos a la edad de la gente que ha fallecido a consecuencia del virus -un gran porcentaje mayores de 80 años- yo podría pensar que el contagio partió de la plaza de toros de Vistalegre, pues me es difícil imaginar tanta gente de avanzada edad en las manifas del 8M. ¿Pero quién soy yo, para hacer elucubraciones?

Para acabar, están también l@s pijifachas, que embozados en trapos rojigualda y cacerola en ristre, se manifiestan en la calle sin ninguna medida de seguridad y también en sus cochazos con el aire acondicionado a todo trapo, exigiendo al gobierno libertad y de paso su dimisión. Lo de la libertad, me da mucha risa (lo que les jode que estemos en primavera y no han podido presumir y exhibir sus modelitos, ni han podido ir al club a jugar al pádel con sus amiguetes, y sobre todo, no han podido ir esta semana santa al chalet de la sierra, ni tomarse un chivas mientras escuchan las tonterías del Borja-mari de turno, sobre lo bien que le sienta la dieta a base de marisco y jamón de pata negra).

Creo que si seguimos levantado las alfombras, saldrá más basura, pero para situarnos con esta vale. De lo contrario, no vamos a encontrar mascarilla que nos ayude a soportar el tufo a podrido.

Imagen de portada:
Boceto que aún no está materializado, título: “Producto nacional 1975-2020”. De Mariví Gallardo
Hace referencia tanto al objeto bandera como producto, a un determinado tipo de familia como producto, un estado como producto…
La obra consiste en una instalación donde se expone cuatro trajes para un “grupo familiar institucional” y tradicional: padre, madre, hijo e hija. Familia como producto, que defiende lo que le marque el sistema dominante: Patria- patriarcado-nacionalismo español y parafernalias varias. Grupo social que asume todos los constructos sociales sin cuestionar veracidad, implicaciones…

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