Uruguay: La multinacional papelera UPM extingue un río

Uruguay: La multinacional papelera UPM extingue un río

Por Nicolás Centurión*.

Un derrame de soda cáustica de la planta de celulosa de la multinacional finlandesa UPM aniquiló toda la vida vegetal y animal del terreno y acabó con la fauna acuática del arroyo Sauce, que desemboca en el río Negro, uno de los más importantes en Uruguay

El 17 de agosto UPM informó mediante un comunicado que había ocurrido un “incidente” en la planta de Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó -al noreste uruguayo-, operativa desde hace cuatro meses, donde “se registraron elevados valores de pH y se habría identificado la presencia de hidróxido de sodio en un tramo de un curso de agua dentro del predio industrial y de un campo lindero al sitio”, que tuvo como resultado la afectación de la biota acuática.

La empresa trasnacional indicó que “informó a las autoridades ambientales del caso y proporcionó la información disponible”. El derrame se produjo desde una pileta no adecuada para almacenar este producto y habría alcanzado un volumen de 900 a 1.000 metros cúbicos de soda cáustica, es decir, cerca de un millón de litros.

La información de seguridad de la soda cáustica la define como un fuerte álcali que absorbe agua y dióxido de carbono del aire, reacciona violentamente con el agua, los ácidos y los compuestos orgánicos, peligrosa tanto para la salud de las personas como el medio ambiente y de toxicidad aguda para los organismos acuáticos.

Con el derrame de UPM se utilizó la palabra «extinción» porque aniquiló la vida vegetal y animal a su paso y en el arroyo donde desembocó.

Confirmando la magnitud del desastre, el nivel de pH medido en la zona afectada superó el 13 cuando el máximo de la escala de alcalinidad es 14

La empresa UPM señaló que analizará la evolución del ecosistema a lo largo de un año y tomará medidas si no hay mejoras en ese plazo.

Pocos días atrás, el subsecretario de Medio Ambiente, Gerardo Amarilla, informó que el organismo oficial había aplicado una multa a UPM por superar los niveles permitidos de vertido de efluentes en el lago de Baygorria, pero no mencionó el derrame de soda cáustica. Una multa de números irrisorios para una empresa que factura millones de dólares: la multa fue de 40.000 dólares. Amarilla agregó que “es una más de las 1.000 denuncias y cientos de multas que se aplican por año”.

No es la primera vez que UPM genera daños en el ecosistema. Un hecho, incluso más grave aún, es la omisión de las autoridades uruguayas en aplicar y hacer cumplir las normas ambientales, como ocurrió un año atrás con el vivero de UPM, ubicado en Guichón, en el departamento de Paysandú.

La cartera de Medio Ambiente intimó a la empresa a corregir la situación, pero cuando estudiaba la sanción a aplicarle por la violación de la normativa, el titular del Ministerio, Fernando Mattos, emitió un decreto autorizando el uso de aquellos productos. Es decir, el Poder Ejecutivo modificó sobre la marcha la normativa para beneficiar a la multinacional.

El gobierno derechista de Luis Lacalle creó el Ministerio de Ambiente, un ejemplo de más de una fachada, un Ministerio de cartón que ni siquiera tenía una cuenta bancaria para poder cobrar las multas que imponía a las empresas. El primer ministro de Medio Ambiente, Adrian Peña del Partido Colorado, tuvo que renunciar por haber mentido en la obtención de un título universitario.

Rafael Menéndez, diputado de Cabildo Abierto -grupo derechista integrante de la coalición de gobierno- informó este lunes a Telemundo que solicitará la convocatoria del ministro de Ambiente, Robert Bouvier, a la comisión especial de Ambiente de la Cámara Baja para analizar un derrame de soda cáustica en un arroyo ocurrido a mediados de agosto en la planta de UPM de Pueblo Centenario (Durazno).

Menéndez dijo que en noviembre de 2018 hubo un derrame de soda cáustica de un camión de la misma empresa finlandesa. Y remarcó que «las multas para nada sustituyen el daño» y que es necesario «ver cuáles son los puntos críticos de control que va a establecer el gobierno» de manera preventiva.

UPM inauguró a principios de junio su segunda megaplanta de celulosa en Uruguay, la mayor inversión en la historia del país. La primera planta de UPM, que entonces era Botnia, fue instalada en 2007 en Fray Bentos, sobre el río Uruguay limítrofe con Argentina.

Su instalación provocó el rechazo de los vecinos de la localidad argentina de Gualeguaychú por el temor a que se contamine el fronterizo Río Uruguay. La disputa incluyó un corte del puente internacional y roces entre ambos países que se resolvieron en la Corte Internacional de La Haya.

Haz lo que yo digo y no lo que yo planto

UPM anunció en 2020 la firma, con un conglomerado de bancos internacionales, de una línea de crédito renovable de 750 millones de euros, condicionada al cumplimiento de objetivos de largo plazo relacionados con preservación de la biodiversidad y la reducción de las emisiones de gases que provocan el cambio climático… Pero resulta que este sólo se refiere a las plantaciones forestales de UPM en Finlandia.

En Uruguay, con un ecosistema de pastizal o pradera natural, 16 millones de hectáreas son aptos para agricultura y ganadería. De ese total 2,5 millones de hectáreas están cubiertos de árboles si se suma el monte nativo y las plantaciones de las empresas forestales. UPM maneja actualmente en este país unas 400 mil hectáreas, según su informe anual de 2019, o sea 16% del total de bosques y plantaciones.

En Finlandia UPM tiene un 2,5% de los bosques y plantaciones, donde cultiva 100% de especies nativas en sus tierras, pero en Uruguay hace exactamente lo opuesto: sus plantaciones son exclusivamente de eucaliptos, una especie exótica o extraña al ecosistema original.

No hay futuro

El eslogan de UPM es “producimos futuro”. Un futuro sin tierras cultivables, con cauces de agua arrasados, extrayendo día a día nuestra riqueza natural de las más preciadas: el suelo.

Desde el arribo de UPM a Uruguay todo fue opaco. Sus contratos, los números que se manejaban, los estudios de impacto ambiental. El conflicto con los ambientalistas argentinos de Gualeguaychu despertó el chovinismo más rapaz en la comarca uruguaya.

Ahora UPM tendrá su propio tren, modificando varias ciudades a su paso, ajustándose el país a las necesidades de la multinacional. UPM interviniene en la educación, tiene prioridad en los caudales de determinados ríos y a su vez en energía eléctrica. ¿Qué más?

¿La justicia alcanza a las multinacionales?

Víctor Bacchetta plantea en Sudestada que los artículos 218 y 225 del Código Penal, bajo el título de Delitos contra la Salud Pública, tratan sobre el envenenamiento o adulteración de aguas o productos destinados a la alimentación, como son los cursos de agua en zonas de producción agrícola y ganadera o de esparcimiento de las poblaciones cercanas.

Por ambos artículos se prevén penas de prisión y penitenciaría por el envenenamiento o adulteración, en forma peligrosa para la salud, de esas aguas. ¿Llegará a juzgarse a la multinacional UPM?

Antes chocará China con África.

* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Asociado al CLAE

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