Venezuela: terminar con el «golpe de estado permanente»

Anti-government protesters stand behind a barricade during clashes at Altamira square in CaracasJérôme Skalski*. LQSomos. Marzo 2015

Los representantes del Comité de víctimas de la Guarimba, ONG creada al día siguiente de los disturbios desencadenados por la oposición a partir del mes de febrero de 2014 en Venezuela, se hallaban ayer en París, haciendo un llamamiento a la justicia y al reconocimiento de sus derechos.

La «Guarimba» (disturbios provocados por la derecha), que han agitado a Venezuela entre febrero y junio de 2014, ha dejado infinidad de víctimas. Sus familiares, reunidos en la sede del Comité de Victimas de la Guarimba, en la Casa de América Latina, en París, han dado ayer una conferencia de prensa con el fin de informar a la opinión pública francesa de los trágicos sucesos acaecidos al día siguiente de la elección presidencial de abril de 2013 que continuaron a partir de febrero de 2014, tras una relativa calma de lo que ellos denuncian como un «golpe de estado permanente». Estos disturbios civiles fueron provocados por los representantes de la oposición como respuesta a los resultados electorales, elecciones reconocidas como legítimas por los observadores internacionales. Actos criminales, los hechos de violencia se tradujeron en barricadas de alambre de espino y cables de acero tendidos de lado a lado de las carreteras, disparos, bombas e incendios de edificios públicos y privados, lo que dejó un saldo de una cincuentena de muertos y cerca de 900 heridos, entre civiles y fuerzas del orden.

Una ONG para testimoniar y denunciar

Tras su paso por Madrid y Bruselas y antes de ser reconocidos oficialmente por el alto comisionado de Naciones Unidas por los derechos del hombre de Ginebra, los representantes de esta ONG venezolana, a su paso por París, dieron su testimonio y denunciaron la manera en que los medios internacionales habían tratado estos hechos, la mayoría de las veces, dando la espalda a quienes defendían el orden republicano y democrático salido de las urnas en Venezuela, dándoles la rúbrica simplemente de «protestas estudiantiles».

Hay que señalar también que, detrás de los nombres de estas víctimas, en su mayoría civiles, quedaban centenares de destinos quebrados. «Los sucesos violentos que tuvieron lugar en abril de 2013 por motivo de la victoria del presidente Maduro fueron obra del candidato de la oposición, Enrique Capriles Radonski, quien llamó a sus partidarios para estallar en cólera la tarde de los resultados», ha comentado Nairoby de González. «Las manifestaciones tuvieron lugar en la calle, cerca de una guardería en la que se hallaban niños. Nueve personas murieron, entre ellos dos niños», precisó la mujer cuyo marido, funcionario del ministerio público, murió en febrero de 2014 tratando de evitar que se levantara una barricada en la acera. «El objetivo de nuestro Comité es dar a conocer la verdad al mundo entero y pedir que los autores materiales e intelectuales de estos hechos sean castigados y que exista justicia para las próximas víctimas», explicó. Un objetivo difícil, si no imposible, según su opinión en un contexto donde la presión que se hace sobre el gobierno de Venezuela es un obstáculo a los procesos judiciales para establecer responsabilidades y ejecutar sanciones legales.

Leopoldo López, considerado el responsable

“Mi hijo murió el 21 de enero de 014 en Caracas, decapitado por un alambre cuando se dirigía a su trabajo en moto», comentó Luis Durán de la Rosa. «Mi hijo ha perdido la vida por el odio que se manifiesta en las calles», continuó, denunciando como causante de ello a Leopoldo López, el coordinador nacional del partido Voluntad Popular por los sucesos de la Guarimba.
“Nuestras víctimas vuelven a ser víctimas, en tanto que Leopoldo López es presentado como víctima y no como el provocador de los sucesos», e insistió «Nosotros exigimos justicia para que pueda allí haber paz». Carmen Labrador ha concluido esta serie de testimonios con la siguiente afirmación: «Mi hermano Orlando fue asesinado por un sniper que le disparó desde un tejado», indicó. «Las fuerzas de la oposición han querido mostrar como pacíficas las manifestaciones que hoy sabemos han sido violentas», señaló. «Lo que nosotros esperamos es que se haga justicia y que los casos de las víctimas no sean olvidados». En el curso de su intervención, hablando de María Corina Machado y Antonio Ledezma, nuevamente se trató de la responsabilidad de Leopoldo López del llamamiento a la insurrección de febrero de 2014.

Arrestado el 18 de ese mismo mes y puesto en arresto provisional bajo la triple inculpación de instigar al crimen, al odio y a la provocación de incendios, Leopoldo López defiende a gritos su inocencia, pretendiendo ser víctima de una represión política. Utiliza permanentemente los adjetivos «democracia», «constitucional» en su llamamiento a la «salida» del orden republicano de Venezuela, en busca del derrocamiento de Nicolás Maduro por las manifestaciones callejeras, desde el día siguiente de las elecciones municipales de diciembre de 2003.
En Venezuela, como en todos los Estados democráticos del mundo, el llamamiento a la insurrección armada y al derrocamiento violento de un gobierno elegido por el pueblo son castigados por la ley.

La estrategia de negar siempre

Político y economista, coordinador del partido Voluntad Popular, ha ido creciendo desde febrero de 2014 como máxima figura de la oposición, Leopoldo López se convirtió en febrero de 2014 como la figura más importante de la oposición. Buscando llevar a millones de venezolanos a la calle en las manifestaciones con el propósito de hacer caer el gobierno de Nicolás Maduro, no ha cesado de provocarlos con una ambigua retórica. En el transcurso de su campaña basada en el slogan de «La salida», ha negado las acusaciones de preparar un golpe de estado similar al que se intentó con el presidente Hugo Chávez en 2002 y exhortar a Maduro a que se retire.

Venezuela-LQSomos

* Publicado en el diario L’Humanité, traducido para LQSomos por Arturo Seeber .
Imagen: Las guarimbas en la Plaza Altamira de Caracas, el 3 de marzo de 2014. Foto de: Tomas Bravo /Reuter

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