Elogio a la intolerancia

Juan Gabalaui*. LQS. Abril 2019

Nos hablan de ciudadanía y de democracia para defender que nos quedemos quietos y callados. Si protestas activamente y te organizas contra los discursos antisociales y contraderechos, te quitan puntos en el carnet de ciudadanía y de demócrata

No, no soy tolerante. No tolero el fascismo, los discursos almibarados o agresivos que atentan igualmente contra derechos fundamentales. No tolero los privilegios ni las desigualdades, ni a los mentirosos ni a los hipócritas. No tolero a los que se manifiestan contra los derechos de los demás ni a aquellos que se inventan el derecho a disfrutar de espectáculos donde se tortura a animales. No tolero a los que miran a otro lado mientras mueren personas en el mediterráneo o se les enjaula en campos de refugiados y centros de internamiento. No tolero a los que utilizan a otras personas para alcanzar sus deseos, atentan contra su dignidad y se aprovechan de su vulnerabilidad. No tolero a los que defienden dictaduras fascistas y deforman la historia para justificar la vileza de aquellos que consideran héroes aunque no sean más que criminales. No tolero a los que pervierten el lenguaje para seguir acumulando y manteniendo posiciones de poder. No tolero a los que se aprovechan de los que nada o poco tienen, ni a los que les culpan y desprecian. No tolero a los expertos que nos dicen cómo tienen que ser las cosas para que todo siga igual. No tolero a los fascistas de botas militares y excesos verbales ni a los que se esconden detrás del traje y la corbata y cuidan el discurso. No tolero a los autoritarios ni a los amantes de la fuerza bruta y del golpe encima de la mesa. No tolero a los que gritan libertad mientras la atropellan. Su libertad es nuestra cárcel. No tolero a los que aman la tolerancia porque son los mansos que permiten el actual estado de las cosas.

Estoy harto de los biempensantes que nos piden moderación. No hay ni puede haber moderación ante los discursos que atentan contra libertades y derechos fundamentales. La oposición activa y la desobediencia son las herramientas para desactivar este juego. Nos dicen que todo el mundo tiene derecho a expresar libremente sus ideas. Y es verdad. Las pueden expresar. Pero si ponen en riesgo los derechos de las personas, si los quieren eliminar o recortar, nos deben tener enfrente. Es un imperativo moral. Lo contrario nos convierte en cómplices o en idiotas. Nos llamarán terroristas, delincuentes y reaccionarios pero nosotros no hemos cometido terrorismo de estado, ni hemos robado las arcas públicas ni manipulado las más bajas emociones, instigando al odio y a la confrontación. Nos hablan de ciudadanía y de democracia para defender que nos quedemos quietos y callados. Si protestas activamente y te organizas contra los discursos antisociales y contraderechos, te quitan puntos en el carnet de ciudadanía y de demócrata. Prefieren que normalicemos estos discursos estableciendo un debate de igual a igual como si la historia no hubiera demostrado que esto es estéril. Quieren que nos quedemos en casa viendo los debates televisivos. Nos quieren inofensivos. Nos quieren mansos. Nos quieren tolerantes. Pero somos antifascistas y nos tendrán enfrente.

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* El Kaleidoskopio

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Chillida, escultor del vacío del tiempo

Carlos Olalla*. LQS. Abril 2019

En el proceso de mi trabajo, se da siempre un diálogo entre los dos, entre lo lleno y lo vacío… el hombre es materia y espíritu, las dos cosas están estrechamente unidas. Cuando un artista se acerca a la materia ya le está infundiendo su espíritu. No hay nada más espiritual que la materia artística… El arte está ligado a lo que no está hecho, a lo que todavía no se crea

Creador del vacío que habita, de la oscuridad que ilumina, sempiterno buscador de lo desconocido y enamorado sin remedio de la belleza, Eduardo Chillida fue una de las personas más singulares que dio nuestro siglo XX. Su profunda espiritualidad y su inquebrantable espíritu inquieto le llevaron a explorar siempre los límites de lo desconocido y a adentrarse en el insondable misterio de la creación.

Iba para futbolista, fue portero de la Real Sociedad hasta que una lesión le apartó para siempre del que creía que iba a ser su futuro. La arquitectura le llamó con fuerza hasta que, movido por su insaciable sed de aprender, descubrió que no le interesaba nada que pudiera enseñarse y abandonó la carrera. Su facilidad para el dibujo le llevó a estudiar Bellas Artes pero, al comprobar que para él dibujar era lo más sencillo del mundo y que incluso dibujando con la mano izquierda no hallaba motivación alguna para seguir la llamada que intuía en su interior, también lo abandonó para ir a vivir con Pili, la que fue el amor y motor de su vida, a París donde descubrió el universo de la escultura al que ya dedicaría toda su vida. “Yo me coloco en un territorio donde todo es desconocido, cosas de los hombres que no entendemos y que yo trato de entender. Luego lo que uno aprende con el arte no se puede enseñar. Lo que se puede enseñar no vale gran cosa, lo que vale es lo que tú tienes que aprender. Si uno no tiene preguntas, mal asunto”.

“Me crié dando balonazos en la Concha y contemplando las olas. A fuerza de mirarlo el mar se ha convertido en mi maestro… El mar y Bach son mis maestros, de ellos aprendí el concepto del tiempo. Cuando escuché por primera vez su Suite nº 4 para violoncello comprendí que la música es como una escultura etérea y perfecta… Juan Sebastián Bach es muy parecido al mar, él es el mejor arquitecto de la humanidad, solo que ha construido en el tiempo. Es mejor arquitecto que Fidias. La música es una construcción en el tiempo y en el espacio, a Bach como arquitecto no ha habido nadie que se le arrime… Mi padre era un hombre muy serio y uno de los días que comimos en casa me invitó a dar un paseo y me habló de la conveniencia de ganarme la vida. Yo, que en aquella época trabajaba como un burro, le contesté: “yo me gano la vida, lo que sucede es que no me lo pagan”. He sido siempre un suicida, no he movido un dedo para vender. Si había encargos o venía alguien a comprar, bien. Si no, también… De mi padre aprendí algo que nunca olvidé: que el hombre tiene que tener el nivel de la dignidad siempre por encima del miedo”.

Contemplar una obra de Chillida, dejarse habitar por ella, es participar del encuentro del ser humano con la naturaleza, de materia y espíritu, de espacio y tiempo. Chillida esculpe sueños y anhelos, en sus esculturas el vacío cobra sentido y nos recuerda que somos más, mucho más que simple materia. Su profunda espiritualidad le llevó a encontrar la belleza creando un mundo de formas y materiales capaces de reflejar la poesía que vive en la naturaleza, los versos que susurran las olas, la voz del viento, esa voz suave a veces que nos habla de amores o tremendamente fuerte cuando es la galerna de la pasión la que toma la no palabra con la que nos dice tantas cosas. “En el proceso de mi trabajo, se da siempre un diálogo entre los dos, entre lo lleno y lo vacío… el hombre es materia y espíritu, las dos cosas están estrechamente unidas. Cuando un artista se acerca a la materia ya le está infundiendo su espíritu. No hay nada más espiritual que la materia artística… El arte está ligado a lo que no está hecho, a lo que todavía no se crea. Es algo que está fuera de ti, que está más adelante y tienes que buscarlo. Soy un hombre que trata de hacer lo que no sabe hacer”.

Siempre tuvo la necesidad de compartir su obra, de darla a los demás para poder comunicarse con ellos a través de la emoción y la intuición. Como sabio que era, hizo que su vida girase en torno a las preguntas, nunca a las respuestas: “La idea es lo primero. Pero no sé si llamarlo idea… es algo que percibes, y que yo llamo el aroma, pre intuición. Pero para desarrollarla necesito materia. Sin ella, el arte no existe. El arte es un diálogo con la materia y el espacio, que en realidad, es otra materia, mucho más rápida y escurridiza… La historia de la humanidad está vertebrada en torno a preguntas. A veces las preguntas se repiten, pero en cada época se responden de manera distinta. Yo veo el arte como un tremendo bloque con muchas variantes en vez de contemplarlo como un desarrollo científico o tecnológico. Velázquez no demuestra que Leonardo estuviera equivocado, como tampoco Picasso nos puede decir que Goya viviera en el error. Cada artista es un universo cerrado, pero se comunica con los otros en la búsqueda de unas mismas respuestas”.

La sensibilidad y la curiosidad eran los pilares sobre los que consideraba que podía edificarse toda creación artística: “la capacidad de percepción superior a la media es la única diferencia que tiene un artista con los demás y después tener ganas de trabajar o de entender lo que no se entiende. Conocer lo que no se conoce” La luz fue la que le hizo darse cuenta de que su tierra era la vasca y la que le llevó a elegir los materiales con los que trabajaría como escultor: “La luz del Atlántico es una luz que es mía, es una luz oscura. Yo empecé enamorándome de la luz blanca de Grecia y por allí empezó mi obra, pero me di cuenta que no era lo mío y entonces di un giro en el año 50, y en el 51 ya hice mis obras en hierro…Yo en el País Vasco me siento en mi sitio, como un árbol que está adecuado a su territorio, pero con los brazos abiertos al mundo. Estoy tratando de hacer la obra de un hombre que es la mía, y como soy de aquí, esa obra tendrá unos tintes particulares, una luz negra que es la nuestra… Todos queremos mucho a nuestra tierra, pero esto no puede impedir que te sientas parte del universo, comparable a cualquier otro pueblo o raza”.

Esa necesidad de compartir, de darse a los demás, le llevó a soñar con un espacio en el que se pudiera pasear libremente entre sus esculturas y la naturaleza, dialogar con ellas. Ese sueño es Chillida Leku, el espacio Chillida que creó con su mujer en el año 2000, poco antes de morir y que, tras permanecer cerrado desde 2011, acaba de abrir de nuevo sus puertas. Juntos habían comprado el caserío de Zabalaga cuando estaba en ruinas. Chillida dialogó con aquellas ruinas para preguntarles qué querían ser: “a ver, ¿tú qué quieres, tener tres pisos como antes? ¿que te entre la luz por arriba? La casa iba respondiendo…” Así es como fueron reconstruyendo aquel espacio que albergaría sus obras para que podamos hoy pasear entre ellas dejando que nos hagan todas las preguntas que le hicieron a él: “Un día soñé una utopía: encontrar un espacio donde pudieran descansar mis esculturas y la gente caminara entre ellas como por un bosque… yo sólo quiero hacer algo para los hombres, un gran espacio donde nos sintamos más pequeños de lo que nos creemos y más iguales los unos a los otros, un lugar de tolerancia, maravilloso”.

Puede que haya quien piense que el hecho de haber empezado de portero de fútbol y haber acabado siendo uno de los escultores más reconocidos mundialmente sea una contradicción o una falta de coherencia, pero nada en Chillida es incoherente. En una entrevista con una periodista mejicana expresó perfectamente la relación aparentemente inconexa que existe entre ser portero de fútbol y ser escultor: “El campo de fútbol es una superficie bidimensional donde ocurren fenómenos a través de un balón que se mueve y que tiene que entrar en una portería y en la otra. Pero da la casualidad que la portería, entre el marco y el área, es un espacio tridimensional, es un diedro, y ahí es donde está el portero y donde ocurren todos los fenómenos verdaderamente activos del fútbol. Por tanto, el portero tiene que desarrollar una serie de condiciones muy especiales de intuiciones espacio temporales muy rápidas y muy inmediatas relacionadas con estos dos misterios, el espacio y el tiempo, que me hacen pensar que las condiciones que hacen falta para ser un buen portero y un buen escultor son prácticamente las mismas”.

Consciente de que espacio y tiempo son la esencia trágica del ser humano, dedicó su vida a indagar por caminos nunca explorados hasta entonces, a huir de todo cuanto le apartara de la creación, a hacerse todas esas preguntas que fueron una constante en él y que marcaron su destino, el destino de un hombre humilde para el que el amor y la amistad fueron el faro que iluminó sus noches de insomnio en las que creó gran parte de sus obras, y sus días de profundo trabajo convirtiendo en materia lo que solo habitaba en su alma. Octavio Paz, gran admirador suyo, dijo de él: “Cada escultura de Chillida dice una cosa distinta: el hierro dice viento, la madera dice canto, el alabastro luz. Pero todas giran incansablemente en la casa del espacio.”

Contemplando su obra y la que podría haber llegado a crear se tiene la sensación de que Chillida fue un hombre libre que se adelantó a su tiempo

En su obra siempre buscó el encuentro de la naturaleza con la poesía a través del diálogo entre la materia y el vacío. Uno de los versos de su gran amigo el poeta vallisoletano Jorge Guillén marcarían para siempre su concepción de la escultura: “Lo profundo es el aire”. Fruto de esa idea dedicó parte de su vida a buscar una montaña en la que horadar un enorme cubo vacío concebido como un gran monumento a la tolerancia. En 1996 halló, por fin, la montaña con la que siempre había soñado: Tindaya, en Fuerteventura, un cerro de 400 metros de altura en cuya cima se conservan relieves podomorfos de los habitantes prehispánicos de la isla. Desde el primer momento su proyecto se vio envuelto de una gran polémica entre quienes lo apoyaban y quienes defendían, y defienden, que Tindaya no debe tocarse porque ya es de por sí una obra de arte que se vería amenazada por las obras de vaciado del interior de la montaña y el impacto turístico que acarrearía. El monumento nunca llegó a realizarse y, treinta años después, sigue inmerso en las disputas entre quienes quieren llegar a crearlo y quienes se niegan a que se cree. Ese no fue el único sueño irrealizado de Chillida. Profundo admirador de la pintura de Hokusai, que cien años antes de Kandinsky ya había intuido que la pintura no debe limitarse a reflejar la realidad de los objetos que vemos, diseñó un conjunto escultural de enormes proporciones compuesto de piedra y acero que ubicó en un punto exacto frente al monte Fuji y con una orientación determinada que permitiría la contemplación del monte sagrado desde su escultura. Esta vez fueron las dificultades financieras de los promotores del proyecto las que le impidieron realizar su sueño.

Contemplando su obra y la que podría haber llegado a crear se tiene la sensación de que Chillida fue un hombre libre que se adelantó a su tiempo, que siempre buscó adentrarse en lo desconocido, que exploró los límites de todo lo concebido intuyendo que formamos parte de un todo indivisible, de ese algo “moderno como las olas y antiguo como la mar” que nos impulsa a perseguir nuestros sueños…

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Libia: El sueño contenido del “mariscal” Hafther

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2019

La actual crisis Libia, ha vuelto a hacer crujir la unidad Europa, por los diferentes intereses petroleros en el país norafricano que tienen Italia (ENI) y Francia (TOTAL), además de temer, que una nueva ola de refugiados verdaderamente imparable se lancen al Mediterráneo

Mientras entre 15 y 25 mil hombres del Ejército Nacional Libio (ENL) que responden al auto ungido “mariscal de campo” Khalifa Hafther, se encuentran a unos 25 kilómetros de la ciudad de Trípoli, con 2 millones de habitantes, el último enclave en posesión del Gobierno de Unidad Nacional (GNA) impuesto por Naciones Unidas y encabezado por el Primer Ministro, Fayez al-Sarraj, a quien el jueves 11 el fiscal militar del ENL dictó una orden de arresto junto a otras 22 personas por “cometer crímenes y apoyar el terrorismo en Libia”, se prepara para el asalto final a la embestida que ya cumplió diez días (Ver: La incertidumbre como hoja de ruta), Naciones Unidas estima que cerca de 12 mil personas ya han abandonado la ciudad.

Hafther se ha reunido en el Cairo, con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, su principal aliado político, donde según la declaración oficial discutieron su lucha en común contra el terrorismo.
Aunque a nadie se le puede escapar que está reunión se produce apenas cuatro días después que el presidente egipcio se reuniera con Donald Trump en la Casablanca de donde salió “bendecida” su intención de mantenerse en el poder por lo menos una década más.

Es imposible que la reunión entre los dos generales africanos, no se haya mencionado la reunión del egipcio con Trump y que el neoyorkino no le haya enviado alguna señal por tan “conspicuo”, mensajero a Hafther. Recordemos que las relaciones entre los Estados Unidos y el ahora hombre fuerte de Libia, desde los años ochenta han sido sumamente ricas, ya que el otrora admirador y amigo personal del Coronel Mohamed Gadaffi, tras romper con el líder libio después el desastre de la guerra con Chad (1978-1987) de la que Hafther fue el principal responsable. El ahora “mariscal” vivió durante los siguientes 25 años a unos pocos kilómetros del cuartel general de la CIA, en Langley estado de Virginia y para muchos ha sido un intenso colaborador de la “Compañía” en sus operaciones contra su propio país. Además hace pocas semanas el gobierno de Trump recordó que las reservas petroleras libias, las más grandes de África, son fundamentales para mantener bajos los precios mundiales.

Mientras la cumbre del Cairo se desarrollaba se conoció oficialmente que ya han muerto 121 personas y otras 536 resultaron heridas, otras fuentes señalan que los muertos de la semana anterior llegaron a 300, tras el cruce de artillería entre los sitiadores y las fuerzas de defensa, un cumulo de milicias inorgánicas que operan en Trípoli, junto a las de Mistara y Zintán, reunidos bajo el nombre de Operación “Volcán de la Ira”.

La actual crisis Libia, ha vuelto a hacer crujir la unidad Europa, por los diferentes intereses petroleros en el país norafricano que tienen Italia y Francia, además de temer, que una nueva ola de refugiados verdaderamente imparable se lancen al Mediterráneo, provocada por la intensificación de los combates. Oficialmente en diferentes centros de detención diseminados fundamentalmente en el sur de la capital, sean abandonados por sus guardianes. El número oficial de refugiados no llega a los 10 mil, aunque se sabe que el total de los que han llegado Libia de diferentes países de África y Asia, en búsqueda de pasar a Europa sobrepasa el millón de almas. De ellos más de 11 mil lo han hecho desde enero, de los que han muerto cerca de 283, según la ONU. Durante 2018 los muertos al intentar el cruce fueron 2200 personas una cifra bástate menor se la compara con los 3 mil de 2017.

Pero la cuestión de los refugiados es solo un aspecto del fuerte interés europeo en Libia, entre las petroleras ENI (italiana) y la TOTAL (francesa) ha estallado una importante disputa. Por un lado a Paris le interesan mantener las prebendas otorgadas por Hafther, recordemos que apenas un año atrás el “mariscal” permaneció una larga temporada internado en Francia (Ver: Réquiem para un traidor). Lo que sin duda produjo un importante acercamiento con Macron, lo que ha dado lugar a un fuerte cruce diplomático con Italia, cuyo viceprimer ministro el neofascista Matteo Salvini, declaró: “En Libia, Francia no tiene interés en estabilizar la situación, probablemente porque tiene intereses petroleros que se oponen a los de Italia”.

¿El fin de una guerra o el comienzo de otra?

El Ejército Nacional Libio (ENL) que lidera Hafther y controla dos tercios del país, que incluye todo el litoral a excepción de Misrata, Trípoli y la línea costera desde la capital hasta la frontera con Túnez, es la única fuerza militar organizada que se estima en unos 85 mil hombres, que se ha ido engrosando de manera constante, gracias a los pactos con las diferentes tribus de Fezzan, la región del sur del país, que terminó de conquistar en febrero pasado, a las que también se le sumaron combatientes chadianos y sudaneses. También cuenta con el Saiqa (Rayo), un cuerpo de elite de unos 3500.

La decidida ofensiva de Khalifa Hafther contra Trípoli, ha sorprendido no solo a los gobiernos de occidente, sino también a todos quienes han estado siguiendo la cuestión libia con suma atención. Muchos de los gobiernos e instituciones con injerencia en Libia desde la caída de Gadaffi como Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea y el bloque del G7 han exigido una tregua inmediata y una salida política a la nueva crisis.

La posibilidad de que las fuerzas de Hafther tomen finalmente Trípoli, podría traer apareja el fin de la guerra civil post-Gadaffi, protagonizada un número indeterminado de facciones y milicias que van desde grupos de narcotraficantes y contrabandistas a milicias vinculadas a al-Qaeda y el Daesh, un gran protagonista en este juego macabro, que pusieron a Libia tras ochos años de una anarquía absoluta, en el universo de los Estados Fallidos.

Khalifa Hafther, quien visitó Arabia Saudita, para reunirse con el rey Salman bin Abdul Aziz, pocos días antes de su operación militar contra Trípoli, habría recibido el fuerte apoyo de Riad, y la promesan de asistencia financiera para la concreción de ese objetivo, además cuenta con el apoyo no solo de Francia y Egipto, de los Emiratos Árabes y un número creciente de países europeos. Según la prensa occidental también Rusia, apoya a Hafther, quien ha visitado al menos en dos ocasiones Moscú, aunque un sugestivo “error” del canciller ruso Sergei Lavrov, en su última visita a El Cairo, donde declaró: “Todavía estamos en contacto con el “General de División” Khalifa Hafther y el Primer Ministro al-Sarraj… y pedimos que se ponga fin a estos enfrentamientos y que las partes comiencen a negociar”. Quien conozca la trayectoria de Lavrov, sin duda el canciller más brillante de este tiempo, sabe que es imposible que cometa un gafe semejante, en un punto tan candente como el que se vive por estas horas, la “degradación” de Lavrov al “Mariscal de Campo” sin duda es una señal clara del desacuerdo ruso.

Para Naciones Unidas, que se ha opuesto desde siempre a las ambiciones de Khalifa Hafter, el “mariscal” podría intentar perpetuarse intentando repetir la experiencia del coronel Gadaffi, aunque hay que tener en cuenta que cuando el coronel llegó al poder con solo 27 años, mientras que Hafter ya tiene 75 años.

Otro de los desairados con la ofensiva ha sido nada menos que el Secretario General de la Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien esperaba avanzar en el proceso de paz y reconciliación del país, en las reuniones que se habían pactado para los días 14 y 15 de abril en la ciudad de Ghadames, a unos 600 kilómetros al sudoeste de Trípoli.

El Daesh, la organización terrorista más importante con presencia en Libia, y que llegó a tomar dos ciudades importantes coma Dara, en el este y Sirte, en 2015, a la que declaró capital del califato, con el valor simbólico de ser el lugar de nacimiento y muerte del coronel Gadaffi, de donde fueron expulsado al año siguiente, desde entonces ha sufrido fuertes y constantes ataques del ENL, aunque se sigue moviendo con suma rapidez en las áreas del sur de Trípoli, atacó la ciudad de Fuqaha, controlada por combatientes leales a Hafther, buscando hacer notar su presencia para fortalecer su imagen y llamar a voluntarios sabiendo que después de Trípoli, serán el próximo del “mariscal”.

Puede ser que Hafther, detenga el asalto, manteniendo a sus hombres a las afueras de Trípoli, tratando de tomar la ciudad por desgaste y evitar los combates urbanos, que podría convertirse en una masacre, incluso, sin precedentes en Libia.

¿Cuánto tiempo Hafther más podrá dominar su ansiedad por tomar Trípoli? nadie lo sabe, aunque quizás, estar tan próximo a cumplir el sueño contenido por tanto años, de ocupar el lugar del Coronel Gadaffi, aunque tan solo sea por un rato, le haga dar el paso en falso que provoque su última matanza.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
África – LoQueSomos

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Juicio y multas por una denuncia de Hogar Social Madrid contra militantes madrileñ@s

Redacción. LQS. Abril 2019

Estas últimas denuncias se suman así a un largo historial de sanciones, juicios, detenciones, criminalización, etc que se vienen desarrollando con especial intensidad en Madrid contra la militancia republicana, antifascista e internacionalista

El “macro-sumario general” contra el movimiento antifascista y republicano madrileño sigue sumando capítulos. Siete personas nos enfrentamos a un juicio por amenazas y a una multa por la Ley Mordaza por desenmascarar a miembros del grupo de extrema derecha Hogar Social Madrid, que con la complacencia de la Policía Nacional, pretendían reventar la movilización del pasado 16 de marzo: “No hay democracia sin derecho a decidir. Autodeterminación no es delito”, en la que participamos decenas de miles de personas. Est@s siete compañer@s formábamos parte del servicio de orden, coordinado por las entidades convocantes madrileñas y catalanas para garantizar el desarrollo y buen trascurso de la manifestación, e incluso una de nosotras intervino en el acto de cierre de la manifestación y era una de las personas que comunicó a Delegacion del Gobierno la convocatoria de la misma.

La Brigada Provincial de Madrid llamó a sus dependencias durante los días siguientes a la líderesa de “Hogar Social Madrid – Ramiro Ledesma” para proceder a denunciar a estas siete personas. Según el informe de la propia Brigada, el grupúsculo fascista HSM es una “asociación cultural-vecinal” y, por lo visto, digna de toda credibilidad. La estrecha colaboración entre los diversos grupos fascistas (no olvidemos que el HSM durante más de un año ocupó un edificio justo enfrente del Ministerio del Interior), las Fuerzas de Seguridad del Estado y un importante sector de la Judicatura, es una característica congénita de este Estado-Cloaca; sin embargo, en los últimos tiempos se puede apreciar cómo la maquinaria funciona cada vez con mayor sintonía para reprimir y desgastar el avance del movimiento popular.
Esta alianza de sectores afectos a una salida por la extrema derecha a la crisis del Régimen, en la que está a la cabeza y dirección el PP, se ve ahora reforzada con otras expresiones electorales de cierto éxito, como es el caso de Vox, azuzadas descaradamente desde el poder mediático.

Estas últimas denuncias se suman así a un largo historial de sanciones, juicios, detenciones, criminalización, etc que se vienen desarrollando con especial intensidad en Madrid contra la militancia republicana, antifascista e internacionalista; los casos son tantos que sirven para establecer un patrón preciso en el modus operandi y evidenciar su finalidad.

Pero desde luego que el Régimen del 78 con su “policía patriótica” y sus jueces afines, ni tampoco con sus tontos útiles -las bandas fascistas-, detendrán el avance de los proyectos republicanos y los procesos constituyentes en el conjunto de pueblos del Estado.

Nos vemos el 21 de mayo en los juzgados de Plaza Castilla.
Frente al régimen monárquico y su represión, solidaridad.
¡No Pasarán! ¡Venceremos!

Número cuenta para aportaciones solidarias: ES78 2100 2124 6101 0041 3024

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Sin techo. La otra cara electoral

Redacción. LQS. Abril 2019

Personas sin techo acampan en el Paseo del Prado para pedir a los partidos medidas que acaben con el sinhogarismo

Medio centenar de personas llevan desde el 16 de abril acampadas en el Paseo del Prado para exigir a los partidos políticos que cumplan la Constitución y garanticen «vivienda y trabajo digno» a todas las personas. La acampada reivindicativa se sitúa frente al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para exigir a las administraciones y partidos políticos su compromiso para desplegar medidas efectivas que acaben con este fenómeno. Para ello, han desplegado casi una veintena de tiendas de campaña y diversas pancartas y carteles con el lema ‘El Gobierno viola la Constitución’ para hacer visible su situación en campaña electoral para que se cumplan los artículos de la Constitución, que reconoce el derecho a la vivienda o el trabajo digno.

A través de estos carteles, apuntan a que hay más de 32.000 personas sin techo, que el 65 por ciento tienen estudios de Secundaria y que el 15,4 por ciento son jubilados. Aparte, apuntan que el 47 por ciento de las personas en situación de calle han sufrido agresiones. Según sus estimaciones, hay más de 32.000 personas sin techo, de los que el 65 por ciento tienen estudios de Secundaria y que el 15,4 por ciento son jubilados. También denuncian que el 47 por ciento de las personas que viven en la calle han sufrido agresiones.

Miguel, uno de los portavoces del colectivo, ha explicado que durante estos días de protesta han recibido varias tiendas de campaña, mantas y comida de personas que se acercan a interesarse por su estado y ofrecerles su apoyo. También ha relatado que han elegido precisamente situar su acampada frente al Ministerio de Sanidad para hacer hincapié la situación de «desamparo» que, en su opinión, sufren y exigir un compromiso por parte de la administración para tomar iniciativas «definitivas» que permitan acabar con el sinhogarismo.

“No tenemos derecho a la intimidad porque nos tenemos que cambiar en la calle, tampoco a nuestra integridad física porque estamos expuestos a agresiones o enfermedades por vivir en la calle. Son derechos al máximo nivel y no se puede dejar a la gente en la calle sin apoyo»

También ha subrayado que pernoctan al raso personas mayores que «agonizan» en las calles o con enfermedad mental:

«La degradación de la salud en la calle es una tortura y en un Estado de Derecho no se puede permitir. No gastan dinero para protegernos»

Otra voz es la de Javier, con discapacidad reconocida, que vive en la calle porque su pensión «no le da» para estar en una pensión. «Somos personas normales, no hemos nacido en una cloaca». «Cuando vives en la calle sufres mucho, tiene que atajarse ya porque no se puede vivir en la calle», comenta un compañero suyo que está esperando obtener la Renta Mínima de Inserción.

Otro de los acampañados ha señalado que no es una persona sin techo pero sí se considera en situación de exclusión social debido al trabajo «precario» y «temporal» que solo es capaz de conseguir. Cuando el dinero no le da para pagar una pensión o una habitación, recurre a amigos y allegados hasta que vuelve a lograr ingresos.

A ellos se ha sumado Andrés, para quien esta acampada es sobre todo una «reivindicación política» con la que aspiran a mostrar la situación de «emergencia social» porque las personas sin techo «están como invisibles». Agradece las ayudas de organizaciones caritativas y ONGs, pero entiende que es una acción «caritativa» que no resuelve el «círculo vicioso» que es el sinhogarimo, al incidir también en que los recursos asistenciales, como comedores o roperos sociales, están «desbordados».

«Los gobiernos, las comunidades y los ayuntamientos tienen el deber de dar una vivienda digna, un trabajo digno y una protección social a las personas. Lo demás es caritativo, tienen que cumplir la ley (en referencia a la Constitución) y están obligados a ello, más aún cuando hay miles de viviendas vacías propiedad de los bancos que venden a los fondos buitre para hacer negocio. Es una situación de estafa», ha remachado.

En plena recta final de campaña electoral, antes de las elecciones de este domingo 28, los acampados buscan provocar el debate y dar a conocer su situación: el problema de las personas sin techo. L@s acampad@s son conscientes de que uno más de los problemas es su estigmatización, “la barrera” social que les pone la ciudadanía.

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Carmen Badía: 45 días en huelga de hambre. La indiferencia es complicidad

Acacio Puig*. LQS. Abril 2019

Casi una veintena de personas, dos pancartas y muy expresivas reivindicaciones y el reparto de hojas informativas entre transeúntes, muy bien acogido y fortalecido por algún que otro “¡Bravo!” del mismo origen

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El 24 de abril se han cumplido 45 días en Huelga de Hambre que protagoniza en la cárcel de Zuera, Carmen Badía Lachos (actualmente recluida en la enfermería de la prisión). En un Madrid lluvioso y a partir de las 12 horas, ha tenido lugar la solidaria concentración frente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, sita en la calle Alcalá 38-40. Con el mismo propósito tenía lugar otra concentración en Zaragoza ante el edificio de Los Fueros de Aragón.

45 días en huelga de hambre son ya tantos y con tanto riesgo para la salud de cualquiera, que confirman el objetivo de libertad o muerte que alienta el desafío de Carmen frente a la brutal indiferencia de la Dirección de la cárcel de Zuera y de Instituciones Penitenciarias. A partir del 1 de mayo se anuncia una solidaria huelga de hambre como muestra del apoyo generalizado a Carmen por parte de lxs presxs sociales encerrados en las cárceles del estado.

La lucha de Carmen, enferma de tres cánceres, encarcelada desde hace 14 años, actualmente en silla de ruedas y dependiente -por su mala salud- de ayuda para hacer frente a tareas cotidianas elementales, hacía esperar –máxime en una ciudad como Madrid- de una digna expresión de solidaridad y apoyo, máxime cuando la información sobre Carmen Badía está contando con una profusa difusión en blogs alternativos y redes sociales. Sin embargo, esa esperanza ha resultado tan defraudada que nos exige subrayar el subtítulo de esta crónica: La indiferencia es complicidad.

Para antiguos presos políticos del franquismo –como yo- que tuvimos ocasión de compartir y alentar los esfuerzos de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) desde la histórica Cárcel de Carabanchel (demolida a resultas de una iniciativa especulativa y de destrucción de un símbolo de memoria antifranquista) la ausencia de antiguos compañeros de penales, de organizaciones sindicales, sociales, feministas y partidarias en la jornada de hoy en Madrid, enfatiza la regresión de la conciencia política y solidaria que asola hoy las estructuras de izquierda y del pueblo de izquierdas madrileño. Es posible también que urja mayor extensión de la sensibilización social sobre las condiciones de existencia en cárceles y centros de internamiento sobre espacios tabú que ignoran interesadamente medios de comunicación y organizaciones; y es posible también que falte una generalización de otras experiencias que vienen acompañando las concentraciones minoritarias con la entrega de denuncias a interlocutores sordos a las exigencias de ciudadanía víctima de abusos, como los padecidos por Carmen y muchos otros encarcelados que contabilizan “suicidios” nunca investigados adecuadamente.

Pero desde el rechazo a la indiferencia en una sociedad sobre saturada de informaciones, es pertinente recordar que en estas jornadas de enorme ajetreo retórico y discursos, lo que está en juego es bastante más que el color del gobierno que salga de las elecciones del 28 de abril; lo que está en juego, decimos, es precisar el urgente proyecto regeneracionista de un modelo tan hueco como corrupto, en que los Derechos Humanos se han convertido en mera cita oportuna y oportunista, un modelo en el que el mirarse el ombligo nos lleva a la catástrofe. Aunque quizá solo tenemos lo que tristemente merecemos.

En cualquier caso: RESISTAMOS. ¡Carmen Badía, Libertad!

#SolidaridadEntreIguales #ApoyoMutuo #AbajoLosMuros

Contra el exterminio carcelario: Campaña por Carmen Badía Lachos

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril». Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Costa Rica: ni pacífica, ni verde

Giorgio Trucchi*. LQSomos. Abril 2018

Costa Rica sabe vender muy bien su imagen ‘democrática’ y ‘conservacionista’. Se ha metido de lleno a la ‘economía verde’ y se está proponiendo como laboratorio climático

En Costa Rica se ha creado un imaginario de ‘país de paz’ y ‘país verde’ que sirve para ocultar una realidad impresentable que contradice ese discurso. Una realidad que está lejos de ser paradisíaca y que está impregnada de sangre, agrotóxicos y destrucción de la naturaleza.

De acuerdo con datos brindados por el movimiento ecologista, en casi 40 años (1970-2019) se han registrado al menos 26 asesinatos de personas que luchaban por la tierra y los bienes comunes.

El crimen más reciente ocurrió en marzo pasado, cuando desconocidos asesinaron sin piedad a Sergio Rojas Ortíz, dirigente indígena y defensor de los territorios del pueblo Bribri.

Costa Rica detiene también el record mundial de mayor consumo de agrotóxicos por hectárea (18,2kg/Ha).

Según el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), durante el 2017 se importaron 18,6 millones de kilogramos de ingredientes activos, una tonelada más que el año anterior.

La Federación para la Conservación de la Naturaleza (Fecon) asegura que ese record tiene relación directa con la entrada en vigencia de los polémicos decretos ejecutivos 39995-MAG y 40059-MAG, actualmente impugnados en la Sala Constitucional[1].

Costa Rica sabe vender muy bien su imagen ‘democrática’ y ‘conservacionista’. Se ha metido de lleno a la ‘economía verde’ y se está proponiendo como laboratorio climático.

No es un caso que, entre octubre y diciembre, coorganizará con Chile la COP 25 [2]”, dijo a La Rel, Henry Picado presidente de la Fecon.

Sin embargo, la realidad es muy distinta.

En Costa Rica el agronegocio es política de Estado. Las empresas que promueven monocultivos tienen asegurado todo tipo de subsidio, exención y exoneración de impuestos.

“Tenemos el caso de Pineapple Development Corporation – Del Monte (Pindeco) que recibió casi 3.400 millones de colones (5,7 millones de dólares), es decir cerca del 10 por ciento del total de subsidios otorgados al sector agroexportador”, explicó Picado.

El activista ambiental recordó que el resultado de estas políticas siempre es el mismo: expulsión de poblaciones, acaparamiento de territorios, devastación ambiental y lavado de imagen a través del circo de la ‘economía verde’.

Represión de la protesta

Cuestionar el proyecto neoliberal y el agronegocio es peligroso.

El ejemplo más brutal que vivió Costa Rica este año fue el asesinato de Sergio Rojas Ortiz, quien planteaba la defensa legal y legítima de las tierras de sus ancestros.

“Todo el mundo sabe que detrás del asesinato cobarde de Sergio están los terratenientes. Hay que identificar y castigar a los autores intelectuales y materiales del crimen.

Esto no puede quedar, como siempre, impune”, exige Picado.

Hasta la fecha ninguno de los ataques mortales contra defensores y defensoras de la tierra y los bienes comunes ha sido esclarecido. Todos quedaron en la impunidad.

Movimientos campesinos y pueblos indígenas son los que más sufren los embates de una represión cada vez más profunda, que va de la mano con el estado de indefensión y la inacción de las autoridades.

Otros actores sociales, como el movimiento LGBT, que levantan reivindicaciones muy inconvenientes para el proyecto neoliberal, están sufriendo la misma criminalización y represión.

“Todo esto también tiene que ver con el ascenso de propuestas políticas y electorales vinculadas a sectas religiosas.

En este sentido, Costa Rica ha sufrido un viraje muy conservador que ha calado en amplios sectores de la población.

Hay todo un proceso de derechización cultural que crea las condiciones para una profundización de la criminalización de la protesta y de los ataques violentos a través de varios flancos”, alertó Henry Picado.

La invasión de los agrovenenos

En el caso del registro, importación y comercialización de agrotóxicos, el presidente de la Fecon dijo que el gobierno está totalmente coludido con los sectores empresariales más conservadores.

“Los reglamentos de plaguicidas prácticamente están escritos de puño y letra por las empresas productoras y comercializadoras (de agrotóxicos).

Es por eso que estamos impugnando, ante la Sala Constitucional, dos decretos que pretenden propiciar la introducción de agrovenenos sin el control de las autoridades sanitarias y ambientales”, explicó Picado.

La decisión final quedaría en manos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), generando un gigantesco conflicto de intereses.

“Lo que más nos preocupa es que la mayoría de estos productos genéricos son copias replicadas en China de plaguicidas, cuyos datos de pruebas y patentes han vencido.

Nadie tiene el control de cómo se producen y cuáles son sus efectos. Por esto insistimos que deben ser revisados bajo la ciencia y la técnica”, sentenció Picado.

“Definitivamente que Costa Rica no es ningún país verde, ni país de paz. Es un país, como el resto de América Latina, lleno de contradicciones, pero con una clase dirigente muy hábil para usar elementos idiosincráticos y manipular la realidad”, concluyó .

Notas:
1.-  http://bit.ly/2KrrBdS
2.-  25° Conferencia sobre el Cambio Climático de la Naciones Unidas o 25° Conferencia de las Partes
*.- Rel-UITA

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Elecciones 28-A: PSOE y Sáhara Occidental

Luis Portillo Pasqual del Riquelme*. LQS. Abril 2019

El PSOE jamás ha dicho una sola palabra sobre los juicios-farsa a los detenidos saharauis en Gdeim Izik –no digamos ya prestarse a asistir como observador imparcial en los mismos-, ni ha levantado la voz contra la represión sistemática de las manifestaciones saharauis en los territorios ocupados

No en nuestro nombre, no con nuestro voto

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) dice en su programa electoral para el 28 de abril que promoverá la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajará para fomentar la supervisión de los Derechos Humanos.

Que no te engañen. El PSOE no solo no ha hecho nada por el pueblo saharaui, sino que ha trabajado mucho, y en la sombra, en contra de sus derechos e intereses.

La causa saharaui le sirvió a Felipe González para llegar al poder con promesas falsas, con las que logró movilizar a buena parte del electorado. Estuvo el 14 de noviembre de 1976 (primer aniversario de la firma de los infaustos Acuerdos Tripartitos de Madrid) en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, y allí pronunció aquello de “nuestro Partido estará con vosotros hasta la victoria final”. Bien pronto olvidó esas palabras. Y Mariem Hassan lloró su traición amargamente, en “Shouka” (La espina). Se acabaron las manifestaciones socialistas con banderas saharauis.

Mientras Alfonso Guerra declaraba a su entrevistador que el Frente Polisario había “perdido apoyos”, callaba, sin embargo, que era precisamente el PSOE quien le había retirado el suyo.

Y Felipe González –hasta donde se sabe- viajaba a América Latina para impedir que varios gobiernos sudamericanos reconocieran a la República Saharaui (RASD).

El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, conseguía hilo directo con el monarca alauita (lo afirma el mismísimo Ali Lmrabet) y cedía sin problemas al chantaje alauita, permitiendo la deportación de Aminetu Haidar a Canarias, en lugar de exigir su retorno a su patria saharaui.

Trinidad Jiménez, premiada también con el ministerio de Exteriores, se abstenía cínicamente de condenar el brutal desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik por las fuerzas marroquíes de ocupación, en la propia tierra saharaui, a pocos kilómetros de El Aaiún, la capital, a la vista del mundo entero a pesar de la férrea censura mediática impuesta por el ocupante marroquí. Y justificaba bochornosamente la invasión y ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos aduciendo que se habían llevado a cabo mediante “un tratado legal” (los ilegales e ilegítimos Acuerdos Tripartitos de 1975).

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero viajaba a la ciudad ocupada de Dajla para ser fotografiado ante la foto del rey-ocupante, Mohamed VI, y el mapa del Sáhara Occidental anexionado a Marruecos a sus espaldas, en las sesiones del Foro Crans Montana, un evento propagandístico boicoteado por la Unión Europea, la Unesco, la Unión Africana y hasta la propia ONU, que, como se sabe, desde el año 1991 mantiene en el Sáhara Occidental a la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental). Las sesiones del mencionado Foro en Dajla ocupada sirven al monarca alauita para atraer y agasajar a prebostes, académicos, ‘celebrities’, (in)expertos y presuntos corruptos para, descaradamente, intentar blanquear y legitimar la ilegal ocupación colonial. Hasta el entonces ministro español de Exteriores, José Manuel García Margallo, hubo de recordar a Rodríguez Zapatero que celebrar “reuniones internacionales en territorios ocupados es ilegal conforme al derecho internacional” y está “en contradicción con los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver el conflicto del Sáhara Occidental”. Pero, bueno, también es ilegal invadir y ocupar territorios ajenos; y ya puestos,… Ahora bien, que luego no traten de engañarnos con sus promesas electorales. A fin de cuentas, tanto el PSOE como el Partido Popular (PP), cuando han llegado al poder se han desentendido, ambos, de la causa saharaui.

Y ya en el Gobierno de Pedro Sánchez, su ministro Josep Borrell hizo lo imposible para que el Parlamento español prohibiera a sus diputados –representantes de la soberanía popular- debatir la situación del Sáhara Occidental -excolonia y ex provincia española aún pendiente de descolonización- para no desatar las iras del todopoderoso rey marroquí.

El PSOE jamás ha dicho una sola palabra sobre los juicios-farsa a los detenidos saharauis en Gdeim Izik (ocho condenados a cadena perpetua y, otros, a veinte años de prisión) –no digamos ya prestarse a asistir como observador imparcial en los mismos-, ni ha levantado la voz contra la represión sistemática de las manifestaciones saharauis en los territorios ocupados, ni ha protestado ante nadie por la situación de los presos políticos saharauis y la permanente violación de todos los derechos usurpados a ese pueblo (¡al que el hoy Rey emérito dijo querer proteger porque era la obligación de España!). Ni siquiera se ha quejado públicamente de la invasión de pateras con que el Majzén chantajea a España y a toda Europa.

Muy al contrario, les ha faltado el tiempo a los responsables del PSOE para bendecir aquí y allá el plan de anexión marroquí y para correr a Bruselas a apoyar el continuado expolio de los recursos naturales saharauis, en contra de las reiteradas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Y aún más, con motivo de la reciente visita del rey Felipe VI a Marruecos, no solo han ocultado a la opinión pública española e internacional la gravedad de los abusos perpetrados por las fuerzas de ocupación marroquíes sobre la población y el territorio saharauis, sino que, además, han dedicado sus esfuerzos, desde el Consejo de Estado, a halagar con lisonjas al máximo responsable de esa situación.

Grosso modo, esa es la ‘aportación’ del PSOE a la causa saharaui. ¿Cómo se atreven ahora a decir que ese partido promoverá la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajará para fomentar la supervisión de los Derechos Humanos? ¡Si ni siquiera ha sacado a sus militantes o simpatizantes a pasear en la una-vez-al-año-manifestación del 14 de noviembre en Madrid! (aniversario de la firma de los Acuerdos Tripartitos). ¿Dónde, en qué actos, en qué medios de comunicación, con qué materiales, en qué debates, en qué centros decisorios ha venido apoyando el PSOE la libertad y la justicia para el pueblo saharaui? ‘Por sus obras los conoceréis’, reza el dicho antiguo: ‘obras son amores, y no buenas razones’.

Así que, en las elecciones generales del 28 de abril, lo coherente es votar a aquellos partidos que, con su acción (y no con falsas promesas) han demostrado que apoyan, y que seguirán apoyando, la noble y legítima causa saharaui; una causa que cuenta con la simpatía y el reconocimiento de una mayoría de población consciente y solidaria, y en la que España tiene una enorme responsabilidad histórica, política, jurídica y ética.

* Doctor en Ciencias Económicas, exprofesor de Estructura Económica Internacional en la Universidad Autónoma de Madrid
#SaharaLibre #SaharaOccidental
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La conciencia detrás de la conciencia

Juan Gabalaui*. LQS. Abril 2019

No es difícil escuchar a un político decir una cosa y la contraria, aún siendo conocedor de que ambas o alguna son mentira y aún entrando en contradicción con su propio pensamiento

Si hay una condición que define a nuestra sociedad occidental es la deshonestidad. Decía Nietzsche que la honestidad intelectual es la conciencia detrás de la conciencia y Kant decía que la deshonestidad intelectual es una forma de mentira interior. Estamos dispuestos a creernos cualquier cosa aunque eso signifique engañarnos a nosotros mismos. La búsqueda de la verdad o creer solo en aquellas cosas sobre las que se tenga evidencia fueron despachados sin miramientos por el posmodernismo. Ahora todo vale. Los argumentos más ridículos compiten en igualdad de condiciones con los argumentos sostenidos en la reflexión, el conocimiento o la evidencia. No importa que nuestros valores no tengan que ver con nuestras acciones ni que nuestras acciones no tengan que ver con nuestros valores. Siempre encontraremos una argumentación que nos sirva de autoengaño.

Nos hemos convertido en unos grandes ingenuos. Nos creemos todo aquello que tenga relación con nuestra forma de mirar el mundo. No importa que sea mentira. Lo que importa es que no me haga dudar, que no cuestione el entramado que he construido a lo largo de los años, y de esta manera acogemos las mentiras, las invenciones y los falseamientos de los hechos, que se convierten en la estructura de nuestro pensamiento. Así funcionamos en general, a no ser que uno no esté dispuesto a engañarse a sí mismo y cultive el espíritu crítico, incluso y, sobre todo, ante aquello que pensamos. No hay nada que sea seguro por lo que el cuestionamiento, la crítica y el pensamiento nos permiten crecer y evolucionar, siempre que lo basemos en la integridad y la sinceridad. Aceptar todo lo que nos llega, sin criba, nos empobrece intelectualmente y empobrece a la sociedad.

No es difícil escuchar a un político decir una cosa y la contraria, aún siendo conocedor de que ambas o alguna son mentira y aún entrando en contradicción con su propio pensamiento. Este desbarajuste interior pasa factura. Construye individuos poco empáticos, hipócritas y emocionalmente fríos. Son capaces de autoengañarse de tal manera que les permita creer que lo que hacen provoca un bien mayor para ellos o su partido. Normalmente mantener el poder. Los argumentarios de los partidos políticos son una de las herramientas que sirven para torcer voluntades y evitar la disensión. Marcan lo que se tiene que decir y defender aunque no se esté de acuerdo con ello y salirse fuera del marco establecido conlleva una reprimenda. Normalmente perder espacios de poder. Esta es una de las maneras en las que la mentira se premia. Si eres un buen mentiroso, tienes opciones de llegar a lo más alto.

La honestidad intelectual está mal vista. Uno de los elementos que indican que esto es así es el ataque a la verdad y al conocimiento. En las tertulias televisivas no interesa invitar a personas que conozcan el tema sobre el que se habla, íntegras y sinceras, sino aquellas que tienen más capacidad de atraer la atención, inmorales y embusteras. Es decir, las que mienten, agreden verbalmente e interrumpen las reflexiones. Vale mas una mentira, aunque sea ridícula y grotesca, que una evidencia. Para ocultar este hecho, los medios de comunicación hablan de pluralismo. Las televisiones están llenas de personajes que destacan por una capacidad argumentativa muy pobre, la falta de conocimientos y el uso de la mentira. A pesar de ello se les invita para opinar sobre asuntos de interés general. En Madrid, por ejemplo, esta corrupción de los espacios de debate se consiguió a partir de las concesiones de las licencias de TDT.

Se concedieron 30 canales de televisión digital a la Iglesia Católica y a grupos de comunicación afines al Partido Popular. La Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza Aguirre, consideró que la candidatura más plural era Libertad Digital de Jiménez Losantos, que en relación al asunto catalán dijo el año pasado que “por supuesto que los podemos bombardear. Otra cosa es que la basura de Gobierno que tengamos no sea capaz de demostrar que claro que hay aviones para bombardear”. De esta manera, ideas grotescas y falsas, propias de círculos reaccionarios, endogámicos y minoritarios, pudieron ser compartidas y difundidas a un mayor número de personas. Con los años pasamos de César Vidal a Eduardo Inda. De espacios de discreta audiencia a espacios vistos por millones de personas. Empobrecer el debate público es una de las maneras de empobrecer intelectualmente a una sociedad, desarmarla ante las manipulaciones y las mentiras. Frente a este ataque nos queda el compromiso firme con la integridad y la sinceridad. Estar dispuestos a no engañarnos a nosotros mismos y a que no nos engañen los maestros del disfraz y de las mentiras.

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Del cuartel a las urnas: militares y elecciones en América Latina

Camila Vollenweider*. LQS. Abril 2019

¿Qué ha sucedido en estos treinta años para que América Latina asista a un protagonismo militar dentro de la lógica democrático-electoral?

Los éxitos electorales de la ultraderecha son una significativa novedad en el contexto latinoamericano. Durante todo el siglo XX el temor a la izquierda en el poder, el rechazo a la subversión del orden patrimonial y patriarcal, y la necesidad esgrimida de seguridad y eficiencia económica fueron algunas de las principales razones para que las élites -y parte importante de la sociedad- avalaran golpes militares si el Gobierno no se conseguía por medio del voto. En general, la corporación castrense actuó como brazo armado de intereses civiles (empresariales y financieros locales y foráneos) con los que coincidía ideológicamente. Sin embargo, pasados alrededor de 30 años del fin de las dictaduras del “Plan Cóndor”, la ultraderecha participa y gana elecciones. Ahora, también, con candidatos provenientes de las Fuerzas Armadas.

¿Qué ha sucedido en estos treinta años para que América Latina asista a un protagonismo militar dentro de la lógica democrático-electoral? Una de las razones puede encontrarse en el creciente desencanto que las sociedades experimentan respecto de la clase política (y “los políticos”) como conductora de los asuntos de interés público y de los vigentes sistemas democráticos como mecanismos adecuados de representación. Y la corporación militar también ha ido adquiriendo una sustantiva desconfianza sobre la utilidad de ambas cuestiones. Sin embargo, las últimas elecciones generales en la región han mostrado a los militares no sólo que la ultraderecha ha ido cooptando una parte del “sentido común”, sino que acarrea votos. Y que no hace ya falta ni encerrarse en los cuarteles a la espera del llamado a imponer el orden por las armas ni que sus intereses estén representados por un civil.

Al final de cuentas, ha sido la política comandada por civiles -independientemente de sus signo ideológico- la que no ha podido mantener el orden: para la corporación castrense vivimos hace décadas un proceso de desorganización y anarquía que debe ser reconducido. Claramente, los gobiernos progresistas han desafiado las jerarquías sociales y morales caras para los conservadores, pero los de derecha, más afines, no han conseguido tampoco combatir los alarmantes niveles de inseguridad, la corrupción y sus deficientes desempeños en materia económica. Nadie mejor que los militares, autopercibidos -y cada vez más por la gente- como rectos, honrados y eficientes, para prometer orden social sin el estigma de los tanques en la calle.

¿Quiénes son?

Tal vez el caso más resonante es el de Jair Bolsonaro, recientemente electo presidente en el país más grande de Suramérica. El excapitán se formó en la Academia Militar Águilas Negras, en el Grupo de Artillería de Campaña (Mato Grosso do Sul) y perteneció a la Brigada de infantería paracaidista de Rio de Janeiro. Su compañero de fórmula y actual vicepresidente es Hamilton Mourão, capitán retirado del Ejército en 2018 [1]. De los 20 ministros de su Gabinete, 7 son de origen militar y 5 de ellos tienen su oficina en el Palacio del Planalto, junto a la del presidente. Además, han nombrado a más de cien militares en puestos de segundo y tercer nivel jerárquico, muchos en lugares clave y que les ofrecen el control de diversas áreas y actividades del Gobierno. En su amplia mayoría se trata de militares retirados, en otros casos han sido licenciados para ocupar cargos en el Ejecutivo. Los ministros y las cabezas más visibles son militares recientemente retirados, con excepción del portavoz oficial, que es general en actividad [2].

En Paraguay llegó a la Presidencia en 2018 Mario Abdo Benítez, subteniente de Reserva de Aviación y paracaidista militar. A pesar de sus tibios intentos iniciales por despegarse de una tradición familiar ligada a la dictadura de Alfredo Stroessner -su padre, Mario Abdo fue su secretario privado-, “Marito” ha acabado sincerando su postura al evitar que el Gobierno conmemorase el 30 aniversario del fin de la dictadura más larga de Suramérica. A diferencia de Bolsonaro, quien mudó reiteradamente de partidos -muy pequeños todos ellos,- Abdo utilizó la maquinaria del histórico Partido Colorado para hacer su carrera política. De este modo, a pesar de su juventud y de un posible uso de su experiencia militar, el presidente paraguayo no alcanzó a presentarse ante la sociedad como el outsider de la renovación moral: su partido está indisolublemente unido a la imagen de corrupción y a un pasado dictatorial que aun no consigue presentar una versión novedosa con la cual capitalizar el descontento de la sociedad paraguaya.

De cara a los procesos electorales de 2019 han empezado, nuevamente, a surgir candidaturas del mismo origen: en Guatemala, el oficial del Ejército y actual diputado del Congreso de la República, Estuardo Galdámez, está posicionado como el sucesor del actual presidente, Jimmy Morales. Ambos políticos pertenecen al partido Frente de Convergencia Nacional, creado en 2008 por un grupo de miembros retirados del Ejército que componían la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala. En Uruguay, el partido Cabildo Abierto, nombre con el que concurrirá a las elecciones el Movimiento Social Artiguista -agrupación en la que predomina el componente militar- llevará como candidato al excomandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos.
¿Qué proponen?

El resurgimiento de políticos latinoamericanos de origen militar acompaña la renovación de ciclo en la región, basándose en un discurso extremista antiderechos, favorable la militarización de los países como fórmula conducente a la eliminación de la inseguridad y la corrupción.

Asumen propuestas asociadas al rearme de la sociedad: por ejemplo, Jair Bolsonaro abogó por la revocación del Estatuto del Desarme a fin de que los propietarios rurales tengan derecho a adquirir fusiles para evitar invasiones de campesinos despojados, muchos de ellos nucleados en el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. Mario Abdo defiende la creación de una Policía Comunitaria en el marco de una política más amplia de Seguridad Democrática, que replica la implementada en Colombia por Álvaro Uribe en la década del 2000.
La militarización de la educación como alternativa para los jóvenes es una propuesta que defendió Guido Manini en su momento, proponiendo que los jóvenes que no estudien ni trabajen deberían incorporarse a las Fuerzas Armadas. Mario Abdo trató de llevar a la práctica una idea similar en los primeros meses de su Gobierno, dificultando la objeción de conciencia por medio de la cual muchos jóvenes evitan el servicio militar obligatorio en Paraguay. Además, Abdo hizo pública la llegada de su hijo, menor de edad, a las filas del Ejército en medio de las protestas de los jóvenes en Paraguay durante 2018.
Defienden una agenda antiderechos que cuestiona los avances logrados en periodos anteriores como, por ejemplo, las acciones afirmativas de las cuotas raciales en Brasil, frente a las cuales Bolsonaro ha sido ampliamente crítico. O se oponen a otorgar derechos a las personas LGBT, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales. En el caso del candidato oficialista a la Presidencia de Guatemala, Estuardo Gáldamez, éste promueve el rechazo al derecho de las mujeres a abortar y se posiciona en contra del matrimonio entre parejas homosexuales.

Estos liderazgos, no solo se articulan en torno a las agendas antiderechos sino que, además, reflejan un origen común o un vínculo con los procesos dictatoriales que tuvieron lugar entre los años 70 y 90 del siglo XX en América Latina. Esta es la razón por la cual honran de diversas formas estos procesos cuyo resultado fue la violación sistemática de derechos humanos.

En Uruguay, Guido Manini, fue destituido de su cargo de comandante en jefe del Ejército después de sus declaraciones en contra del sistema de Justicia uruguayo, que adelanta procesos judiciales en contra de los militares que cometieron violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Su pertenencia a la Logia de los Tenientes de Artigas, que estuvo vinculada al proceso dictatorial que sufrió el país, refleja el origen de estas manifestaciones.
Por su parte Mario Abdo, quien en diferentes ocasiones ha defendido el Gobierno de facto de Alfredo Stroessner, si bien no participó de forma directa del proceso, pertenece a una de las familias vinculadas a la dictadura en Paraguay. La familia Abdo fue una de las que lucró económicamente del robo de tierras que tuvo lugar durante el proceso dictatorial.
Y Jair Bolsonaro, cuya principal fuente de apoyo fueron los militares retirados, unidos en el denominado Grupo de Brasilia, ha sido un defensor vehemente del proceso militar en Brasil, incluso celebrando el golpe militar que dio lugar al Gobierno de facto y reivindicando a los militares que participaron en las torturas que se dieron en los centros clandestinos de detención.

A modo de cierre

No deja de ser un avance civilizatorio que los militares busquen acceder al poder a través del voto popular y no llevar adelante una agenda ultraconservadora y neoliberal mediante golpes de Estado. Sin embargo, aunque la apertura del juego democrático a miembros de la corporación castrense sea demasiado reciente como para evaluar tendencias y resultados, lo cierto es que no deja de ser preocupante el retroceso en materia de derechos que ya se va avizorando, como en el caso de Brasil.

Todas las figuras mencionadas aquí promueven un ideario que ha ido calando en gran parte de la población proclive al voto de derechas: valores familiares tradicionales, combate a la corrupción y tolerancia cero con la delincuencia. Su origen castrense tiende a “despegarlos” de la desgastada imagen de la política y los políticos, aspectos a los que suelen atribuirse muchos de los malestares de la sociedad actual. Más que una añoranza de un pasado dictatorial, las caras electorales militares pretenden convencer al mayoritario votante civil de la posibilidad de un futuro de orden y regeneración moral, del cual serían los garantes.

Aunque el descontento creciente de brasileños y paraguayos con las actuales gestiones podría estar señalando que el componente militar de los gobiernos no alcanza a colmar expectativas de gestión, lo cierto es que se trata de un fenómeno demasiado reciente como para aventurar un próximo retorno a los cuarteles. ¿Estamos en el inicio de una militarización de las opciones electorales ultraconservadoras o sólo se trata de una breve “aventura corporativa” que coincide con ciertas demandas de cambio (conservador) en nuestras sociedades? Al final de cuentas, el retiro del cuerpo castrense y el desgaste consecuente de la gestión política pueden acabar situándolos dentro de aquel espectro social del que buscan diferenciarse.

Notas:
1.- Mordaz y conservador: Hamilton Mourao, el general que será vicepresidente de Brasil
2.- Cuál es el rol de los militares en el gobierno de Jair Bolsonaro
*.- Camila Vollenweider / Investigadora CELAG. @mcvollenweider

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