1964: Cuando los Beatles ganaron la guerra al racismo

Mariano Muniesa*. LQS. Julio 2020

El concierto de los Beatles en Jacksonville se haría apartando a los negros del público blanco y confinándoles en una zona separada… los Beatles conocieron que los asistentes al concierto de raza negra serían segregados…

Los Beatles tocaron solamente una vez en el estado de Florida a lo largo de las cuatro giras que hicieron entre 1964 y 1966 por los Estados Unidos. Una actuación que estuvo a punto de no celebrarse a consecuencia de un grave problema de carácter político y social que por desgracia, más de 50 años después América no ha solucionado y que es uno de los peores lastres que arrastra como sociedad casi desde su propia fundación como país, como se ha demostrado con los tristemente célebres hechos que se han vivido en la últimas semanas: el racismo.

La segunda gira estadounidense de los Beatles, que tuvo lugar entre los meses de agosto y septiembre de 1964, tenía prevista una actuación el 11 de septiembre en el Gator Bowl de Jacksonville. Por aquel entonces, el presidente Lyndon Johnson, con el apoyo de las dos cámaras legislativas, había aprobado una ley de derechos civiles que prohibía la segregación racial en lugares públicos. Pero una más que discutible interpretación de determinados artículos de la ley en teoría dejaba al gobernador del estado de Florida la facultad de seguir imponiendo la segregación en espectáculos públicos gestionados por empresarios privados, tales como representaciones de teatro o conciertos de música. Según esa interpretación, el concierto de los Beatles en Jacksonville se haría apartando a los negros del público blanco y confinándoles en una zona separada.

Cuando los Beatles conocieron que los asistentes al concierto de raza negra serían segregados, se mostraron indignados por tal circunstancia y se negaron a aceptarla, exigiendo que su público negro se sentase libremente en cualquier lugar del recinto con sus homólogos blancos. E hicieron pública su protesta por esta medida emitiendo un comunicado pocos días antes de la celebración del concierto en la que decían textualmente: «Nunca hemos aceptado tocar en lugares donde existiera cualquier atisbo de discriminación por motivos de raza, y no vamos a cambiar nuestra actitud ni a aceptar se segregue a blancos de negros en ninguna de nuestras actuaciones. A menos que se permita a los negros sentarse en cualquier lugar del local, no haremos nuestro concierto y devolveremos el dinero cobrado en concepto de anticipo”. Temiendo que la polémica propiciada por el comunicado de los Beatles se les volviera políticamente en contra y para evitar mayores problemas, las autoridades permitieron que blancos y negros se colocasen como quisieran, sin ninguna clase de barrera.

«No teníamos prejuicios», dijo Paul McCartney en 1966. «Siendo esa nuestra actitud, compartida por todo el grupo, nunca quisimos tocar en Sudáfrica ni en ningún lugar donde los negros estuvieran marginados. Simplemente pensábamos, “¿Por qué hay que separar a los negros de los blancos? Es una estupidez, ¿no?”.

La historia fue ampliamente relatada en el documental de 2016 de Ron Howard ‘The Beatles: Eight Days A Week – The Touring Years’. «Todos ellos fueron muy enfáticos y muy vehementes sobre la situación en Jacksonville», dijo Larry Kane, un periodista de radio que acompañó a la banda en su gira de verano de 1964 en Estados Unidos. «Dijeron que si se producía segregación de cualquier tipo, no tocarían. Fue sorprendente que los cuatro, en el fondo chicos todavía muy jóvenes que aún estaban descubriendo el mundo, comenzaran a actuar y reaccionar sobre este tema, tan sensible y conflictivo para la opinión pública norteamericana, sabiendo que realmente irritaría a muchos estadounidenses».

La doctora Kitty Oliver, una historiadora negra que asistió al concierto cuando era adolescente y fue entrevistada para el documental, recordó aquella noche en un blog para que escribió para la web del Museo de historia de los Beatles de Liverpool, The Beatles Story. Sin saber que el grupo había exigido que el público negro estuviera integrado, esperaba estar sentada en una sección separada sin poder ver de cerca el escenario. Sin embargo, y tal y como recordó: “Aquel enorme estadio me pareció como un campo de batalla sembrado de minas. Me senté en silencio con los codos apretados para asegurarme de no chocar accidentalmente un brazo y provocar un incidente. Cuando la banda empezó el show y toda la gente se levantó, un hombre blanco alto y delgado a mi izquierda, que parecía tener unos 20 años se movió inesperadamente cerca de mí cuando la multitud se levantó, atronadora, al unísono, al ritmo de las canciones. Y entonces me desinhibí por completo y empecé a cantar y a bailar con todas mis fuerzas, igual que todos los demás “She loves you, yeah, yeah, yeah”. Después, al acabar la actuación y salir del recinto, pensé: es la primera vez en mi vida que he disfrutado junto a chicos y chicas blancas de mi edad de un espectáculo, nadie se ha fijado en si soy negra o no, ni yo tampoco en ellos. Esa noche, gracias a los Beatles, quise soñar que una América sin racismo era posible”.

Aunque no se produjo ningún incidente entre asistentes blancos y negros, el espectáculo no se desarrolló sin problemas. Con el huracán Dora amenazando el área de Jacksonville, el avión de los Beatles tuvo que ser desviado a Key West, en donde Ringo Starr recibió amenazas de muerte por parte de grupos extremistas que pensaban que era judío. No pudieron llegar a Jacksonville hasta el mismo día del concierto y aunque la tormenta pasó, hubo vientos con ráfagas de hasta 45 mph. La batería de Ringo incluso tuvo que estar atada al escenario y debido a las inclemencias climatológicas, el mal tiempo llevó a 9.000 de los 32.000 poseedores de entradas para esta actuación a quedarse en casa.

En las recientes protestas del Black Lives Matter 2020, Paul McCartney ha recordado el episodio en sus redes sociales. «En 1964, los Beatles debíamos tocar en Jacksonville ante una audiencia segregada», escribió. «nos negamos, y gracias a ello el concierto que hicimos fue por primera vez para un audiencia no segregada en Florida. Luego nos aseguramos de que esto estuviera en nuestro contrato para todas nuestras actuaciones”. Ringo Starr retuiteó el mensaje de McCartney y agregó su propia aportación: «Como ha dicho mi hermano Paul, los Beatles siempre defendieron la igualdad de derechos y la justicia, y desde entonces nunca he dejado de trabajar por la paz y la convivencia. Todo mi amor y mi apoyo contínuo a todos los que luchan por un mundo mejor «.

Que en 2020 en una sociedad teóricamente avanzada, democrática y desarrollada el racismo institucional sea un problema de estado es realmente bochornoso. ¿Podrá la cultura, la música, ayudar a cambiar esa situación? Aún a fuerza de parecer ingenuo, querría creer que sí.

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* Nota original del diario “La Región”

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