50 años: The Concert For The People Of Bangladesh

Por Mariano Muniesa*. LQSomos.

Situémonos en contexto: el 26 de marzo de 1971 comenzó lo que convencionalmente se conoce como la Guerra de Liberación de Bangladesh, una guerra entre la República de Pakistán Occidental y su territorio anexo al otro extremo de la frontera oriental de la India, Bangladesh, que se inició tras la insurrección popular liderada por el movimiento Mukti Bahini (luchadores por la libertad) que buscaba independizarse de Pakistán y formar un estado propio

La cara más solidaria del rock: el concierto de George Harrison

Si hablamos en el entorno del rock de grandes conciertos benéficos, a todos nos viene de inmediato a la cabeza el Live Aid de 1985, el concierto homenaje a Nelson Mandela o los shows en solidaridad con Nueva York tras los atentados del 11-S. Pero hoy es necesario recordar la cita pionera de todas las siguientes: ‘The Concert For The People Of Bangladesh’.

El 1 de agosto de 1971, hace 50 años, se celebró en el Madison Square Garden de Nueva York este concierto organizado por George Harrison para ayudar a las víctimas de la catástrofe humanitaria provocada por la guerra en aquel lugar del planeta. Los dos conciertos, el primero de ellos celebrado a primera hora de la tarde y el segundo ya por la noche, contaron con la presencia de más de 40.000 asistentes que pudieron ver en directo aquella histórica e irrepetible jornada al propio George Harrison, a Bob Dylan, Ringo Starr, Leon Russell, Billy Preston, Eric Clapton, Ravi Shankar, Klaus Voorman y Badfinger.

Situémonos en contexto: el 26 de marzo de 1971 comenzó lo que convencionalmente se conoce como la Guerra de Liberación de Bangladesh, una guerra entre la República de Pakistán Occidental y su territorio anexo al otro extremo de la frontera oriental de la India, Bangladesh, que se inició tras la insurrección popular liderada por el movimiento Mukti Bahini – en castellano, “luchadores por la libertad”- que buscaba independizarse de Pakistán y formar un estado propio. El apoyo indio a la insurgencia desembocó en la guerra Indo-Pakistaní de 1971, durante la cual el ejército de la India y los pakistaníes orientales derrotaron militarmente a las fuerzas de Pakistán occidental, logrando con ellos la independencia del territorio de Bangladesh, que se constituyó como nuevo estado independiente al finalizar el conflicto a finales de aquel año. La coincidencia de esta guerra con una serie de lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras en Bangladesh provocaron que a los ya miles de víctimas de la guerra, que fue extremadamente sangrienta, se unieran los miles de refugiados que perdieron sus casas, sus cosechas, y que morían a centenares cada día de hambre, de disentería y de las enfermedades endémicas agravadas por esta situación. En este conflicto se dio además la circunstancia de que al no producirse en el contexto de la guerra fría, es decir, sin que hubiera un bando apoyado por los USA u otro apoyado por la Unión Soviética o China, no atrajo la atención de las grandes agencias de noticias internacionales y por tanto, al no conocerse demasiado, no suscitó grandes movimientos de solidaridad… hasta que el músico indio Ravi Shankar, figura clave en la música popular de los 60 y estrella del festival de Monterey del verano del 67, fuertemente implicado en el conflicto, habló con George Harrison.

Era urgente poder enviar a Bangladesh alimentos y medicamentos en grandes cantidades, y Harrison, totalmente convencido de la justicia de esta causa, se puso manos a la obra en principio con un objetivo ambiciosísimo y que por desgracia, no fue posible materializar: una reunión de los Beatles exclusiva para este concierto, por primera vez desde 1966.

Ringo Starr aceptó la invitación, y a pesar de que los Beatles no se reunieron, sí estuvo presente en el concierto como miembro de la banda base. John Lennon estuvo de acuerdo en participar, pero Harrison estipuló que la esposa de Lennon, Yoko, no podría actuar con él. Lennon estuvo de acuerdo en un primer momento, pero se fue de Nueva York dos días antes del evento tras una violenta discusión con su mujer sobre el acuerdo entre él y Harrison, con lo cual, y aunque se llegó a anunciar en las radios neoyorquinas su presencia, al final no apareció. Por su parte, Paul McCartney se negó debido al resentimiento que aún sentía por los problemas legales derivados de la separación de los Beatles un año antes. McCartney le dijo a Rolling Stone años más tarde: “George me preguntó si quería tocar en Bangladesh y pensé, ¿pero qué me estás proponiendo, George? ¿Acabamos de romper, nuestros abogados están todavía litigando en Londres y nos vamos a unir de nuevo? Simplemente, me parecía una incoherencia”.

El concierto comenzó con George Harrison acompañado de sus invitados estelares: Eric Clapton a la guitarra, Ringo Starr a la batería, Leon Russell a los teclados y los Badfinger a las guitarras y voces – Peter Ham de Badfinger hizo un dueto con Harrison en “Here Comes The Sun” – y tras complacer a la multitud con una selección de sus éxitos y clásicos del rock, incluidas algunas canciones de los Beatles, Harrison anunció a su próximo invitado: “Me gustaría invitar a este escenario a un gran amigo de todos nosotros, el Sr. Bob Dylan”.

Es comprensible la ensordecedora ovación y el estallido de entusiasmo que se escucha en la grabación: era el primer show en vivo de Dylan desde su aparición en el Festival de la Isla de Wight en 1969. Dylan no decepcionó, interpretando “Blowin’ In The Wind”, ”Mr. Tambourine Man” y “Just Like A Woman” con el respaldo de Harrison y su banda estelar en una actuación memorable. Aunque hay que decir en honor a la verdad que George Harrison no estaba seguro de que Dylan apareciera hasta el momento en que subió al escenario, con la cabeza inclinada y la guitarra en la mano. Todo el show fue como se puede apreciar en el triple álbum oficial editado, una maravillosa y formidable jam-session que tiene también entre otros momentos inolvidables, el “Jumpin´Jack Flash” de los Rolling Stones de Leon Russell, de mis momentos favoritos de este evento.

El concierto recaudó 244.000 dólares, que fueron entregados a Unicef para su administración. Sin embargo, hubo quejas sobre el alto precio del álbum y críticas acerca de los retrasos en el dinero de las ventas del álbum que se envió para ayudar a los refugiados de Bangladesh. Allen Klein, entonces ejecutivo de Apple Corps, insistió en que la compañía no ganó dinero con el álbum o la película y solo estaba recuperando sus costos de publicidad y producción. De hecho, Harrison tuvo que donar su propio dinero para mantener el fondo después de que los problemas legales congelaran todas las ganancias.El lanzamiento del triple álbum -el segundo consecutivo de Harrison- alcanzó el nº1 en el Reino Unido y el nº2 en los Estados Unidos, así como el premio Grammy al álbum del año. Y sobre todo, una vez más hizo ver al mundo como la generosidad y la solidaridad con los más necesitados, eran, son y serán señas de identidad inequívocas de nuestra música.

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