Candidato Trump: La política de inmigración

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Muro en Otay Mesa, San Diego –California. (3)

Mikel Itulain*. LQSomos. Noviembre 2016

En esa conocida disputa por la presidencia de los Estados Unidos de América entre el candidato republicano Donald J. Trump y la candidata demócrata Hillary D. R. Clinton, hay un aspecto de la campaña y programas, que según los medios de comunicación, a los que califica acertadamente el pretendiente a presidente como deshonestos y corruptos (1), es claramente desfavorable a Trump. Se trata de su política de inmigración.

Pese a ser calificado el neoyorkino, una y otra vez, como racista, xenófobo, que odia a los latinos de América y otras tantas lindezas más, se enfrentan todas estas descalificaciones a que prueben lo que afirman.

¿Por qué es racista el político y empresario que aspira a dirigir su nación los próximos cuatro años? Y del mismo modo, ¿por qué xenófobo o de ir contra los latinoamericanos? Sería racista si creyese que una raza humana es superior a otra o etnófobo si odiase o rechazase a tal o cual etnia. No parece el caso. Se le vilipendia de esa forma porque quiere poner coto a la inmigración ilegal, que es abusada y utilizada para tirar los jornales por los suelos, y defiende que en su país los primeros son los estadounidenses, con una remuneración y vida dignas; algo imperdonable para el mundo corporativo.

Veamos algunos aspectos de su programa:
– Priorizar los trabajos, sueldos y la seguridad de la gente de Estados Unidos.
– Establecer nuevos controles de inmigración para impulsar los salarios y asegurar que los trabajos disponibles sean ofrecidos en primer lugar a los trabajadores estadounidenses.
– Proteger el bienestar económico de los inmigrantes legales viviendo ya en el país, conteniendo las admisiones de trabajadores ilegales extranjeros (2).

Hay más propuestas, como la tantas veces mencionada sobre la construcción de un muro con México. Aunque tal muro ya existe en varios estados de los Estados Unidos y fue iniciado por un presidente del Partido Demócrata, Bill Clinton, en 1994.

No es cierta la repetida y falsa acusación que se hace de un discurso fascista, supuestamente recordando al de los partidos que realmente lo fueron de los años 20, 30 y 40 del siglo pasado en Europa. En primer lugar porque Trump no culpa a los inmigrantes de los problemas de su país, sino a los dirigentes norteamericanos como causantes de los desaguisados. En segundo lugar, porque a diferencia del fascismo, él no cuenta con el impulso masivo y generalizado que tuvieron los fascistas por parte del mundo corporativo, incluido Wall Street, para destruir al movimiento obrero (entonces también a la nación que lo representaba, la URSS). Y en tercero, porque tampoco cuestiona la democracia ni su Constitución.

Que el presidente y gobierno de no importa que nación miren y prioricen la seguridad económica de sus ciudadanos, los miembros de ese Estado, es una labor que por fundamental, básica y, repetimos, prioritaria, no deja de estar prácticamente olvidada hoy en día en el mundo occidental dominado por las poderosas y egoístas transnacionales económicas. Multinacionales que dirigen gobiernos para su interés privado, lo que ha conducido a disparar unas pocas fortunas particulares y ha empeorado muy notoriamente la vida y seguridad económica de la mayoría de una población despojada de recursos que se utiliza como mano de obra barata de recambio a la que se ha quitado y quita sus derechos más elementales.

El discurso demócrata y el «progresista» occidental exige, teóricamente, derechos para la ciudadanía relacionados especialmente con aquellos de las minorías: razas o etnias a las que se utiliza y no se mejora su situación, como es el caso de los afroamericanos con Barack Obama; orientaciones sexuales no tan aceptadas socialmente, a las que también se usa de una forma tan poco ética como perversa, así ocurre con la «comunidad» LGTB; o los refugiados o inmigrantes, que son otro instrumento más, como decía, para hundir salarios y condiciones laborales, y que hipócritamente han provocado o generado, o ayudado a generar, tal situación aquell@s que supuestamente los defienden. Situación muchas veces trágica la de esta gente, consecuencia de la destrucción política, económica o militar de los estados de origen de estos desplazados forzosos. Hablaba recientemente en una entrevista sobre este último punto.

¿Por qué se habla de refugiados por un lado y guerra por otro?

Porque conviene hacerlo. Así se desliga la causa de los refugiados, que es la destrucción de Estados independientes, con una fuerte protección social y que acogían a multitud de migrantes y refugiados, como ocurría con Libia en África o con Siria, que daba protección en torno a un millón de refugiados de la guerra contra Irak, otros tantos kurdos, a los que se dio la nacionalidad siria, o medio millón de palestinos, se desliga todo esto, como decía, del sufrimiento de todas estas personas. Se hace porque, de otro modo, la población de aquí, occidente, vería un claro vínculo entre los intereses económicos y políticos de sus dirigentes y la tragedia de los refugiados, de la cual los primeros son responsables.

Se trata en definitiva, con todas estas estrategias, de distraer la atención para ocultar la enorme injusticia social, la aberrante inseguridad económica, la pobreza galopante que se extiende sin cesar. Se pretende que las personas dejen de pensar que el derecho fundamental, sin el que los demás no son sino palabras huecas, es poder vivir una vida digna; es decir, tener medios y recursos para poder llevar todo lo demás a buen lugar.

De ahí la importancia de un discurso nacional que soporte, abogue y, como se decía, priorice el bienestar económico de sus habitantes. Una ciudadanía para la que no se pida esta capacidad de tener recursos económicos que permitan la independencia y libertad personal, es una vacía y huera, una trampa engañosa de tantas.

Que Trump cumpla o no lo que indica es otro cantar, pero el debate abierto es uno actual, interesante y necesario. Como lo es el cuestionarse de una vez y seriamente esa creída superioridad occidental, y la derivada y destructiva política colonial que engendra y desarrolla.

Referencias-Notas:
1.- Trump: Media is ‘Dishonest and corrupt’. 15.8.2016.
2.- Immigration. Donald J. Trump’s vision
3.- Fotografía tomada en Otay Mesa (CA, EE.UU.) del muro que separa a México y a Estados Unidos. EFE/Archivo

* ¿Es posible la paz?
@MikelItulain

EE.UU. – LoQueSomos

2 comentarios sobre “Candidato Trump: La política de inmigración

  • el 7 noviembre, 2016 a las 08:46
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    Oliver Stone: «Trump es loco, Obama es miope, pero Clinton es la más peligrosa»

    El director cinematográfico norteamericano Oliver Stone en una entrevista al medio francés Le Temps caracterizó a varios políticos estadounidenses: el presidente saliente y los dos principales candidatos para las próximas elecciones.Oliver Stone, creador de la película sobre la vida de Edward Snowden, al responder a la pregunta sobre las implicaciones de la victoria de Donald Trump, manifestó que él duda que el candidato republicano pueda ganar los comicios. Sin embargo, aseveró, que lo que sí debe preocupar a muchos son los planes de Hillary Clinton.

    El director recordó que Clinton apoyó los bombardeos en Libia, el movimiento de los ‘contras’ en Nicaragua y ofendió al presidente ruso al comprarle con Hitler.

    «Trump es loco: él dice una cosa y el día siguiente otra. Sí, él es peligroso. Pero ¿por qué piensan que Hillary Clinton es menos peligrosa?», apuntó Stone. El artista también dudo que se pueda considerar a Clinton como una política liberal ya que «ella es partidaria del intervencionismo». Agregó que le gustaría ver en la Casa Blanca a un demócrata que busca la paz. Pero Hillary Clinton, según prosiguió, encabeza un partido belicoso.

    Stone enfatizó que Bernie Sanders refleja mejor la tradición del Partido Demócrata.

    En cuanto a la presidencia de Obama, el cineasta notó que el nivel de vigilancia total ha aumentado en comparación con el gobierno de George Bush Jr. «Obama participó en la descalificación de Rusia, un paso que ningún líder perspicaz habría hecho. Le presentan como un pacificador, no lo es. Pero Hillary es aún peor», señaló. No obstante, Stone argumentó que Obama sí es un orador perfecto, un buen padre de familia y una persona elegante.

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  • el 6 noviembre, 2016 a las 23:04
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    Assange: ¡Trump gana, pero no le dan el triunfo!

    A cuatro días de la dislocante elección, hasta The Washington Post (TWP), portavoz del establishment, reconoce que el “mapa electoral se está moviendo definitivamente (sic) en dirección de Donald Trump (https://goo.gl/rkGJJt)”. Hillary conserva(ba) una cómoda ventaja en el Colegio Electoral –en el que se requieren 270 sufragios en la anacrónica elección de corte decimonónico de Estados Unidos–, que se ha desplomado en forma alarmante como consecuencia del FBIgate. La apretada elección se decidirá en 11 swing states (estados oscilantes), desde Florida hasta Pensilvania, y por la opción de los indecisos (20 por ciento del electorado).

    Moraleja electoral de Estados Unidos: en igualdad de condiciones criminales y megaescandalosas, el votante suele preferir al rebelde antisistema que al representante del establishment
    Mientras el israelí clintoniano Chemi Shalev alega la teoría de la conspiración sobre el golpe de la FBI contra Clinton y la democracia (https://goo.gl/tWI5yr), notorios intereses de la anglósfera, incluyendo el Daily Mail del MI6, juegan también sus poderosas cartas, como la tectónica entrevista del célebre periodista australiano John Pilger, de 77 años, al patrón de Wikileaks, Julian Assange, de 45 años, refugiado desde hace cuatro años en la embajada de Ecuador en Londres (https://goo.gl/sgE3Cz).

    Las revelaciones y la prospectiva de Assange son perturbadoras para la agónica democracia de Estados Unidos: asevera que no le hace el juego a Trump para colocarlo en la Casa Blanca, ya que no sería permitido que gane cuando “tiene en contra a todo el establishment; Trump no tiene a nadie ( sic) del establishment, quizá con la excepción de los evangelistas (los WASP), pero los bancos, agencias de espionaje, empresas de armas, el gran dinero foráneo, todos están unidos detrás de Hillary Clinton, así como los medios, los propietarios de los medios y aun los mismos periodistas”. ¡Super-uff!

    El problema, a juicio de Assange, es que Clinton hizo verse débil a la FBI, que ahora está enfurecida, cuando la “FBI se había vuelto efectivamente en la policía política. La FBI lo demostró cuando derrocó al anterior jefe de la CIA (general David Petraus) sobre la clasificación informada que dio a su amante ( sic)”. Pero Hillary, en forma muy conspicua, resistió la investigación de la FBI.

    Luego vienen los tóxicos correos Podesta que publica Wikileaks, que no han sido tan determinantes como el FBIgate para socavar la declinante campaña de Hillary y en la que emerge toda la corrupción pecuniaria de la pestilente Fundación Clinton con países, individuos y trasnacionales. Assange niega categóricamente la histeria neomacartista de que Rusia es responsable del hackeo.

    Una demoledora acusación que reverberará mas allá de la elección: Assange expone que dos países del golfo Pérsico financian tanto a la Fundación Clinton como a los yihadistas, a quienes se pretende combatir.

    Nada detiene la maquinaria de Wikileaks: Assange impugna que con Hillary Clinton, la mayor venta mundial de armas fue realizada con Arabia Saudita, por más de 80 mil millones de dólares, cuando durante su estadía como secretaria de Estado se duplicó el total de exportaciones de armas de Estados Unidos. ¡Uff! Según Assange, Hillary es el eje de una carreta multidimensional en “operación con megabancos como Goldman Sachs ( sic) y los principales elementos de Wall Street y los servicios de espionaje y la gente del Departamento de Estado”. ¡Para dejar de respirar!

    Ya había reportado a principios de año los putrefractos nexos entre Hillary, la Fundación Clinton y Goldman Sachs (https://goo.gl/Ob3Sn1).

    Assange rememora que entre los correos más significativos de Podesta, la mitad del gabinete Obama fue básicamente nombrado por un representante de Citigroup. ¡Con razón Obama no dejó quebrar a Citigroup, como sucedió con Lehman Brothers! Van los circulares nexos mafiosos de Citigroup con Bill, Hillary, Chelsea y la Fundación Clinton (https://goo.gl/FGjRrH). Es impresionante el poder omnímodo que ostenta el banco Goldman Sachs (https://goo.gl/b9BdsF).

    Nada menos que Erik Prince, fundador de Blackwater (¡!), exhibe las andanzas eróticas de los Clinton en la isla del amor, donde presumiblemente opera(ba) toda una extensa red de pedofilia (https://goo.gl/uvj2cD). ¿ Mamá Rosa en la Casa Blanca?

    Estamos apenas en la punta del iceberg de la conjunción de fétidos correos de Hillary, la Fundación Clinton, la pedofilia del israelí-estadunidense Anthony Weiner y los correos Podesta (https://goo.gl/hZu0E9). John Podesta, ex jefe de gabinete de Bill y hoy a cargo de la campaña de Hillary, dirige Podesta Group con su hermano Tony, mandamás de Center for American Progress, donde es empleado el ex embajador de México en Estados Unidos Arturo Sarukhan Casamitjana (https://goo.gl/G1IFFG), vinculado a los intereses sionistas (https://goo.gl/qb4Z8F).

    Llama la atención que Assange y Pilger silencien los 150 millones de dólares de donativos a Hillary por los banqueros Rothschild (https://goo.gl/e6K4VH), presuntos patronos del megaespeculador George Soros.

    Nadie como los británicos juegan cerrado: lord Richards, jefe del estado mayor del ejército de Gran Bretaña con el ex primer ministro Cameron, apoya a Trump porque alega que haría del mundo un lugar más seguro, debido a su acercamiento con Rusia. Comentó la perogrullada de que el principal peligro global son los yihadistas (https://goo.gl/CLhsTs).

    El portal Russia Today avanza seis escenarios caóticos e impensables (aunque posibles) de las elecciones en Estados Unidos (https://goo.gl/LHlU47).

    En forma ominosa, Paul Waldman, clintoniano de TWP, advierte que aun en caso de un triunfo de Hillary, los republicanos paralizarían su gobierno, lo que tendría inmensas consecuencias (https://goo.gl/6QycGm), sin contar la espada de Damocles de un humillante impeachment (https://goo.gl/vbih3F).

    El alicaído sistema de Estados Unidos sufre doblemente una grave descomposición y una verdadera revuelta de los desempleados blancos WASP (https://goo.gl/dfF8L2), denigrados de cuellos rojos (red necks) y de deplorables e irrecuperables por Hillary. ¡Que se mueran los feos!, lema de los globalistas neoliberales.

    ¿Habrá aún sorpresa de noviembre? Un agente de la FBI advirtió a CBS de posibles ataques terroristas de Al-Qaeda en Nueva York, Texas y Virginia (https://goo.gl/Z1DGrQ), el lunes antes de la elección. A mi juicio, ese macabro escenario beneficia a Trump. La guerra civil larvada obliga al gobierno de Obama a (p)reparar el caos poselectoral (https://goo.gl/PyEqQx).

    Moraleja electoral de Estados Unidos: en igualdad de condiciones criminales y megaescandalosas, el votante suele preferir al rebelde antisistema que al representante (incumbent) del establishment. También Assange y las encuestas se pueden equivocar. Por primera vez en mi vida no me atrevo a formular pronóstico alguno, salvo el del caos, en el melodrama del 8 de noviembre. Lo único seguro es que el mundo y México no serán iguales. Por lo pronto, Estados Unidos no será más el mismo: entre votos prematuros y conteos espurios, al final decidirá el deep state (estado profundo) de la flagrante antidemocracia estadunidense lubricada por miles de millones de dólares de las trasnacionales de Wall Street y su bancocracia, que pervierten el genuino sufragio popular.

    La globalización neoliberal aniquiló la democracia y a la política.

    http://www.alfredojalife.com

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