Nicaragua. El calvario de cincuenta trabajadores y trabajadoras

Giorgio Trucchi*. LQSomos. Febrero 2017

Una vida arruinada, un futuro incierto… seguramente precario

Productos Lácteos S.A. (PROLACSA), empresa subsidiaria de Nestlé en Nicaragua, tiene su planta de producción en la norteña ciudad de Matagalpa. En más de una ocasión, el sindicato ha alertado sobre la grave situación de decenas de trabajadores y trabajadoras que sufren de enfermedades osteomusculares de origen laboral.

El Taller sobre Seguridad y Salud Laboral impartido los días 29 y 30 de junio en Managua por el doctor Roberto Ruiz, especialista en Medicina del Trabajo y asesor de la Rel-UITA, fue la ocasión para volver a hablar de las condiciones de estas personas.

“La situación sigue siendo muy difícil. Todavía hay unas cincuenta personas que sufren de diferentes enfermedades de tipo laboral, y nuestra preocupación es que se esté buscando la forma para sacarlas de la empresa”, dijo a La Rel, Fausto Peña, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Productos Lácteos SA (SINPROLAC).

Hace unos años, aproximadamente 65 trabajadores y trabajadoras resultaron afectados por lesiones osteomusculares.

Dada su edad avanzada y el dolor relacionado con sus enfermedades unas 15 personas abandonaron su puesto de trabajo y algunos de ellos pudieron conseguir una pensión mínima.

El trabajo los enfermó. Y ahora quieren desecharlos

“Nestlé ha visto a estas personas como una carga porque tienen restricciones médicas. Su objetivo ha sido deshacerse de todas ellas, pero hasta el momento no ha podido lograrlo por la lucha que hemos emprendido”, comentó Peña.

Entre las principales enfermedades que afectan a trabajadores y trabajadoras de Nestlé, el SINPROLAC señala lumbalgia, hernia discal, túnel carpiano, artrosis y tenosinovitis de Quervain.

“El origen de estas enfermedades y lesiones es claramente laboral. Los ritmos de trabajo y el esfuerzo repetitivo han generado esta situación”, dijo Osman Salgado, secretario de Asuntos Laborales del SINPROLAC.

Ambos directivos sindicales reconocen que, en los últimos años, la empresa ha invertido recursos económicos para mejorar las condiciones laborales en la planta de producción.

Sin embargo, hay todavía decenas de trabajadores y trabajadoras que se han enfermado en la empresa y que merecen respeto.

Peña y Salgado lamentan que tanto PROLACSA (Nestlé) como las autoridades del Seguro Social (INSS) se resisten a reconocer el origen laboral de estas enfermedades.

Además, el cambio de modalidad de asistencia sanitaria brindada al personal de la empresa e impuesto por el INSS a través de empresas médicas previsionales, afectó aún más las condiciones de salud de las personas enfermas.

“Los trabajadores fueron a la nueva clínica para que les validaran las restricciones médicas, pero a varios de ellos no quisieron aceptarles el historial médico.
Tuvieron que comenzar de nuevo todo el procedimiento para la valoración de su situación y les revocaron momentáneamente las restricciones”, señaló Salgado.

Los dirigentes sindicales alertaron sobre posibles maniobras de la empresa ante las autoridades del Trabajo y el Seguro Social para deshacerse de las personas afectadas.

“La empresa ha negado todo pero entre las y los trabajadores hay mucha incertidumbre y preocupación”, advirtió Peña.

* Rel-UITA
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