Si preguntan al hijo también pillarán al padre

Por Domingo Sanz. LQSomos.

Padre e hijo, Juan Carlos I y Felipe VI respectivamente, sobraba decirlo.

Ninguno de ambos es dios, tampoco hacía falta recordarlo. El hijo tiene una fecha de nacimiento, la del 30 de enero de 1968. En el futuro ambos morirán, como el dictador que restauró la monarquía de la que ellos disfrutan y los demás pagamos.

Porque si les hiciera sufrir renunciarían. También sobraba.

En cambio, convenía recordar que ni Suárez hubiera podido engañarnos colando la monarquía en la Constitución cuando se llevaba bien con el padre, ni hoy estaríamos soportando al hijo, si el golpista del 36 hubiera tenido un accidente a tiempo, algo muy necesario para que se salvaran las vidas de decenas de miles de españoles y españolas.

Otra evidencia es que el hijo puede ser un delincuente como su padre. Es demasiado tentadora la inviolabilidad de la que disfruta desde el día 19/06/2014. Pero no desde antes.

Todo esto viene a cuento porque Sánchez ha dicho que “el rey Juan Carlos tiene que dar explicaciones”. El presidente también debería contestar a unas preguntas, pero, como no lo hará, aventuraré las respuestas.

¿Cuántas veces se ha negado el PSOE, liderado por Sánchez, a que el padre de “explicaciones” en el Congreso?

Respuesta: todas las que se ha planteado, sumando el PSOE sus votos a los del PP y Vox. Tampoco ha aceptado que sea el Gobierno quien informe, o que comparezca el hijo para contar lo que sabe del dinero de su padre, que no es poco, tal como evidenció el comunicado de Zarzuela del 15/03/2020.

¿Cuántas veces ha impedido el PSOE que en sus congresos se hable de la forma de Estado, tal como pedían las ponencias de los jóvenes socialistas?

Respuesta: todas, y las dos últimas con Sánchez de líder. Con ello, además de desmoralizar a muchos jóvenes progresistas, consiguió que tanto el padre como el hijo se sintieran reforzados para seguir haciendo de las suyas.

¿Cuánta ayuda ha recibido de España el fiscal suizo que se ha visto obligado a cerrar la investigación sobre cien de los millones nunca declarados por el padre?

Respuesta: ninguna ayuda, pues Bertossa, el fiscal, investigó a sabiendas de que Arabia Saudí nunca informaría sobre el padre, pero supuso que España sí lo haría. Siempre que su gobierno quisiera.

Conclusión a medio camino: Este Sánchez debe pensar que millones de personas somos idiotas. Juega a distanciarse del hijo diciendo que solo él decide lo que debe hacer el padre, como si esa familia viviera del aire y no de nuestros impuestos. No era por usted, que está leyendo, lo de recordar que los reyes no son dioses. Era por los propios borbones, por el Gobierno y por la oposición, que se creen que nos lo creemos.

Volviendo en su artículo “Qué va a decir Felipe VI” Carlos Elordi escribe que “Felipe ha convivido demasiados años con su padre como para haber desconocido sus prácticas irregulares y, particularmente, el extraordinario montante económico que de las mismas había resultado. (…) Tenía necesariamente que saber.”

La historia demuestra que, sin romper con lo establecido, la sociedad nunca ha conseguido quitarse de encima amenazas graves o lastres de los que cuestan mucho más de lo que valen, “cualidades” ambas que los borbones han acreditado sobradamente en España. Por eso, es imprescindible aprovechar las oportunidades que las leyes de la vida proporcionan para acabar con las maldades que los que mandan colocan en las otras leyes, las que escriben con la principal intención de mantener los privilegios de los poderosos.

Entre paréntesis, hay tantos de los que lo vieron casi todo que ahora escriben para no ir al infierno, que quizás no sea necesario esperar a que se abra la caja fuerte de la Ley -franquista- de Secretos para saber que la inviolabilidad de que hoy disfruta el hijo, sin que se le caiga la cara de vergüenza, por cierto, fue una imposición del padre a los ídem de la Constitución, y es lógico pensar que lo hizo para no le persiguieron los delitos.

Las leyes de la vida que decíamos determinan de manera irrefutable que el hijo no ha sido inviolable durante casi 30 años, contando desde que cumplió los 18.

Esas tres décadas coinciden con los de la vida más alegre de su padre, me refiero a lo de enriquecerse fuera de la ley. Pero también durante ese tiempo el padre incluyó al hijo en alguna entidad de las que utilizó para ocultar dinero, y que este lo sabía, tal como se deduce del comunicado del 15/03/2020.

Conclusión final con propuestas incluidas: el Gobierno debe obligar al hijo, es decir, a Felipe VI, a declarar sobre todo lo que hubiera conocido de su padre, el de Abu Dabi, hasta el día 19/06/2014. Y, para que no se le ocurra mentir con que se enteró de todo después de ser coronado, hay que acabar ya con la inviolabilidad hasta para asesinar de que disfruta y, por tanto, investigarlo y juzgarlo por encubrimiento, por complicidad o por como se llame la figura, que no cabe en dos dedos de frente lo de pensar que Felipe VI pueda ser inocente.

Mientras tanto, esperaremos al discurso navideño para reírnos.

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