Carlos Olalla*. LQS. Marzo 2018 No tengo la prisa del viento, pero debo irme. Nosotros, los trotamundos, buscando siempre el camino más solitario, no comenzamos un día donde hemos terminado otro y no hay aurora que nos encuentre donde nos dejó el atardecer. Viajamos aún cuando la tierra duerme. Somos las semillas de una planta tenaz y es en nuestra madurez y plenitud de corazón que somos dados al viento y esparcidos por doquier… Adoro la poesía y la sabiduría de Gibrán. Su profeta fue mi inseparable compañero de viaje durante muchos años, y lo sigue siendo ahora cuando, a…
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