A la reconquista por el sadomasquismo subvencionado

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Las hostias se reparten muy baratas en comunión pero, para pagar su harina, se necesitan óbolos, diezmos y primicias. Entrar en el recinto ex sagrado de la catedral placentina para emocionarse con las 180 obras de ‘Las Edades del Hombre’ , cuesta 12 euros…

La Reconquista Cristiana de España comenzó antes de don Pelayo, se definió en la Contrarreforma de Trento, se prolongó con Franco y el cardenal Gomá y se eterniza en ésta dizque ‘democracia consolidada’. En 1988, el Vaticano inventó uno de sus espectáculos más populacheros: Las Edades del Hombre (en adelante, EdH), exposición itinerante por cuanta catedral se preste a cofinanciar su “arte sacro”. Asimismo, inventó una Fundación con ese nombre de cuyo pago de impuestos nos gustaría saber, ahora que ha llegado en Plasencia a su edición nº 26 que es precisamente a la que nos referimos en esta nota.

Al principio, se concibió que EdH representaría la evolución individual del Hombre –la Mujer, si eso, ya tal. De bebé a anciano, semejante evolución –por horror a lo colectivo, nada filogenética-, tenía las dos opciones retratadas en las siguientes pinturas:

Teniendo en cuenta que el propósito general consistía en ‘demostrar’ que el Homo sapiens llega a su culminación gracias al cristianismo, entre lo real y lo arcádico, excuso decirles qué escogió.

¿Trato de favor o prevaricación?

La reina Emérita, pésimo ejemplo de sumisión al macho coronado, se somete en una EdH a la Emperadora de los Cielos

Instalada en el edén arcádico, su confirmación pecuniaria-civil llegó a EdH gracias al irrestricto apoyo de la Casa Real. Pero, ¿no dice la sra. Consti que España es un estado social aconfesional? Pues eso es lo que pregona. Entonces, que la Monarkía tenga excesivas deferencias con los funcionarios de un país extranjero como es el Vaticano, ¿no es prevaricación royal? Lo es pero, saltándose la Constitución como acostumbra, Philippe VI ha inaugurado la lóbrega exposición placentina. ¿Por qué escribo Philippe y no Felipe? Porque los Borbones son una dinastía que surgió en la Auvernia francesa llamándose Archambault. Siglos después, la borbona reina Isabel II casó con un primo suyo que, por haber nacido con hipospadia (ver google) fue apodado la Paquita. Entonces, la reina fue seleccionando a los sementales de Palacio hasta que escogió a su guardaespaldas Enrique Puig Moltó con el que engendró a su heredero. Por lo tanto, su tataranieto, el rey Emérito, se llama royalmente Jean-Charles Puig-Moltó Archambault. Y su tata-tataranieto Felipe VI, lo mismo pero como Philippe.

Confesado, absuelto y santificado, Philippe se fue de Plasencia a Las Hurdes dizque para festejar el Centenario de la invasión que su pariente Alfonso XIII infligió a los hurdanos en 1922. Aquel rey golpista –valga el pleonasmo-, llegó a esa comarca extremeña repartiendo lápices –de ahí el dicho “gustar más que a un tonto un lápiz”. Hoy, mencionar la otrora queridísima campechanía royal es tabú. Por ello, los mediáticos estómagos agradecidos la contonean hasta que descubren el desnudo alfonsino en un regato hurdano y lo propalan con fruición servil. ¡El rey se bañó en pelotas! Cierto, hay fotos que lo demuestran. ¿Prueba palmaria de su campechanía? Para nada. Los aristócratas de no-tan-antaño se bañaban desnudos delante de su séquito de siervos de la gleba porque, para los amos, los milana bonita eran menos que las gallinas. Duquesas cuyos maridos sólo las habían visto acorazadas tras el camisón del corazón bordado en salva-sea-la-parte con el lema “No es por vicio ni por fornicio / sino para hacer un hijo en vuestro santo beneficio”, se desnudaban ante sus esclavos por clasismo destilado, no por higienismo que siempre las sonó a anarquismo.

¿En qué benefició a los hurdanos aquella visita royal? Es fácil colegirlo: once años después del rey pornógrafo, Buñuel rodó en Las Hurdes su enorme documental Tierra sin Pan (1933) donde es tan triste como evidente que el pueblo hurdano resistía atenazado por la misma miseria de la década anterior.

Economía ¿de libre mercado?

Los curas dicen que, desde 1988, EdH ha sido visitada por 10 millones de creyentes -las estadísticas del Vaticano son aún más imaginativas que cualquier otra estadística. Ok, pero alguien llevará la cuenta de las entradas vendidas, ¿no? Pues no. Este pequeño detalle tributario no le interesa al Vaticano ni tampoco al Estado quien, de intentarlo, recibiría un soplamocos de los obispos y vería denegada su Confirmación. Además, ¿para qué abismarse en minucias mundanas cuando la Gracia del Señor es gratis? ¿Acaso no reza la propaganda obispal que EdH “es expresión de la comunión de bienes, que siempre se ha vivido en el seno de la Iglesia”? Las hostias se reparten muy baratas en comunión pero, para pagar su harina, se necesitan óbolos, diezmos y primicias. Entrar en el recinto ex sagrado de la catedral placentina para emocionarse con las 180 obras de la EdH, cuesta 12 euros, una bagatela comparada con la bendición de la Gracia eterna.


Amberes, ejemplo de criterio aconfesional.
El resto de las ciudades, pésimo ejemplo de sumisa beatería ante el arte sacro español
–intolerante y genocida de los réprobos

La conjura vaticana-monarkía hispana no termina en palacio ni en sacristía. Irritante me resulta que la Junta de Extremadura derroche dinero público en financiar ese aluvión de fealdad (sacra) En 2021, en tiempos de crisis económica dizque por la pandemia (¿), la susodicha institución incluyó en su presupuesto para este año 2022, la módica cantidad de un (1) millón de euros para la EdH –también presupuestó 3,5 m. para el agonizante sector socio-sanitario y 40.000 euritos para el Festival Folk. Todos sabemos que, en materia presupuestaria, del dicho al hecho hay largo trecho. Pero, en este caso, no me cabe duda de que aquel millón ha sido cobrado por los obispados y no me extrañaría que, entre transferencia y transferencia, se haya escabullido de propina algún otro riñón forrado.

La Iglesia etiqueta esta pieza como “Antigua polea situada en el claustro para la construcción de la catedral de Segovia”

Latrocinios, manipulaciones, cooptaciones

¿Para la construcción o para la destrucción? Polea –o garrucha- de la Inquisición

El imperialismo ‘intelectual’ del Cristianismo nunca conoció límites… ni ahora los respeta. En este sentido, el espurio expansionismo de la EdH llega a apropiarse de lo robado desde mucho antes de las escandalosas ‘inmatriculaciones’. Y, además de los latrocinios, llega a la cooptación de personajes que van desde Nebrija –como si la gramática del español no fuera una reacción popular ante el obligatorio latín eclesial- hasta, en Plasencia, a incluir como muyahidines de la Cristiandad católica a artistas extremeños como Zurbarán o el anticuado Pérez Comendador. Así que de nada sirve haber apostatado ni, menos, declararse públicamente ateo y comecuras. Antes o después, la Santa Iglesia te acogerá en su seno, a hostias si hiciera falta.

El dilema es de primaria: caso de disputa sobre el uso de la polea, ¿quién tenía más poder, los inquisidores o los albañiles? Tonto el que lo lea y más tonto aún el que responda.

Velada alusión a la más querida herramienta de la Inquisición:
el garrote vil –más hiriente que los metacrilatos picudos que le adornan en corro

Sadomasoquismo y necrofilia

Además de declaradamente feo, burdo, estereotipado y repetido hasta la náusea, el llamado ‘arte sacro’ cristiano es puro sadomasoquismo aderezado con necrofilia. El mismo lexema arte sacro es gramaticalmente imposible. No sólo por constituir una contradictio in terminis (lo sagrado lo es para quienes lo entiendan así y el arte para quienes lo sientan; y ambos son inmiscibles, como el agua y el aceite) Pero, especialmente, porque ningún arte es sagrado; al revés, el arte nace para la Belleza oponiéndose a la puñetera manía de hipostasiar a normativo ese deliquio de lo ‘sagrado’ –el callejón sin salida de la insania.

En las 26 giras de la EdH, todo lo expuesto debería estar prohibido para los menores de edad. Sí, sabemos que ven más violencia en los electrodomésticos (RRSS, tele, móviles) pero, más a mi favor: no hay necesidad de aumentar la oferta siniestra. Menos todavía si se les inyecta en vena con las chutas del poder parroquial. Por ende, las siguientes ilustraciones son una minúscula selección de los objetos sacralizados que inficionan a los ingenuos visitantes. Me parece obvio que el machismo necrófilo no debe ser financiado ni eximido de tasas. En cuanto a la pederastia glorificada en el arte sacro, siendo omnipresente en los museos sagrados, ¿cuánto ayuda a esconder y hasta propicia la eclosión de los curas y monjas bujarrones?

¿Mater Dolorosa o masoquismo virginal?
Especialidad de la casa cristiana: coágulos y morbo ante y postmortem
El ‘árbol de la vida’, florido y amable en otras culturas, es desfigurado por el Cristianismo en un monstruo espinoso
Omnipresente apología del gobierno de las Dos Espadas, la civil y la religiosa

Pero el sadomasoquismo no terminaba en Hispania. Cuando este arte dizque ‘sacro’ se exportaba a las Yndias, la frailuna adaptación a aquel hemisferio solía acentuar su castellana faceta sanguinolenta.

Lagar místico español, sangre de Cristo, pastoril, angélico, sin feligreses
Lagar místico colonial, aún más sangriento, con feligreses atormentados

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