Ángel Almazán: 46 años de un crimen de estado ¡Reivindicar la Primavera!

Por Iñaki Alrui*. LQSomos.

Seguramente Ángel llenó algún vagón de metro en Puente de Vallecas o subió al bus 57, el único bus que nos acercaba a Puerta de Sol, camino de una de las manifestaciones convocadas contra el referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política…

Diciembre del 76. Martín Villa era ministro del Interior. El referéndum se celebraba con todos los partidos de oposición ilegalizados, con varias decenas de antifascistas asesinados en los escasos meses transcurridos desde la muerte de Franco, con decenas de presos políticos en las cárceles, sin ningún derecho democrático reconocido… Todo ello hacía que dicho referéndum fuera un gigantesco e ilegítimo fraude político… sería el principio de la Transición.

En las calles todavía se apostaba masivamente por la “ruptura” con el franquismo. Eran muchas las organizaciones y colectivos de izquierda que promovían la abstención en esa pantomima continuista. Martín Villa había advertido que sería “beligerante” contra dicha abstención y fueron muchos los detenidos y apaleados en todo el Estado por hacer propaganda en ese sentido.

Ángel se sumaba, de habitual, a las protestas que recorrían la ciudad, un Madrid insurgente y rebelde en 1976 que, a pesar de la brutal represión, hacía suyas las calles para hacer pública su protesta contra un régimen que seguía vivo en todas su formas, un rey impuesto por el genocida, unas fuerzas armadas, policía y guardia civil idénticas en sus modos y formas a las de la dictadura, los mismos jueces, la misma banca, patronal, unos políticos que cambiaban la camisa azul añil por el azul celeste, y otros políticos, jóvenes, a los que entrenaban entre la CIA y las escuelas de negocios alemanas para liderar un cambio, sin cambiar nada. Todo en un Madrid que se movilizaba, junto a la lucha por la libertad, por la subida del precio de la barra de pan, contra la carestía o la falta de servicios básicos en los barrios, hoy puede sonar a demagogia, pero entonces una subida de unas pesetas significaba la quiebra de la maltrecha economía familiar. Y un Madrid con la clase obrera movilizada, por aquel tiempo Madrid tenía grandes fábricas y grandes zonas urbanas llenas de talleres que marcaban el ritmo de la urbe. Una clase obrera movilizada, asamblearia y solidaria que causaba mucho respeto a la patronal (hasta los Pactos de la Moncloa, que aceleraron el declive del movimiento obrero).

“El Gobierno será beligerante
con las posiciones abstencionistas”

Rodolfo Martin Villa, ministro de Gobernación.
23-noviembre-1976.

El 15 de diciembre de 1976 fue un día fresco, Madrid no paso de los diez grados centígrados, un día frío víspera del invierno que estaba al caer. Ángel, como tantos miles de vallekanas y vallekanos, salió de su casa reivindicando la primavera, la de las flores, la de la libertad, la democracia popular. Y se unió en Madrid (en nuestra juventud cuando se saliá desde el barrio al centro decíamos que íbamos a Madrid) a otros miles de jóvenes, que eran el motor del cambio necesario: acabar con el sistema franquista (la monarquía era ¿es? franquismo). Muchos salíamos ya de los barrios con los puntos de “salto” de las manifestaciones, citas de seguridad, o las calles peligrosas a evitar (donde se apalancaban los Guerrilleros de CR o estaba el bar donde ese juntaban los “secretas”). Unas consignas gritadas con palmas colectivas anunciaban el inicio, a veces se avanzaba un kilómetro tras escuetas pancartas pintadas en una sábana, pero la mayoría de las veces las manifestaciones eran pequeños saltos que no duraban ni un minuto. Eso sí, cada salto era una explosión de manifestantes que aparecían de la nada. La fuerza bruta de las FOP (Fuerzas de Orden Público se llamaban entonces, y ya se contaban entonces más de 30 personas asesinadas desde la muerte Franco en las luchas por la amnistía, las libertades políticas, la ruptura con el franquismo) hacían una disolución rápida de estos saltos, que, insisto, a pesar de la feroz represión se reproducían por toda la ciudad de forma incontrolable. El ansia de la primavera tenía más fuerza que el miedo, real y tangible, que imponían aquellos individuos de color gris o verde.

El derecho a manifestarse, a protestar, a disentir, aunque lo podamos cuestionar en su calidad a día de hoy, se conquistó entonces. Lo poco o mucho, según cada cual, de democracia que hoy tengamos se ganó en la calle, la pelearon y ganaron gentes como Ángel Almazán Luna.

Ángel fue asesinado aquel día, una brutal paliza policial a base de patadas, porrazos y golpes con la culata de fusil, es arrastrado hacia un portal, desangrándose y retorcido de dolor, hasta la llegada de una ambulancia al cabo de una hora. Será ingresado en el centro hospitalario La Paz de Madrid, deformado físicamente por los golpes y agonizando, en la Unidad de Cuidados Intensivos donde fallecía cinco días después a consecuencia de la paliza policial recibida, es 20 de diciembre de 1976.

“Del Sumario se desprende que los policías armados que apalearon y detuvieron a Ángel, declararon ante el juzgado de guardia de la Policía Armada. Lo más llamativo del asunto es que tanto el Juez como el Secretario eran miembros de ese cuerpo policial: un teniente y un sargento. Los que debían haber sido investigados por un Juez imparcial, se investigaron a sí mismos y alegaron ‘que se había dado con una farola, que se había caído y hasta que estaba bebido’, en una exhibición absoluta de hipocresía y falta de principios, con total impunidad, sabiéndose como se sabían ‘intocables’”.

Rodolfo Martín Villa era el Ministro de Gobernación (hoy llamado de Interior) y Juan José Rosón ejercía de Gobernador Civil en Madrid (hoy llamado Delegado del Gobierno).

De aquella época nos quedan muchos recuerdos grabados a sangre y fuego, como el asesinato de Ángel Almazán Luna.
Dos meses antes era asesinado Carlos González Martínez (bandas fascistas). Apenas un mes después llegaría la Semana Negra de Madrid, enero 1977, con el asesinato de Arturo Ruiz (bandas fascistas), María Luz Nájera (FOP), abogados de Atocha (bandas fascistas).
Marzo de 1978, Agustín Rueda (funcionarios de prisiones). Octubre de 1978, José Andrés Fraguas Fernández (bandas fascistas).
Abril de 1979, Andrés García Fernández (bandas fascistas). Marzo de 1979, Ursino Gallego-Nicasio (FOP) reclamando abastecimiento de agua. En julio, Salomé Alonso Varela (bandas fascistas). En agosto, José Prudencio García (bandas fascistas). En septiembre, José Luis Alcazo (bandas fascistas). En octubre del 79, José Andrés Fraguas Fernández (bandas fascistas). Diciembre de 1979: Emilio Martínez Menéndez y José Luis Montañés (FOP).
Febrero de 1980, Yolanda González Martín (bandas fascistas) y Vicente Cuervo Calvo (bandas fascistas). En marzo, Jorge Caballero Sánchez (bandas fascistas). En mayo, Arturo Pajuelo Rubio (bandas fascistas) y Juan Carlos García (bandas fascistas).

Y faltan, es difícil seguir el rastro del reguero de sangre que dejaron las personas asesinadas por las FOP bajo la excusa de terrorismo, por saltarse un control, o las víctimas del gatillo fácil del policía justiciero en noche de copas. Recordar también que las denominadas bandas fascistas convivían en estrecha relación con las FOP, militares y guardia civil, lo que conformaba un sospechoso bloque criminal que defendía ¿en coordinación? las directrices del régimen. ¡Transición pacífica! Sangrienta transición.

“Como la mayoría de los jóvenes de aquella época, era una persona inquieta, muy comprometido políticamente. Su actividad diaria era frenética: estudiaba, trabajaba, estaba constantemente en grupos, en asociaciones, con revistas o con libros,
intelectualmente a un nivel muy elevado.
Digamos que era una persona muy reflexiva,
muy analítica y muy cariñosa.”
Javier Almazán, hermano.

Pero también con base a aquellos recuerdos seguimos reivindicando el futuro, reivindicamos la memoria de Ángel Almazán Luna ¡Reivindicamos la Primavera!. Y este jueves, 15 de diciembre, estaremos en el homenaje que se le tributará frente a la que fue su vivienda familiar.
Los sueños nunca pueden ser asesinados: ¡Ángel vive en nuestro recuerdo! Cuarenta y seis años sin justicia.

#Verdad #Justicia #Reparación #TransiciónSangrienta #Impunidad
#Transición #YotambiénSoyVíctima #VallekasNoOlvida

La transición ensangrentada
El asesinato de Ángel Almazán Luna y referéndum del 76
Homenaje en memoria de Ángel Almazán Luna


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