Un balance de la campaña Respeto y la manifestación del 10 de febrero en Valladolid

Un balance de la campaña Respeto y la manifestación del 10 de febrero en Valladolid

Por Acacio Puig*

La campaña Respeto culminó con la manifestación del 10 de febrero en la Plaza Mayor de Valladolid, pero la confrontación de sus dudosos resultados con sus ambiciosas propuestas, hace imprescindible avanzar todos los posibles análisis de las izquierdas frente a cualquier tentación de justificación acrítica.

El resultado refleja que la campaña Respeto no pasó de ser un amago de exigencias.

A día de hoy los balances públicos-publicados por las organizaciones convocantes son escasos. Nada peor que dar por bueno lo que resultó flojo. El triunfalismo no ayuda a avanzar y menos cuando –como en el caso de Respeto- la apuesta era fuerte… Entonces ¿qué ocurrió?

A ello responden las notas que siguen porque pensamos que el tanteo que culminó en Valladolid adolece de graves carencias que no facilitan el necesario cambio de rumbo en Castilla y León. En el ecuador de una legislatura autonómica abruptamente iniciada hace dos años, cobraba sentido Respeto por sus contenidos y el logro de tan amplios apoyos políticos y asociativos a una convocatoria que el 10 de febrero concluía con manifestación en una ciudad-noticia como Valladolid, capital ese día de los premios Goya.

Con la campaña se buscaba abrir paso a la imposición del “respeto a derechos y libertades de la población en Castilla y León” haciendo frente a las reaccionarias medidas del gobierno de alianza PP-Vox, el gobernó que “manda” en esta comunidad autónoma desde las elecciones de 2022. Creemos que el resultado refleja que la campaña Respeto no pasó de ser un amago de exigencias.

Mucho ruido y pocas nueces

La convocatoria realizada por CCOO y UGT contó con el inmediato apoyo del PSOE, IU y Podemos y un total de 119 asociaciones (siete procedentes de Ávila, 14 de Burgos, 13 de León, 10 de Palencia, 7 de Salamanca y otras tantas de Segovia, una de Soria, 28 de Valladolid y 4 de Zamora, además se apuntaron 28 asociaciones de carácter regional). Y en cuanto a las temáticas de que se ocupan esas asociaciones: 14 están relacionadas con temas de mujer, ocho de sanidad, seis están vinculadas al movimiento LGTBI, 14 a problemas de inmigrantes, cinco vinculadas a medio ambiente y ecología, otras tantas relacionadas con la enseñanza, una vinculada al mundo agrario, 26 asociaciones vecinales, 25 del mundo de la cultura. Un amplio abanico que generó expectativas. Los sindicatos pusieron a disposición de la gente autobuses desde todas las provincias de la comunidad autónoma y en algunas ciudades realizaron encuentros con las asociaciones que apoyaban Respeto, (etc. etc. etc.). Todo apuntaba pues, a lo mejor.

 

Pero el 10 de febrero las cifras más optimistas (Delegación de Gobierno, Diario.es) adjudicaban a la manifestación final “casi 4000 participantes en la Plaza Mayor de Valladolid”. Es ese magro resultado el que revela que la campaña Respeto, desplegada en toda una comunidad muy castigada, habitada por más de 2.400.000 personas y concluida en una ciudad con casi 300.000 habitantes… no caló lo necesario y por eso: o hay balances y rectificaciones o tendremos más de lo mismo es decir, estancamiento, apatía, desorganización en lo social y lo institucional en una Castilla y León con gobernanza muy reaccionaria, fascistizante para ser precisos.

Seis Reflexiones:

1- Tratándose de una convocatoria con origen en iniciativa sindical, lo correcto hubiera sido que ninguna organización se sintiera excluida. Al menos se requería una voluntad unitaria y por eso la ampliación convocando al anarcosindicalismo, al sindicalismo específico de enseñantes y al de estudiantes. No ocurrió así. Es posible que la generosidad que faltó no hubiera desbloqueado el sectarismo histórico que conocemos, pero hubiera debido intentarse porque no sobraba ningún mimbre en este cesto.

2- Citan las también algunas informaciones el apoyo a Respeto de una “asociación agraria”, pero no se precisa cuál ni su entidad. En un contexto de tractoradas y confusión reivindicativa del heterogéneo medio agrícola y ganadero, en una comunidad en la que el peso de grandes explotaciones y macro granjas aplasta a pequeños y medios productores y a las iniciativas de agroecología, era obligatorio buscar y dar la voz a campesinos en tanto que aliados del mundo del trabajo urbano. Encontrar esa voz y separar “trigo de cizaña” era el reto. No se respondió a él.

3- La amalgama reivindicativa (memoria, cultura, feminismos, LGTB, pensiones, renta básica, diálogo social, censuras varias, defensa de lo público, inmigrantes…) exhibió una amplia agenda de titulares, que siempre resulta ser poco útil si no preceden a desarrollos pormenorizados y objetivos precisos para el corto y medio plazo y eso debería haberse trabajado en la base social y desde la base social tendiendo puentes de afinidad temática. No se hizo así. Evidentemente, lo que es suficiente en una rueda de prensa de notables (y no faltaron), es decir “los titulares” poco tiene que ver con programas reivindicativos para la acción, que superen la propaganda genérica de consignas y se incorporen como propios por las mayorías sociales afectadas.

4- Todo lo anterior nos lleva a cuestionar los actuales métodos de convocatoria que priorizan la “difusión en frío” (redes sociales, alguna rueda de prensa, cartelería en sedes de organizaciones y en algunas empresas…). La difusión en frío con ser necesaria, no es suficiente. La cartelería de calle, el debate en asambleas y sedes, sigue siendo la clave para trascender “el ruido” y organizar acción social, masificar convocatoria y proyectar las agendas programáticas hacia la movilización sostenida.

5- No debe confiarse en “los milagros”. El que Valladolid fuese la sede de los Goya 2024, en absoluto garantizaba audiencia máxima de la campaña Respeto. Si hace años los Goya fueron altavoz de la paz frente a la destrucción de Iraq, no siempre se repiten “las carambolas”. Ahora se ha podido constatar.

6- El triunfalismo es el enemigo. En una comunidad como Castilla y León, las izquierdas pagan siempre muy caro la “ilusión publicitaria”, el conformarse con el ruido. Solo el trabajo paciente y continuado, el fortalecimiento organizativo y la sustitución del sectarismo por la crítica pedagógica y bien integrada en el histórico “agrupémonos tod@s” puede dar los resultados que necesitamos.

– Fotografías de Andrés Gonzalo Serrano

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la Asociación “En Medio de Abril”. Miembro del Colectivo LoQueSomos
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