Bath Blues And Progressive Music Festival

Mariano Muniesa*. LQS. Julio 2020

Un total de 150.000 personas acudieron a disfrutar de uno de los eventos más multitudinarios celebrados en Gran Bretaña en la década de los 70, que como todo festival de la época que se preciase, desbordó todas las previsiones y tuvo, exactamente igual que Woodstock o Wight, momentos de absoluto caos

Festival de rock y blues de Bath 1970: 50 años de un maravilloso sueño crepuscular

En la actualidad todos conocemos como uno de los festivales de verano de referencia a nivel internacional el Festival de Glastonbury, una de las citas mas longevas y prestigiosas del calendario de grandes citas al aire libre, que bien pueden enorgullecerse de haber tenido en su mítico escenario piramidal a nombres como los de David Bowie, Peter Gabriel o los Rolling Stones. Lo que quizá muchos de ustedes desconozcan es el hecho de que en unos terrenos muy cercanos a Glastonbury tuvo lugar hace exactamente ahora 50 años, un sensacional festival puesto en pie por uno de los asistentes al Festival de Bath, Michael Eavis, quien impresionado por todo lo que vivió en Bath, se lanzó a la aventura de organizar lo que en principio se llamo “Glastonbury Fayre” en 1971. De hecho, el evento que fue el precedente mas cercano de Glastonbury en cuanto a filosofía y espíritu y que hecho, fue su directo antecesor fue el que hoy ocupa estos “Papeles del Rock”: el Bath Blues And Progressive Music Festival celebrado en esa ciudad británica los días 27 y 28 de junio de 1970.

Basta solamente con repasar la lista de grupos y artistas que tocaron en el Festival de Bath de 1970 para darse cuenta que no le iba a la zaga en modo alguno a los Monterey, Woodstock o Wight: Santana, The Flock, Led Zeppelin, Hot Tuna, Jefferson Airplane, Country Joe McDonald, Colosseum, The Byrds, The Moody Blues, Frank Zappa & The Mothers of Invention, Canned Heat, It’s a Beautiful Day, Steppenwolf, Johnny Winter, John Mayall con Peter Green, Pink Floyd, Pentangle, Fairport Convention, Keef Hartley, The Maynard Ferguson Big Band y Donovan. Irrepetible.

Un total de 150.000 personas acudieron a disfrutar de uno de los eventos más multitudinarios celebrados en Gran Bretaña en la década de los 70, que como todo festival de la época que se preciase, desbordó todas las previsiones y tuvo, exactamente igual que Woodstock o Wight, momentos de absoluto caos. El primer día del festival, ante la masiva afluencia de gente que había adquirido su ticket los accesos a Bath y a Shepton Mallet estaban colapsados y por tanto a la hora de comenzar el recinto se encontraba muy lejos de estar lleno, un Donovan sin previo aviso salió a conversar con la multitud y tocar un set acústico improvisado, al igual que John B. Sebastian en Woodstock el año anterior. Mientras tanto, una intimidatoria presencia de Los Ángeles del Infierno y la lluvia torrencial que empezó a caer hacia las seis de la tarde complicaron las cosas. De hecho, el mal tiempo cortó el set de Jefferson Airplane y canceló por completo la actuación de The Moody Blues.

Pero a pesar del mal tiempo y las demoras, el festival produjo momentos realmente memorables, episodios que son pura historia del rock como el show de Pink Floyd tocando por primer su suite-ópera rock «Atom Heart Mother» con una banda de música y coro completos, así como una de las mejores actuaciones de Led Zeppelin de toda su carrera en Inglaterra, que incluyó un popurri- con muchos de los mejores clásicos del rock de los años 50 y que se prolongó a lo largo de tres horas y media. Fue el show que junto al que ofrecieron en enero de aquel mismo año en el Royal Albert Hall de Londres reconcilió a Led Zeppelin con la crítica y parte de su público inglés, que los consideraba un grupo más orientado al mercado estadounidense que al de su propio país.

Bath nos dejó para la posteridad otras actuaciones inolvidables: El show que hicieron en formato jam-session juntos dos guitarristas de la categoría de John Mayall y Peter Green es una de las sesiones de blues-rock más fabulosas que se han visto y escuchado jamás.

The Flock, una de las bandas de rock progresivo más innovadoras de aquel momento hicieron un concierto excelente –tengo una grabación pirata de ese show y a pesar de las deficiencias de sonido, se percibe la intensidad de su actuación y el entusiasmo de la gente- Canned Heat cuajaron un set lleno de pura inspiración blues y Frank Zappa aquel día se ganó el respeto de la crítica y la pasión del público británico merced a su formidable show, el cual también existe en formato de disco pirata y cuya escucha/adquisición recomiendo sinceramente. El festival contó con muchas innovaciones, incluyendo proyecciones de las actuaciones de las bandas en pantallas situadas a cada lado del escenario, un sistema de sonido de buena calidad, carpas para que la gente que no había encontrado sitio en la abarrotada acampada pudiera dormir y carpas más grandes que proyectaban películas como “King Kong” durante toda la noche.

Bath 70 fue grabado y filmado tanto en película como en video, en calidad variable según el momento, pero la falta de organización posterior al festival provocó la pérdida del material durante muchos años. Gran parte se ha recuperado, pero el metraje en blanco y negro es de baja calidad y está en muchas manos diferentes. Se considera poco probable que alguna vez vea la luz comercialmente hablando como un lanzamiento oficial, ya que nadie puede afirmar quién posee los derechos de autor.

Esta situación podría contrastarse con el Festival de la Isla de Wight, que fue grabado profesionalmente y filmado en color, e incluso lanzado coincidiendo con el 25 Aniversario de Wight’70 en 1975 como doble disco en directo y DVD.

Mientras tanto, se organizó un festival alternativo en la parte trasera de un camión de plataforma, alimentado por algunos generadores poco fiables cerca del evento principal. Era una forma de protesta contra los festivales de rock en los que se cobraba entrada, lo cual era considerado por algunos sectores como una “comercialización” de la contracultura. Esto fue relativamente habitual en ese momento, especialmente con la actitud e grupos de rock que profesaban una filosofía anarquista radical como The Pink Fairies y Hawkwind. Este «anti-festival» específico contó con la presencia d estos dos grupos, así como de Yes y Génesis.

Como todo acontecimiento histórico, lo poco que se conoce y se conserva a través de filmaciones en Súper 8 caseras subidas a YouTube por gente que acudió al festival, los discos piratas e incluso las fotos que existen de las crónicas de prensa, aún con todas las limitaciones antes comentadas, tienen un inmenso valor documental en tanto en cuanto son un certero y emotivo reflejo de toda una época.

La foto de aquel verano de 1970 en el que aún se vivía en reuniones como las de Bath o Wight el eco de lo que fue la gran revolución musical, cultural, sexual y generacional de los años 60, en el que nadie imaginaba que Jimi Hendrix y Janis Joplin morirían aquel otoño y en el que hasta una versión del fútbol alegre, plástica y rítmica como la de aquel Brasil del 70 con magos del balón como Pelé, Jairzinho o Rivelino habían ganado el Mundial de Futbol de 1970 en México. Un maravilloso y nostálgico sueño crepuscular.

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* Nota original del diario “La Región”

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