Cristo ya nació… en la Cañada Real

Por Carmen Alemany Panadero*. LQSomos.

A tan solo 14 km de la Puerta del Sol de Madrid, hay una antigua vía pecuaria que antaño sirvió para el tránsito de ganado. Durante los años 60 y 70 se autorizó el establecimiento de huertas y casetas para material de labranza y descanso de pastores trashumantes. Hoy más de 7.200 personas viven en un asentamiento irregular de 16 km de largo, en condiciones que vulneran los Derechos Humanos.

En la Cañada Real, se amontonan chalets con infraviviendas, corrales con chabolas, barrizales con escombreras. La regulación jurídica de la vía pecuaria, la pertenencia de los terrenos a tres municipios diferentes y el desarrollo de sectores en los que se concentran serios problemas sociales, jurídicos y urbanísticos, hacen complicada una solución.

El Sector 6 de la Cañada es el que acumula más problemas de pobreza, chabolismo, infravivienda e insalubridad. La vida en el Sector 6 siempre fue dura. Sus vecinos sufren dificultades para acudir a un centro educativo (por la distancia, el aislamiento por autovías, y los complicados accesos a la zona), el centro de salud más cercano se encuentra a una hora y media a pie, hay dificultades para ir a trabajar por escasez de transportes públicos, aceras y de una urbanización adecuada, el barrio sufre una gran escasez de dotaciones y servicios públicos y el correo postal no siempre puede llegar a la zona. Todas estas carencias se suman a la presencia de escombros, barrizales y roedores. Un vecino de la Cañada ha denunciado en la SER en los últimos días que necesita un respirador, y que no puede conectarlo. Tampoco puede acercarse a recogerle una ambulancia, por la dificultad en los accesos.

Asimismo, el pasado mes de octubre se cumplieron dos años desde que la Cañada Real se sumió en las tinieblas. La empresa Naturgy les cortó la luz a los sectores 5 y 6. Posteriormente, la situación se agravó, extendiéndose a otros sectores. Transcurridos dos años, alrededor de 4.000 habitantes de la Cañada Real continúan sin tener suministro eléctrico. Ni para poner una estufa, ni para encender una bombilla, ni para cocinar, ni para calentar el agua, ni para que los menores accedan al aula virtual del centro educativo. Sencillamente, no hay luz. Dos años. El temporal de Filomena, con su medio metro de nieve, se vivió en este barrio sin energía eléctrica ni calefacción. Las familias no pueden conservar comida en la nevera. Algunas familias han adquirido generadores o paneles solares, pero la electricidad que producen es precaria. No pueden conservar alimentos frescos y necesitan recurrir a conservas. Los vecinos tienen que lavar la ropa a mano. Muchos se alumbran con velas. Los vecinos han pedido una solución, quieren pagar sus recibos legalmente, y ser conectados a la red eléctrica de forma legal y abonando el suministro. Pero de momento, no se ha restablecido el servicio. La empresa Naturgy asegura que ha intentado restablecerlo sin éxito en múltiples ocasiones, debido a una sobrecarga de la red por “elevados consumos no localizados”.

La Plataforma Cívica de Apoyo a la Lucha por la Luz de la Cañada Real solicitan que se instalen contadores legalmente y que los vecinos puedan abonar su consumo eléctrico de forma regularizada. Además denuncian que la falta de luz supone un incumplimiento del Pacto Regional por la Cañada Real, firmado por las administraciones públicas en 2017. Este convenio recoge en su Anexo III el mantenimiento de los suministros básicos mientras dure el proceso de regularización y realojos que estaba previsto.

Pero por el momento, en la Cañada Real continúan sin luz.

Naciones Unidas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre la situación de la Cañada Real en Madrid. En 2020 el Comité de Derechos del Niño ya emitió una advertencia al respecto. En febrero de 2021, la ONU dirigió una dura reprimenda al Gobierno de España por incumplir sus compromisos internacionales. Naciones Unidas ha subrayado que España “no puede excusar su inactividad de cara a la protección de los derechos humanos”. Por su parte, la Plataforma Cívica de residentes ha elevado una denuncia por incumplimiento de Derechos Humanos ante el Consejo de Europa y por el incumplimiento de diez artículos de la Carta Social Europea. El Consejo de Europa ha respondido dando un plazo de menos de 15 días a España para solucionar esta situación.

Actualmente, esos terrenos están centrando el interés de promotores inmobiliarios, concejales de urbanismo y especuladores, debido a la planificación de nuevos desarrollos urbanísticos en la zona. Con lo que han comenzado las prisas para expulsar a los vecinos de la Cañada Real. En los últimos días, más de veinte familias han encontrado sus viviendas demolidas y enterradas en escombros. Bajo los escombros: sus enseres personales, documentación, ropa, juguetes… todas sus pertenencias. Las viviendas han sido derribadas por orden de la Consejería de Medio Ambiente, dejando sin hogar y sin alternativa habitacional a las familias afectadas. Las familias denuncian amenazas del Comisionado de la Comunidad de Madrid para la Cañada Real: “Os iréis por las buenas o por las malas”.

Hace unos días, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, manifestó que quería recuperar la cultura religiosa en Madrid. Ante la Asociación de Belenistas, reivindicó las raíces cristianas de nuestro país, y animó a vivir la Navidad como celebración de la Encarnación de Dios. En palabras de la Presidenta: «El Niño Dios nace en Belén un año más, y el mensaje es el de ‘Paz en la tierra’. La familia se declara sagrada, la promesa es la salvación, el perdón, la vida eterna; y el mandamiento único, el amor: ‘Amaos los unos a los otros».

Y yo no puedo evitar pensar que si Jesús volviera a nacer hoy, y si naciera en Madrid, seguramente vendría al mundo en la Cañada Real. Donde se encuentran los más pobres entre los pobres. Donde nacen y crecen muchos bebés olvidados por los políticos, durmiendo en infraviviendas, como si de un Portal de Belén se tratara. Ayuso y muchos de nuestros dirigentes, en estos días colocan un Belén en su hogar para celebrar la llegada del Niño Dios. Nuestro Portal de Belén en Madrid sería una chabola del Sector 6.

Como aquella canción que decía “Cristo ya nació en Palacagüina” (**) , aquí deberíamos cantar “Cristo ya nació… en la Cañada Real”.

* Trabajadora Social y Periodista. Escribe artículos de análisis sobre diversas problemáticas sociales. Publica en prensa y revistas especializadas.
** El Cristo de Palacagüina es una canción del cantautor Carlos Mejía Godoy. La canción trata de un Jesús nacido en Palacagüina, un pueblo en Nicaragua. Hijo de una lavandera y de un carpintero, este Jesús nicaragüense ve la injusticia en el campo, y sueña con ser guerrillero. Esta canción es una de las principales expresiones de la Teología de la Liberación.

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