II Desdolarización: propuesta de un nuevo orden monetario y financiero mundial

II Desdolarización: propuesta de un nuevo orden monetario y financiero mundial

Por Pasqualina Curcio*.

A continuación, presentamos algunos elementos que, a nuestro modo ver, deben ser considerados en el diseño de una propuesta de la nueva arquitectura monetaria y financiera mundial, de manera que vaya de la mano con un mundo multipolar y democrático y en el que se garantice el respeto de la soberanía de las Naciones y la autodeterminación de los pueblos

Primera parte: Hacia un nuevo orden económico mundial

Por los menos cinco aspectos deben tomarse en cuenta en el diseño de un nuevo orden monetario y financiero mundial si de verdad queremos avanzar hacia un mundo sin hegemonías, sin poderes absolutos, un mundo multipolar. 1) Valor cuantificable del dinero respaldado en activos, 2) Múltiples monedas de intercambio, de referencia y de reserva internacional, 3) Múltiples sistemas de compensación de pagos, 4) Cada país debe conservar su moneda nacional, única garantía de soberanía 5) Desaparición o reforma del FMI y del Banco Mundial ante la creación de múltiples entidades que respondan a los bloques monetarios y financieros.

No se trata de una propuesta acabada, pero consideramos que estos aspectos deben ser tomados en cuenta en el diseño de un nuevo sistema monetario y financiero mundial que garantice la multipolaridad.

1) Valor cuantificable y no manipulable de las monedas

Es el aspecto clave en la reconfiguración del nuevo orden económico, monetario y financiero mundial. Es necesario que el valor de las monedas de cada país sea calculado con base en activos tangibles y cuantificables no en algo tan etéreo, incuantificable y por lo tanto manipulable como la “confianza”, nos referimos a activos como, por ejemplo, y por excelencia dadas sus características, el oro, aunque otros minerales también pueden ser incluidos. En este sentido, nos preguntamos ¿cómo se mide la confianza, en qué unidad de medida, cuál es la escala de medición?

Pareciera que hacia ese sentido avanzan las iniciativas de oriente que hemos estado observando, el regreso al oro como patrón de medición y la incorporación de otros activos, minerales, materias primas, incluyendo el petróleo. Con respecto al petróleo como anclaje para el valor de las monedas hemos estado manifestando nuestras reservas debido a sus características: los hidrocarburos son activos tangibles hoy pero mañana se transforman en energía, a diferencia del oro que es uno de los metales más difíciles de transformar. Se pudiese pensar que el petróleo se incorpora por su alto valor, allí nos preguntamos ¿por qué no el agua? El agua, al igual que el petróleo, aunque son bienes extremadamente necesarios y valiosos para la vida se transforman en energía, además de la dificultad para almacenar y transportar a diferencia del oro, el diamante.

En todo caso, para evitar la manipulación y el envilecimiento mal intencionado de las monedas basadas en la confianza, es necesario que su valor se determine con base en activos. Este no es un tema menor, por el contrario, es el aspecto principal de cualquier propuesta.

2) Múltiples monedas de intercambio, de referencia y de reserva internacional

Proponemos que haya tantas monedas de referencia y de reserva internacional como requiera el avance de la multipolaridad. Sería un grave error contar con una única moneda de reserva y de referencia mundial dominada por una élite, además que contradictorio con la multipolaridad. En este sentido, proponemos que cada bloque comercial cuente con su propia moneda para el intercambio y como reserva. Una moneda compuesta por una canasta de monedas en función de los países miembros del bloque y en proporción a su participación comercial en dicho bloque. A su vez, estas monedas creadas para cada bloque, que también sirven como moneda de reserva pueden permitir el intercambio bilateral con países de otros bloques, los cuales a su vez pudiesen tener su propia moneda como bloque comercial.

Por ejemplo, los BRICS contarían con su moneda única “X” para el intercambio entre China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica compuesta por la canasta de monedas de esos países, monedas que a su vez tienen un valor respaldado en activos. Esta moneda X que también debería ser moneda de reserva internacional, serviría para el intercambio entre los países BRICS pero también para el intercambio bilateral de estos países con otros países a nivel mundial sean que pertenezcan o no a algún otro bloque. En ese caso, si la Unidad Económica Euroasiática cuenta con una moneda “Y” conformada por la canasta de monedas de los países miembros puede ser usada para intercambiar entre los propios países miembros o con países de los BRICS.

Mientras más bloques haya mejor, más multipolar, más democrático y más desconcentrado estaría el poder económico y político. Puede ocurrir que un país pertenezca a varios bloques.

Los bloques pueden crearse atendiendo a intereses económicos, características económicas, condiciones territoriales. Un bloque podría ser la OPEP con su propia moneda, Hugo Chávez propuso el petro. Los países miembros de la OPEP podrían intercambiar entre ellos con dicha moneda, o hacerlo con países de otros bloques sin que eso implique que el petróleo pueda comprarse y venderse en monedas distintas al petro, de lo contrario caeríamos en el error del petrodólar otorgando el poder a los países OPEP. Así que si algún país de los BRICS, por ejemplo, China, quiere comprar petróleo puede hacerlo en petros, en la moneda X de los BRICS o en su moneda nacional, el yuan.

El objetivo es tejer una red de múltiples monedas de intercambio, referencia y reserva internacional.

Debemos aclarar que esta propuesta no equivale a la del Euro. En nuestra propuesta se mantiene la moneda nacional además de la del bloque, debido, principalmente a que consideramos que no deben desaparecer las monedas nacionales, por el contrario cada Nación debe contar con su propia moneda como garantía de independencia economía, monetaria y soberanía nacional.

3) Múltiples sistemas de compensación de pagos

La posibilidad de que haya múltiples monedas para el intercambio mundial implicará la necesidad de crear múltiples sistemas de compensación de pagos, tantos como bloques se consoliden, además de las relaciones bilaterales en sus propias monedas. El SWIFT no seguirá siendo la exclusiva alcabala financiera mundial. Los países serán libres de intercambiar con las monedas que consideren y a través del sistema de pagos que elijan.

En un mundo como el actual en el que la tecnología, incluyendo blockchain agiliza los procesos y garantiza información y transacciones en tiempo real la posibilidad de contar con múltiples sistemas de pagos que, a su vez, estén interconectados con los países miembros de los bloques, con otros bloques y con otros países, no es imposible. Lo importante es la transparencia de la información y sobre todo que no recaiga sobre un país o grupo de poderosos la decisión de la alcabala financiera del mundo.

4) Cada país debe conservar su moneda nacional, única garantía de soberanía nacional

La propuesta que aquí presentamos tiene como condición de que cada país conserve su propia moneda nacional por ser garantía de soberanía. La adopción de cualquier otra moneda implica el sometimiento de dicha Nación a las condiciones económicas y por tanto políticas del dueño de la moneda o de quien la controle. Tal es el caso de los países que adoptaron el dólar estadounidense como moneda nacional, los cuales deben esperar la autorización de la Reserva Federal para tomar cualquier decisión de política económica y social.

Otro ejemplo es el euro, al desaparecer las monedas nacionales, los países deben someter sus políticas a las condiciones impuestas por el Banco Central de Europa, el cual a su vez está dirigido y controlado por las economías con mayor peso en la Unión Europea, las cuales a su vez tienen sus intereses en el marco de la alianza con Estados Unidos. Por tal motivo, en lo absoluto, la propuesta implica la creación de monedas de bloques como el caso de la zona euro en la que las monedas de cada país desaparecieron quedando subordinados a las condiciones y designios económicos de quienes, teniendo economías más “poderosas” imponen las normas, en este caso, por ejemplo Alemania.

Al respecto y ante la propuesta del presidente de Brasil, Lula Da Silva de avanzar hacia una moneda única para América Latina, esta propuesta debe implicar que se mantenga la moneda de cada país conjuntamente a una moneda y a un sistema de compensación de pagos para el bloque, tal como fue pensado el SUCRE en su momento. Los países deben conservar su autonomía en cuanto a su política monetaria. Las monedas de cada país formarán parte de la canasta de monedas que respaldan la moneda del bloque económico/político del que son miembros.

Aprovechamos este punto para mencionar el caso de las monedas digitales que cada vez cobran más importancia en los países, nos referimos a las CBDC, aquellas monedas digitales, con tecnología blockchain emitidas por los bancos centrales. Al respecto, es importante diferenciar entre la política monetaria y la expresión del dinero. Así como en un momento el dinero se expresaba en sal, en ganado, en monedas de oro, en billetes, en cheques, en electrónico, ahora las nuevas tecnologías permiten expresarlo en formato digital. Sin embargo, independientemente de la expresión del dinero, lo importante es la necesidad de que sean los bancos centrales o la autoridad monetaria, el Estado, los que mantengan el control de la emisión del dinero.

5) Desaparición o reforma del FMI y del Banco Mundial ante la creación de múltiples entidades que respondan a los bloques monetarios y financieros

Ante un mundo multipolar, con múltiples monedas de intercambio, sin un petrodólar y muchos sistemas de compensación de pagos, instituciones como el FMI y el Banco Mundial, no se justifican, mucho menos si la participación de cuotas de acciones sigue principalmente en manos de EEUU y del dólar que está en decadencia. Es urgente reformar la institucionalidad de esos organismos acorde con un mundo más democrático y multipolar, las decisiones en materia financiera y monetaria no deben seguir recayendo en EEUU y la Unión Europea, mucho menos vetadas por EEUU. El mundo es otro, muy diferente al de 1944. O se reforma la gobernabilidad de estos organismos haciéndolos democráticos, y que cada país miembro cuente con voz y voto en proporciones iguales o se debe avanzar hacia otra institucionalidad con varios organismos que cumplan estas funciones.

Los BRICS en 2013 crearon el Nuevo Banco del Desarrollo con sede central en Shanghái, China, como una alternativa al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. El aporte de capital fue equitativo por parte de cada uno de los miembros de los BRICS. Estas experiencias deberían multiplicarse en función de los requerimientos, de los bloques conformados.

Estos cinco aspectos que consideramos deben ser tomados en cuenta en el diseño de cualquier propuesta de un nuevo orden monetario y financiero mundial, buscan ser coherentes con el avance a un mundo verdaderamente multipolar y democrático, a pesar de que se reconoce que sigue enmarcado en un sistema económico mundial predominantemente capitalista. Sin embargo, el hecho de avanzar a un orden monetario y financiero que no otorgue la exclusividad del poder del dinero a una nación o a una pequeña élite, podría reducir las dificultades a las que han estado sometidos los pueblos que han alzados sus banderas por un modo de producción justo, sin explotación, los cuales, dada la arquitectura financiera impuesta en 1944, han sido siempre bloqueados económica, comercial y financieramente solo por el hecho de no estar alineados a los intereses de los grandes capitales. En todo caso, siempre dependerá de los pueblos del Sur Global y de sus gobiernos, hacer respetar su soberanía y autodeterminación en el marco de acuerdos de cooperación y no de dominación y expoliación.

Primera parte: Hacia un nuevo orden económico mundial

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