El libro (sobre el cannabis) del lingüista cristiano

Por Francisco Cabanillas. LQSomos.

Descubrirá el lector también entre los documentos
que se presentan en la matalibro que al presente lee
que el 18 de junio de 1959 la Asamblea Legislativa
de Puerto Rico pasa la Ley 48, “que permite la siembra
de mariguana con fines industriales” […]
R.A.E.

Politizar es inventar almas.
Aime Cesaire

De todas las cosas para las que los humanos dependen
de las plantas —alimentación, belleza, medicina, fragancia,
sabor, fibra— seguramente la más curiosa es nuestro
uso de ellas para alterar nuestra conciencia […]
Michel Pollan

I
La primera vez que lo vi, a finales de los años noventa en la ya desaparecida librería Cronopios del Viejo San Juan, me sorprendió. No solo por el tema, FUMAndoMAFÚ: MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA MARIGUANA EN PUERTO RICO (1996), sino sobre todo por la factura del libro o la “matalibro,” según lo llama su autor, Rafael Andrés Escribano (R.A.E.): una recopilación de artículos fotocopiados sobre la marihuana publicados en el periódico El Mundo de julio de 1945 a febrero de 1986.

Ni siquiera me fijé, ¿o sí?, en el ensayo introductorio, “Conociendo a Harry o el barroco semiautomático,” escrito por una presunta ensayista cuyo nombre, Ana Coluto, es el de una figura retórica: el anacoluto (“o solecismo es [según el diccionario] un cambio repentino en la construcción de la frase que produce una inconsistencia, como si se hubiera cambiado la estructura sintáctica a mitad de frase”). Ergo: ¿qué cambio repentino, en la construcción social de la mariguana fabricada en el periódico El Mundo de 1945 a 1986, pone sobre el tapete Ana Coluto en su introducción?

II
¿Cómo no sentirse imantado, me pregunto en julio de 2021, al retomar lo que empecé a escribir en 2017, más de una década después de haber visto la “matalibro” por primera vez, década de los noventa, en la librería Cronopios; cómo no sentirse imantado críticamente hacia “el barroco semiautomático” de Harry, esa máquina de engañar a nombre del capital corporativo usamericano?

Barroco semiautomático, argumenta Ana Coluto, cuyas poleas demonizaron, casi siempre (por lo cual no es automático), el cáñamo durante poco más de tres décadas, de 1931 a 1962, para beneficio sobre todo de la industria de la energía (el petróleo), los químicos y el papel (la pulpa de la madera); hasta que, en 1962, John F. Kennedy “fuerza a Harry J. Anslinger a retirarse” como “jefe del Federal Bureau of Narcotics.”

¿Cómo no sentirse imantado hacia la ficcionalidad metaliteraria de Ana Coluto? ¿O hacia el llamado “grupo semiótico si(G)no” del que Ana habla en su primera introducción?:

“El grupo semiótico si(G)no me ha pedido [habla Ana] que esculpa sintéticas cuneiformes para lo que ya no es sino historia del presente y sino de (in)fijables vértigos. La historia puertorriqueña sólo puede elucidarse a sí misma desde la totalidad sincrónicodiacrónica del có(s)mo(s). Y viceversa. Los inesperados materiales a los que te enfrentas, querido lector, son testimonio de la perennísima historia del cáñamo en el planeta, a pesar de los desesperados intentos de campañas de desinformación desesperadamente fanáticas como las de un Harry J. Anslinger, jefe del Buró Federal de Narcóticos de los Estados Unidos de América […] madrastra del actual Drug Enforcement Agency desde 1931 hasta 1962.”

En la segunda edición de la “matalibro” (2002), como se verá, “el grupo semiótico si(G)no” transmuta en un personaje literario, “si(G)no,” que revela —ficción dentro de la ficción— que ha sido editor de la primera introducción de Ana Coluto, “Conociendo a Harry o el barroco semiautomático.”

III
Seguro que porque vi —ciego, demasiado ciego— aquella primera edición de la “matalibro” como un montón de fotocopias puestas encima de las otras, lo hojeé rápida y torpemente; y, a pesar de la estridencia del título, FUMAndoMAFÚ, no lo compré. Sin embargo, nunca lo olvidé. Más de dos décadas después, a mediados del mes de julio (2017), el encuentro con un amigo, abogado y diácono, que no veía hacía décadas, destapa la olla:

-¿Has leído FUMAndoMAFÚ? –me pregunta—.
-No, pero sé que existe –le contesto—.

De la pregunta a la búsqueda en internet no pasó mucho tiempo. Para mi sorpresa, encontré en Scribd la segunda edición de FUMAndoMAFÚ (2002), ahora con una nueva “Introducción presocrática” titulada “Mariguana y soberanía,” escrita por el dúo ficcional de Ana Coluto y si(G)no. De inmediato, la nueva introducción delinea los personajes del diálogo:

“Ana Coluto… directora ejecutiva de la casa publicitaria Gautier, Albizu, Muñoz & Associates… inveterada exploradora polar… entre sus pasatiempos favoritos, la secretaría bilingüe, la jardinería de guerrilla y… darle pelas a la gente.

si(G)no… supermodelo y consejero de moda de playa para la casa publicitaria Gautier, Albizu, Muñoz & Associates… amo de casa, sus pasatiempos favoritos, la etimología popular, los paseos descalzos por el campo… y darle pelas a la gente.”

Escrita como un diálogo sabio entre Ana y si(G)no, esta nueva introducción añade al título general, “Mariguana y soberanía,” un segundo título más específico : “Ana Coluto y si(G)no: espíritu, Albizu, mafú y otros seres terminado en u” (¿eco de Luis Palés Matos?):

“si(G)no:… ¿Ana qué puede tener que ver el nacionalismo de don Pedro Albizu Campos con los mariguaneros puertorriqueños?

Ana Coluto: En el curso de mi investigación para ‘Conociendo a Harry o el barroco semiautomático,’ que aparece después de este diálogo y que fue la introducción a la primera edición, la de 1996 […] descubrí una intricada conexión entre cómo el periódico El Mundo —equivalente, hasta 1986, de lo que es hoy en Puerto Rico El Nuevo Día, principal órgano de agitación y propaganda de las oligarquías locales e internacionales que pretendían y siguen pretendiendo desactivar cualquier manifestación de verdadera soberanía en Puerto Rico— presentaba la persecución de de un lado lo que vendía El Mundo como ‘nacionalistas’ y de otro lo que vendía El Mundo como ‘agricultores de mariguana’, persecución en la que El Mundo no jugaba precisamente, ni por supuesto, un rol imparcial, sino un demagógico y asaz barato rol como portavoz de un conspirador poder usurero tras y detrás del trono…”

IV
Felizmente, a la introducción de la primera edición, “Conociendo a Harry o el barroco semiautomático,” se le añade en esta segunda edición un paréntesis más que jugoso, “Conociendo a Harry o el barroco semiautomático (introducción poéticohistórica a la edición de Venice, California… 1996).” Paréntesis que pone en claro dos dimensiones clave. Por un lado, que la historia y la literatura no se oponen, sino que complementan la investigación y la interpretación crítica del pasado (y el presente) colonial de Puerto Rico; por el otro, que la “matalibro” fue concebida en el contexto de la diáspora boricua desde la geografía de la Universidad de California en Riverside.

Atento a los detalles de la segunda edición, reparo en que, en vez de un índice de materias, FUMAndoMAFÚ habla de una “Tabla de maderas.” Además, reparo en que, después de las dos introducciones (1996 y 2002), la “tabla de maderas” presenta un “Índice cronológico de materiales (no numerado, por razones mereológicas)” cuyo paréntesis, “(no numerado, por razones mereológicas”), nos lleva al diccionario:

“[la merología] es, dentro de la lógica matemática y la filosofía, el estudio de las partes de un conjunto, analizando la relación de las partes entre sí y la de las partes con el todo.”

Por supuesto; la relación “de las partes entre sí y la de las partes con el todo” hace innecesaria la numeración. Reparo en la última parte de la “matalibro” indicada en la “tabla de maderas,” también con paréntesis “peposo” y teatral: “Materiales (Montaje fotográfico de artículos, caricaturas y fotos de periódicos puertorriqueños para la alta meditación.”

V
Antes de empezar a leer las dos introducciones, vuelvo a la primera página de la “matalibro,” donde encuentro, hacia el final de la página, dos “domicilios” del libro; uno electrónico, “w.w.w.logofolio.com,” descrito como la “hamaca mnemónica virtual de Rafael Andrés Escribano,” y otro “metafísico,” basado en el símbolo del infinito sagrado (el número ocho escrito horizontalmente).

Homo ludens serio.

VI
Sobrecogido ante la magnitud del hallazgo viejo-nuevo, casi a punto de estallar frente a tantas licencias poéticas —como la de los derechos de autor en la segunda página:

“Rafael Andrés Escribano se reserva tanto los derechos como los oblicuos y perpendiculares de este semioticoso trabajo y les agradece su coo peración [sic] tanto a los amigos como a los ene migos [sic] de la liberación” —;

licencias poéticas utilizadas en un texto que, no obstante la promiscuidad retórica y literaria, no busca para nada ficcionalizar la realidad de los “materiales para la historia de la mariguana en Puerto Rico,” pues estos no hacen sino testimoniar, según Escribano-Ana Coluto-si(G)no, la historia de una represión orquestada por el poder corporativo usamericano, primero mediante la llamada Marihuana Tax Law (1937) y después a través del neoliberalismo triunfante de Ronald Wilson Reagan en la década de los ochenta —entre Richard Nixon, Gerald Ford y Jimmy Carter (1969-81) se relaja, en varios estados, la penalización del mafú en Usamérica—.

Sobrecogido ante los 10,000 años de historia social del cáñamo a la que se refiere Ana Coluto, al terminar de leer la “introducción poético-histórica” de 1996 y el “diálogo presocrático” de 2002, redacto varias notas, algunas de las cuales comparto con el propósito de acercar la “matalibro” al lector:

-A partir de la lingüística, FUMAndoMAFÚ rastrea la política de la marihuana en USA-Puerto Rico desde una epistemología histórico-literaria crítica del establishment prohibicionista, brazo poderoso, como el de la compañía DuPont (“encíclica DuPontificias”), de la industria química usamericana.

-La cobertura periodística de El Mundo sobre la mariguana en Puerto Rico de 1945 a 1986 marca por un lado el reemplazo, al final de la II Guerra Mundial (1945), del cáñamo industrial gringo, todavía importante en 1942, cuando las fuerzas armadas crean el documental Hemp for Victory por encima de la criminalización desatada por el “barroco semiautomático” de Harry y la Marihuana Tax Law de 1937; por el otro, el año de 1986 marca el cierre del periódico El Mundo.

-Un año antes de la Marihuana Law de 1937, Reefer Madness (1936), película a la que no se refiere Ana Coluto en la introducción, abona el camino de la demonización del cáñamo. Proceso que será encubierto bajo el nuevo nombre de marihuana, término no automáticamente asociado en los años treinta con el cáñamo, que era el nombre más reconocido de la mariguana en aquella época. Truco engañoso, dice oblicuamente Ana, del que se valió la maquinaria prohibicionista; política que ella devela como un “no llamar a las cosas por su nombre.” ¡Cáñamo, no mariguana! Darse cuenta de que sacar la mariguana del mercado era sacar el protagónico y polifacético cáñamo, tomó algún tiempo.

-Entre la primera introducción “poeticohistórica” de 1996 y la segunda introducción “presocrática” de 2002, FUMAndoMAFÚ salta del barroco semiautomático de Harry a la ensoñación política de una tesis “peposa” como esta: en el país soberano que, mediante la “legión de propietarios,” vislumbraba don Pedro Albizu Campos, una planta con la historia social del mafú HABRÍA SIDO la clave para lograr la soberanía política, económica y cultural que prometía el nacionalismo anticolonial albizuista:

“Ana Coluto: la Legión de Propietarios de Albizu luchaba por establecer en Puerto Rico, como sabes, si(G)no, requiere una fuente material de verdadera independencia económica… Esa fuente material de independencia, o más estrictamente hablando, de soberanía a nivel económico, es realmente impensable e impracticable sin la mariguana.

Y sé que esto puede sonarle extraño a cualquiera que, distinto a ti, si(G)no, no esté familiarizado con la mariguana como fuente de independencia económica, es decir, con la historia local y global de la mariguana como piedra de toque para la soberanía del individuo, la familia, la nación, el cosmos…

Es decir que lo que Albizu tan excelsamente defendió a nivel religioso, político, económico y moral nunca llegó explícitamente a unirse a su fundamento material específico, nunca llegó, por lo menos en apariencia, a combinarse explícitamente con su fundamento material idóneo, a saber, una economía basada en el cultivo, consumo y comunión con la mariguana…”

VII
En la propuesta, “Ana Coluto y si(G)no: espíritu, Albizu, mafú y otros seres terminados en u,” de la segunda introducción, “Marihuana y soberanía” (2002), se plantea que, al fondo de la imantación entre mariguana y soberanía, está la dimensión religiosa (espiritual) de re-ligar la materia con el espíritu y este con la materia. La religión (etimológicamente, “re-ligare”), es por eso, subraya Ana Coluto, “la piedra de toque de toda esta meditación sobre mariguana y soberanía, es la verdadera clave de todo el asunto.”

Espiritualización de la materia y materialidad del espíritu; la religión (inseparable de la mariguana, “fundamento material sacramental”), es una dimensión que el lingüista cristiano —sí, Rafael Andrés Escribano lo es— aborda, por supuesto, desde el lenguaje, rastreando la conexión etimológica entre los términos “Cristo” y “Mesías” (respecto del cristianismo; otras religiones son comentadas en su relación con la llamada “planta aromática”) y sus significados; a saber, en ambos casos, el Cristo, el Mesías, es “el Salvador ungido” o “el que salva ungiendo.” Y ello mediante un ungüento hecho en parte, según el Antiguo Testamento que cita Ana (Éxodo, Libro de la Ley, Cap. 30, versículos 22 al 33), de cannabis.

“Clave de todo el asunto”; la dimensión religiosa del mafú, “fundamento material sacramental,” espiritualiza la corporalidad del ungido, religándole al todo (el cosmos; Dios) y a sus partes (intersubjetividad). Como fundamento económico, la dimensión religiosa del mafú —una planta dadivosa capaz de satisfacer, como lo ha hecho históricamente, muchísimas necesidades humanas (“comida, fibra, combustible,” dice en una entrevista el autor en 2005)— encarna la soberanía, máxima espiritualidad de la nación estado.

En tanto espiritualidad materializada como materialidad espiritualizada, la dimensión religiosa del mafú justifica la referencia política del poeta nacionalista boricua Clemente Soto Vélez, para quien, según Ana Coluto, el “imperialismo no es sino el intento de reducir el espíritu a la materia.”

VIII
A modo de conclusión, no podemos sino subrayar que, en términos generales, la propuesta de FUMAndoMAFÚ es una más que interesante: invitación volcánica a trazar coordenadas entre religión-independencia-mariguana-soberanía-sabiduría que no habían sido establecidas antes en la cultura boricua. Sin embargo, una parte importante de lo que plantea la “matalibro” consiste en rearticular, no en inventar, algunas relaciones que, en mayor o menor grado, como en el caso del cannabis industrial y sacramental, existieron antes de que Usamérica demonizara la “planta aromática” hacia el final de la primera parte del siglo XX.

Sobre la dimensión religiosa, en el contexto del independentismo-nacionalismo albizuista en el que se inscribe FUMAndoMAFÚ, uno que conecta la “legión de propietarios” albizuista con la distribución de parcelas llevada a cabo por Luis Muñoz Marín durante los años cuarenta, habría que pedirles a Ana Coluto y a si(G)no que elaboraran más, con su “peposo” lujo de detalles, los términos en que imaginan que ese independentismo nacionalista y soberanista albizuista articularía la dimensión “enteogénica” (o psicotrópica) del mafú, dada la base católico/espiritista/santera de la religiosidad popular boricua; sobre la que cantó El Sonero Mayor, Ismael Rivera, con su grupo “Los Cachimbos” (y el cachimbo, nos recuerda Ana, es la pipa donde se fuma el mafú, por el que terminaron presos Ismael Rivera y Rafael Cortijo a principios de los años 60).

No solo la de FUMAndoMAFÚ es una propuesta interesante y sobre todo en 1996, año en que se publica la primera edición del “libromata,” provocadora, también resulta imposible no conectarla con el ecologismo soberanista de la activista hindú Vandana Shiva, defensora de las semillas orgánicas vis a vis las transgénicas de las transnacionales que, a partir de finales de los años 90, monopolizan la agricultura globalizada neoliberal. Tanto Vandana Shiva como Rafael Andrés Escribano conocen bien el parteaguas que estableció el final de la II Guerra Mundial (1945), a partir del cual, subraya la feminista-activista-científica hindú en muchas de sus charlas y publicaciones, la industria usamericana traslada los químicos que se habían usado para fabricar bombas al nuevo ámbito del agronegocio transnacional.
Paradoja, señala Shiva: la industria de la comida que da vida funciona con los químicos que se usaron para matar. ¿Nos envenena por eso la comida que produce esa agroindustria transnacional?

Paréntesis. En 1995, defraudado ante la traición violenta del gobierno federal usamericano en Waco, Texas (1993), y en Ruby Ridge, Idaho (1992), el condecorado veterano de guerra Timothy McVeigh hizo estallar unos fertilizantes en Oklahoma City que, por la magnitud de la explosión y el torrente de sangre, escandalizaron al país del escritor Gore Vidal (“Estados Unidos de Amnesia”); una de las pocas plumas que se atrevió a comparar el heroísmo de McVeigh ante los atropellos del gobierno federal con el heroísmo de los que, como Paul Revere, lucharon por la independencia del país en 1776.

La de FUMAndoMAFÚ es, pues, una propuesta esotérico-religioso-espiritual-política inscrita en el concepto milenario del “Logos,” “el verbo hecho carne,” que Ana Coluto escribe con mayúsculas para matizar que ese “Logos” significa el

“concepto del Cristo, del Mesías, del Ungido… Es la palabra entendida como algo que no meramente refiere o significa, sino que de por sí es… es decir, que crea universo al existir, creándose a sí misma.”

IX
Más allá de la segunda edición de FUMAndoMAFÚ, Ana Coluto y si(G)no, a pesar de la promesa de actualizar la “matalibro” con el devenir del mafú en Puerto Rico, no han vuelto a tocar el texto desde el 2002; más allá de ese silencio de diecinueve años, hay una entrevista de Narco News, “La cannabis y la independencia de Puerto Rico. Entrevista con Rafael Escribano” (2005), en la que el lingüista cristiano, demasiado católico, “Dr. Escribano,” reafirma su defensa de la vida, la sabiduría y la soberanía centradas en la antropología del mafú.

Entre las respuestas que emitió el Dr. Escribano, vale subrayar dos. La primera, insólita para mí, plantea que en el Puerto Rico de los años 50 se vendían legalmente cigarrillos Chesterfields de mariguana; la segunda, consistente con el recuento poéticohistórico que hace FUMAndoMAFÚ, pone la completa liberación del mafú (en 2005) en el contexto más amplio del “cartel de la energía”:

“En vista de estos descubrimientos sobre la energía libre, la mariguana no es sino una de las tecnologías, quizá la más humilde y tradicional, que pudiera sacarnos de la crisis por la que atraviesa la humanidad, y es precisamente por eso que el cartel de la energía sigue decidiendo desinformando y suprimiendo.”

X
Mafú=fuma.

Más artículos del autor
* Francisco Cabanillas (1959, Puerto Rico) enseña lengua castellana, cultura y literatura hispanoamericana en Bowling Green State University, Ohio. Ha publicado cuatro libros de ensayo: Escrito sobre Severo (1995), Pedreira nunca hizo esto (2007), K-lores del trópico: ensayos transboricuas (2012) y Ensayos silenistas (2014). Miembro de LoQueSomos

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